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OPUS DEI: ¿un CAMINO a ninguna parte?

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La ropa sucia se lava en casa...
PERO NO TIENEN JABÓN

NACHO FERNÁNDEZ

1. No tienen jabón (10.12.2004)
2. La reserva familiar (13.12.2004)
3. La lista de San José (17.12.2004)
4. Las películas de los años sesenta (27.12.2004)
5. El limón exprimido (3.1.2005)
6. Encuentro después de 40 años (7.1.2005)
7. La conciencia de periodista (14.1.2005)
8. Pase usted primero (21.1.2005)
9. El Opus crece poco y envejece (24.1.2005)
10. Los reyes Magos (28.1.2005)
11. La carcajada del sindicalista (4.2.2005)
12. Fábrica de canonizaciones (11.2.2005)
13. Natalidad para los demás (18.2.2005)
14. Un negocio redondo (25.2.2005)
15. El sacerdote feo (4-3-2005)
16. Se van sin tiros (11-3-2005)
17. Alcachofa con cilicio (18-3-2005)
18. La pobreza y la doncella (27-3-2005)
19. Muertos de primera, segunda y tercera (1-4-2005)
20. Estudios internos de Agregados (7-4-2005)
21. La gran deuda (15-4-2005)
22. El teólogo proscrito por Escrivá que llegó a Papa (22-4-2005)
23. Canciones rotas (29-4-2005)
24. Forzar costumbres en mayo (6-5-2005)
25. "Queridísimos diocesanos" (13-5-2005)
26. Chalés para 'desprendidos' (20-5-2005)
27. La campana sudorosa (27-5-2005)
28. 50.000 kilómetros de distancia (3-6-2005)
29. Retiros ruinosos (10-6-2005)
30. Censura con flores (17-6-2005)
31. Cuatro huevos al día (24-6-2005)
32. El solar de al lado (1-7-2005) FIN DE LA SERIE

 

NO TIENEN JABÓN

El pimer milagro de la vida pública de Jesucristo que nos narran los Evangelios se produjo cuando la Virgen dijo "No tienen vino" en las Bodas de Canaá. Es un hecho que fue interpretado de diversas maneras en las meditaciones y charlas que se me dieron durante el tiempo que estuve dentro del opus dei, primero como lo que se llamaba oblato y luego como agregado. Es algo que he llevado muchas veces a la oración mental. La frase "No tienen vino" me ha hecho pensar que en la única prelatura de la Iglesia Católica se le puede aplicar la de "no tienen jabón". En efecto, el fundador, el Santo Marqués de Peralta, solía decir que "los trapos sucios se lavan en casa", dando a entender que cuando "alguno de casa" --así se decía-- tiene un problema con otro lo debe resolver dentro de la institución..

Los que escribimos habitualmente en opuslibros sacamos a relucir casos que demuestran que los trapos sucios no se resolvían dentro de la obra y ahí quedaron pendientes, no porque se diera una solución contraria a lo que pensábamos, sino porque había claramente intención de no sacarlos adelante. Una vez que hemos salido del opus, ahí quedan sin resolver. Por ello, he llegado a la conclusión de que al opus dei lo que le hace falta es jabón para lavar los trapos sucios. Si son casos leves, es un jabón de tocador o de lavabo; si son graves, es que no tienen detergente; y si son muy graves o muy grandes, hace falta toda una lavandería.

Al igual que en el primer milagro de Jesucristo, hay que decirle a la Virgen, para que se dé cuenta: "No tienen jabón". El opus dei que es tan amigo de los milagros por intercesión de su fundador y ahora de don Alvaro, debe vivir el milagro de "lavar blanquísimo" los trapos sucios que tiene dentro y que no acaba de llevar a cabo. En todos los centros de la prelatura existen trapos sucios. Por ello, si sumamos los pequeños y los grandes trapos, hace falta un "milagrazo" tan grande como el que exige la Iglesia para que se autorice una beatificación o una canonización.

Hablando de "trapos sucios", en la obra se solía emplear esta expresión para que sus fieles no acudieran a la confesión con un sacerdote que no fuera de la prelatura. Se decía internamente que eran "buenos pastores de otros rebaños, pero no el buen pastor" de los de la obra, con lo que sembraban dudas sobre los demás. Incluso el presbítero con el que uno de la obra debía confesar sus pecados era el de su centro y, como mal menor, otros sacerdotes del opus, pero nunca un "sacerdote de la calle", puesto que, según su fundador, no entendían el espíritu de la institución.

En mi larga vida dentro de la obra descubrí casos de fieles del opus dei que recurrían a "sacerdotes de la calle" para lavar, sobre todo, las caídas de pureza. Esto se refiere tanto a supernumerarios como a agregados. A esta conclusión he llegado, pues a veces estabas en un templo público y descubrías a alguien conocido de la obra que se acercaba a un confesionario donde se encontraba el párroco o un sacerdote de esa Iglesia, que por supuesto no pertenecían a la sociedad sacerdotal de la santa cruz -la asociación de clérigos que también fundó el Santo Marqués de Peralta-.

Pero existen otros "trapos sucios" que también se deben confesar y que no se refieren solo al sexto mandamiento. La pertenencia a la obra durante tantos años me ha hecho ver sobre todo pecados de moral social sobre los que se pasa por encima. La moral de muchos empresarios opusinos deja mucho que desear. Entiendo que es muy grave que se recurra a un psiquiatra (a los profesores de estudios internos de psicología les gusta utilizar esta palabra con ps y no con s, pues, según ellos, refleja el alma) para solucionar problemas de vocación o de depresión, cuando la solución es bien sencilla: no utilizar ese sistema de asfixia sobre los fieles de la prelatura.

Un amigo mío y de la web me decía recientemente que conocía el caso de uno de la obra que se quedó totalmente loco y sabía de otros que lo aguantaban todo, con tal de tener un puesto y no perder privilegios. Reconocía que en el opus existen otros que han entendido bien el mensaje de amor por los demás. Otros, cuando han tenido problemas de vocación han sido llevados a un psiquiatra del opus que, inmediatamente les ha recetado un montón de pastillas que les destrozó el estómago y les produjo insomnio. Tan pronto como han dejado la obra los problemas han desaparecido. "Trapos sucios" son también los que anteriormente he presentado en mis escritos o los que aparecen frecuentemente aquí. Uno de esos casos es el de ese numerario norteamericano que estuvo en Australia, o la situación que describía Amapola u otras personas que han descrito hechos similares.

Si todos hemos querido corregir estas situaciones desde dentro y por los cauces de los directores legales, ¿por qué no se ha producido una solución? Hay que decirle al Señor "no tienen jabón", a ver si por fin la Iglesia se entera de que los hechos presentados en la web opuslibros son ciertos y no son casos excepcionales. Claro, ahora ahora mandarán a sus cancerberos que dirán que son imaginaciones, cuando en realidad ellos son instrumentos de palabrería pura que recurre a las descalificaciones. A ver si se produce "el milagro de tener jabón".


LA RESERVA FAMILIAR

Desde que me hice de la obra primero como numerario, luego como oblato y después al cambiar la denominación de esto último como agregado siempre oí la expresión, sobre todo al fundador, que "en la obra es el sitio del mundo donde mejor se está" y donde más se nos quiere. En las películas que se contemplan en los centros puede verse al Santo Marqués como se abraza para decir esto. Esa es una frase muy bonita que puede engañar a los inocentes que no saben la realidad de las cosas de la prelatura.

Siempre había pensado que la obra era una verdadera familia, "con lazos más fuertes que los de la sangre", como decía el fundador. Pero a los pocos años me llevé una desilusión. Carmen, la hermana numeraria de un amigo mío, había pitado, pero contrajo una grave enfermedad que hizo que la enviaran a su casa a ser cuidada por sus padres. La veía que se deterioraba por momentos. Si no llegan a existir sus progenitores, no sé qué hubiera sucedido con ella. En estos momentos, al haberme cambiado de domicilio en Madrid, no se cuál es su situación. Las últimas veces que tuve noticia de ella estaba siendo cuidada por una tía suya, pues habían muerto sus padres. La gente allegada a esta familia me comentaba que casi nadie de la obra la visitaba. Pobre chica.

La enferma tenía un único hermano, también numerario, que fue ordenado sacerdote. Nunca tuve noticias de que hubiera obtenido la dispensa de la vida familiar para cuidar a su hermana, que necesitaba de ayuda, pues no se podía mover. Claro los lazos de la familia de la obra son más fuertes que los de la de sangre y por eso impiden acercarse a la familia de sangre. La última noticia que tuve del hermano es que estaba enfermo en una obra corporativa de Madrid. No sé si padecía verdaderamente una enfermedad o que tenía problemas de vocación, pues el vocabulario interior de la obra es tan críptico que con la expresión "está enfermo" no se sabe cuándo hablan de una crisis de vocación y cuándo de una enfermedad cierta. Hace años, en el vocabulario eclesiástico español se decía "se ha ido a Madrid", para referirse al caso de los sacerdotes que abandonaban su vocación, ya que en la capital de España era más fácil pasar desapercibidos. Al opus, que se siente tan laical, le ha ocurrido algo parecido a lo clerical.

No hace mucho, otro numerario con más de 40 años en la obra, tuvo un problema de depresión. Residía en un centro de numerarios, pero éstos no asumieron su enfermedad. Fue enviado a casa de su madre, ya mayor, que aún vivía para que ésta le atendiera. Claro que el fundador de la obra decía que los lazos dentro eran más fuertes que los de la familia de sangre. Qué ejemplo de caridad cristiana más bonito. Una vez restablecido, volvió al centro de numerarios que lo acogieron. No faltaría más.

Pero la familia no se reduce a eso. La familia es también la reserva económica de muchos centros. Cuando no hay dinero y no se tiene a quien acudir, inmediatamente el director de turno invita amablemente a uno de sus subordinados a dar un sablazo --como se llama en España a sacar dinero-- a sus progenitores. Y vaya si lo cumplen. Los padres siempre quieren lo mejor para sus hijos y si éstos les solicitan la luna lucharán también por conseguirlo. Se de más de un caso de una madre que se ha desprendido de joyas de la familia para contribuir a hacer realidad un cáliz de oro y piedras preciosas con el que oficiar una misa en las grandes solemnidades de las principales representaciones inmobiliarias de la obra. Era una debilidad del fundador de la institución que luego han continuado los que le han sucedido.

¡Qué generosidad desprende la obra! Recuerdo haber oido en un centro al que pertenecí que rechazaran donativos de 100.000 pesetas (hoy 600 euros) de personas que poseían mucho más. Durante las campañas de captación de fondos para las obras corporativas o los centros que se proyectaban se producían expresiones como éstas que describo. Cuando he salido del opus me he dado cuenta hasta qué punto los directores eran dueños de nuestra vida y de nuestros amigos. Se sentían generosos con el trabajo y la entrega de los demás. Sin embargo, ellos entregaban poco tiempo a las personas que realmente lo necesitaban y que pertenecían, según ellos, "a su familia", que tenía "lazos más fuertes que los de la sangre". Por algo esta expresión de contradice continuamente con lo que ocurre en la realidad. Son casos de "trapos sucios que se deben lavar en casa", pero se da la circunstancia de que "no hay jabón". Por ello, pidamos al señor en esta Navidad que haya "un milagro del jabón". Muchas felicidades a todos por las próximas Navidades, para que sean realmente en familia, la de sangre, claro.


LA LISTA DE SAN JOSÉ

Cada año, en los días inmediatamente anteriores a la festividad de San José, el 19 de marzo, en los centros de la obra, se realiza la llamada "Lista de San José", con la que los fieles de la prelatura (la única) encomiendan al Padre de Cristo en la tierra las vocaciones de aquellas personas que se pueden incorporar en los siguientes 12 meses. Se trata de una especie de examen en el que se demuestra qué personas son verdaderamente las que hacen apostolado y proselitismo.

Tras encomendarse a San José, cada uno de los de la obra que participa de un grupo propone un candidato al ya ha empezado a tratar y que quiere seguir haciéndolo durante los siguientes doce meses para que se haga de la obra. En esta Lista normalmente no se incorporan los que normalmente no reunen las condiciones previstas en la intitución para que puedan escribir la carta de incorporación. Así, quedan excluidos los que ya han sido a la obra y se han ido, los que han pertenecido durante más de dos años a una orden o congregación religiosa, o han estado en un seminario, o que hace muchos años que no practican la religión católica.

El que propone el candidato a la lista tiene que exponer sus méritos, sin que se descubran aspectos de la intimidad de la persona. En muchos casos los que participan en el acto ponen serias objeciones y, más de una vez, el proponente se ve en la obligación de presentar una persona distinta de la primitiva, pues el anterior llevaba camino de ser rechazado, a pesar de que lo había tratado con su director anteriormente. Muchas veces se recurre a uno que le "sobre" a otro de los que participan. Sin embargo, muchas veces los presentes aplican la caridad y tienen muchas tragaderas para no poner al de la obra en un brete.

Al final, se elabora la lista, que se escribe en papel blanco por uno de los presentes y se guarda en un sobre que permanece cerrado --creo que en el centro-- hasta el año siguiente. Entonces se abre la lista y se leen los anteriores candidatos. Se oyen expresiones de aprobación o aplausos cuando el candidato ha pitado.

Esta práctica de la "Lista de San José" pone de manifiesto la mayor parte de las veces que en la obra se hace poco apostolado. Incluso algunos que se apuntan el tanto de haber propuesto un candidato, lo único que hacen es incluir a uno de sus alumnos de una obra corporativa que incluso puede suceder que no trata él. Más de una vez observé esta circunstancia. Así sucede con los que trabajan en obras corporativas o labores personales. En éstas se incluyen los colegios de Fomento de Centros de Enseñanza o las Escuelas Familiares Agrarias, conocidas como EFAS, que tienen una orientación claramente del opus con directivos de la prelatura y dirección espiritual, como si realmente pertenecieran, que pertenecen.

Para que no se note mucho la falta de apostolado que se hace en la obra, sobre todo en España, que es donde vivo, en las semanas anteriores a la elaboración de esta "lista" la persona seglar que lleva la dirección espiritual del otro le va preguntando quién va a proponer, para que, al final, todo esté amarrado y no exista problema. La obra de Escrivá lleva camino de que en los únicos sitios donde obtenga "vocaciones" sean sus colegios y obras anexos o en iglesias públicas regentadas por miembros diocesanos de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz.

En opuslibros se ha publicado que el actual prelado del opus, Javier Echevarría, ha propuesto que en cada región piten 500 personas. Con lo que acabo de contar parece difícil que esto se produzca. Más de uno pensará que hace falta un milagro, pues la descristianización de España es algo patente. Si alguien se incorpora, luego es dificil que persevere. Puede ser un milagro, pero para los que hemos sufrido los métodos de la obra es más importante que se produzca el "milagro del jabón", que se quiera realmente arreglar lo que se denuncia aquí y se pongan los medios.


PELÍCULAS DE LOS AÑOS SESENTA

Una de las primeras cosas que te dicen en la obra al escribir la carta para inorporarte como numerario o agregado es que, a partir de ese momento, dejas de ir a las salas de cine comercial a las que hasta tu pitaje habías acudido y, en el caso de los hombres, de salir con mujeres y, si son mujeres, dejan de salir con hombres. La justificación de todo ello, en muchos casos, es la guarda del corazón, ya que, a partir de ese momento, nuestro corazón está entregado a Dios y no existen compensaciones de ningún tipo.

En cuanto a la no asistencia a las salas cinematográficas comerciales, se justifica también por la supuesta pobreza que se vive dentro de la obra, que impide, según los directores, realizar estos "gastos superfluos". Esto contrasta con el hecho de que un conocido numerario de Madrid posee una serie de salas cinematográficas en las afueras de la capital e incluso ha sido presidente de la asociación española que engloba a los empresarios de estos locales, por lo que ha salido habitualmente en la prensa cada vez que se producía una noticia cinematográfica con relieve público.

Los que nos incorporamos a la obra en 1965 padecimos desde el primer momento la situación de no estar al día como cualquiera de nuestros compañeros que vivían en medio del mundo, por mucho que dijera el fundador de la prelatura que en medio del mundo era donde teníamos que santificarnos. En los años sesenta, los varones que se incorporaban a la obra como numerarios no iban a las salas comerciales a ver las películas que se exhibían. En su lugar acudían al centro de estudios de los numerarios --entonces en Madrid había una sola delegación y no dos como ahora--, situado en Castellana, 50 (hoy existe un banco) donde se proyectaba una película todos los domingos a las cinco de la tarde, salvo los días que tenía lugar el retiro mensual, en que se ofrecía la mortificación correspondiente.

Los oblatos (nombre anterior al de agregados) tenían como locales donde se proyectaban sus películas primero en la Glorieta de Cuatro Caminos 4, escalera 4, bajo B, y luego en el ITEP (Instituto Técnico de Enseñanzas Profesionales) en la calle Aravaca, donde durante la semana se impartían clases. En algunos casos, nos acompañaban los directores de nuestros centros. Otro local donde los agregados veían películas era el Instituto Tajamar, en el que sucedía lo mismo que en el ITEP. No había videos y las películas se proyectaban desde máquinas adecuadas de las que se encargaban dos o tres por centro. Si en el local había un centro de la obra el lugar de exhibición era una habitación que abría puertas para la comunicación y así todos podían contemplar las cintas que, en ningún caso, eran de estreno.

Lo más curioso de todo fue que para proyectar las películas los encargados se ponían en contacto con las distribuidoras cinematográficas para elegir entre dos o tres películas. Lo que voy a describir no es una película de Almodóvar, sino una realidad: antes de que los de la obra vieran las películas, éstas habían sido censuradas convenientemente, a través de realizar los correspondientes cortes en el material, con lo que se eliminaban escenas de besos o de protagonistas que aparecían en bikini, un bañador que era atrevido para los directores del entonces instituto secular. Recuerdo que los encargados tenían frascos de esmalte de uñas, para después del corte de los correspondientes fotogramas, volver a unir la cinta.

Los cortes en las películas hicieron que, al final, los responsables de las distribuidoras cinematográficas se dieran cuenta y se negaran a alquilar sus productos a lugares como los señalados anteriormente. Al comunicarte con ellos, bastaba con decir que eras de esos sitios, para que automáticamente afirmaran que a ese lugar no se prestaba o alquilaba nada. Seguro que se habían producido numerosas quejas de otras empresas que quisieron exhibir las mismas cintas y se habían encontrado con la sorpresa de trozos eliminados sin ninguna explicación.

Claro que por entonces, algunos del opus participaban de productoras cinematográficas que realizaban películas populares. Antes de irme de la obra, un sacerdote del centro por donde iba indicó que él había sido uno de los productores de la película "La ciudad no es para mí", intepretada por Paco Martínez Soria, que es una de las cintas españolas que ha tenido mayor número de espectadores a lo largo de la historia reciente. El verano anterior al de mi marcha de la obra, en 1998, vi la película "El perro del hortelano", de la directora Pilar Miró, en el Colegio Mayor Ayete de San Sebastián. Se trataba de la proyección de un video. Los cortes habían sido sustituidos por oscurecimiento de la pantalla con motivo de que se había producido un beso entre los protagonistas. El oscurecimiento había sido decidido previamente por el director y el sacerdote de la convivencia en la que participábamos.

Para el fundador de la obra, el Santo Marqués, la ropa sucia se lava en casa. Varias veces me quejé de estos hechos a los directores. No me hicieron caso. Pienso que no podemos ser tratados como niños y no se me olvida la frase del fundador "lo que daña a un niño daña a un viejo". La única explicación que se me ocurre es que, al cortar las películas, el opus dei ha vivido el criterio de que el fin justifica los medios. Por eso, al salir, he llegado a la conclusión de que "le falta jabón: de tocador, detergente de lavadora o una lavandería".


EL LIMON EXPRIMIDO

El fundador del opus dei solía decir y aconsejar a los de la institución que deseaba morir como un "limón exprimido" al que se había sacado lo último que tenía dentro. Pues bien, los que se van de la obra lo hacen exprimidos económicamente y moralmente como un limón, aunque, una vez pasado el tiempo, se recuperan. Por eso, la frase del que fue Marqués de Peralta vale también para los que nos hemos ido, ya que hemos tenido que rehacer nuestra vida para salir del hoyo en que nos había sometido tal institución.

Hago este comentario basándome en el artículo de Satur, en el que se señala la manía que tenía Escrivá por tratar el tema de la muerte. El recurría a distintos símiles y, sobre todo, había dispuesto que a la muerte de los de la obra se procurara que el testamento estuviera "atado y bien atado" a favor de las obras corporativas o los centros que domina el od. Era una prueba más del "exprimidor" al que había sometido a sus seguidores.

El "limón exprimido" se puede aplicar tanto a la gente que muere dentro de la obra como a los que nos hemos ido en vida. Se nos ha sacado todo el jugo mental, económico y moral y hemos entregado todo. Cuando nos vamos somos pobres de solemnidad, salvo que nuestros padres nos hayan invertido algo de su dinero. Afortunadamente los que nos dedicamos a trabajos en empresas de la "calle" tenemos el tiempo cotizado a la Seguridad Social. Sin embargo, el opus se ha quedado con nuestro salario mensual que ya es una elevada cifra al cabo del tiempo. En mi caso suponía cerca de los dos tercios de lo que ganaba. Eso sí cuando pedía dinero para arreglar mi casa, pues necesitaba, por ejemplo, un cambio de las conducciones de agua, se me negó siempre, aunque nunca emplearan la palabra no, pero sí medidas dilatorias, que era lo mismo. Me di cuenta que cada año el centro de numerarios hacía cambios y a mi se me negaba habitualmente. Eso era predicar con el ejemplo.

Felicito a los que hayan tenido la suerte de haberles concedido algo de lo que habían entregado. Era muy frecuente que se nos dijera que el dinero que ganábamos con nuestro trabajo no era nuestro, sino de la obra. ¿Qué diferencia había con los esclavos romanos o de la época de explotación de África? Eran como el niño egoista que piensa que todo es suyo.

La práctica habitual del opus prevé que al hacer la fidelidad o incoporación definitiva de numerarios y agregados, se haga un testamento a mano para que al morir una persona de la prelatura sus bienes familiares se destinen a una obra corporativa. En mi caso concreto se me invitó a cederlos a la Universidad de Navarra y al Instituto Tajamar de Madrid, el escaparate de la labor de agregados del opus en toda España. Se insiste que existe libertad para cederlo a cualquiera, pero se insiste que es de "buen espíritu" (para ellos) hacerlo a una obra corporativa. Pero como el testamento debe contar con unos albaceas, ellos (los directores) te dan una lista de veinte numerarios para que escojas a tres y sean ellos los que determinen el destino a tu muerte. En mi caso concreto, debo decir que los directores me invitaron a hacer un nuevo testamento actualizado al cabo del tiempo, ya que los tres posibles alabaceas fijados se habían ido de la institución de Escrivá. Uno de ellos es hoy fiscal del Tribunal Supremo de España. Nunca se me explicó que era por esa razón por la que tenía que hacerlo de nuevo. Otro día seguiré con esto del testamento.

Toda la comedia que describía Satur en su escrito es eso, comedia. Un caso concreto. Viví la experiencia de la muerte de Rafa, un numerario que se fue de la obra después de más de treinta años y que falleció cuando no había hecho un año de su marcha. Se fue a vivir con sus padres en una barriada humilde en las afueras de Madrid. Había estado dentro ese tiempo y siempre había trabajado en empresas externas, por lo que había ganado mucho dinero.

Rafa, que era muy agradable, había trabajado en una revista universitaria durante el régimen del general Franco en España. Posteriormente se incorporó al gabinete de prensa de la embajada de uno de los países más ricos de la tierra en Madrid. Ya abandonada la obra, un día contrajo una grave enfermedad que le llevó a la tumba en un fin de semana. Solo un numerario del centro fue a su entierro, que se celebró en uno de los cementerios más humildes de Madrid. Por supuesto que fue enterrado en una sepultura temporal, que queda vacía al cabo de diez años.

De la noticia de la muerte de Rafa me enteré por otros de la obra que me lo dijeron con mucho misterio. Si en el centro Lima de Madrid al que los dos pertecíamos --él como numerario y yo como agregado-- se habían enterado y solo uno había ido, indicaban poca sensibilidad. Por ello, con otros llegué a la conclusión de que aquella supuesta familia no era tal familia, sino una manera de "utilizar el limón": si te sacan jugo, vales y si no, te envían al cubo de la basura. Cuando murió mi madre --ya lo he contado otra vez--, todo el supuesto cariño que me tenían se convirtió en un vacío absoluto, tanto en el entierro como en el funeral. Ellos que se ponen tan apocalípticos, algún día Dios les pedirá cuenta de esos hechos.

Decía el fundador que "la ropa sucia se lava en casa". Los hechos como el de Rafa indican que no se han lavado, pues les falta jabón y porque no tienen ninguna intención de arreglar la situación. Ahora que tanto se hacen experimentos habrá que insistir a ver si por una vez encuentran una solución. Una puede ser que por fin de den cuenta de que los que nos vamos tenemos razón en nuestras críticas. Si se consulta una de las últimas cartas de Echevarría en la página web de la prelatura se verá que se ha puesto muy sublime hablando de la Eucaristía. Yo añado, menos hablar de la Eucaristía y más atender los dolores que padece la gente.


ENCUENTRO DESPUES DE 40 AÑOS


El 4 de mayo comencé a colaborar en opuslibros.org. Desde entonces se ha producido un gran cambio en mi vida. Estoy muy a gusto de comunicarme con tanta gente que ha vivido mis ideales y con tanta otra a la que explico cómo es la vida interna de la única prelatura personal que existe actualmente en la Iglesia Católica. Los que escribimos en esta página somos amigos de todos los que nos escriben e incluso los que aseguran que decimos mentiras. A ellos sí que les hace falta quitarse una venda de los ojos.

Una de las mayores sorpresas que he tenido desde que escribo en opuslibros es que he conectado con el compañero mío de curso que se hizo de la obra a la vez que yo a la misma hora, en el mismo día y en el mismo centro. Era el 19 de marzo de 1965. Han pasado casi cuarenta años y desde poco después de esa fecha no nos habíamos vuelto a ver, aunque éramos compañeros de la carrera de Derecho, que ahora comparto con el periodismo. Esto se ha producido el día 13 de este mes en mi casa. El, que vive en Tailandia, adelantó su venida a España en Navidades para estar conmigo, ya que, cuando esto se publique, yo me habré ido fuera de la Península Ibérica. Antes he decidido dejar constancia de este hecho.

¡Qué alegría encontrarnos de nuevo despues de cuarenta años! Él ya ha llegado a los sesenta y yo estoy a punto de cumplirlos. Los dos tenemos un poco de barriguita. En él las canas no se notan, pues se tiñe un poco el pelo, y en mi tampoco, pues me afeito diariamente el cuero cabelludo. Nos dimos un gran abrazo y empezamos a abrir nuestra alma al que teníamos delante, sabiendo que de las cosas íntimas no se iban a enterar terceros, como sucedía cuando hacíamos la charla fraterna con un laico que todas nuestras situaciones pasaban a conocimiento del consejo local (director, subdirector, secretario y sacerdote) y si lo consideraban grave, de la delegación, de la comisión y del consejo general de la obra. Hago esta aclaración del consejo local para los lectores que no son ni han sido de la obra.

Habían pasado los años, pero teníamos una base común: el haber escrito la carta al padre, entonces fundador, en el mismo día, en la misma noche, en la misma hora y en el mismo centro. No era el caso de una amistad que se había perdido, sino una amistad que, gracias a opuslibros.org, ahora era más clara y convincente. No había miedo de correcciones fraternas, como tantas veces sucedía cuando contábamos algo nuestro a otro de la obra. Había cariño y humanidad. No era una amistad mecánica, sino de carne y hueso, solo que con cuarenta años más y cerca de los sesenta. El todavía trabaja. Yo, no, pues acabo de jubilarme.

Pasamos revista a los nombres de algunos que entonces estudiaron con nosotros, rezaron y nos dijeron el primer saludo "Pax" con la respuesta "In aeternum" de nuestra vida en el opus. Muchos de los que citamos se han ido de la obra, y otros, que nos dieron el círculo de San Rafael, ahora cuando nos los encontramos por la calle miran para el cielo o para los costados, pero no nos miran a la cara. Nos considerarán "traidores" a la causa de la obra de Escrivá. Eso me ha ocurrido recientemente y lo he reflejado en estas páginas. Otros fueron ordenados sacerdotes y recientemente han conseguido la consideración de monseñor. ¿Quién le iba a decir que siendo seguidor del entonces monseñor Escrivá iba a alcanzar la consideración de monseñor? Claro que ahora lo ha conseguido con otros treinta de la obra.

Pensar que esta serie que he empezado ahora se titula "La ropa sucia se lava en casa... PERO NO TIENEN JABÓN". El yo nos fuimos porque en la obra no había calor, cariño, amistad entre la que entonces se denominaba "asociación católica internacional de fieles que se proponen vivir la santidad en el trabajo ordinario y en las cosas ordinarias de cada día". Así me lo aprendí yo de memoria para explicárselo a la gente y este es el momento que no se me ha borrado de la cabeza. El otro día, Edu titulaba aquí un artículo "Lo maravilloso de No cuidar las cosas pequeñas" Qué razón tiene. Yo las estuve cuidando durante casi 34 años y mi amigo, solo 12 años. Con la diferencia de tiempo, ahora nadie nos ha podido quitar que pasemos un buen rato juntos. Nosostros sí que "tenemos jabón" e invitamos a los que aún no se han decidido a marcharse a hacerlo, pues verán que ésta sí es la auténtica vida y no la de las rarezas que existen en la prelatura. Feliz 2005.


LA CONCIENCIA DE PERIODISTA

Escribo este artículo ante la invitación de Mariano, Frida y Agustina, que han invitado a los periodistas que leemos opuslibros a dar nuestra aportación. He ejercido la profesión de periodista durante más de 32 años en una conocida agencia de noticias como responsable de información religiosa y de la cultural y, algunas temporadas, me encargué de los temas que se refieren a sociedad (educación, televisión, sanidad, medio ambiente, investigación, periódicos, etc) y pienso que puedo aportar algo. En mi actuación como periodista, siendo agregado del opus dei, puedo asegurar que lo que ha regido ha sido la conciencia de periodista, aunque habría que hacer algunas matizaciones. Desde el pasado 1 de noviembre he pasado a la situación de prejubilado.

Yo nunca recibí consignas como periodista para mi actuación en la agencia de noticias. Lo que rigió siempre fue mi conciencia y en la obra siempre se me respetó directamente en mi actuación profesional, aunque, contadas veces, se me hizo una corrección fraterna por algo que había publicado y que noté que en la obra no había gustado. Este fue el caso de la venida a Madrid de Leonardo Boff, uno de los máximos representantes de la Teología de la Liberación. Fui a la rueda de prensa con este teólogo y elaboré mi correspondiente información. Cuando llegó el momento de difundir la información, mi director, que era de la obra, me eliminó todo lo que había escrito y solo dejó dos párrafos que no aportaban nada sobre lo que se había dicho. No me gustó que se me hiciera eso, puesto que mi empresa quedaba en ridículo ante mis compañeros que consultarían mi escrito y que, por la medida tomada, no aportaba nada, cuando yo había puesto todo de mi parte.

Mensualmente, en los círuculos breves (numerarios y agregados) y de estudios (supernumerarios) de la obra se suelen leer unas notas que llegan de la delegación y, a su vez, de la comisión regional y, a su vez también, del consejo general (esta denominación se ha cambiado recientemente), con unas notas sobre los temas que hay que insistir. La denominación es "intención mensual general" (para toda la obra) o "intención mensual regional" (cada país) o , muy rara vez, de la delegación. Así se indica lo que deben insistir los de la obra en su apostolado. También existe una "intención especial" de la que hablé otro día.

Por ello, no me extrañaría que la obra esté insistiendo en estos momentos en España en una defensa del matrimonio de un hombre y de una mujer y no de dos personas del mismo sexo, como pretende llevar a cabo actualmente el gobierno del Partido Socialista, o la defensa de la adopción por matrimonios heterosexuales, frente al intento gubernamental de que lo puedan hacer parejas homosexuales, bien sean gays o lesbianas. La misma línea es la que están insistiendo el Papa, diferentes responsables de la Santa Sede y la mayor parte de los obispos españoles. Ante estos casos, el periodista, que es del opus dei, aplica su conciencia formada de acuerdo con los criterios de la prelatura, que, a su vez, defiende que es la "recta doctrina" de la Iglesia Católica. Por cierto, esta actuación no está gustando mucho a gente creyente y no creyente, que entiende que se están metiendo donde no les llaman y que ya han pasado los tiempos en que la Iglesia regía muchas de las decisiones mundiales.

¿Qué haría yo si en estos momentos si fuera del opus dei? La respuesta es muy sencilla, recurriría a personas que sé que se van a manifestar a favor de las tesis de la Santa Sede y del opus dei. Eso hace que tenga un eco en la opinión pública. Una desviación se puede producir cuando, como cuenta Agustina, no te enteras bien y haces una pregunta a alguien como ella hizo al rey Leka, que se mostró a favor del divorcio en el matrimonio.

Un caso parecido al narrado por Agustina sucedió hace años en el Colegio Mayor Moncloa de Madrid, obra corporativa del opus dei, cuando fue visitado por Severo Ochoa, Premio Nobel de Medicina, hoy fallecido, y que era uno de los descubridores del ácido desoxirribonucleico (ADN). Este científico había dicho que el óvulo fecundado era un ser humano. Un espontáneo de la residencia quiso insistir en el hecho de que el aborto provocado es un asesinato, puesto que ese tema se debatía en España y le preguntó si era partidorio del aborto. A ello, el incitado respondió que sí, lo que tiró por el suelo la tesis en contra de la interrupción voluntaria del embarazo. Como es normal cuando una persona participa en una conferencia de este tipo en algún centro de la obra, asisten periodistas y luego se hace una reseña. En este caso, el tiro salió por la culata, o sea, al revés.

Un dato que hay que tener en cuenta es que en la comisión regional de la obra en España existe un grupo de personas que vigilan atentamente lo que escriben los que pertenecen a la obra. Incluso existen algunos que vigilan diariamente lo que publican los medios en los que, como mi agencia de notciias, trabajábamos algunas personas pertenecientes a la prelatura. En algún momento te pueden llamar a la vicaría regional a aclarar algo o a darte unos criterios. Debo confesar que a mí eso nunca me sucedió. Puede que llamaran a algunos de mis jefes en la agencia. Uno de éstos últimos me indicó hacia 1974 o 1975 que le habían dicho algo en relación con una noticia sobre los errores doctrinales en publicaciones eclesiásticas. Se da la circunstancia de que esa noticia procedía de un estudio publicado por una empresa en la que habían participado los que luego nos llamaban al orden sobre la forma de hacer la información. Solo diré que eran dos sacerdotes llamados Fernando y Juan, que los dos era el "terror" de los exámenes internos de filosofía y teología por la dureza con que corregían los exámenes.

Es frecuente que en las reuniones de la asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal española asista algún sacerdote de la obra, que se une con los periodistas, aunque no tenga nada que aportar y sí saludar a los obispos, para un mayor acercamiento entre diócesis y prelatura. Esto hace que contemos con la presencia de estos sacerdotes en nuestras ruedas de prensa. Un día, el famoso don Honorio, que tanto dio que hablar en estas páginas el año pasado por sus intervenciones en el Colegio Mayor Aralar, me llamó privadamente la atención por una pregunta que había hecho con un poco de chispa o colmillo periodístico. ¡Que hombre más desagradable!

Mis compañeros de profesión que no son de la obra se ven sometidos habitualmente al acoso de los responsables de la oficina de información de la obra en España: antes Luis Gordon, que lo ha dejado recientemente, y ahora Manuel Garrido, que le ha sucedido, y que proviene de Torreciudad. Más de uno de mis compañeros me ha indicado que éstos suelen invitar a comer a los periodistas y, en el trascurso de la conversación, suelen dejar caer "las píldoras" de desacuerdo sobre una información en torno a la obra que han publicado. LLega a producirse una situación desagradable, debido a la agresividad dialéctica. A mi nunca me invitaron a comer. Por algo será.

El actual portavoz de la Santa Sede, Joaquín Navarro Valls, médico de profesión, ocupó un cargo destacado en la oficina de información de la prelatura en Roma. Después pasó a ser corresponsal del diario "ABC" en Roma, presidente de la Asociación de la Prensa Extranjera en Roma y, finalmente, portavoz del Vaticano. Un caso parecido es el de Juan Vicente Boo (su verdadero nombre es Juan Vicente González Boo) que fue corresponsal de mi agencia en Bruselas, luego pasó al diario "ABC" en la capital belga y en Washington y actualmente ejerce su trabajo en Roma. Antes de acceder a esos puestos era uno de los que trabajaban en la secretaría de la comisión regional de la obra en España.

Desde la secretaría de la comisión regional y de las delegaciones se suele atender a lo que se llama "apostolado de la opinón pública". Todos los responsables de aop (siglas internas) se suelen reunir una vez al año para ver cómo va esta parte de la obra. Alguna vez me felicitaron o se dijo que se había hablado muy bien. Sin embargo, nunca fui a las reuniones. En los centros también existen responsables de aop, que recortan periódicos con artículos y animan a otros a escribir artículos o cartas a los directores de los periódicos.


PASE USTED PRIMERO

Una vez, un agregado del Opus Dei doctor aspiraba a una cátedra en una universidad española y competía en la correspondiente oposición por este puesto con un numerario, también del Opus Dei, junto a otros candidatos. Al final se quedaron solos los dos de la obra. El agregado fue quien obtuvo la cátedra.

Terminó la oposición y el agregado se mostró muy contento. Había obtenido en noble competencia una cátedra universitaria, lo que era una de sus máximas ilusiones profesionales desde que hizo sus estudios universitarios. Lo dijo en el centro y todos le felicitaron. Un día tuvo oportunidad de hablar con alguien de la delegación, pero la reacción no fue la misma. No les había gustado que obtuviera tal cátedra. "¿No sabes que cuando compiten un numerario y un agregado del Opus Dei por un puesto, el agregado debe ceder su puesto al numerario?", le comentaron en la delegación de la obra, a la vez que el director de turno mostraba su malestar por la circunstancia que he descrito.

Me lo narró el propio protagonista del hecho, hoy ex, poco antes de abandonar la obra. Llevaba un montón de años, más de treinta, de entrega a la institución. Fue una de mis últimas conversaciones en la institución. Era un hombre muy entregado a los demás, pero, por lo que se ve, su veteranía tenía que ceder ante un candidato que también pertenecía al Opus Dei y que, según el citado responsable de la delegación de la obra en una zona española, parecía tener mayor categoría, incluso en la vida civil.

Tal hecho me abrió los ojos. Las categorías que existen dentro de la obra no son una mera denominación para entenderse: numerarios, célibes que viven en residencia; agregados, célibes que viven con su familia o en una pensión; y supernumerarios, los que tienen vocación matrimonial, aunque luego no se casen.

La Constitución Española dice que todos somos iguales ante la Ley. Para algunos directores de la obra no parece existir esa norma, en la que está por encima el criterio de la prelatura y, por supuesto, el de un jefe de la institución fundada por el Santo Marqués de Peralta. Por lo que se ve, un agregado debe ceder el paso a un numerario, incluso en la vida civil. Por lo que se ve, los directores del opus, que dicen que respetan las normas de la nación, cuando están en privado no lo hacen. Así me explico que en algunas empresas civiles que han tenido directores numerarios del Opus Dei han cedido algunos cargos a otros numerarios, cuando existían agregados o supernumerarios que podían ocuparlos.

Lo curioso de todo es que la historia de los dos candidatos a la misma cátedra terminó siendo la misma: con el tiempo, uno y otro abandonaron el Opus Dei, primero el numerario y luego el agregado. Este último me lo dijo cuando su antiguo contrincante ya estaba fuera de la prelatura. ¿Qué hubiera pasado si el agregado le hubiera dejado paso y hubiera continuado en la obra? Señor responsable de delegación española, usted tendría ropa sucia que lavar. Mire a ver si es jabón de tocador, detergente de lavadora o jabón para toda la lavandería. Ya decía Escrivá que la ropa sucia se lava en casa, `pero en este caso no había jabón. Pidamos a Dios el "milagro del jabón". A ver si la Jerarquía de la Iglesia Católica se entera.

¿Existe una norma del Opus Dei que confirme lo afirmado por el director o ayudante de la citada delegación que he narrado hoy? Se ve que la obra aplica el sistema de las castas. Si tú tienes menos categoría dentro de la Institución, prepárate a tragar todo lo que te manden. Eso sí, en nombre del deseo de santidad que tienen los que se acercan al opus con un buen fin, pero, por lo que se ve, no es tan claro para otros. Me gustaría saber si existe algún escrito que determine que hay que ceder el paso en estos casos.

Y es que en el Opus Dei existen categorías. Los supernumerarios deben ceder el paso a los agregados y éstos, a los numerarios. Lo experimenté varias veces en mi cuerpo a lo largo de mi vida en esta institución, en la que estuve no 3 o 4 años, sino casi 34, que se dice pronto. Ahora, con toda la libertad que me da estar fuera narro hechos como éste que sirven para llamar la atención e intentar que no se repitan en el futuro.


EL OPUS CRECE POCO Y ENVEJECE

El opus crece poco y envejece. A esa conclusión he llegado tras haber analizado los datos aportados por el Anuario Pontificio, que recoge R. en opuslibros.org en un interesante escrito publicado el 22 de diciembre de 2004, y la página oficial de la prelatura personal (la única de la Iglesia Católica, de momento), con datos sobre los sufragios y fallecidos en los dos semestres de cada año.

El Anuario Pontificio indica que en 2003 la obra contaba con 84.584 fieles (es la denominación oficial), lo que supuso un aumento de 81 personas con respecto a las cifras del año anterior (84.503), y que representa un crecimiento del 0,10 por ciento. Tan bajo crecimiento de la obra fundada por el Santo Marqués de Peralta se había producido también en 1989, en que existían 75.711 fieles, con un aumento de 76 con respecto a 1988 (75.635). Este último año también había tenido solo un crecimiento del 0,19 por ciento.

Dentro de la prelatura (solo cabe hablar de una) hay dos momentos que podemos llamar "mágicos" en cuanto al número. El primero de ellos es en 1996, se llega a superar la cantidad de los 80.000 fieles (exactamente 80.089), y la segunda es la del año de 1993, año siguiente a la beatificación del fundador, en que el Opus Dei crece un 2,57 por ciento, porcentaje nunca alcanzado desde 1984. Sin embargo, en 1994, el crecimiento pasó a ser de un 0,66 por ciento. Otros años importantes para el opus son 1998, con un crecimiento de 1.085 fieles (un 1,35 por ciento) y 1999, 1.097 (1, 34 por ciento). Para cualquier institución o familia es importantísimo crecer. Si no se producen nuevas incorporaciones, empieza a languidecer. El opus está a punto de llegar al "crecimiento cero" por utilizar una expresión de los demógrafos, que entienden que un país muere si no se produce una reposición de la población. Ahí han quedado los datos del Anuario Pontificio, en los que no se incluyen las bajas de los fieles que no desean continuar. Este es el caso mio que en 1998 decidí la auténtica vida, la de la calle, no la falsa que se vive en la prelatura de Escrivá.

La página web del Opus Dei recoge datos del boletín "Romana" sobre los sufragios y fallecimientos registrados en la prelatura y en la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, también fundada por el Santo Marqués, desde el segundo semestre de 1998, en que las bajas por fallecimiento fueron 199 fieles y 8 socios de la SS+ (así se denomina internamente la citada sociedad sacerdotal). Entre enero y junio de 1999 fallecieron 202 y 16 de la SS+, y entre julio y diciembre del mismo año, 220 fieles y 17 de la SS+, lo que hacen un total de 455 personas. En ese año, el crecimiento de la prelatura, según el Anuario Pontificio, fue de 1.097 (no se incluyen los de la SS+), dato que puede aportar algo a este análisis.

El año 2000 fallecieron 432 fieles de la prelatura y 40 de la SS+, lo que hacen un total de 472 bajas. El Anuario Pontificio cifra en 868 (no se incluyen los de la SS+) el aumento del Opus Dei. El año 2001, según "Romana" hubo 471 fallecimientos (437 fieles y 34 sacerdotes de la SS+) y la prelatura aumentó en 338 personas. "Romana" indica que los fallecimientos del año 2002 fueron 549 (507 fieles y 42 de la SS+). El Anuario Pontificio refleja que el aumento del opus en ese año fue 297 personas (sin incluir la SS+). En 2003, último año en que se disponen datos totales de la prelatura, hubo 558 fallecimientos (526 fieles y 32 de la SS+) y la cifra aportada por el Anuario Pontificio es un aumento de 81 fieles. No me extraña que al actual prelado, Javier Echevarría haya propuesto que piten (se hagan de la obra) 500 personas. El proyecto es ambicioso. ¿Está España para alcanzar esa cifra? Creo que no.

Desde los primeros datos aportados por "Romana", podemos observar que en 1999 fallecieron 455 personas relacionadas con el Opus Dei (422 fieles y 33 sacerdotes de la SS+) . Pues bien, en menos de cinco años ha aumentado en 100 el número de fallecimientos, al ser 558 en 2003. La explicación es muy sencilla, el Opus Dei crece poco y envejece.


LOS REYES MAGOS

El Evangelio de San Mateo nos describe la historia de los Reyes Magos que, siguiendo la estrella, visitaron a Jesús. El Rey Herodes les interrogó y les pidió que le informasen. El texto del evangelista nos habla que "advertidos en sueños de no volver a Herodes, se tornaron a su tierra por otro camino". Pues bien, en la obra se suele hablar de que cada uno ha visto su estrella, su vocación Nosotros hemos sido de la Obra y hemos querido seguir a Jesús a través de lo que nos presentaban como único camino. Podemos tener un día al año en el que se recuerde en todos los países lo que pasamos dentro de la institución fundada por el Santo Marqués de Peralta, que no ha sido Herodes que mató a los Santos Inocentes, pero que sí nos hizo sufrir. Por eso propongo que el 6 de enero sea nuestra fiesta anual, pues los Reyes Magos nos hicieron aprender.

Felipe, un ex agregado de Venezuela, me ha propuesto que ese día del recuerdo de los ex numerarios/as, ex agregados/as y ex supernumerarios/as sea el de los Santos Inocentes. Me parece mejor el de los Reyes Magos, puesto que hemos tenido al Señor, le hemos ofrecido todos nuestros mejores dones y luego "advertidos en sueños", se nos han abierto los ojos sobre lo que había dentro yhemos vuelto a nuestra tierra --a nuestra verdadera familia-- por otro camino.

Vuelvo a insistir. No considero a los directores de la obra como Herodes, pero, tras leer opuslibros y los libros de Alberto Moncada, Carmen Tapia, María Angustias Moreno, Ana Azanza, Isabel de Armas y otros (ver Libros silenciados) y teniendo en cuenta nuestra propia experiencia, hemos llegado a la conclusión de que la obra de Escrivá no es el "camino de la felicidad" que habíamos soñado, y, por ello, nos hemos ido. A mi me costó casi 34 años abrir los ojos y tomar la decisión de irme. Me gustaría que esta idea de establecer un día internacional en recuerdo de los ex numerarios/as, ex agregados/as y ex supernumerarios/as sea comentada por otros que siguen estas páginas. En mi opinón, el día más idóneo es el de los Reyes Magos.

Al preparar este artículo, he leído textos de "Hablar con Dios", (Ediciones Palabra 1986) del sacerdote numerario Francisco Fernández Carvajal, especie del Libro de Meditaciones de los centros de la obra, que al comentar este hecho, no habla de las intenciones de Herodes. Comenta este libro que "despues, obedeciendo a la voz de un angel, los Magos regresaron a su país por otro camino", citando al Evangelista. Añade: "¡Qué transparente han debido tener el alma estos hombres hasta el fin de sus días por haber visto al Niño y a su Madre!". Nosotros sí que la hemos tenido transparente y por eso nos hemos ido.

Flanpan suele presentar sus "Perlas en la red". Aquí va una. He citado expresamente la edición de 1986 del libro "Hablar con Dios". En el penúltimo párrafo de la meditación dice lo siguiente: "Pidámosle también a la Madre de Dios, que es nuestra Madre, que nos prepare el camino que lleva al amor pleno: 'Cor Mariae Dulcissimum, iter para tutum' Su dulce corazón conoce el sendero más seguro para encontrar a Cristo". A diferencia de otras ocasiones en que cita ampliamente al fundador de Opus Dei, Fernández Carvajal se olvida de citarle. "Cor Mariae Ducissimum, iter para tutum" fue la jaculatoria que utilizábamos los que entonces éramos de la obra para pedir a Dios y a la Virgen para que dejara de ser instituto secular y se convirtiera en prelatura. Así, un libro que podía ser comprado por gente de la calle, aunque los adquirían mayormente los del opus, incorporaba algo en favor de la llamada "intención especial", que no se nos reveló con todo detalle a los seguidores de Escrivá hasta que fue aprobada por la Santa Sede. Era una manera de meter en el cerebro de los lectores esta jacularia.

Pasado un poco de tiempo, dentro de la obra, se nos aconsejó una nueva jaculatoria que sustituyera al "iter para tutum" (prepara el camino seguro) por la de "iter serva tutum" (conserva el camino seguro). Para mí que en las "altas esferas" de la obra existía miedo de que se perdiera lo conseguido en 1982, a través de la bula "Ut Sit". Ha pasado tiempo, la fundación de Escrivá es la única prelatura. ¿La Santa Sede aprobará otras prelaturas?


LA CARCAJADA DEL SINDICALISTA

Algunos de la obra aseguran firmemente que en la obra existen numerosos sindicalistas y también personas humildes que han descubierto que Dios también podía estar entre "los pucheros del sindicalismo", cambiando un poco la frase de Santa Teresa. La supuesta afiliación de los fieles de la prelatura (la única de la Iglesia Católica) a sindicatos se reduce a unos pocos, a los que no pertenecen a la izquierda política. Así, en España, los de la obra no pertenecen ninguno a la Unión General de Trabajadores (UGT), vinculada al Partido Socialista Obrero Español (PSOE), ni a Comisiones Obreras (CC.OO), relacionado con el Partido Comunista y con Izquierda Unida. En cambio, en escasísimo número sí pertenecen al sindicato agrario Jóvenes Agricultores (ahora unido con otro sindicato), fundado por Felipe González de Canales, agregado del od y fundador también con el numerario Joaquín Herreros, de las Escuelas Familiares Agrarias (EFAs), y a la Unión Sindical Obrera, con José Luis Fernández Santillana, secretario de Enseñanza.

Dije a un amigo mío de UGT que un seguidor de Escrivá respondía a un artículo mío sobre la relación de la obra con la gente humilde. Aseguraba mi "replicante" que en la prelatura había numerosos sindicalistas. A mi consulta mi amigo ugetista se echó una buena carcajada. Tenía toda la razón. En los más de 30 años que permanecí dentro de la obra del Santo Marqués jamás me enteré de numerarios, agregados o supernumerarios que pertenecieran a UGT o CC.OO y a la vez fueran del opus.

Lo que sí se es el caso de un agregado de León --no se si es ahora ex, pero llevaba camino de serlo-- que vive en Barcelona, y que, para escribir la carta al padre debió romper sus carnés de afiliado al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y a la Unión General de Trabajadores (UGT). Supongo que habrá otros muchos casos que podrán reafirmarlo. En el último centro donde estuve, el de Amaniel, en la calle Federico Rubio i Gali de Madrid, la mayoría de los restantes agregados, con pensamiento de partidos de derechas, se reían de él. Este es el obrerismo que se vive en el opus. Supongo que este agregado de León, vuelvo a insistir que no se si es ex puesto que se fue a Barcelona, se habrá arrepentido del paso dado. El vivía en una residencia de agregados en la calle Leñeros de Madrid, y pienso que no estaba a gusto viviendo en esa compañía y en esas circunstancias que hacían que la residencia fuera un poco leonera o como un colegio infantil.

El mismo que respondió a mi artículo me decía que en la obra había muchos carpinteros. Como se enteren en la sede central de Roma de que hay muchos carpinteros van a preguntar por ellos y, a partir de ahora, se dedican a hacer tallas o puertas maravillosas para contribuir al "buen gusto" (?) de Villa Tevere, la sede central de la prelatura. En mi estancia en el opus dei solo supe de un carpintero que perteneció a la obra: Pedro, un agregado (entonces oblato) segoviano que trabajó en Molinoviejo, pero que se fue de la obra a los cinco años de pedir la admisión.

A los de la obra se nos solía decir que había que estar "abiertos en abanico". Aunque su fundador decía que todas las realidades humanas podían ser santificadas, esta del sindicalismo, muy pocos de sus fieles la han entendido. Los que nos hemos movido en ese ambiente --no llegué a estar afiliado-- hemos sido objeto frecuente de bromas y burlas por nuestra actividad. Por otra parte, yo hacía información religiosa. En algunos centros no se podía hablar de mi trabajo, pues el tonto de turno no me dejaba. El tonto no era normalmente el director sino otro agregado. Había algunos directores que tampoco lo entendían. Ese "abiertos en abanico" existe poco dentro de la obra. Muchos agregados se concentran en obras corporativas y en labores personales, que también son opusinas por mucho que puntualicen que solo la dirección espiritual es del opus dei. Cada uno ha de seguir el camino profesional que desee, pero no tengo claro que esa realidad en el opus se viva en el campo sindical. Con esa manera de pensar van constituyendo ghettos.

Cuando llegaba a las convivencias anuales --en los meses de julio y agosto-- notaba que aquello era un termómetro. Indicaba el pluralismo que se vivía dentro del opus dei. La mayoría de los asistentes impartían clases en obras corporativas o en labores personales (un ejemplo son los colegios de Fomento de Centros de Enseñanza). Una exigua minoría nos dedicábamos a otras actividades. No hay que olvidar que, dentro de la obra, la enseñanza es uno de los campos preferidos que se promueve. También se promueve el periodismo, pero sin tanto éxito. No obstante algunos nos hemos dedicado. Donde no existe practicamente nadie de la obra es en el campo sindical.

Supongo que los numerarios, a los que se exige tanto dinero --de buena me salvé-- no estarán para dedicarse al campo sindical. No he conocido tampoco a ninguno en mi larga vida en esta institución. He tenido mucha relación con el mundo de San Gabriel (los supernumerarios). Jamás he conocido a nadie que se dedique el campo sindical. ¡Que abiertos en abanico están los del opus dei! ( ?). Al dejar de pertenecer al opus le dije a uno de los directores que me parecía que dentro de ella había mucho facha. El me respondió: "En la obra somos pluralistas y respetamos". Ya lo veo.


Fábrica de canonizaciones

El Opus Dei lleva camino de convertirse en una fábrica de canonizaciones. No solo abre causas de beatificación y canonización de sus fieles, sino que también ayuda a sacar adelante otros procesos de las virtudes de personalidades eclesiásticas y fieles católicos que tuvieron que ver con la prelatura fundada por el Santo Marqués de Peralta. Al examinar "Romana", el boletín oficial de la obra, cualquier persona observa que está gastando mucho dinero y tiempo --eso es lo que cuestan-- en abrir procesos de beatificación y canonización de sus fieles...

Cuando yo pedí la admisión en el Opus Dei en marzo de 1965, los procesos de beatificación y canonización que promovía entonces eran los del ingeniero argentino Isidoro Zorzano, antiguo compañero de estudios del fundador y el segundo de los hombres de la obra, y Monserrat Grasses, una joven chica de Barcelona. Ahora lo que busca la prelatura es lo que podemos llamar "una base de santos", como otras instituciones de la Iglesia Católica que tienen mucha más antigüedad. Claro que hay que añadir la novedad que algunos son laicos y, de éstos, algunos están casados, lo que no es frecuente en el santoral de la Iglesia Católica.

Cuando me hice de la obra, además de Isidoro y de Montse, nombres utilizados internamente, alguna vez se nos hablaba de Bartolomé Lloréns, un poeta fallecido y que se había convertido a Dios, tras haber frecuentado ambientes alejados de la vida religiosa católica, y de Juan Carlos, un joven de Oviedo, alumno de la obra coporativa 'Peñavera', que entonces se dedicaba a la atención de gentes poco pudientes y a la atención de agregados (entonces oblatos). No tengo noticia que de estos dos casos la obra haya abierto proceso de beatificación y canonización sobre la heroicidad de su vida y su virtudes. Estas eran las "glorias" camino de los altares con las que contaba el entonces instituto secular.

Además de los procesos de beatificación y canonización de Isidoro y Montse, que se encuentran paralizados a nivel diocesano en Madrid y Barcelona, la obra, según informa 'Romana', tiene abiertos los procesos de beatificación y canonización de monseñor Alvaro del Portillo, primer obispo prelado y primer sucesor del fundador; el doctor Ernesto Cofiño, en Guatemala en 2000; Guadalupe Ortiz de Landazuri, fallecida en 1975, cuyo proceso se abrió en 2001; el doctor Eduardo Ortiz de Landázuri, casado y padre de familia, hermano de la anterior; y Toni Zweifel, cuyo proceso está abierto en Zurich (Suiza). Tengo constancia que la obra apoya también el proceso de beatificación de la niña madrileña Alexia González-Barros, fallecida en la Clínica Universitaris de Navarra en 1985 y ha asesorado a las religiosas de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote en los trabajos para promover la beatificación y canonización de su fundador y arzobispo de Valencia, monseñor José María García Lahiguera, confesor que fue de Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei.

Un caso curioso que recoge "Romana", en su boletín de julio-diciembre de 1999, es una mesa redonda en Barbastro (Huesca), con motivo del centenario del nacimiento de Carmen Escrivá de Balaguer, hermana del fundador del Opus Dei y que dentro de la obra se la considera como fundamental para el desarrollo de la labor con las mujeres de la obra. En el acto cultural intervinieron la doctora Ana Sastre, autora de una biografía del fundador; la periodista Pilar Cambra, y Margarita Valenzuela. A este paso, si se conmemora el centenario de su nacimiento, los responsables de la prelatura también promueven su proceso de beatificación y canonización, con lo que, dentro de la obra, no solo estarán camino de los altares los hermanos Ortiz de Landázuri, además del fundador que ya está en los altares, y su hermana Carmen, que no se confesaba con sacerdotes de la obra..

Este es solo el inicio de lo que se avecina en el mundo de la obra. Recuerdo que cuando el proceso de beatificación y canonización del fundador, los directores llamaron a Roma a una serie de numerarios para que trabajaran en la parte informática del mencionado proceso. Según se nos comentó internamente, esta importante labor hizo que fuera uno de los factores que intervinieron en que fuera tan rápida primero la beatificacióin y posteriormente la canonización. También intervino la experiencia del agustino padre Rafael Pérez (hoy fallecido), que llevó la parte del proceso, y que hizo que se acelerara en determinados momentos. Hay que contar también con el hecho de que la Santa Sede reconociera "lo sobrenatural" en las dos curaciones milagrosas que se produjeron: una monja Carmelita de la Caridad de San Lorenzo de El Escorial (Madrid) y un médico de Badajoz.

Hace pocos días en opuslibros.org, Eutimio dedicaba una carta a Jacinto Choza y la humildad colectiva. Pues bien, en la parte final decía: "Hoy me ha sorprendido un párrafo del libro "Isabel la católica" de Luis Suárez (aconsejo enormemente tanto éste como el resto de libros de Suárez). Está hablando de Fray Hernando de Talavera, Jerónimo que fue confesor y consejero de Isabel I. Comenta Luis Suárez: "La orden jerónima, en un externo de humildad, se prohibió a sí misma promover causas de canonización para sus miembros". Esto es humildad colectiva, creo". Hasta ahí la aportación de Eutimio.

Luis Suárez Fernández es catedrático de universidad y pertenece como miembro a la Real Academia de la Historia de España. Goza de un gran prestigio y es un gran especialista en temas como los Reyes Católicos, la Edad Media y la época del General Franco, hasta el punto de que es el único historiador al que la familia del anterior Jefe de Estado de España ha permitido el acceso a sus archivos privados. Es supernumerario del Opus Dei (creo que sigue siéndolo). Lo que choca en todo ese asunto es que la obra de Escrivá se haya lanzado a promover procesos de beatificación y canonización y un seguidor suyo, que goza de gran prestigio, comenta: "La orden jerónima, en un externo de humildad, se prohibió a sí misma promover causas de canonización para sus miembros". Me parece muy acertado el comentario de Eutimio, quien asegura que es un caso de "humildad colectiva", frase en la que se insiste mucho dentro del opus, pero que se ve que está muy alejada de la línea que sigue esta institución a cuyo frente figura monseñor Javier Echevarría.


NATALIDAD PARA LOS DEMÁS

En el opus existe una costumbre, no escrita en ningún sitio, por la que numerarios y agregados se meten en la vida de los demás y les preguntan por su número de hijos. Algunos supernumerarios, sobre todo los muy integrados en la prelatura, también hacen esta pregunta a las personas que acaban de conocer, sin tener en cuenta que el número de hijos es algo sobre lo que debe decidir la pareja --hombre y mujer-- y no un señor que no forma parte del matrimonio y que, en muchos casos, ignora las circunstancias de la persona que tiene delante. Como las preguntas se hacen muchas veces delante de otras personas, algunas de ellas también de la obra, provocan situaciones delicadas, debido a que la persona a la que se dirigen no quiere dar una mala contestación ni provocar choques. Es una práctica que se puede denominar "Natalidad para los demás"...

Pero los casos más delicados se provocan sobre todo por parte de los célibes de la obra (numerarios y agregados). Un amigo me comentó que conoció a un director de la obra en España, a través de otro fiel de la prelatura. La conversación se desarrollaba en términos de cordialidad hasta que llegó el momento en que el directivo del opus le interrogó sobre el número de hijos, a lo que mi amigo respondió que dos. Ante eso, el director, como es habitual, respondió: "¿No son pocos?" Nadie le llamaba a meterse en ese entierro (así dicen en España), sobre todo porque era la primera vez que se veían y no existía la suficiente confianza como para indagar en ese campo. Luego he oido otros casos parecidos y he llegado a la conclusión que eso no es manera de tratar a la gente.

Al comentarme estos hechos mi amigo decía: "¿Cómo se atrevía a preguntarme eso, cuando él es célibe?" Me confesó que sintió ganas de responder al director de la obra que por qué el no se animaba, se casaba y así contribuía a que existiera un mayor número de cristianos en la sociedad. Para mi que tenía toda la razón, porque entre marido y mujer --si empleamos los términos que utiliza la Iglesia Catóilica-- nadie se debe meter. Es un asunto muy delicado. También lo es cuando un supernumerario de la obra, que puede tener seis o más hijos, pregunta a otro que acaba de conocer sobre la "política" de natalidad que existe en su casa.

No hace mucho me encontré a otro amigo mío, que había trabajado en una empresa de la que es dueño un supernumerario del opus Dei, ya veterano, padre de seis hijos. Un día estuvieron los dos charlando y el empresario preguntó a su empleado por el número de hijos. Este último respondió que dos. En vista de ello, el supernumerario, como es habitual, le animó a tener más hijos. El trabajador le dijo: "Yo tendré más hijos cuando usted me aumente el sueldo, pues con lo que tengo no puedo sacar adelante a una mujer y a más de dos hijos". La respuesta fue contundente. Eso es lo que me parece No creo que el empresario vuelva a intentar de nuevo una cosa así. Como todo cabe en la vida, hasta puede volver a intentarlo.

Se de un matrimonio que se hicieron del opus Dei cuando tenían una edad cercana a los cuarenta y cinco años. Poco después él y su mujer se animaban a tener un nuevo hijo. Hacía ya muchos años que había nacido el último. Era un hijo nacido como consecuencia de que ambos se habían hecho de la obra. Pues bien, el niño que vino al mundo padecía el síndrome de Down. En un principio ambos lo aceptaron como una cruz que tenían que llevar, lo que es una reacción sobrenatural. No obstante, pasado el tiempo, se han dado cuenta que, si bien es un hijo suyo, la carga es un poco pesada y se hace difícil llevarla con alegría. A él se le amargó el carácter que tenía cuando se animó a ser padre de un nuevo niño. Es un caso de infelicidad.

El fundador de la obra, el Santo Marqués de Peralta, solía decir, siguiendo un dicho castellano, que cada niño venía al mundo con un pan debajo del brazo. Esto no siempre es así. Muchos supernumerarios del opus saben de las dificultades que supone que nazcan nuevos hijos. No siempre existen familiares (fundamentalmente abuelos) que están dispuestos a compartir esa carga de sacar adelante a los niños que vienen. Por lo tanto, muchas veces no se trata de que traigan un pan debajo del brazo, sino de que, con toda la cara, los supernumerarios dejan sus hijos al cuidado de otras personas, que se ven casi obligadas por los requerimientos de los padres. Así, una supernumeraria se puede estar en un curso de retiro o en una convivencia, incluso con algún menor de edad, mientras los niños que han quedado atrás no reciben la educación adecuada de sus padres.

En estos días se está recordando en España que la educación religiosa de los hijos es un derecho de los padres. Estoy de acuerdo. Pero estas personas que siguen la política de que trabajen los demás están descuidando un deber fundamental, que es dar la formación adecuada a sus hijos. De nada sirven los ejemplos que nos presentan las revistas relacionadas con el opus Dei en que unos padres tienen ocho hijos y cada uno de ellos tienen un encargo dentro de la casa, por lo que es más fácil salir adelante. Esas son excepciones. Nunca es la regla general. Cuando todavía era de la obra, un supernumerario me comentó que él, que tenía un sueldo muy alto, no podía llevar a sus ocho hijos a colegios que son obras corporativas o a labores personales, como son los colegios de la sociedad Fomento de Centros de Enseñanza, en la que se dice que la dirección espiritual es del opus Dei. Este supernumerario, casado con una supernumeraria, señalaba que eran centros escolares caros y que él no tenía dinero para pagar el recibo mensual de sus hijos en los colegios. Como consecuencia de ello había optado por mandar a los suyos a colegios públicos y darles la formación religiosa a sus hijos en el propio hogar.

Si últimamente el opus Dei se nutre fundamentalmente de las vocaciones que surgen de países nuevos y de las que nacen de los hogares de supernumerarios, es lógico que insista en que los supernumerarios tengan muchos hijos. Va en ello el futuro de la prelatura. Sin embargo, pienso que no es tan fácil la situación. Muchos niños que son hijos de supernumerarios crecen en una burbuja aislados del mundo. Tan pronto como llegan a la universidad o se relacionan con otros de su edad descubren que en el mundo existen muchas cosas reales que merece la pena vivir, sin descuidar por ello la doctrina de la Iglesia. De este modo, tan pronto como entran en contacto con la civilización pierden la relación con la estructura que les había sostenido y abandonan la obra.


UN NEGOCIO REDONDO


En estos días la página web oficial de la prelatura nos ha informado que ha sido presentada la "Biblia de Navarra" después de 33 años de trabajo, gracias al trabajo de más de 20 personas. Se trata de una edición traducida directamente de los idiomas originales, hebreo, arameo y griego. La versión oficial de la presentación en la Asociación de la Prensa de Madrid está tomada del periódico dedicado fundamentalmente a la economía "Gaceta de los Negocios", medio de prensa uno de cuyos principales dueños es el periodista Juan Pablo Villanueva, numerario del Opus Dei. Existe en este medio informativo un buen número de trabajadores vinculados a la prelatura (la única personal que existe). Es esta Biblia un caso más de los negocios que hace el Opus Dei a través de sus publicaciones...

Es frecuente que el Opus Dei utilice nombres en sus libros que puedan sonar para referirse a ellos. Es conocida la "Biblia de Jerusalén", pero durante mi estancia en la prelatura durante 34 años se me comunicó frecuentemente que solo era válida para los estudios internos y para la lectura del Evangelio la edición anterior a 1970 de Nacar-Colunga. De las demás versiones de la Palabra de Dios se mostraba mucha desconfianza. En charlas internas de formación se nos comentó a los que pertenecíamos a la obra que había malas traducciones de las Sagradas Escrituras, tanto del Antiguo como de Nuevo Testamento. De ahí que se tratara de atajar las "herejías" que supuestamente detectaban el Santo Marqués de Peralta y los suyos, y que provocaban desasosiego en el futuro santo. En los años en que comenzó a editarse la "Biblia de Navarra" eran frecuentes las denuncias de Escrivá. Incluso llegó a decir que cuando la Jerarquía de la Iglesia Católica había suprimido el índice de libros prohibidos, el fundador levantaba el de su mano para insistir que no se podía leer cualquier libro pues podía hacer daño a las almas de los fieles. Ese era el cariño que demostraba a la Iglesia y su jerarquía este señor que se presentaba como un abanderado de la ortodoxia religiosa.

Junto con una labor de investigación de esas personas, la "Biblia de Navarra" es un negocio redondo para el Opus Dei. No solo vigila la ortodoxia, sino que además hace muy rentable una colección de libros como éstos, que son difíciles de vender en el mercado. Como miembro del opus se me aconsejó vivamente que comprara esta versión, que se vendía tomo a tomo, pero no como hacen los demás editores, con los cuatro Evangelios, las cartas de los Apóstoles y el Apocalipsis, juntos y en otro tomo el Antiguo Testamento. Todos los que pertenecíamos a la obra debíamos comprarla. Así el trabajo de los especialistas de Navarra resultaba rentable. ¿Cuánto dinero se han gastado los actuales fieles de la prelatura en esta publicación? Los directores han sido unos adelantados en los coleccionables. Ahora, por si habían gastado poco, invitan a comprar la edición completa.

Como es de suponer, todos los centros del Opus Dei, los apeaderos (casas que se utilizan para realizar las labores propias de la prelatura y que no están habitadas) y las casas de retiros cuentan con ediciones repetidas de cada uno de los tomos de los que se compone este coleccionable, que no se vendía a un precio económico, sino al de los demás tomos de espiritualidad. Algún amigo me comentó que su director le había dicho que comprara estas obras de la "Biblia de Navarra". A diferencia de los restantes libros, tanto civiles como religiosos, que, para adquirirlos, había que consultar, el permiso de compra se adquiría instantáneamente. No solo se favorece guardar la traducción que ellos hacen de la Biblia, sino que también hacen negocio.

Por la época que empezó a publicarse la ahora llamada "Biblia de Navarra" sucedió, dentro de la Conferencia Episcopal Española, una anécdota que protagonizó el entonces obispo de Orihuela-Alicante, monseñor Pablo Barrachina, uno de los obispos más ortodoxos de aquellos tiempos y que defendía la confesionalidad católica del Estado español. En la asamblea plenaria episcopal se planteó un problema con una interpretación de una traducción bíblica. Don Pablo, que era simpatizante de la obra y tenía como secretario particular un sacerdote de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, dijo que no estaba de acuerdo. Los obispos españoles reunidos analizaron la versión presentada por este monseñor y la de otro obispo. Al final decidieron que la interpretación más correcta era la de los teólogos y traductores de Navarra. Ello significó un buen tanto para el defensor alicantino.

No solo eso hacían los del Opus Dei. A más de uno de sus seguidores se le encomendó la terea de vender un número de ejemplares de la "Biblia de Navarra": Por pertenecer a la prelatura o al entonces instituto secular, los del opus no cobraban nada por ese trabajo. Más negocio redondo. Está claro que la parte económica entre los seguidores del Santo Marqués es algo que se cuida especialmente. No solo dan sablazos (piden fuertes cantidades) a los demás para construir un colegio o una casa de retiros, sino que también les sacan dinero para contribuir a los gastos de este coleccionable. No he querido saber el coste que tendrá la edición completa. Seguro que hasta dicen que tienen una versión más barata a "precios reducidos". Ese sistema se ha utilizado más de una vez.

El mismo sistema que se ha utilizado con la "Biblia de Navarra" se utilizó con las distintas ediciones de "Camino" y de "Conversaciones con monseñor Escrivá de Balaguer". Este último volumen era una colección de entrevistas realizadas por distintos periodistas en periódicos nacionales y extranjeros. El día en que aparecían las declaraciones se comunicaban inmediatamente a los opusinos para que las difundieran, con lo que los diarios y revistas ganaban dinero. Por si luego había poco, aparecían en "Conversaciones", el volumen que registró un elevado número de ventas. Un trabajador de Editorial Rialp, donde durante mucho tiempo se publicaron la mayor parte de los escritos de Escrivá, me comentó, sin saber que yo era de la obra, que este fundador aportaba mucho dinero a la empresa.

Recuerdo también por esa época que las homilías de Escrivá se vendían en España como folletos en la colección "Mundo Cristiano". Conservo más de uno de esos ejemplares, que luego eran vendidos por Editorial Rialp con cubiertas de cartón y con una cinta para separar las páginas y saber dónde se había terminado de leer. Esta colección estaba dirigida por el sacerdote numerario del Opus Dei Jesús Urtega, autor del libro "El valor divino de lo humano", un 'best seller' de espiritualidad en los años cincuenta y sesenta que aún se sigue leyendo, cuando su autor ya cuenta con muchos años. Por cierto, este clérigo también intervino en Televisión Española, dentro de los programas asignados a la Conferencia Episcopal, cuando su máximo responsable era monseñor José Guerra Campos, uno de los obispos más guardianes de la ortoxia. Luego Urteaga publicó un libro con sus intervenciones televisivas que se titulaba "Siempre alegres". Otro ejemplo de sacar provecho.


El sacerdote feo

Días pasados se celebró en la Basílica Pontificia de San Miguel de Madrid el acto de apertura del proceso de beatificación y canonización de José María Hernández de Garnica, uno de los primeros hombres que se incorporaron al Opus Dei y que, dentro de la Prelatura, aunque ahora se le da mucha importancia, siempre estuvo eclipsado por la figura del fundador, el Santo Marqués de Peralta.

Desde que llegué a la obra, una de las cosas que se me dijo fue que don José María Hernández de Garnica fue uno de los tres primeros sacerdotes numerarios del Opus Dei -los otros fueron Don Álvaro del Portillo y don José Luis Múzquiz- y el que primero se encargó de las mujeres de la primero asociación apostólica de fieles, luego instituto secular y finalmente prelatura. También se recordaba su origen de familia adinerada en los primeros momentos de la obra, cuando no había casi dinero.

Pues bien, según se nos decía dentro de la obra, don José María había sido designado primeramente para atender a las mujeres de la obra “porque era feo” y así se evitaba la atracción de “nuestras hermanas”. Don Álvaro estaba destinado a acompañar al fundador y don José Luis Múzquiz –decían dentro de la obra— era más guapo. ¡Qué cosas el criterio de la belleza o la fealdad para atender una labor apostólica! Si el ahora en proceso de beatificación y canonización llega a los altares se convertirá en un caso de ‘curita feo” que va a ser ‘más guapo que un San Luis’, con todas las distancias para el seguidor de San Ignacio de Loyola, fundador la Compañía de Jesús.

Mi artículo titulado “Fábrica de canonizaciones” decía que la prelatura, después de la canonización de su fundador, había emprendido una carrera de constituir “una base de santos”, de la que carece debido a sus 76 años de historia. La apertura del proceso de beatificación de don José María Hernández de Garnica confirma lo que yo decía. A este paso, más que ‘fábrica de canonizaciones’ se va a convertir en ‘fábrica de churros”, por mucho que dispongan de una gran base de datos en ordenador, después de la canonización del fundador.

Esperemos que don José María Hernández de Garnica no se convierta en don Josemaría Hernández de Garnica, debido a que los máximos responsables del opus digan que como tenía una gran estima por el ‘Padre’, su fundador, si el hubiera vivido hubiera solicitado cambiarse de nombre para demostrar su veneración por el iniciador de la prelatura. Como dicen en el vocabulario popular, “todo cabe en la viña del Señor”. Y la obra no puede ser menos.

Lo que queda patente tras la apertura de este proceso de beatificación y canonización es que las mujeres en el Opus Dei “pierden por goleada”, como se dice en el argot popular de España. De los ocho procesos que están en marcha, seis (Álvaro del Portillo, Isidoro Zorzano, Eduardo Ortiz de Landázuri, Ernesto Cofiño, Toni Zweifel y José María Hernández de Garnica) son de hombres y solo dos de mujeres (Guadalupe Ortiz de Landázuri y Montserrat Grases). No creo que se atrevan en el opus a decir que don José María Hernández de Garnica es como si fuera de las mujeres, pues estuvo muy unido a ellas. De momento, sí que existe un poco de machismo. Se me dirá que esto no es una carrera deportiva, pero los hechos están ahí.

Volviendo la fealdad, que es uno de los temas de fondo, recuerdo que más de una vez oí dentro de la obra que el criterio para seleccionar las numerarias auxiliares que sirvan a la mesa en las casas de numerarios varones es la fealdad de ellas. El motivo alegado para justificar tal postura era que los residentes deben “guardar la vista” . Se ve que la regla también se aplica al revés. No sabía yo que un criterio profesional era la belleza o fealdad de las personas. Nada que la carne es muy flaca.


SE VAN SIN TIROS

El día 19 se celebrará la festividad de San José, una de las grandes fiestas grandes de la obra, al ser la onomástica del fundador, y a la vez es un día clave en la que los que no se han incorporado por la ceremonia de la fidelidad tienen libertad para no continuar. En los más de 25 años que fui encargado de grupo de supernumerarios pude experimentar lo duro de ese día, en que pueden producirse circunstancias muy variadas, todas ellas llenas de tensión.

El fundador dijo en más de una tertulia que la obra es el mejor sitio para vivir y el mejor sitio para morir. Añadía que la puerta estaba entreabierta para entrar --se requiere el discernimiento positivo de los directores--, y para salir la puerta está abierta de par en par, cosa totalmente falsa como he podido comprobar en algunos amigos míos, que hoy son ex. Uno de ellos alegó en su carta de dimisión al prelado que él se iba, en virtud de lo que decía el fundador, de “entreabierta para entrar” y “abierta de par en par para salir”. Los directores de la obra le negaron esa posibilidad y le exigieron –lo tuvo que hacer para que le admitieran la baja—que retirara esas palabras de su carta. Esto contradice totalmente la demagogia de las palabras del Santo Marqués de Peralta.

Con palabras cuidadosamente preparadas antes de las tertulias multitudinarias, pues lo que hacen las preguntas deben consultar antes lo que van a decir, el fundador solía afirmar que la gente de la obra "no se iba ni a tiros". Puedo confirmar, tras la experiencia de 34 años, que los miembros, hoy fieles, de la prelatura procuran irse sin tiros. En todo caso los que provocan situaciones tensas son los propios responsables de la obra que les persiguen sin descanso y provocan situaciones de acoso.

En mi caso concreto, me fui un domingo 28 de octubre, tras haber participado en una meditación de centro de agregados, en una tertulia dominical, haber hecho movimiento económico (haber ingresado mi dinero en la caja de la secretaría mi sueldo mensual) y haber hecho la charla fraterna con el que llevaba mi alma. A este último no le confesé que me iba. Eso sí fui entrando en el oratorio, en el hall y en otras habitaciones mientras, hablando con Dios, le dije que aquello se acababa y que habían sido algunos años felices, pero en otros lo había pasado mal.

A los quince días empezó el acoso del que llevaba mi charla. Primero fue a mi domicilio donde vivía con mi madre, que sabía mi decisión de irme, pues se lo había comunicado la misma noche. Una y otra vez me señalaba Enrique, que así se llama, que quería verme. Yo respondía que no. Luego el acoso se trasladó a mi lugar de trabajo. Eran momentos de tensión. Finalmente la compañera que tenía delante de mí me preguntó qué me pasaba. Se lo expliqué y lo comprendió. Poco tiempo después uno de los responsables de la comisión (gobierno de la obra en un país, en este caso España), que se había tomado la función de llevar mi charla fraterna, me dijo que no me iban a dar la baja, porque no había motivos para irme, según él. Al cabo de 14 meses, y en vista que no había vuelto a pisar mi centro, me llamaron de la delegación y me dijeron que tenía que escribir la carta de dimisión si seguía con el deseo de abandonar la obra. Así lo hice.

Un hecho curioso se produjo cuando el director de agregados de la delegación me citó un día en la sede de ésta, pero me dio un plantón. En vista de ello, cogí un cuaderno pequeño y escribí que le iba a remitir por correo mi carta de dimisión, que tenía que estar escrita a pluma. Por la noche me llamaba asustado por teléfono y aseguraba que había sido un mal entendido. La carta de dimisión debía ser entregada en mano no por correo postal. Se ve que no les gustaba que hubiera alguna prueba. Quedé otro día y se la entregué. Por lo que se ve la puerta no está abierta de par en par. La baja me la dieron mes y medio más tarde, pero se me comunicó sólo oralmente, sin prueba por escrito.

Más de una festividad de San José tuve problemas con algún supernumerario que deseaba no continuar y no renovar su entrega hasta el siguiente 19 de marzo. Al final todos perseveraron, aunque al cabo de poco tiempo se iban definitivamente. Nunca hubo unos malos modos por mi parte ni por parte de los supernumerarios.

Cada fiesta de San José se instalaba en la residencia de numerarios, lugar del centro, un cuaderno con todos los nombres de los supernumerarios que tenían que renovar. Siempre se ponía al lado uno de los del consejo local. El encargado debía decir que Pepe Pérez, por decir un nombre, había “renovado el contrato” (ésta es una expresión que se emplea internamente). Se trataba de que no hubiera bajas. Sin embargo, más de una vez uno de los encargados tuvo que desplazarse a la casa del supernumerario para tratar de convencerle de que no lo dejara. Un amigo mío agregado, también encargado de grupo, hizo guardia en la puerta del domicilio de un supernumerario, que había desaparecido el 19 de marzo sin decir dónde se encontraba. Pasadas las 12 de la noche llegó el hasta ese momento fiel de la prelatura. Expresó su deseo de no continuar. A pesar de todo mi amigo trató de convencerle.

Al día siguiente, se repitió la misma operación: tratar de convencer al hasta entonces supernumerario. Hubo una gestión fallida. Todo este tiempo el agregado debió de pedir permiso en su empresa para solucionar el problema. Luego pasaron a actuar miembros el consejo local, pero no hubo resultado positivo para los intereses de los directores de la obra. Se iba sin dar tiros y no como decía el fundador, que “no se van ni a tiros”.

Sé de amigos numerarios que se han ido de la obra de madrugada, a las seis y media. Estaban a punto de levantarse los del centro. Antes habían bajado las maletas a sus automóviles y se fueron con unas cosas. Esta es la libertad que se respira. Algunos de ellos han hablado con otros numerarios que estaban a su lado y que les apreciaban. Sin embargo, otros se han ido calladamente, sin armar ruidos y sin tiros.


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Gracias a Dios, ¡nos fuimos!
OPUS DEI: ¿un CAMINO a ninguna parte?