Gracias a Dios, ¡nos fuimos!
OPUS DEI: ¿un CAMINO a ninguna parte?

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¿EL 'BUEN' PASTOR?

NACHO FERNANDEZ, ex agregado, 34 años en la obra

-El " Buen Pastor" (4-5-2004)
-La madre de sangre (6-5-2004)
-La sangría de los agregados (20-5-2004)
-No hay quien lo entienda (23-5-2004)
-Desaparecer de las publicaciones internas (26-5-2004)
-El truco (30-5-2004)
-El Opus destapa gays (31-5-2004)
-Estar dentro con el corazón fuera (1-6-2004)
-Automóvil para todos (4-6-2004)
-La guillotina (5-6-2004)
-Más, más dinero (7-6-2004)
-La pobreza del Mercedes (9-6-2004)
-Arrodillados ante el papel (10-6-2004)
-Resistirse a la reforma litúrgica (13-6-2004)
-El sacerdote misógino (15-6-2004)
-Una vieja aspiración (15-6-2004)
-Hacerte mayor (17-6-2004)
-La suerte de tener al lado a tu madre (18-6-2004)
-Más sobre la Iglesia (19-6-2004)
-La burbuja de los hijos (20-6-2004)
-Una historia inventada (21-6-2004)
-Una casa que no es tu casa (22-6-2004)
-La toalla (23-6-2004)
-Vaya cara (25-6-2004)
-Calzador de dinosaurio (27-6-2004)
-Flores de plástico para Isidoro (28-6-2004)
-El "ejemplo" de un mayor (29-6-2004)
-El cadenal Herrera no autorizaba al Opus en Málaga (2-7-2004)
-El informe de los obispos (5-7-2004)
-Un pisito para perseverar (7-7-2004)
-¡Oh tío Santiago! (9-7-2004)
-Hinchar el pecho (11-7-2004)
-Los ricos accionistas (13-7-2004)
-Usar y tirar (16-7-2004)
-Los ojos de los directores (18-7-2004)
-Quiero ser monseñor (20-7-2004)
-Dulcísimo precepto (22-7-2004)
-Duces y cilicio (24-7-2004)
-El opus pierde 500 al año por fallecimiento (25-7-2004)
-Los catecismos agotados (3-8-2004)
-El hermano extraño (6-8-2004)
-El santo polivalente (9-8-2004)
-Miedo a los directores (16-8-2004)
-Las sombras dolientes (20-8-2004)
-Atraer a los populares (25-8-2004)
-Vocación de segunda (27-8-2004)
-El corazón y la cabeza (29-8-2004)
-Las velas de Torreciudad (1-9-2004)
-El control anual de la mente (3-9-2004)
-Un efímero cumpleaños a los 40 (10-9-2004)
-Como las bolas de jugar (19-9-2004)
-Supuestos pecadores graves (29-9-2004)
-El gheto de los agregados viudos (4-10-2004)
-La travesía del desierto (13-10-2004)
-El beso (17-10-2004)
-Medallero (22-10-2004)
-Malas notas (27-10-2004)
-Intención sine die (29-10-2004)
-Por sus estampas los conoceréis (1-11-2004)
-Paralelismos (5-11-2004)
-El ombligo del mundo (14-11-2004)
-El magnetofón del florero (19-11-2004)
-Irse sin nada (26-11-2004)
-El misterio de la embarazada (5-12-2004) Fin del escrito

 


LA TRAVESIA DEL DESIERTO

Existe una etapa en la historia de la obra que puede ser denominada de 'La travesía del desierto'. Es la que se refiere al tiempo en que los entonces asociados rezaban por algo que no se sabía, que estaba rodeado de gran misterio y que denominaba 'la intención especial', sin que ningún director se atreviera a revelar en qué consistía exactamente. Muchas personas sospechaban, pero a los que estábamos dentro no nos revelaban detalles.

Yo pité el 19 de marzo de 1965. Creo que ya entonces estaba vigente "la intención especial". Solo nos decían que rezáramos por ella. Incluso en la obra nos pedían que invitáramos a los enfermos que conocíamos a rezar por esa intención, que era la de su fundador. Luego supimos que era la solución jurídica de la obra, lo que es hoy la prelatura personal y que solo una institución de la Iglesia tiene hoy esta denominación, aunque no me extrañaría que se incorporara el llamado Camino Neocatecumenal, fundado por el español Kiko Argüello.

Como se sabe, la solución jurídica de la obra fue aprobada por la Santa Sede el 30 de noviembre de 1982, bajo el pontificado del Papa Juan Pablo II. El día de Santa María Reina, a finales de agosto de ese mismo año, en España, ya corrió el cava por algunos centros de la obra, como señal de que había acabado, por así decirlo, "la travesía del desierto". Joaquín Navarro Valls, numerario del opus dei y portavoz de la Santa Sede, confirmó a los periodistas que estaba en marcha la solución jurídica de la institución fundada por el Santo Marqués de Peralta. El hecho se confirmó poco tiempo después, a finales de noviembre.

Este nombre de "la travesía del desierto" no es mío. Se lo oí decir a don José Montañés, sacerdote numerario del opus dei, hoy fallecido, uno de los primeros que se incorporaron a la obra en Valencia y que, durante algún tiempo, trabajó en la oficina que se encargaba de administrar los bienes de la obra. Era un hombre todo corazón que allá donde iba conquistaba a todos por su simpatía, pero a la vez era muy listo. Tuve la suerte de que durante algunos años fue el sacerdote del centro donde estuve, denominado 'Monte Esquinza', situado en el número 22 de la calle del mismo nombre, muy cercano a la plaza de Colón de Madrid. Todavía le estoy viendo cuando decía que "en la obra no somos tontos" y ponía un dedo junto a sus ojos. Fue elector de Don Alvaro del Portillo como presidente del Opus Dei cuando falleció el fundador. Hasta su muerte tuvo esta condición de elector.

Don José Montañés, que tenía un hermano supernumerario y una sobrina numeraria, solía comparar la marcha de la obra hacia "la tierra prometida" con "la travesía de los israelitas a través del desierto para llegar al lugar que Dios les había prometido". Antes tuvieron que pasar penalidades y eso mismo es lo que sucedió en la obra.

Mis primeros años en la obra, sobre todo en los finales de los años sesenta y principios de los setenta del siglo XX, fueron de absoluto desconocimiento sobre lo que pasaba a mi alrededor. Con mucho misterio se nos decía de vez en cuando que el Papa Pablo VI había recibido en audiencia privada a Don Alvaro, entonces secretario general del opus dei, que se presentaba como asociación internacional de fieles que busca la santificación del trabajo ordinario y en los deberes ordinarios del cristiano. Con esas palabras lo aprendí yo y todavía las recuerdo. Se nos aventuraba que Pablo VI no entendía la obra. A uno de los que se culpaba de la situación era a monseñor Giovanni Benelli, sustituto de la Secretaría de Estado del Vaticano.

Eran los tiempos en que la obra disponía de una serie de personas que se presentaban como obreros ante las autoridades eclesiásticas para decir que en el opus había personas que se dedicaban también a esas actividades que en la sociedad figuraban como no universitarias. Así, lo tengo confirmado, había, entre otros, dos o tres agregdos que eran mineros en Asturias. En la primera reunión de la asociación de amigos de la Universidad de Navarra, en noviembre de 1964 --yo entonces empecé a entrar en contacto con el opus-- dos aparecieron con lámparas de las minas de carbón para ponerse a los pies de su fundador, que afirmaba que amaba todas las entregas de la obra, pero si Dios le hubiera dado a elegir, el escogía la "vocación" de oblato (hoy agregado), por ser humilde. Esto enorgullecía a los que eran como yo. Por cierto, con el tiempo, esos "mineros" se fueron de la obra. Uno de ellos se llamaba Luciano. No se lo que ha sido del centro al que pertenecían, "Peñavera". Me han dicho que ha cambiado.

Todo era misterio dentro de la obra. Sabíamos que al fundador no le gustaba eso de que "otros", otras instituciones de la Iglesia se hubierabn incorporado al carro de los institutos seculares, de los que el primero de ellos aprobado fue el propio opus dei. Les acusaba de tener formas más bien de religiosos, órdenes y congregaciones, que del "medio del mundo", como le gustaba decir. No se me olvidan las misas de la fiesta de San José en el centro que estaba en la calle (no el paseo) Recoletos, 5 de Madrid. Por entonces, en esa fiesta los oblatos (hoy agregados) que habían hecho la oblación y no se habían incorporado definitivamente a la obra a través de la fidelidad debían expresar en alto los tres votos de pobreza, castidad y obediencia, a lo que se añadía "según el espíritu del opus dei". El momento de hacerlo era después de la consagración de la misa. Ellos, que se decían tan laicales, hacían votos. Nunca me pareció bien. Al producirse la aprobación de 1982, en la obra no ha vuelto a existir lo de los votos. Eso sí aconsejó vivir "las virtudes propias del cristiano", entre las que se encuentran la pobreza, la castidad y la obediencia, pero no hacer votos.

Ese tiempo de 1982 vino acompañado por algunas acusaciones internas del opus dei contra otras instituciuones de la Iglesia, como son los denominados "Legionarios de Cristo" que, según ellos decían en privado a los que éramos veteranos, habían escrito a los obispos de todo el mundo para que se mostraran en contra de la aprobación de la prelatura personal de la institución de Escrivá.

Recuerdo que, una vez aprobada la obra como primera prelatura personal por parte de la Santa Sede, me aconsejaron que acercara a la institución a un agregado que se había ido del opus en Bilbao (había sido expulsado de un colegio tras permanecer años y luego supe de otros casos parecidos), con la fidelidad hecha, y fue localizado en Madrid, que necesitaba cambiar los votos de pobreza, castidad y obediencia por lo que dentro denominan "el contrato" que vincula a los fieles con el grupo fundado por Escrivá. Yo así lo hice, pero no sirvió para nada, pues poco después Txomin (Domingo), que así se llamaba, hizo una tímida marcha atrás que luego no se confirmó. Esta misma táctica que emplearon, luego la hicieron con el que esto escribe cuando me marché. No sirvió para nada. Es la forma de utilizar a alguien que no ha chocado con la persona, pero que tampoco ha tenido gran confianza con ella. Eso sí, me le encontré algunas veces a la salida de la misa del domingo en la iglesia a la que iba con mi madre.

Como se ve, todo tiene relación. Las cosas no ocurren porque sí. Siempre existe alguien que maneja los hilos y que se sirve de otros. En la obra --se nos decía-- estamos para obedecer y el mandato más fuerte es "por favor". Yo he contado mis vivencias. Fueron años de misterio. No sabíamos qué pasaba. Luego nos hemos enterado lo que sucedió. Precisamente Don Álvaro del Portillo, primer prelado del opus dei, lo explicó en una carta a los fieles que tenía encomendados. Supongo que esa carta se filtrará algún día.


EL BESO

Una de las primeras experiencias que tuve cuando me hice de la obra en 1965 fue que se indicó que solo podía besar a mi madre y a mis hermanas, en el caso de que tuviera hermanas, que no las tengo. Por ello, quedaron excluidas mis tías y, por supuesto, mis primas. Así pasé a ser un "bicho raro" dentro de la familia. Todas ellas comentaban: "Qué raro se ha vuelto Nacho!". Y tenían toda la razón.

A mí siempre me pareció que lo de no besar a mis tías y primas era una cosa rara. No se me prohibía besar a una miss, una reina de la belleza, sino a una persona que tenía mi misma sangre. Eso lo hubiera entendido. No obstante, por obediencia, acepté las indicaciones que se me hicieron y las viví escrupulosamente. Nunca tuve una doble vida, la de la obra y la de la relación con mi familia, con la que trataba frecuentemente, pues la vida de un agregado tiene más posibilidades que la de un numerario (los dos célibes) de relacionarse con estas personas, que por algo Dios nos ha puesto a nuestro lado.

No creo que el corazón se vaya porque bese a una hermana o a una prima de mi madre o de mi padre. En 1965 ya era frecuente que cualquier persona de la calle --en la obra se dice que se santifican en medio del mundo-- se besara con sus tías. De ahí que durante mucho tiempo fui "el raro de la familia", porque no besaba, entre otras cosas. El Santo Marqués de Peralta, fundador de la institución, señalaba que teníamos que "ser del mundo sin ser mundanos". No creo (verbo que le gustaba emplear poco al autor de 'Camino') que por besar a la hermana o a la prima de mi madre pudiera ser considerado "mundano". Lo demás son escrúpulos que nos meten por la cabeza.

El hecho de no besar me alejó de ellas. Cuando una amistad se resquebraja luego es difícil de reparar. Este era uno de los puntos en los que me consideraban raro. Los otros eran no ir al cine con ellos, no acudir a las reuniones familiares, salir solo con mi madre, etc. Tenían toda la razón en sus apreciaciones.

Quiero puntualizar una cosa. En la mayor parte de España existe costumbre de besarse entre personas de familia cercana. De ahí que la orientación del opus de no besarse para "guardar el corazón" supusiera alejarse de ese mundo que el fundador decía que había que santificar.

También me pareció raro que, a la vez que se me indicaba que no besara a mis tías, sí se me aconsejara besar al fundador. Curiosamente este señor que ahora se encuentra en los altares solo besaba a sus hijos (los hombres), pero no a sus hijas. En mi domicilio familiar contadas veces besé a mi padre. Era un nuevo contraste. Sin embargo besaba a otros tios míos, hombres de pro, y eso nunca significó que se me pudiera acusar de homosexual. No era "no guardar el corazón", ni ser menos hombre.

Cuando he salido de la obra se ha resucitado todo. Eso se ha me producido también al escribir en opuslibros y leer los magníficos escritos y cartas que se publican. Algunas hermanas y tías me lo han recordado ahora. Tienen toda la razón, como las tienen mis primas.

En un viaje profesional de hace pocos años, cuando no había dejado el opus, tuve la suerte de conocer Helsinki, capital de Finlandia, país que tiene bajas temperaturas en invierno y gran parte del año. Era finales del mes de agosto. Pregunté a uno de la obra que residía allí cómo se hacía apostolado en invierno. El me respondió que uno de los sitios frecuentes de reunirse eran las saunas públicas. Allí los de la obra, totalmente desnudos --así se está en la sauna--, hablaban con los aspirantes a hacerse de la institución. Me aconsejó que esto no lo contara en España, pues aquí se entiende mal. Con el tiempo, lo he comparado con los besos que se me prohibieron desde el primer momento. Puede que lo que se permite en un sitio no se permita en otro.

Soy de la opinión que muchos de la obra, aunque se haya prohibido, siguen besando a sus tías. No es una vez que se escapa, sino un hecho frecuente. Yo seguí lo que se me dijo y, ya veis, he sido considerado "raro".


MEDALLERO

EL verano pasado se celebraron las Olimpiadas en Atenas. Los periodistas como yo que les gusta tanto las estadísticas hablaron con mucha frecuencia de que tal país figuraba en tal puesto en el "ranking" de medallas por los triunfos conseguidos y así unos ocupaban puestos más altos que otros. Pues bien en el opus dei (con minúscula) existen algunas personas que son como esos países, ocupan altos puestos en el "medallero", por el número de vocaciones (si es que lo son) que han perdido y no ha puesto los medios para evitarlo.

Con anterioridad hablé de la fuga de agregados e incluso daba nombres. Algunos de ellos me han escrito, al haber aparecido con sus nombres y sin sus apellidos. Los artículos están sirviendo para recuperar amigos, que sí lo son, pues con la disculpa de que no se pueden tener amistades particulares los del opus se están cargando cualquier signo de humanidad entre los supuestos "hermanos", que no lo son.

Todo este comentario mío viene como consecuencia del magnífico artículo titulado "Estadísticas. ¡Importan en el Opus Dei?" que ha escrito Yoha el día 20 de octubre de este año en opuslibros. El articulista sugiere a los directores que cuiden la labor de agregados, pues los directores los descuidan. Ana Azanza también metió el dedo en la llaga, al denunciar el trato que se daba a las agregadas.

A la apreciación de Yoha yo añadiría que los directores deben de cuidar tanto la labor de agregados como la de numerarios. Se trata de ser humanos, de tener corazón y de pensar con la cabeza. En el centro Amaniel donde yo estuve hasta que lo dejé el 28 de octubre de 1998, nos fuimos cuatro agregados de más de treinta años en la prelatura y uno que procedía de otro centro y que se puede considerar que "ya vino tocado", o con el planteamiento de irse. Todos éramos "cofundadores" y, por lo tanto unas viejas glorias del opus dei. El que consiguió la "medalla" de que nos fuéramos o de pasar de nosotros era el que encabeza mi serie de artículos, que he denominado "¿El Buen Pastor?" Gracias a su actuación y a otros que miraron al cielo cuando me vieron por la calle comenzaron a publicarse mis artículos.

Me he enterado que este "forjador de bajas o de ex" sigue plenamente en activo. En los años en que estuve en el centro Amaniel (1996-1998) logró o casi logró el difícil récord de que se fueran también cinco numerarios (uno o dos fueron poco antes). Le debíamos nombrar "entrenador" de los que escribirán en el futuro en opuslibros.org. Por ello, me dirijo a las Orejas de Guardia para decirle que le sigan, que es un "forjador de ex". Enhorabuena, si me leen los de la prelatura.

Pero existen otros centros en los que suceden cosas parecidas. Incluso algunos, en los que se gobierna la obra en España o en una delegación, han permitido que se vayan directores. Recuerdo que en la delegación de Madrid Oeste hubo un director llamado Manolo que, de repente, desapareció. No voy a dar pistas de su profesión, porque inmediatamente se le localiza, y prefiero guardar su intimidad. Cuando pregunté dentro de la obra qué pasaba con él, se me indicó que una antigua novia suya le había estado persiguiendo hasta que lo consiguió "cazar". Muy buena explicación, sí señor. Como que los del opus no hacen "pesca submarina".

Hubo otro director de agregados de la misma delegación, llamado Juanjo (para la gente joven entonces don Juan José) que también se fue. También desapareció sin que internamente se supiera la causa, aunque la sospechábamos. Lo que somos periodistas y leemos todo, hasta los ecos de sociedad, un día nos enteramos que se había casado en la Basílica Pontificia de San Miguel de Madrid, encomendada a los sacerdotes de la prelatura o de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, que es práctiamente lo mismo y les había casado un sacerdote numerario que atiende por el nombre de don Luis. Si ha sido así, supongo que será cooperador. El hermano del citado me le encontré en asuntos periodísticos y también se había ido.

En Diego de León, 14 , donde está el gobierno de la obra en España también se han producido casos de abandono, como por ejemplo el de Angel, que fue director de agregados durante poco tiempo. No recuerdo exactamente la explicación que se nos dio.

Cada uno de los que aquí colaboramos puede aportar su experiencia. Es bueno que lo haga para descubrir la historia real del opus dei, no la que escriben los que siguen en libros almibarados, que han pasado varias censuras (llegan hasta Roma) antes de ser publicados la mayor parte de ellos en la Editorial Rialp, que reconocen que está vinculada a la prelatura. Vaya si está vinculada que hasta aparece como escudo del grupo la rosa estofada de Rialp que aparece en los altares de los centros del opus y que la institución deja ver que fue un hecho extraordinario que le sucedió al que llamo el Santo Marqués de Peralta y que tuvo este título nobiliario por petición propia.

Aquí en estas páginas en las que colaboramos habitualmente algunos reconocen que han desempeñado tareas de responsabilidad. Luis reconoce que dejó la obra tras haber sido un director en la delegación de Madrid Este, cuya sede está en la calle Hortensias. Bastante valentía tuvo de irse.


MALAS NOTAS

El día 24 de octubre, Vitruvius publicó en la sección de 'tus escritos' de opuslibros una colaboración en la que se podía ver una hoja de normas de las que utilizan numerarios y agregados cuando se hacen de la obra. Una vez observada y teniendo en cuenta la experiencia de casi 34 años, llego a la conclusión de que "pitar", hacerse de la obra, influye en el rendimiento académico de esos chicos y chicas que van con toda su buena fe a entregarse a Dios y a quien se entregan es a los caprichos y órdenes de los máximos dirigentes de la prelatura, eso sí sacrificando su futuro profesional en muchos casos. Eso fue lo que me sucedió a mí.

Cuando yo me hice de la obra, estudiaba tercero de la carrera de Derecho en la Universidad Complutense de Madrid. Hasta ese momento, estudiando en casa de mis padres, había superado todos los cursos sin repetir ninguno. El segundo año me habían quedado dos asignaturas muy fuertes para el verano y en septiembre las superé.

Pasados unos meses cambió notablemente la situación. Empecé a ir por un centro de la obra que había en la calle General Oráa, 5 de Madrid, que pertenecía a la familia de Don Fernando Valenciano, uno de los máximos directores del entonces denominado Consejo General de este instituto secular, aunque al fundador, el Santo Marqués de Peralta, no le gustaba esta denominación. Cuando comencé a frecuentar ese lugar era el mes de noviembre de 1964. Rápidamente fueron a por mí y el 19 de marzo de 1965 escribía la carta de incorporación al Padre (entonces el fundador) en una noche, en la que también escribió un compañero de opuslibros: el que firma "Harto". Hoy gracias a la web he recuperado su amistad pues los dos nos fuimos, el con 12 años dentro y yo con casi 34. "Gracias a Dios que nos fuimos", aunque yo tardé bastante más.

La llamada "Hoja de normas" que publica Vitruvius da razón de todas las oraciones y actos religiosos que practica un joven que se incorpora al opus dei.

A continuación paso a dar cuenta del tiempo medio que se emplea en cada una de ellas: ofrecimiento de obras, unos dos minutos; oración, media hora por la mañana y otra media por la tarde; Santa Misa, cuarenta minutos; Sagrada Comunión, está incluida en la anterior; Angelus o Regina Coeli, cinco minutos; visita al Santísimo Sacramento, cinco minutos; Santo Rosario, veinte minutos, si se reza solo una de las partes, y si se hacen las otras tres partes restantes, quince minutos más por cada una; lectura espiritual y lectura del Evangelio, quince minutos; preces, cinco minutos; examen particular, unos dos o tres minutos; examen general, otros dos o tres minutos; mortificación por el Padre, en numerarios y agregados suele ser la ducha de agua fría en invierno o en verano, que da lo mismo; tres avemarías de la pureza, dos minutos; agua bendita, un segundo; confesión, cinco minutos a la semana; charla fraterna (antes se denominaba confidencia), veinte minutos a la semana; mortificación semanal, no cuenta; Salve los sábados, dos minutos; Salmo 2, otros dos minutos los martes; retiro mensual, si se es numerario, desde las once de la mañana hasta las cinco y media de la terde de los domingos; si se es agregado, la tarde de los sábados, desde las cuatro y media hasta las 9 de la noche, o la mañana de los domingos, desde las 9 de la mañana a las dos de la tarde; cuenta de gastos, es una cosa que se hace mecánicamente durante un minuto, aproximadamente; cartas al Padre, una vez al mes, aproximadamente unos veinte minutos, según la facilidad de escritura de cada uno.

Estos son algunos de los datos que nos incluía la "Hoja de Normas" que nos facilitó Vitruvius. Pues bien, a todo esto hay que añadir que existen semestres de invierno, en los que los de la obra, si son estudiantes, deben compatibilizar los estudios en la universidad con los internos de la obra (Filosofía y Teología); semestres de verano, también estudios internos durante otros 25 días. Hay que aprobar las asignaturas internas con notable o sobresaliente (magna cum laude o summa cum laude), las otras da igual.

Si a todo esto añades que, en muchos casos, los numerarios y agregados, desde que se incorporan a la obra deben asistir a un llamado círculo de San Rafael (otros cuarenta minutos semanales), un círculo breve para los ya incorporados (otros cuarenta minutos) y recibir charlas o llevar amigos a las labores, lo que supone otro gasto considerable de tiempo.

Lo he padecido en mis carnes y lo comento. Una vez que me hice de la obra en el centro de General Oráa, 5, todos los días iba a estudiar al centro, lo que suponía una media hora de ida y otra media hora de vuelta. Cuando me ponía a estudiar, se me encargaba que abriera la puerta por medio de una especie de mando, que, en muchos casos requería acercarse hasta la puerta de entrada.

Cuando escribo esto me acuerdo fundamentalmente de los padres que tienen hijos que van por los centros de la obra. Han de saber que estos jóvenes gastan lo que acabo de decir. Si se incorporan como supernumerarios a la obra, cosa no frecuente, el gasto de tiempo disminuye considerablemente, pues es más ligero.

Después de presentar todos estos datos, llego a una conclusión: el hecho de pitar e incorporarse a la obra supone un empeoramiento de las notas para ese buen chaval o joven que lo hace con toda su buena fe. ¿Nos damos cuenta de todo el tiempo que gasta? En el mejor de los casos, estos datos son correctos, si no se ha producido una situación de acoso sobre una posible vocación.

No es necesario aclarar que yo repetí curso. Había que ser un genio para aprobar todo --se nos pedían las mejores notas-- y salir adelante. Mi padre y mi madre se quejaban de mi situación y llegaban a la conclusión de que la obra había influido en mis malas notas. Hay casos dentro de la obra que son la excepción a lo que comento. Por eso, ahora lo revelo para abrir los ojos a los padres cuyos hijos van por centros (también les llaman clubs) de la obra. Que no les quede ninguna duda: si sus hijos sacan malas notas es "en nombre de la santidad y de llevar a Cristo a la cumbre de todas las actividades humanas".


INTENCION SINE DIE

Existe una etapa larga en la obra, desde principios de los años sesenta del siglo XX hasta finales de los setenta, en la que la institución quiere quitarse de encima el supuesto sambenito de que estaba vinculada al régimen del general Franco. Eran años en que España no gozaba de libertad y en la que, si bien una parte de la jerarquía de la Iglesia y grupos de creyentes católicos se habían desvinculado del llamado Movimiento, sin embargo otra parte colaboraba. Este es el caso de algunas personas vinculadas al opus dei.

Por aquel entonces, los que pertenecimos al opus dei teníamos una consigna, la denominada primero "intención mensual" y luego "intención mensual sine die", porque no había fecha de terminación, y que establecía que los entonces asociados al instituto secular debían extender la opinión de que los de la obra tenían libertad de opinión en lo político y no estaba vinculada al régimen del general Franco.

Han pasado los años. Todo aquello que traté de extender se ha demostrado que era falso. La carta del hoy Santo Marqués de Peralta al general Franco de 23 de mayo de 1958 demuestra la base en que se asentaba la opinión de la vinculación del opus dei con el anterior jefe de Estado de España. La carta fue enviada por el fundador con motivo de la promulgación de los llamados Principios Fundamentales del Movimiento.

La carta de Escrivá decía, entre otras cosas: "Con la perspectiva que se adquiere en esta Roma Eterna he podido ver mejor que nunca la hermosura de esa hija predilecta de la Iglesia que es mi Patria, de la que el Señor se ha servido en tantas ocasiones como instrumento para la defensa y propagación de la Santa Fe Católica en el mundo".

El hoy Santo Marqués de Peralta se alegra como sacerdote y como español de que la voz autorizada del Jefe del Estado proclame que "la Nación española considere como timbre de honor el acatamiento de la Ley de Dios, según la doctrina de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, única y verdadera y fe inseparable de la conciencia nacional que inspirará su legislación".

La "intención mensual sine die" establecía que los de la obra debíamos extender que el opus no estaba vinculado al régimen del general Franco. Si se lee atentamente lo que acabo de escribir, se llega a la conclusión de que había que seguir al "Papa Franco".

Todos los meses se nos leía en uno de los círculos breves que existía libertad política entre los miembros del opus dei, pues el entonces instituto secular no estaba vinculado al régimen del general Franco. Por si existía poca base legal, Escrivá había predicado unos ejercicios espirituales ( no se si entonces el opus habría cambiado el nombre por el de curso de retiro) al entonces jefe del Estado.

El general Franco no solo tenía la bendición de una parte de la jerarquía de la Iglesia Católica sino también del propio fundador del opus dei. Así lo demuestra la carta que posee la hija del Generalísimo, duquesa de Franco.

No hace mucho he vuelto a encontrar un amigo de mi primera etapa en la obra. El se fue en los años sesenta. Me decía que cuando en la obra se hablaba de la libertad política de los asociados (entonces se denominaba a sí misma "asociación católica internacional de fieles") y de estar abiertos a todos los grupos, sin embargo él veía que no era cierto. Por eso y por tener posturas de izquierda se fue.

En una de las conversaciones que tuve cuando me fui de la obra ahora hace seis años defendí ante uno de los directores de la obra en España que la prelatura estaba llena de lo que se denominan "fachas". El me respondió que en la obra había pluralismo y libertad política. Pocas veces observé esto sino bien lo contrario.

Algunos de los que entonces fueron mis compañeros --ellos los denominan "hermanos"-- son hoy dirigentes de distintos partidos políticos. Incluso uno de ellos fue clasificado no hace mucho como el "ideólogo" del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y también presidente de una fundación ideológica. Cuando me lo he encontrado en alguna información periodística no se acordaba de mí. Mejor olvidar esa etapa política y la de la "intención mensual sine die". Pero es bueno qu esto se sepa.


POR SUS ESTAMPAS LOS CONOCERÉIS

Jesucristo decía refiriéndose a los discípulos que por sus frutos los conoceréis. Pues bien, he llegado a la conclusión de que a la gente de la obra, después de la muerte de su fundador, el Santo Marqués de Peralta, se le puede decir: "Por sus estampas los conoceréis". Veamos un caso.

Hoy fiesta de Todos los Santos he acudido al Cementerio de la Almudena de Madrid a rezar ante la tumba de mis padres y mis abuelos y depositar unas flores encima de la lápida. En un artículo anterior mío titulado "Flores de plástico para Isidoro" decía que el nicho de este compañero del fundador y uno de los primeros del opus se encontraba eso, flores de plástico, lo que no me parecía bien, pues en la prelatura, siempre que existe una fiesta interna o de la Iglesia se ponen flores frescas.

En mi visita matutina he pasado por este lugar. Seguía habiendo flores de plástico, pero esta vez se encontraba depositado un ramo de flores (pocos claveles y margaritas principalmente y otro ramo de margaritas, flor que no figura entre las más caras de las floristerías y de los puestos de venta que se instalan en estos días). Recordaréis que en la tumba del fundador en Roma había flores de un rojo especial que se cambiaban cada día y que luego se mandaban liofilizadas a los centros de mando del opus en todos los países.

Existía una novedad en el nicho. Junto al anonimato de la inscripción de "In pace" y la fecha del nacimiento y la muerte de Isidoro Zorzano (no se dice su nombre para nada), habían sido colocados una esponja, seguramente para ayudar a que las flores frescas duraran más, y una estampa para la devoción privada, con un retrato del aspirante a ser venerado en los altares, realizado de una manera muy relamida, como todos los que se hacen en la obra, que para eso tienen el mismo gusto que el fundador. Es una broma..

La estampa, solo una, estaba cuidadosamente preparada para la ocasión. Se encontraba dentro de una bolsa de plástico. De este modo, si llueve, no se moja y dura más. Pero he captado otro mensaje. Al anonimato de la tumba --solo la inscripción "In Pace" y la fecha de nacimiento y de la muerte de Isidoro Zorzano-- se añade que, si alguien desea saber quién se encuentra ahí dentro, tendrá que tomar la estampa plastificada y llegará a la conclusión de que puede ser el antiguo compañero de estudios del hoy Santo Marqués de Peralta.

No creo que el visitante del Cementerio de Nuestra Señora de la Almundena llegue tan lejos, que tome la estampa y sea un prodigio de ingenio, asegurando que ahí se encuentran depositados los restos de un señor que perteneció al opus dei y que ahora su situación es en proceso de beatificación y canonización, aunque el proceso está parado desde hace mucho tiempo. Eso sí se le ha hecho un retrato tan relamido, como los crucifijos que denunciaba Escrivá y que decían que eran de pasta, por lo que no deseaba que se instalaran en los centros de su institución.

Por lo que se ve, el posible santo no tiene nombre, pero sí estampa. Podían haber puesto más de una y así la difusión de la devoción privada era más grande. Con proliferación de estampas se está difundiendo la vida y milagros del fundador y de su primer sucesor al frente del opus: Alvaro del Portillo. Claro que Isidoro Zorzano no ha sido presidente general, ni prelado y en el mundo eclesiástico --de eso sé mucho-- existen dudas sobre la viabilidad de que llegue a los altares el antiguo compañero de Escrivá. Todo es cosa que monseñor Echevarría se lo proponga.

El año pasado viajé a Viena por razones de trabajo de periodista. Aproveché la ocasión para visitar una ciudad tan bonita como ésta, que es la capital de Austria desde hace muchos años. Pues bien, descubrí una iglesia encomendada al opus, San Peter, por las estampas y por existir un retrato del Santo Marqués en una de sus capillas. Luego observé que en la lista de los sacerdotes que confesaban allí se encontraba Juan Bautista Torelló, uno de los hombres más citados en las tertulias a las que asistí dentro de la obra. Se suele decir que verde y con asas es un cesto. Pues bien en el opus una de sus características es ahora que "por sus estampas los conoceréis".


PARALELISMOS

Ayer asistií a la presentación en Madrid del libro "Los documentos secretos de los Legionarios de Cristo", que ha escrito el periodista José Martínez de Velasco, experto en temas religiosos de la Agencia EFE. Pues bien, cuando estaba oyendo las características del citado grupo religioso fundado por el sacerdote mexicano Marcial Maciel Degollado me parecía estar viendo todo lo que viví en el Opus Dei.

Una de las últimas notas que se me leyó en la obra antes de irme advertía acerca de los llamados Legionarios de Cristo. De ello no se podía hacer ningún comentario. Esa nota ya no estaba a disposición de la gente veterana en la prelatura. Un caso parecido sucedió con la Compañía de Jesús a la que durante bastante tiempo se les conocía internamente con la expresión "los de siempre", y que aludía al hecho de las advertencias que estos religiosos hicieron a "las familias de los nuestros" --así decían-- para que hicieran todo lo posible para que sus hijos abandonaran la institución fundada por Escrivá. De la misma manera se advertía, según me explicaron responsables del opus, de que "podían ir al infierno" si entraban por ese camino.

En el caso concreto de los Legionarios de Cristo se les atribuye dentro del Opus Dei que hicieron una campaña mundial de cartas a los obispos para que escribieran a la Santa Sede y pidieran que no se transformara en prelatura personal, como así ha sucedido. Como es de suponer, esto dentro de la institución del Santo Marqués de Peralta no se perdona. En países como México, los seguidores del padre Maciel, muchas veces abren casas enfrente de las que acaba de poner en marcha la prelatura. Es como una carrera de rivales.

Durante la presentación del libro de Martínez de Velasco escuché que los legionarios tienen unos estatutos y unos documentos que no pueden salir de sus casas. Tampoco en el opus. Sus documentos son secretos y solo pueden ser utilizados por grupos muy específicos. En la obra de Escrivá sucede lo mismo. Lo bueno de todo es que ahora nos podemos enterar de esos documentos secretos y los de la obra gracias a los 'libros silenciados' de opuslibros.org. Quienes han conseguido los documentos de uno y de otro se han marcado un buen tanto. Eso lo sabemos muy bien los periodistas. Enhorabuena.

El "quien obedece a los directores nunca se equivoca" es una frase casi repetida en uno y otro grupo religioso a los que me estoy refiriendo. Incluso oí muchas veces la expresión que seguir los mandatos de los directores en el o.d. es seguir la voluntad de Dios, que se nos manifiesta de modos muy diversos. Sin embargo, cuando se produce un fallo los directores nunca asumen sus palabras y encuentran miles de disculpas para echarle la culpa a quien ha obedecido. ¡Cuánta soberbia existe al manifestar que lo que dicen los directores es la voluntad de Dios! Pero la voluntad de Dios no es solo la de Escrivá o alguno de sus sucesores (Alvaro del Portillo y Javier Echevarría), sino que llega a los grupos más bajos: vicario regional y su equipo de gobierno en cada país; director de la delegación y su equipo que gobierna una zona del país; director del centro y otros miembros del consejo local al que pertenecen los fieles; y, el colmo, a quien lleva la charla del seguidor. Insisto, mucha soberbia.

Por lo que se ve, en los legionarios sucede algo parecido, pero el colmo está en Maciel, quien ha escrito miles de cartas y documentos -también Escrivá-, ha enviado muebles a las distintas casas suyas que se conservan como si fueran reliquias de santos --idem el Santo Marqués--, ha "protagonizado películas" y se le han grabado sus palabras en magnetofón, lo mismo que ocurría con su competidor hasta el 26 de junio de 1975, fecha en que abandonó este mundo, lo que todavía no ha sucedido con el citado sacerdote mexicano. Un dato, quien grababa las palabras de Escrivá era su ayudante, Alvaro del Portillo, que disponía de un aparato especializado encima de su cuerpo.

Una de las cosas que quedó clara en la presentación fue que los Legionarios de Cristo no respetan la correspondencia de sus seguidores --existen miles de testimonios que pueden atestiguarlo--, incluso aunque sean las que les dirigen sus familiares más cercanos. Yo cerraba los ojos y me parecía la presentación de algo que se refería a la obra del Santo Marqués de Peralta. Es frecuente que los numerarios del opus dei visiten a sus familias contadas veces. Incluso si van a visitar el domicilio de sus padres no pasen la noche con sus progenitores, sino que lo hagan en una residencia de la obra cercana al lugar. Esto en los legionarios es todavía más fuerte. Dentro de la obra se suele decir que hay que vivir "el dulcísimo precepto" con los padres y ayudarles. ¿Es esta la manera correcta?

Dentro de la obra se suele afirmar en pequeños grupos ya veteranos que los legionarios copiaron al opus. Puede ser. Escrivá es conocido por "nuestro Padre" (se escribía la letra 'p' con mayúscula) y Maciel es también conocido por "nuestro padre" (supongo que también con mayúscula). En muchos casos, las frases de unos y otros son prácticamente idénticas. Algunas veces oí en el opus que alguien de Maciel había ido a copiar hasta las medidas de los oratorios u otros detalles de una residencia o colegio mayor.

Estos son solo algunos de los casos que me acuerdo. Pero entre una y otra institución existen muchos paralelismos. Dentro de la obra se vivieron los votos hasta la aprobación de la prelatura en 1982. Los seguidores de Maciel siguen teniendo votos y son una congregación religiosa que depende de la Sagrada Congregación de Religiosos de la Santa Sede. Afortunadamente el opus es prelatura personal que depende de la Sagrada Congregación de Obispos, lo que le da un carácter más secular. ¿Dónde terminará esta competencia entre los dos?


El ombligo del mundo

Tengo la sensación de que el opus dei se cree el ombligo del mundo y su fundador es el santo más grande que ha dado la Iglesia Católica a lo largo de sus veinte siglos de historia. Eso me dijo uno de los primeros agregados, aue aún viven y que trabajan actualmente en la sede del gobierno de la obra en España, en la calle Diego de León, 14 de Madrid. Mis 34 años dentro confirman esa tesis. Ese fanatismo no es que haya sido una salida de tono de mi ex "hermano" agregado sino que lo he visto en más gente de la prelatura, que, para mí, son unos ignorantes o no quieren ver lo que está claro...


Ese fanatismo me recuerda a lo que pasa a los niños cuando son pequeños: van al colegio y cuando se encuentran a un compañero que tiene más fuerza o les domina dicen que "ya verás cuando venga mi papá, que es mucho más listo y fuerte que tu". Luego, si hablan de sus profesores a los amigos del barrio resaltan que son los más listos de España. Así, a base de repetir, se lo creen realmente.

Pues bien, cuando me hice del opus dei, el 19 de marzo de 1965, el Concilio Vaticano II estaba muy adelantado. Terminó a finales de ese año. Yo entonces casi no leía los periódicos. De ahí que mi mente estaba virgen para recibir todos los mensajes que dirigieran los directores que sí tenían la mente más clara que yo.

Uno de esos mensajes que aún me perdura es que el fundador había sido un adelantado a su tiempo al proclamar la llamada universal a la santidad, desde que fundó el opus dei. Como el entonces instituto secular tenía tanta gente en el Concilio Vaticano II --don Alvaro del Portillo , don Ignacio Orbegozo y poco más-- se tuvieron muy en cuenta sus tesis. Solo se tuvieron en cuenta las tesis predicadas por Escrivá. Vamos que eran "el obligo del mundo".

Para aparentar esa falta de presencia en el Concilio Vaticano II, recuerdo que se nos indicaba que "el Padre" (con mayúscula se le llamaba al fundador dentro de la institución) había recibido durante las sesiones a numerosos obispos, que habían ido a consultarle lo que iban a hablar en las sesiones. Yo dejo constancia del hecho. Cada uno que piense lo que quiera. Lo que está claro, y lo se por experiencia como informador religioso, es que la obra suele tender sus tentáculos cada vez que existe una reunión a alto nivel eclesial. Así sucede cuando existe una asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal española, en que cada día un obispo español es invitado a almorzar a la sede del gobierno del opus en España. Puedo decir, con terminología habitualmente empleada dentro del Episcopado, que la mayor parte de los que van a almorzar son de tesis "de derechas" o de la ortodoxia católica, aunque en España no puede decirse que exista alguno que destaque por su heterodoxia.

Terminó el Concilio Vaticano II. Los directores nos insistieron una y otra vez --prueba de ello es que se me ha quedado dentro la canción-- que "el opus dei había sido un adelantado a las tesis del Concilio Vaticano II". Pero en la aplicación de lo acordado en esta reunión vino la primera tragedia para la obra. Los directores de la obra amortiguaban el goipe asegurando que el hecho de que se produjeran excesos era seguir lo ocurrido en otros concilios.

Durante los "Dos Meses de Catequesis" --asi se llama internamente el viaje que realizó monseñor Escrivá en 1972 por toda España--, el fundador insistió frecuentemente en la necesidad de guardar la ortodoxia y de aprender los viejos catecismos. Al final de las tertulias se pedía "por el Papa y los obispos en comunión con el Papa". Por lo que se ve no habían triundado tanto las tesis del llamémosle "adelantado" al Concilio.

Recuerdo que el fundador de la obra nos dirigió una carta con ataques fuertes contra la falta de ortodxia en la liturgia. Esa carta se llamaba internamente "la tercera campanada" y Escrivá comparaba la situación con esas circunstancias en que el los pueblos se utiliza el campanario de las iglesias para llamar a los fieles ante una situación difícil. En tertulias en pequeños grupos de la obra se dirigían los ataques contra el autor de la reforma, monseñor Annibale Bugnini, que luego el Vaticano nombró nuncio en Irán y que estaba allí cuando fue derrocado el sha Rezza Pahlevi. Este hecho se vio casi como un caso de castigo divino, no a nivel de los directores, sino en pequeñas tertulias de sacerdotes y directores locales.

Como las tesis del opus dei eran las correctas y eran el ombligo del mundo, son las que hoy "imperan en la liturgia". Escrivá se agarró al clavo ardiendo del Concilio de Trento y siguió diciendo la misa de San Pio V, que no es cara al pueblo. Eso sí decía públicamente que Don Alvaro del Portillo le había conseguido una autorización para seguir con la fórmula antigua. Cuando en la calle se decía la misa cara al pueblo en lengua de cada país, en el opus se decía la misa en latín, que se considera una lengua que debe ser conservada, lo que no dejan de tener razón. En fin, ya lo conté en el artículo titulado "Resistirse a la reforma litúrgica". Como agregado que fui puedo asegurar que había una distancia considerable entre la misa que celebraban en las iglesias públicas y la que se decía en el opus dei. Cuando yo me fui en 1998, se seguían diciendo las preces de la obra en lugar de las de los fieles que se recitaban en las templos abiertos al público. Por ello las mismas preces se recitaban prácticamente íntegras en los centros de la obra.

¡Qué frustración la mía! Me creía que eran el ombligo del mundo y no lo eran. He visto la triste realidad cuando se me ha caido la venda de los ojos al salir de la institución. ¿Y pensar que aún existe gente dentro del opus que de buena fe siguen pensando lo que yo pensaba cuando me sali en 1998?


EL MAGNETOFÓN DEL FLORERO


En estos días han salido a la luz algunos artículos que se refieren a la mala relación que existe entre entre el Opus Dei y la Compañía de Jesús, dos instituciones de la Iglesia que debían de llevarse bien, pero que no se llevan. Así queda claro en los artículos de Dionisio, César, Tapatio y Frida. No es que en un calentón de uno de ellos hayan salido a relucir unos trapos sucios que han sido inventados. Son totalmente ciertos y así lo pueden confirmar personas que lo han vivido.

Dionisio, refiriéndose a la tradición oral de la prelatura, hace alusión a una visita de monseñor Escrivá, fundador del Opus Dei, al padre Pedro Arrupe en el edificio de la curia generalicia de la Compañía de Jesús. En esa reunión --dice--se encontró un magnetofón dentro de un mueble. No especifica el tipo de mueble. Pues bien, a mi me llegó en versión de un magnetofón dentro de un florero. Es de película truculenta. Esto lo he oido por varios lugares...

Como en el Opus son tan amantes de la Iglesia en general y de los religiosos, cuando participa un opusino en un hecho él siempre queda como bueno y los demás son malos. La versión que me llegó dentro de la obra sobre ese hecho es que el fundador expresó su malestar por estar controlado en la conversación. Se ve que en la obra de Escrivá no se controla lo que se dice y, al final de las entrevistas con personajes principalmente de la Iglesia, hay que escribir una reseña sobre los temas tratados. Claro que como era el fundador y mandaba, él no lo escribiría y sí su ayudante del momento. Eso sí corregido hasta el extremo por el Santo Marqués de Peralta.

Esta es una de las lindezas que se oían dentro de la Obra sobre los jesuitas. Más de uno podrá ratificar mi versión. También se me comentó que cuando el Padre Arrupe fue a visitar al fundador de la obra, quedó claro que en la sede central del entonces instituto secular (el opus) las mujeres del servicio iban con cofia y en traje de gala para servir a la mesa, mientras que en la Compañía no había esa limpieza que se observaba en Villa Tevere y que hacía que algunos eclesiásticos dijeran que el domicilio de Escrivá estaba hecho con mármoles, cuando la verdad, según ellos, era que estaba más limpio y con mayor cantidad de cera que lo hiciera más brillante.

Algunas veces he leído aquí comentarios del "mucho cariño" que demostraba Escrivá por los miembros de órdenes y congregaciones religiosas, a las que a veces comparó a niñas de colegio. Para decir que eran buenos, aseguraban que contaban con algunos religioso/as contemplativo/as y unos poco/as de vida activa que eran cooperadores del Opus Dei.

A los pocos años de fundar la obra, Escrivá tuvo como confesor al padre Valentín Sánchez Ruiz. Con el tiempo cambió de confesor, pues el citado jesuita, según lo que decían en la obra, le daba plantones por indicación de los superiores de la Compañía de Jesús.

No se me olvida la anécdota que se contaba en el Opus de aquella religiosa que se encontraba en un centro sanitario que manifestaba que en su congregación se le trataba con "caridad" y ella deseaba ser tratada con "cariño". El siguiente razonamiento es que en la obra se nos trataba con cariño. En los casi 34 años que pertenecí a la obra pocas veces se me trató con cariño. Luego se trata de un caso de "autobombo" y de soberbia, que puede ser hasta considerada colectiva.

Pero la animadversión de la Obra contra los jesuitas iba más allá. Se decía que en los años posteriores a la terminación de la Guerra Civil, el fundador tenía prohibido visitar Barcelona, lo que le hizo cambiar de nombre en el documento de identidad. Se acusaba a la Compañía de Jesús de haber promovido tal acoso, tras haberse hecho de la obra algunos de los que formaban su congregación, llamada de "los Luises". El gran defensor de la obra en aquellos momentos fue Alfonso Balcells, que luego se hizo numerario y que ya ha fallecido, según comprobé cuando hice el estudio sobre la gente que fallece en la prelatura. El boletín "Romana" publica los nombres de los fallecidos. Claro que en estos momentos lleva un considerable retraso, al llegar solo hasta junio de 2003, por lo que la demora es de casi año y medio.

Era tal la animadversión que había contra la Compañía de Jesús que yo oí muchas veces que era la culpable de toda la crisis que ha vivido la Iglesia Católica tras la celebración del Concilio Vaticano II. A ello se añadió que en España no había obispos pertenecientes a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, vinculada al Opus Dei, por lo que los culpables, según ellos, eran los jesuitas.

Todos estos hechos han provocado que en mi interior hayan existido reservas hacia la Compañía de Jesús. Si es otra institución de la Iglesia Católica que a lo largo de la historia ha dado muchos santos, ¿por qué se le va a mirar mal?


IRSE SIN NADA

Durante los casi 34 años que estuve en el Opus Dei se me habló por activa y por pasiva que la pobreza era total. Siempre se me regateó todo lo que pedí para arreglar mi casa e incluso uno que llevaba mi charla, hoy fallecido, con papel y bólígrafo, llegó a decir que era mucho el dinero que sacaba del sueldo mensual que ingresaba en caja, procedente de mi sueldo como periodista. Ninguno de mis compañeros de profesión vivía tan ajustado como yo y eso que, como se nos decía dentro de la institución, "nos nos diferenciamos en nada de los demás". Pues bien, cuando te vas, si eras pobre dentro, eres más pobre fuera.

La mayor parte de los que se van de la obra habiendo dedicado la mayor parte de su vida a tareas internas, su dificutad es todavía mayor. Casi ninguno tiene seguridad social, pues no ha cotizado, y tampoco poseen planes de pensiones, ya que no tienen ingresos propios con los que sufragarlos. Aún así, existen valientes que se atreven a afrontar esa aventura --que lo es-- y prefieren vivir más de acuerdo con su libertad. Me descubro ante ellos. Son unos fuera de serie.

Si los de la obra no son como los miembros de órdenes y congregaciones religiosas, por qué se les aplica el espíritu de ellos. Un amigo mío que impartió clases en un colegio durante dieciseis años, que era obra corporativa, fue echado de su puesto de trabajo. Recurrió a la Magistratura de Trabajo. Durante la celebración del juicio se descubrió que el colegio del opus no le había pagado la Seguridad Social durante ese tiempo. Ahora, ya mayor, casi no tiene pensión del Estado y malvive como puede. Esta es la justicia social cristiana que en algunos casos se practica en el seno de la única prelatura personal que existe en la Iglesia Católica.

Los sacerdotes numerarios son una especie especial. Muchos de ellos se han ordenado de jóvenes y no han ejercido la profesión a la que aspiraban a santificar. Cuando deciden irse y empezar de nuevo, sobre todo si se tienen más de cuarenta años, lo que hacen es algo parecido a lo que se siente cuando uno se lanza al vacío con un paracaídas defectuoso. Se pueden dar la gran torta o también, "suena la flauta", uno entre mil casos, y encuentran algo.

Las numerarias y las numerarias auxiliares tienen también mucho mérito. En opuslibros han salido casos de los estudios de ciencias domésticas, que es un título interno que fuera no vale para nada. Si lo presentan para obtener algún puesto de trabajo les dirán que tienen que presentar títulos que valgan. Por ello, se encuentran cogidas por las garras del opus y es una dificultad para irse.

Los que hemos sido agregados sabemos de las veces que hemos debido poner buena cara ante la negativa a hacer un gasto para solucionar un problema de primera necesidad en nuestro domicilio familiar. Estábamos "en medio del mundo", pero no vivíamos como "en medio del mundo". Para lo que convenía éramos de una manera y para lo que no convenía, de otra. No podíamos ser mundanos y dejarnos llevar del "espíritu consumista" actual. Eso decían nuestros directores

Me costó mucho tomar la decisión de irme de la obra. Era romper el impulso de 34 años dentro. Afortunadamente jamás tuve que depender del opus en mi trabajo profesional. Por eso, me arriesgué. No tenía nada ahorrado. Mis padres habían sido previsores y gracias a ellos estoy donde estoy, recién jubilado con 59 años y disfrutando de la vida.

Si en otros organismos de la Iglesia Católica a los que no quiere parecerse el Opus Dei se entregan cantidades a los que se van para que puedan salir adelante, ¿por qué en esta prelatura no se hace lo mismo para bien? Pienso que las fugas de "fieles" iban a ser masivas. Por eso llego a una conclusión: el opus pide mucho y no da nada. Algunos de los que se van incluso han cedido su herencia familiar y ahora no tienen ni eso.


EL MISTERIO DE LA EMBARAZADA

"El misterio de la embarazada" no es el título de una novela policiaca de Agatha Christie, ni de Simenon, sino que corresponde a algo que pertenece a la práctica habitual de esa institución fundada por una de las personas que fue beatificada y canonizada en menos tiempo en la historia de la Iglesia Católica.

El fundador del opus dei, el Santo Marqués de Peralta, solía decir en las tertulias que él aborrecía los misterios en su institución y, para salvar el escollo del misterio que rodeaba a cualquier pitaje, lo comparaba al de una mujer embarazada, que por fuera se nota, aunque pasan unos meses en que solo lo sabe ella, su esposo o pareja y su familia.

Cuando me hice del opus dei el 19 de marzo de 1965 inmediatamente se me aconsejó que no se lo comunicara a mi familia y, durante unos días, tampoco se me permitió comunicárselo a otros del centro donde me encontraba, en la calle General Oraa, 5 de Madrid. Se trata de un centro hoy ya desaparecido. Todo tenía un misterio y se me insistió que el opus no era una institución -- entonces instituto secular-- secreto. Pude comprobarlo que eso era cierto.

Mi padre, que era muy listo, se dio cuenta inmediatamente. Antes de las veinticuatro horas me aconsejó que "deshiciera lo que había hecho". Pues bien, fui a Martincho, el entonces director de General Oráa, 5, y le dije que quería romper la carta al fundador, debido a la situación en mi familia. Lo que son las cosas, luego estuve hasta el 28 de octubre de 1998, aunque la comunicación de la baja definitiva no se produjo hasta el 21 de enero de 2000.

El entonces director del centro me aconsejó que negara en mi familia mi incorporación al opus dei. Así lo hice. Qué cosa más buena hubiera sido que ya no continuara en la institución. Han sido muchos años de felicidad, pero también otros muchos de humillaciones y de malos ratos, en algunas ocasiones. Pensar que yo creí que me incorporaba a una familia en la que, según el Santo Marqués de Peralta, había lazos más fuertes que los de la sangre... Puedo decir que en mi caso concreto eso no ha sido cierto.

Pues bien, al llegar el verano, se me indicó que yo debía acudir a un curso anual que se daba en el Colegio Mayor La Estila de Santiago de Compostela. Debía ir allí en el mes de julio de 1965. mi "embarazo" ya era de tres meses. Mis padres no me dieron dinero para que acudiera. Como no ganaba dinero, era un contratiempo. Vaya si mis progenitores se daban cuenta de la situación.

Mientras tanto, mis directores en la obra no me autorizaban a dar a conocer a mis padres que yo me había incorporado a la obra. Los de la obra que desde Bilbao venían a un pueblo de la provincia de Santander (hoy Cantabria) se me presentaban en mi casa como "amigos". Mis padres mostraban su extrañeza por ver a unos señores que se decían mis "amigos" y que no conocían. Incluso el sacerdote, don Jaime, se subía a los árboles y vestía de paisano con una camisa blanca y un pantalón de campo. Cuando regresé a Madrid, nuevo intento de hacer una convivencia en una casa que entoinces se denominaba internamente "kilómetro 12", por estar situada en este lugar de la carretera de La Coruña. Tampoco lo consiguieron los de la obra.

¿Qué hubiera costado hablar abiertamente? Ya sé que se confirmaba lo del "misterio de la embarazada". Pero si la obra no tenía misterios, por qué los directores nos decían que los viviéramos. Era una contradicción. La explicación era sencilla. Igual que la embarazada tiene que cuidarse mucho al principio, la vocación reciente también tenía que ser cuidada al principio para evitar perderla.

Uno de los que me cuidaron en aquellos momentos, José Ignacio, aún sigue en la obra y es director de un centro de numerarios y otro de agregados. Pues bien, ahora puedo decir que ha sido uno de los últimos causantes de que yo escriba esta serie de artículos, al mirar al cielo al encontrarse conmigo en una calle estrecha de Madrid y no saludar.

Como ya no hay "embarazada" se ve que ya no hay misterio y, por lo tanto, se actua como si no existieras. Ahora se oculta de otra manera, ignorándote. Un buen ejemplo.

NACHO FERNÁNDEZ

 

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OPUS DEI: ¿un CAMINO a ninguna parte?