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OPUS DEI: ¿un CAMINO a ninguna parte?

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Viernes, 22 de Septiembre de 2017


De interpolaciones, mistificaciones y fundaciones.- Gervasio

De interpolaciones, mistificaciones y fundaciones

 Gervasio, 22/09/2017

        

Bien por Stoner. Que siga con colaboraciones en esa línea. Me refiero no sólo a su reciente artículo Sobre la reescritura de los sucesos del dos de octubre de 1928, sino también a los anteriores que versan sobre ese tema y otros aspectos de esa época. Se ha convertido en todo un especialista.

 

Stoner compara su tarea a la de la reconstrucción de un puzle. De acuerdo. Yo la compararía también a las tareas de reconstrucción de los textos originales de los jurisconsultos romanos. Cuando el Derecho romano pasó a ser un Derecho puramente histórico, la mayor preocupación de los romanistas se centró en las interpolaciones: el cambio y supresión de palabras, así como la adición de frases en la transmisión de los textos. La dificultad suele estribar, no sólo en identificar las interpolaciones, sino también en asignarles una fecha y una razón de ser.

 

Stoner estudia un texto primitivo —de 1931— relativo al 2 de octubre de 1931. El original, sin adiciones posteriores, es muy escueto y dice así...



(Leer artículo completo...)




Saludos cordiales a los Opusnautas.- Josef Knecht

Ana Azanza pregunta en su último escrito (15.07.2017) por mí. Sigo vivo y coleando, a Dios gracias. Sigo siendo un habitual lector de Opuslibros, pero he dejado de momento de escribir por dos razones. En los últimos meses me ha aumentado mucho el trabajo y voy un poco agobiado, cosa que me resta energías y tiempo para escribir aquí. Además, estoy de acuerdo con la propuesta planteada por Agustina de que intervengan en esta página web gente nueva, savia nueva, es decir, ex miembros del Opus que en los últimos años hayan dejado la institución, pues ellos podrían abrir nuevos debates que interesen a las actuales generaciones.

 

Aprovecho para hacer un apunte a la cuestión histórica sobre la pureza de sangre, de la que se ha hablado aquí recientemente. Estoy de acuerdo con la opinión de Ana: que el Opus se enraíza en la España profunda es una obviedad. Esta idea subyacía en un aporte mío del 13.06.2016, El Opus visto en Alemania y visto en España, en que contrapuse la diferencia abismal de sensibilidad ética que se da entre la sociedad alemana y la española en la actualidad. En cuanto a los datos históricos que Ana aporta sobre la cuestión de la pureza de sangre en España, es correcto remontarse a la política religiosa de los Reyes Católicos, pero conviene no olvidar que el antisemitismo hispano es más antiguo: en la Hispania visigótica (siglos VI y VII), tanto leyes civiles como cánones conciliares trataban a los judíos como infrahumanos, en el sentido de que les eran restringidos muchos derechos civiles de los que los cristianos disfrutaban con toda naturalidad (cfr. Raúl González Salinero, Las conversiones forzosas en el reino visigodo, CSIC, Madrid-Roma 2000).

 

También aprovecho para saludar a Supo (13.07.2017), que plantea una pregunta sobre los “votos, botas, botines y botones”, que, en mi opinión, ya está respondida en Opuslibros por un excelente artículo de Haenobarbo titulado Sobre contratos y vínculos, del 12.05.2008.

 

También me gustaría saber algo de Dionisio. Cordiales saludos a él, a todos y a todas.

 

Josef Knecht





A Gervasio: gracias por tu respuesta.- El Cid Campeador

La historia de todo extremismo es de una monotonía verdaderamente triste: consiste en tener que ir pactando con todo lo que había pretendido eliminar

(Ortega y Gasset en su obra “En torno a Galileo”)

Apreciado Gervasio:

Muchas gracias por tu respuesta. Me quedo con el párrafo:

Lo de la “prelatura personal” no da más de sí. La ciencia canónica tiene cosas más importantes y de más enjundia en que ocuparse, incluidas las referidas al propio Opus Dei. A la Obra le quedan muchos flecos jurídicos pendientes de arreglo en su propia casa. Que se ocupen de ellos. Que dejen de pretender batallar épicamente frente a la incomprensión y animadversión de agentes externos. 

También me ha gustado la anécdota del maletín y el cabás. La interpreto como que no debemos sucumbir a la logomaquia. Y también me ha gustado la distinción entre finalidad y fin, genéricos y específicos.

La cita de Platón es obiter dicta y pienso que no entendiste el sentido. Platón no tenía inquina a médicos y juristas, pero sí a la inflación de médicos y juristas (pulular es abundar: pululan las multitudes). Yo lo aplico a este caso:

-           por el aumento de enfermedades mentales en el Opus (se ha escrito mucho sobre ello en esta web y he sido testigo en los centros donde he vivido) y como nos recuerda Gadamer natura parenta vincitur. Lo que provoca enfermedad no puede ser bueno (tranquillus Deus transquillans omnia, San Bernardo).

-          la parte de los abogados es debida al gran número de juicios en la Grecia clásica que tuvo su principal manifestación en el siglo IV a C cuando los juicios desbancaron al teatro y se convirtieron en los reality shows de la época (no te hablaré de Hesíodo y Los trabajos y los días ni de Aristófanes y Las avispas, una crítica a la sobrejudicialización de la vida griega porque no es el lugar, o de Sócrates y la Apología o el Critón de Platón).  En todo caso el derecho romano no ha sido la primera palabra ni la última palabra en derecho.  Esta segunda parte de la cita la utilizo por la cantidad de canonistas que hay en el Opus y por la cantidad de tinta y de charlas que se emplean en aclarar muchos aspectos de su configuración jurídica y espiritual que acaban más oscurecidos que antes de aclararlos (todavía no nos podemos explicar algo tan básico como la dirección espiritual en el Opus Dei, simplemente porque no existe ya que se reduce a manipulación).

En todo caso, la cita de Platón era para dar un poco de salsa a la aportación y recurrir a un argumento de autoridad.

Dicho esto, y teniendo en cuenta que según datos de la prelatura, al año 2017, el Opus Dei cuenta con 2.083 sacerdotes en el mundo y un total de 92.600 miembros aproximadamente, estos problemas se deberían arreglar ipso facto. El período fundacional ya terminó hace tiempo y es una vergüenza que la situación sea la que es. Es sobre todo una injusticia hacia todos los miembros de la Prelatura, especialmente numerarios y sacerdotes numerarios. Y aquí no me valen argumentos esotéricos (también llamados sobrenaturales). En mi opinión, la actual situación confusa es aprovechada por los directores de la Prelatura para hacer lo que les da la gana con sus miembros, dejándolos frecuentemente en una situación de desamparo, como se está demostrando en esta web. 

Y la Iglesia católica, de la que formo parte, tiene un importante papel porque el éxito de Opus Dei se fundamenta en ser parte de la Iglesia y estar bendecida por ella. Me sabe muy mal que digas La ciencia canónica tiene cosas más importantes y de más enjundia en que ocuparse. Habiendo sido durante más de 30 años miembro del Opus Dei para mí la configuración jurídica del Opus Dei, qué es el Opus Dei, es la cosa más importante de la que la ciencia canónica debería preocuparse. Sin saber esto ningún miembro de la obra puede santificarse, porque la santificación consiste en cumplir sus deberes con esa institución. A lo mejor también tenían cosas más importantes de las que ocuparse con los Legionarios de Cristo y mira por donde les ha salido todo y cuántas vidas engañadas y defraudadas.

¿Por qué pregunto a los canonistas? Porque el derecho canónico es un sistema y la obra una pieza de ese puzle. En un puzle no hay tantas maneras de encajar y pregunto a alguien que conozca el sistema cómo puede encajar ahí el Opus Dei.

Al Fundador le gustaba mucho el evangélico y socrático discite benefacere (aprended a hacer el bien) ¿Cómo se va a santificar alguien en el cumplimiento de sus deberes si desconoce estos deberes? Recurro de nuevo a la autoridad con una cita del Critón de Sócrates que enlaza con tu aportación titulada “Y ahora qué ¿lo que vaya saliendo?

¡Ojalá que la mayoría fuese capaz de hacer los más grandes males para que también fuesen capaces de hacer los más grandes bienes! Esto estaría bien. Sin embargo, no son capaces de ninguna de las dos cosas. Pues, no siendo capaces de hacer a nadie sensato ni insensato, actúan al azar.

No hay norma: hay arbitrariedad a la que se quiere transferir autoridad fundándola en la vida de San Josémaría, cuyo relato ha sido llevado a niveles de paroxismo tremendos, tan alejados de lo ordinario que produce rechazo a las personas que no han crecido en este ambiente. Me recuerda mucho a un personaje de Alejo Carpentier, el Mackandal de El Reino de este Mundo y su versión de lo real maravilloso: lo real (razón), que siendo real, es maravilloso (sobrenatural). Mackandal convenció a millares de esclavos de que tenía poderes para transformarse en animales de toda índole y que seguía entre ellos después de muerto. En la obra, a falta de argumentos racionales, se recurre a lo real maravilloso y sus miembros tienen dos opciones: o están atontados como los seguidores de Mackandal, o hace tiempo que han desconectado y viven otra vida, haciendo bulto en la Prelatura.

El Cid Campeador




 

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