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Opuslibros: 040. Después de marcharse

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 Correos: Una historia que termina bien.- Mediterráneo

040. Después de marcharse
Mediterráneo :

Mucho se ha hablado aquí del tabaco en la sección de varones, y me sorprende que nadie haya dicho nada de otro aspecto que, para mí, es más grave que la incitación a echar humo, y es, ni más ni menos, que la incapacitación a la que se somete a los varones en cuanto sueltan la pluma con la que han escrito la carta de admisión.

La sección femenina está fuera del mundo y fuera de la sociedad y, excepto normales, son cualquier cosa, eso es algo sabido y asumido. Sin embargo, los varones están fuera de los límites del universo conocido, y eso supone un lastre con el que viven toda la vida, a no ser que espabilen a marchas forzadas si dejan la peña.

Voy a contar aquí la historia real de un numerario medio al que, para evitar susceptibilidades, llamaremos Pafnucio [Si alguien piensa que me he inventado el nombre, fue santo y mártir, discípulo de San Antonio, se celebra su festividad el 11 de septiembre o el 19 de abril, dependiendo de los calendarios]. El amigo Paf, ahora en los tempranos cincuenta, pidió la admisión a los catorce años y medio y en cuanto se fue al centro de estudios dejó de escuchar las broncas de sus hermanas para que pusiera la mesa o la recogiera. Y desde ese momento, toda una maquinaria destinada a atenderle se hizo cargo de todas sus necesidades, excepto las afectivas y sexuales, pero como quien tiene el corazón en Dios no las tiene, pues oye, todo perfecto.

Paf llevaba un tiempo planteándose muchas cosas, o mejor dicho, una sola: marcharse de la peña. Tiene un trabajo profesional fuera, nada espectacular, pero con un sueldo que le permitiría vivir, y empezó a darle gracias a Dios 24/7 por eso. Sin embargo, lo que él llamaba “la intendencia” le daba pánico, porque no sabía hervir el agua y era consciente de ello. En los breves segundos en que la empleada con uniforme le tendía la bandeja para que se sirviera, se preguntaba cómo se cocinaría aquello. Se dio cuenta de que las ensaladas tenían pinta de ser lo más fácil, solían tener siempre lo mismo, no debiera ser muy difícil juntar todo eso en un plato y echarle un chorro de aceite.

Cada jueves, cuando encontraba encima de su cama la ropa limpia y planchada, se preguntaba cuánto necesitaría una señora de la limpieza para hacer lo mismo, cuánto cobraría y, sobre todo, dónde encontrarla. Debía contar con ese gasto como si fuera un incremento del alquiler si no quería ir hecho unas pintas. Y había que añadir que la señora debía saber cocinar, o la alternativa sería bar/restaurante/tasca/pizzería todos los días.

Sus padres han muerto. Una de sus hermanas se divorció y vive en pareja, y no se hablaban porque él, fiel a su obligación de dar doctrina, le recriminó que viviera en pecado. La otra hermana dejó de invitarle a las reuniones familiares cuando se cansó de recibir “no” por respuesta. Nunca lo entendieron (últimamente, él tampoco), él consultaba y el director le decía que había que atender la labor primero. Paf recuerda que, en un 90% de veces, se quedó en un centro vacío, envuelto en un silencio solo roto por el crujido suave de la puerta del oratorio al abrirse y cerrarse.

Se preguntaba cuántas cosas más habría que él ignorara y le aterraba pensar que fueran tantas que hicieran imposible su vida fuera. Se acordaba mucho de Walerico [Íd. anterior. Obispo de Amiens y discipulo de San Columbano, dos poblaciones francesas le deben su nombre: Saint-Valéry-sur-Somme y Saint-Valéry-en-Caux], estuvieron juntos en el centro de estudios y ha estado siempre en trabajos internos. Cuando coincidieron en un centro, le tocó recibir su charla. El bueno de Wale se sentía profundamente desgraciado y quería dejar la institución, pero era consciente de no tener ni oficio ni beneficio, de no poder acudir a nadie y, en una palabra, de no tener dónde ir. Paf no lo comentó con el consejo local, solo le dijo a Wale que necesitaba ayuda profesional, aunque se despreció por dentro por optar por la solución facilona. Wale empezó a ir al psiquiatra, que le diagnosticó una depresión y le recetó pastillas; se le puso cara de zombie y engordó, pero el sufrimiento disminuyó y eso alivió un poco el remordimiento de Paf.

Sin saber qué otra opción elegir, Paf decidió que hablar con su hermana la divorciada podía ser una buena idea. Le pediría disculpas y ayuda, todo en uno. Después de todo, siempre se habían llevado muy bien, siempre hasta que él se disfrazó de cruzado, levantó la espada flamígera y fue a conquistar los santos lugares en la sobremesa de un cumpleaños.

Se sentó delante del ordenador, más de una corrección fraterna le había caído por no tener la pantalla mirando a la puerta, de manera que cualquiera que pasara por delante de su habitación pudiera ver lo que estaba haciendo (“es delicadeza en la entrega”, le decían), rebuscó hasta encontrar el correo de su hermana y tecleó “Marta, hola”.

A los pocos meses de retomar el contacto con su hermana, dejó la institución. Vivió durante unas semanas en casa de Marta y descubrió, para su sorpresa, que el compañero de su hermana era un tipo mucho más agradable y buena persona que el que fue su cuñado. Él y Marta le ayudaron a buscar piso y señora de la limpieza. Algunos sábados come con ellos y se lleva recetas de cocina “con explicaciones”. Le han presentado a una montaña de amigos y Paf se ha dado cuenta de la distancia que le separa de la gente normal y de la naturalidad que le falta, pero su hermana le asegura que tiempo al tiempo.

Y hasta aquí la historia real, repito, de Pafnucio. Las preguntas que surgen, ¿Y si no hubiera tenido trabajo fuera?, ¿Y si no hubiera tenido una hermana?, ¿Y si el miedo le hubiera atenazado hasta impedirle dar el paso definitivo?, no vienen al caso porque la historia ha terminado bien, por suerte para su protagonista.

Sin embargo, yo tengo otras preguntas que, volviendo al inicio de este ya bastante largo post, para mí son más preocupantes que el hecho de incitar a fumar. A día de hoy se consultan, no importa la edad ni el sexo ni la situación, todos y cada uno de los planes y si el/la directora/a dice que no, el plan se olvida. No solo no exagero sino que los numerarios y numerarias que aquí me leen pueden dar fe de ello.

¿Qué se ha hecho a la madurez e independencia de un hombre de cincuenta años para que se sienta obligado a consultar si puede ir a comer con su hermana un domingo? ¿Por qué se inutiliza al ser humano hasta ese punto? ¿Por qué se le castra hasta hacerle dependiente en todos y cada uno de los aspectos normales de la vida?

Esto, lectores que habéis llegado hasta aquí con una paciencia infinita, esto es una tragedia.

Mediterráneo


Publicado el Viernes, 22 abril 2016
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 Correos: Nunca es tarde amigos.- LauraGM

040. Después de marcharse
LauraGM :

Queridos lectores de Opuslibros,

Últimamente me sorprende ver la cantidad de gente que sale de la Cosa. Cada vez son más y más jóvenes. No tengo contacto ninguno pero, al final, por un lado o por otro, te vas enterando de la gente que se va.

Los primeros años, al menos para mí, fueron duros, pero ahora tengo una paz, tranquilidad y armonía de las que nunca experimenté allí. Y es que... en un mundo de hipócritas... los sinceros son los malos. No guardo rencor ninguno -eso solo me dañaría a mí misma- pero, lo que sí me produce es una profunda pena seguir viendo a gente que está dentro y sonríe mientras su ojos están profundamente tristes. Están tan alejados del mundo real y de la sociedad...

Hace unos meses me paró por la calle una numeraria y... de verdad... ¡qué pena!... no sabía mantener una conversación normal. Además de que todas sus palabras me sonaban a un mundo tan postizo... He visto tanto miedo en el opus... y el miedo es tan dañino... hace tanto daño al ser humano... ¡el miedo nos vuelve esclavos! Abandonad, si estáis dentro, los sentimientos de culpa. Los chicos de José María son unos hooligans de la religión. Lo que aporta serenidad es ser coherente con el corazón y no tanto con la cabeza. La falta de amor produce enfermedad y allí no hay ni pizca de amor. A todo el que pueda y esté a tiempo, le recomiendo que salga... nunca es tarde y aquí estaremos los demás para ayudar en lo que podamos.

Hace unos pocos años contacté por el chat VuelaLibre con una chica de mi ciudad que acababa de salir... daba pena verla y ahora me alegra enormemente ver como ha tomado las riendas de su vida. Se la ve feliz. Un abrazo a todos

lauragilm@outlook.es  


Publicado el Miércoles, 20 abril 2016
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 Correos: Busco ayuda.- Carmen Charo

040. Después de marcharse
carmen charo :

Hola a todas y todos!

Hoy vengo a pedir la colaboración de quien sienta que puede darla.

Necesito ayuda para encontrar trabajo en España para un "ex" latinoamericano, en cualquier parte menos en Pamplona ::)) Preferiblemente por Cataluña, pero no necesariamente.

Si alguien cree que puede ofrecerle cualquier tipo de ayuda, que me escriba a carmencharosss@gmail.com  

Muchas gracias de antemano, y un fuerte abrazo

Carmen Charo


Publicado el Lunes, 18 abril 2016
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 Correos: Dios es otra cosa. Respuesta a Siul.- Dionisio

040. Después de marcharse
Dionisio :

Querido Siul:

He leído atentamente tu escrito del lunes. Me da pena que hayas sufrido tantos abusos y que hayas estado enfermo de depresión. Espero que te hayas recuperado. No nos dices si eso sucedió hace mucho tiempo o es reciente. De cualquier forma es bueno que sepas que puedes recuperarte de todos esos males. Quizá te queden algunas cicatrices, pero si lo manejas bien puedes incluso acabar fortalecido.

Haces muchas preguntas muy importantes, que a veces da la impresión de que fueran preguntas retóricas, pero también dices al principio que quieres orientación sobre qué puedes hacer.

Sobre la conciencia de las personas que te hicieron daño ya se ha hablado mucho en estas páginas. Si haces una exploración encontrarás maravillas escritas por personas muy diversas. Para resumirlo mucho te diría que la conciencia de cada uno es un misterio inabarcable. Si te fijas bien, ni tú mismo sabrías dar una clara explicación y justificación de cada cosa que has hecho en tu vida, aunque seguramente son incomparablemente más leves que las cosas que todos denunciamos y pasan en el lado oscuro.

Lo que está claro es que ellos viven una doble vida. Algunos acaban enfermando por esa doble vida. Posiblemente todos estén enfermos y muchos no se dan ni cuenta. Otros parece que tienen bastante éxito anestesiando su conciencia y retorciendo cualquier cosa bajo el argumento de “quien obedece, nunca se equivoca”. Argumento que otros ya han utilizado con éxito en situaciones históricas muy conocidas que llegaron al genocidio bajo la excusa de la obediencia debida. Es muy cómodo que venga alguien y te diga que “eso” es la voluntad de Dios.

Sobre la actuación de Dios la cosa es mucho más compleja. Llegas a decir “yo no soporto la idea de Dios”. Mi impresión muy particular es que sobre Dios sabemos poco y seguramente exagero. Lo más probable es que no sabemos absolutamente nada. Y me parece una soberbia increíble que alguien se arrogue algún tipo de autoridad en cuanto al conocimiento de Dios. No soportas la idea de un dios que se han inventado para manipularnos. Yo tampoco. Pero estoy casi seguro de que Dios no se parece a ese dios ni de lejos. Es más, estoy seguro de que muchos están pecando gravemente contra el mandamiento de no tomar el nombre de Dios en vano. Cada vez que alguien viene a decirte Dios quiere esto o lo otro, tal cosa es una ofensa a Dios, esto otro es la Providencia divina, están usando el nombre de Dios en vano, están abusando del nombre de Dios. No hay nadie que tenga autoridad para decirme lo que Dios quiere o no quiere. Lo de apostatar creo que es una rebeldía a esa manipulación. Una querida amiga mía ya lo hizo, y yo no lo hago por pura pereza. Dios es otra cosa.

Puedes hacer muchas cosas. Y en estas páginas hay ejemplos de todo tipo. Se ha hablado mucho de todo esto y no quisiera ser redundante, pero eso no significa que no quiera darte una respuesta. Me encantaría que pudiéramos continuar esta conversación privadamente.

Un abrazo,

Dionisio, el Areopagita.


Publicado el Miércoles, 13 abril 2016
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 Correos: Hablar te ayudará mucho. Para Siul.- A.Plaza

040. Después de marcharse
A.Plaza :

Hago mía tu pregunta ¿Qué puedo hacer? y la respuesta me sale rápida, sin necesidad de pensar: Reconstruye y construye tu vida. No pongas tu mirada y mucho menos tus energías en aquello que te ha hecho daño y que sigue haciéndotelo, porque la experiencia me dice que solo conseguirás llenar de odio tu corazón. Incluso aunque tengas razón y precisamente por ello, procura olvidar, perdonar o, al menos, aparcar lo vivido y preocúpate en aprender a ser feliz. Es una asignatura pendiente que requiere dedicarle tiempo. Yo diría que todo el tiempo del que dispongas.

Hablar te ayudará y mucho. Al igual que escuchar. Comparte tu dolor y poco a poco se irá haciendo menor.

Evidentemente no sé nada de tu presente y me resulta difícil ponerme en tu lugar para orientarte, pero si te apetece puedes escribirme aplazavaltuena@gmail.com. Me llamo Arancha.

No es que piense que la obra deba quedar impune cuando ha dejado tantos cadáveres por el camino, pero creo que solo cuando se han curado las heridas y la paz interior se ha instalado en nuestro corazón, se puede actuar con eficacia y sin que repercuta negativamente en nuestra alma y en nuestra vida.

A.Plaza


Publicado el Miércoles, 13 abril 2016
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 Tus escritos: El guante.- Elcanario

040. Después de marcharse
elcanario :

Dentro de la Obra se suele decir que ésta se adapta como un guante a la situación personal de cada uno. Caben todas las situaciones para santificarse en medio del mundo y, por supuesto, caben todas las profesiones, excepto las de las personas que ya están consagradas como las órdenes y congregaciones religiosas. Esto no afecta a los sacerdotes diocesanos que, a diferencia de aquellas, lo suyo no es vivir apartados del mundo, y pueden pertenecer a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, intrínsecamente unida al Opus Dei. La realidad es que ese supuesto guante no es tal, pues cada uno se sirve de él, según conviene. Veamos algunos casos.

Desde que se incorporan a la Obra, numerarios y agregados dejan de asistir a espectáculos públicos como son cines, teatros y encuentros deportivos, salvo autorización de los directores. Conocí casos de algunos numerarios que sí acudían a espectáculos, pero ningunos agregados, o no lo decían que de todo había. Cuando he dejado de pertenecer al Opus Dei me he enterado de algunos que decían que se iban a ver a un amigo y, en realidad, iban al cine. Un agregado sevillano comentó en una convivencia de verano que le gustaba entrar en un estadio de fútbol cuando quedaban pocos minutos para que acabara el encuentro. Esto se hace difícil de entender, pues si acudes a ver un espectáculo así no es solo para verlo unos minutos.

En los casi treinta y cuatro años que pertenecí al Opus Dei tuve la sensación de estar santificándome en la calle, pero no como la gente de la calle. Mis amigos hablaban de cine, teatro o encuentros deportivos en los que habían estado, pero yo no podía hablar de ello, aunque fueran unas realidades muy buenas y muy nobles. Al salir de la Obra, me pareció raro entrar en un cine.

Cuando en marzo de 1965 me incorporé al entonces instituto secular, en las salas cinematográficas se pregonaban la venta de bebidas refrescantes o pipas y caramelos en los minutos de descanso a media película. Al salir en octubre de 1998 esas costumbres habían dejado de existir o se habían trasladado a otra parte de las salas. Si yo hubiera hablado de esto con mis amigos, hubiera metido la pata y habría hecho el ridículo. Eso no era santificarse en medio del mundo. Unos del Opus Dei sí iban al cine, pero yo no. Nunca tuve la suerte de que me autorizaran los directores. El cine que los agregados veíamos entonces nos lo proyectaban en el centro de la Obra en la Glorieta de Cuatro Caminos número 4. escalera cuatro, o en el colegio Mayor Moncloa o en el colegio Tajamar de Madrid o en una especie de academia en la calle Aravaca de Madrid. Me parece recordar que en muchos casos hasta pagábamos la entrada. Pero ¿qué películas veíamos? Normalmente eran cintas que normalmente no se proyectaban en las salas comerciales, eso sí convenientemente censuradas.

En mi anterior etapa en Opuslibros conté el caso de los cortes en las películas que llevaron a algunas distribuidoras a no alquilar cintas al Colegio Mayor Moncloa. Eso era chapuza para evitar unas supuestas tentaciones y caídas en gente de la Obra. Otro año en la convivencia del Colegio Mayor Ayete de San Sebastián se seleccionaron cinco películas, pero luego no se proyectó ninguna. Los motivos del caso son fáciles de deducir: ninguna película era apta para ser vista por los agregados. En la película "El perro del hortelano", de Pilar Miró, se oscureció la pantalla cuando se besaron los dos protagonistas. Luego continuó la proyección como si no hubiera pasado nada. El grupo de la censura, formado por el director y el sacerdote, habían decidido oscurecerla.

Un verano tuve una convivencia en la casa de retiros de La Pililla, junto a Piedralaves (Ávila). Se nos había insistido en la necesidad de aguantar el calor y no eliminar ropa. Era verano. Sin embargo, me tocó ir a la habitación de otro agregado para hablar de algo. Llamé a la puerta y me abrió. Descubrí que esta persona no había podido aguantar los grados de temperatura y se encontraba desnudo de medio cuerpo para arriba. Fue una sorpresa. Por lo que se ve la Obra es un guante, pero cada uno usa el guante a su manera. Hacía bien este fiel de la prelatura. Yo era demasiado estricto.

Una de las normas que se usan en la Obra es que los trapos sucios se lavan en casa y, por lo tanto, si se tiene una caída por pecado, hay que acudir al "buen pastor" que es el sacerdote del Opus Dei que se nos ha asignado en el centro y, si éste no le encontramos, se acude a otro sacerdote del centro o de una iglesia pública donde existan sacerdotes que tengan el mismo espíritu, como son los de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz. Sé de algunos casos de novios supernumerarios que se han dado algún beso y luego han ido a confesarse a una iglesia pública de la Compañía de Jesús. Como se ve, cada uno vive a su manera.

Ex apéndice ha comentado aquí que cuando salió de la prelatura después de veintitrés años se creyó que era el único que abandonaba. Luego ha descubierto que la Obra tiene una crisis muy profunda y son muchos los que se van. Mi escrito de hoy ha pretendido demostrar que una cosa es la teoría, pero en la práctica cada uno lo vive de una manera.

ELCANARIO


Publicado el Viernes, 15 enero 2016
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 Correos: Pedir perdón: magnífica aportación de CuG.- Conrad

040. Después de marcharse
CONRAD :

La lectura de la última aportación de CuG (11/12/2015) ha conseguido que, al menos momentáneamente, venza la agrafía que últimamente me atenaza. Pedir perdón está unido a reconocer que algo no se hizo bien y a reparar. Precisamente es lo que le falta al Opus Dei en relación con tantos y tantos de las personas que le hemos dado los mejores años de la vida. La aportación de CuG, en mi opinión, señala el camino correcto para una verdadera compensación del daño causado.

Lamentablemente el Opus Dei a través de las declaraciones de Fazio elude esa postura. Es verdad que reconoce que se ha podido equivocar, pero siempre, curiosamente, buscando el bien del perjudicado. Si hay equivocación, hay que pedir perdón y hay que reparar el daño causado de modo que se disminuya en lo posible el impacto de aquella equivocación. No hacerlo así es, también en mi opinión, inútil.

Así, ¿por qué Fazio no mueve los hilos pertinentes para que se compense, por ejemplo, a Antonio Esquivias por sus años de dedicación a la burocracia de la prelatura y por su falta de cotización a la Seguridad Social? Y así con tantos, incluso de los que siguen dentro privados de una verdadera libertad de elección.

En tal sentido, reitero lo que ya expuse en mi escrito “Pedir perdón, asumir responsabilidades, reparar el daño” (03/03/2014).

Enhorabuena CuG, lo has clavado.

Un abrazo.

Conrad.

Publicado el Lunes, 14 diciembre 2015
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 Correos: CuG: no te preocupes demasiado. ¡Estuvimos en una secta!.- Orange

040. Después de marcharse
Orange :

Me ha impresionado el testimonio de CuG en el que manifiesta su necesidad de pedir perdón por el mal que piensa que hizo a mucha gente mientras estuvo en el Opus Dei. Creo que quizás todos los que hemos pasado por esa institución hemos experimentado esa vivencia en mayor o menor grado. En el envío de CuG, además de sentimientos personales, hay una detallada descripción de la conducta que seguimos mientras estuvimos dentro.

Cuando estás en la Obra, al comportarte de esa manera tan robotizada, tienes el ciego convencimiento de que estás en el verdadero camino hacia la santidad. Pero cuando sales y ves las cosas con objetividad, te quedas asombrado al pensar sobre todo lo que hiciste. Yo todavía me pregunto ¿cómo pude comportarme de esa manera durante tanto tiempo?... ¿cómo podía estar yo tan contento de hacer y decir tantas sandeces y de utilizar sin miramientos a los demás para cumplir con los fines marcados por el Opus Dei?

Creo que este asunto es sencillamente una prueba más del carácter sectario de esta peligrosa institución. Cuando tienes el cerebro secuestrado por una secta piensas que todo lo haces bien y que eres un tipo fantástico, aunque estés todos los días llevando una vida patética, siendo manipulado y manipulando a los demás. La objetividad que alcanzamos cuando estamos fuera nos deja helados al caer en la cuenta de los desatinos de nuestra vida dentro de esa nociva estructura. Quizás el desquiciamiento mental que conlleva el vivir dentro de una secta pueda estar en la raiz de los graves trastornos psicológicos que tantos y tantas han sufrido y sufren.

En descargo de la tensión de conciencia que este tema puede generar, pienso que el hecho de ser prisionero de una estructura sectaria durante una época de la vida puede atenuar en buena medida la responsabilidad personal de los actos realizados en ese periodo de tiempo.

Control mental de menores de edad... control absoluto de la conducta personal... frialdad y alejamiento de la familia... prohibición de la amistad dentro del grupo... convicción de poseer la verdad absoluta... manipulación de la amistad fuera del grupo en aras del proselitismo... despojo del dinero y de los bienes materiales de los miembros... radicalización doctrinaria... represión de los sentimientos... exaltación y veneración del amado líder hasta el endiosamiento... presiones psiquiátricas para apuntalar la permanencia dentro del grupo... amenazas y ley del silencio para los miembros que abandonan el grupo... ¿No se hacen todas esas cosas en la Obra del amado líder Escrivá?... ¿No es de aurora boreal sostener que hay que realizar todo eso para ser un simple cristiano corriente?... ¿No son esas muchas de las notas que definen lo que es una secta ?

Orange


Publicado el Lunes, 14 diciembre 2015
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 Correos: En busca de la alegría.- A plaza

040. Después de marcharse
A.Plaza :

El otro día presencié la siguiente conversación entre dos amigos:

- Tío, ¡tienes que estar contento!

- ¿Contento sin más?

- Y sin menos…

Me quedé pensativa y me pareció un buen consejo, que aproveché para aplicarme yo.

En esas estaba, cuando a modo de pesadilla se me vino a la cabeza algo muy conocido por todos nosotros: La alegría tiene sus raíces en forma de cruz.

¡Qué de años conjugando el binomio alegría- dolor! Y como siempre, poniendo como excusa a Dios, para vivir con una profunda tristeza interior envuelta en una capa de falsa alegría, que en nada se parece a lo que Dios quiere para sus hijos. Y que acaba rompiendo el corazón.

El dolor se puede trasformar en alegría, faltaría más, pero la alegría tiene muchísimas más raíces, que hay que regar.

Sé qué me expongo a parecer frívola pero las raíces de la alegría ahora las percibo de modo diferente. Un regalo, un cafelito con, un viaje, una sorpresa, un dinerito extra, una buena comida, un perrillo, una buena acción, shopping & shopping, un amigo, un amor, un beso , un abrazo, una cerveza fresquita, una canción…

La alegría se encuentra “poniéndose en ocasión”, porque no suele venir sola. Hay que buscar esas situaciones y hacer esas pequeñas cosas de la vida y de cada día que nos hacen estar contentos y felices.

Después de un profundo “psicoanálisis” y con bastante humillación por su resultado he llegado a la conclusión de que mi alegría tiene raíces en forma de ¡¡¡tortitas con nata!!! Solo de pensar en ellas se me dibuja una gran sonrisa en la cara.

Esa maravillosa e involuntaria sonrisa, que esponja el alma y da ganas de vivir.

A. Plaza


Publicado el Viernes, 30 octubre 2015
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 Tus escritos: Pedir perdón.- Savonarola

040. Después de marcharse
savonarola :

- Ave María purísima....

- ...sin pecado concebida.

- Es usted del Opus Dei, ¿verdad?

- Pues....sí. ¿Por?

- ¿De la Prelatura?

- Así es.

- Bueno. Pues me acuso de haber hecho cosas mal.

- Claro hijo, no pasa nada. El Señor es un Padre bueno y perdona siempre. Adelante.

- Adelante qué. Ya está.

- ¿Eh?

- Pues eso, que todos cometemos errores, que somos humanos.... y yo también, claro.

- Sí, sí, de acuerdo, pero... ¿qué pecados en concreto? Como sabrás, hay que confesar los pecados en particular. Además, la humildad de manifestarlos es un síntoma de verdadero arrepentimiento... Como decía san Josemaría, la confesión ha de ser clara, completa, concisa y concreta. Hay que concretar (sonríe). Adelante hijo mío... Qué cosas has visto en tu examen...

- Ah, no. Yo es que me arrepiento en general. De todo lo que haya podido hacer mal.

- Fenomenal.... pero como te decía, es necesario que te acuses de esas cosas concretas...

- En especie y número, ¿verdad? Si me lo sé.

- ¿Entonces...? No te entiendo...

- Muy sencillo. Así no me puede dar su absolución, ¿verdad? No puedo recibir el perdón de Dios...

- Claro, es que para que a alguien se le perdone algo, tendrá que arrepentirse de ese algo en concreto... si no, no es muy creíble, ¿no te parece?

- Ahá. ¿Comprende usted ahora por qué algunos no pueden terminar de perdonar al Opus Dei...? Siempre que piden perdón por sus errores lo hacen en general, no en concreto, ni a las personas concretas que han tratado mal. Ni hacen nada para reparar el mal realizado, condición necesaria para que la absolución sea válida.

- ......

- La paz sea contigo.

Savonarola


Publicado el Viernes, 09 octubre 2015
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 Correos: Mangas y capirotes.- Ana Azanza

040. Después de marcharse
Ana Azanza :

Hay diferencias de apreciación con respecto a los coles Opus, no es extraño, entre otras cosas lo que en la España de la dictadura todavía tenía un pase en las generaciones actuales queda demodé. Esos colegios están creados cual red barredera de niños, niñas, sin la necesidad de reclutamiento joven no los habrían fundado. "Nunca nos pasará como a otras órdenes religiosas, que acabaron dedicadas a la enseñanza". Y en medio de los años 60 sino antes, cuando empezaba a ser difícil pescar personas mayores de edad para la numerariez, hubo que añadir algo a la visión del 2 de octubre. Poca cosa. Total... decenas de colegios empezaron a extenderse por España y países afines, para ejercer el proselitismo con la juventud. Algunos se escaldan, otros son descartados, otros están bien como están, aunque no entren nos hacen propaganda, y a río revuelto siempre habrá algún ingenuo/a que pique...


Publicado el Miércoles, 30 septiembre 2015
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 Correos: Gracias por tu granito de arena.- Canaya

040. Después de marcharse
canaya :

Me alegra mucho que hayas escrito, te hayas animado a poner aquí tu granito de arena, porque me dio pie para poder escribir y dar mi punto de vista. Que es sólo eso, porque nadie es dueño de la verdad. Voy a procurar no ser duro, mucho menos ofensivo. Si llego a molestar a alguien pido mil disculpas. Me voy apoyar en tus palabras o frases para desarrollar lo que quiero expresarte, mis pensamientos, mis erráticas sensaciones.

“…Me tratan muy bien…” Es bien sabido que antes de “pitar” a todos nos trataban muy bien. Es más nos hacían un plano inclinado del que era muy difícil salir. Y tú lo viviste...  


Publicado el Lunes, 28 septiembre 2015
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 Correos: Perdona, Rosa, por haberte llevado al opus.- Brisas (Inés)

040. Después de marcharse
Brisas :

Querida Rosa:

Síiiiiiiii, Rosiña, sí que me refería a ti. Ya se lo dije a Agustina cuando me habló de tu carta: me ha alegrado el día. No sabes cuántas veces he pensado que qué habría sido de ti. Siempre deseando encontrarte para pedirte perdón por haberte llevado al opus. Y ahora es un buen momento: perdona, Rosa, lo siento muchísimo.

Me alegra ver que has rehecho tu vida, que te has curado de esos diagnósticos y esos tratamientos negligentes y delictivos. Supongo que el médico del que hablas, el pseudo siquiatra, es uno de Santiago. De hecho no era siquiatra, pero se forró a base de cobrar unos buenos dineros por consulta.

Espero que hayas vuelto a la música que te apasionaba. Porque Rosa -a todos los que estáis leyendo esta carta-, era una niña alegre, simpática, buena, inteligente y guapa. Siempre sonriendo. Y espero que ahora sea una joven alegre, simpática, buena, inteligente y guapa… lo espero de corazón.

Seguiremos en contacto si quieres porque me encantaría verte. Agustina tiene mi dirección de correo.

Un beso muy fuerte, Rosa

Brisas (Inés)


Publicado el Viernes, 25 septiembre 2015
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 Tus escritos: Oye, ¿sabías que ya no soy numeraria?.- Dudas

040. Después de marcharse
Dudas :

El domingo después de misa aproveché que hacía buen tiempo para dar un paseo volviendo a casa. En el camino me encontré con un grupo de numerarias y los padres de una de ellas que me tienen mucho cariño. Lógicamente se pararon a saludarme y todo iba a las mil maravillas hasta que llegó la pregunta de rigor: ¿Y dónde estás ahora?

Dejé de vivir en un Centro en junio del año pasado y soy muy feliz, pero me sorprendí al darme cuenta de que me había puesto roja con la pregunta. ¿Os pasa u os pasó lo mismo?

Cada vez soy más consciente de que en el Opus Dei todo está muy bien pensado, o quizá debería decir muy bien montado. La vida en familia es un montaje, una "Obra" -en este caso de teatro- que se desarrolla en el escenario de los centros, siempre limpios, luminosos, alegres, y tan ordenados que se nota que les falta vida.

En esa obra cada uno desempeña un papel, viviendo con unas "hermanas" mil veces más importantes que tu "familia de sangre", pero a las que no está bien preguntar si se encuentran bien, si son felices, o por qué están llorando. Para eso está la directora, a la cual puedes avisar fraternalmente. Sigue la función y toca cambio de escena (o en este caso de centro) y los personajes con los que compartías el plató desparecen, son cambiados por otros exactamente iguales que los anteriores, reemplazables, intercambiables. No importa que la Directora sea Juana, Pepa, Cristina... salvo pequeños detalles o matices todo es igual. Y a las "hermanas" con las que ya no vives no se te ocurra llamarlas o quedar con ellas, porque eso es síntoma de apegamiento o de amistad particular. Si acaso podrías mandarle un whatsapp por su cumpleaños, pero con cuidado.

Este sistema ayuda a que al final te dé igual todo el mundo. Te impide, o al menos te dificulta, ser una persona normal, que cuenta lo que le pasa y transmite sus sentimientos sin necesidad de pedir perdón porque otra te haya visto llorando (a mí me pasó, y me quedé de piedra. ¿No habría que hacer precisamente lo contrario, ver por qué llora alguien, e intentar ayudarle y demostrarle que le quieres?). La dicotomía entre la caridad y el cariño de la que tantas veces se ha hablado...

Pero no sólo eso. Ese sistema también ayuda a que no sepas qué ha sido de personas con las que has vivido muchos años. La vida en familia es menos real y menos familiar que la de los estudiantes que comparten piso un año.

No sé a vosotros, pero yo a veces tenía dudas sobre si cierta persona seguía siendo de casa o no... eso sí, casi nunca preguntaba. Sólo se comentaban ciertos casos evidentes, en los que la ex no había guardado el corazón y se había ido con uno, con la traducción simultánea de: "ha hecho mal, no ha vivido el espíritu de casa, hay que rezar por ella"… ¡Qué injusticia juzgar sin tener datos, sin caridad, sin oír la otra campana!

Y ahora soy yo la otra parte, y me resulta todo muy raro. Qué difícil es saber si las numerarias con las que me voy encontrando saben que ya no soy del Opus Dei. Esa especie de limbo en el que vivimos estando dentro y el sistema de cambios de centro, de no preguntar por quienes ya no viven contigo, de evitar las "amistades particulares" lleva a una situación extraña, artificial, como tantas cosas en la Obra. Yo me he propuesto ser normal, y saludar a la gente que vea, pero a la vez noto que me cuesta, porque falta naturalidad. Puedes estar hablando un montón de tiempo con una numeraria y que no salga en la conversación nada “real” de tu vida, de tus aspiraciones, de tus sentimientos, de tu estado de ánimo… ¡y mucho menos de los suyos!

De hecho alguna vez he pensado en hacer un órdago y pasearme por la ciudad "en sisas" (sin mangas) como decíamos nosotras. Un acto mínimo, que a nadie de la calle le llamaría la atención… pero que sería más elocuente que una charla de 2 horas para una numeraria. Un acto muy simple que dice a gritos: oye, ¿sabías que ya no soy numeraria? Por ahora paso, pero quien sabe, quizá lo haga.

Dudas


Publicado el Viernes, 25 septiembre 2015
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 Correos: ¡A mí la legión!.- A.Plaza

040. Después de marcharse
A.Plaza :

Ha tenido que ser mi marido el que me explicara el significado de la exclamación ¡A mí la legión! Y me ha encantado.

Cuando me fui de la obra y empecé a “dar la lata” en Opuslibros un sacerdote numerario me dijo que me pensara muy mucho si quería criticar públicamente algo que era de Dios. Tengo que reconocer que en un principio me hizo dudar.

Luego apareció una directora de la delegación, cuando vieron que no claudicaba en el intento y me sugirió que lo mejor era que me olvidara de la obra y que siguiera con mi nueva vida.

Le dije que me sentía por parte de la obra como una mujer maltratada que, con ayuda del exterior, había conseguido salir de ese infierno.

Y que como ex mujer maltratada, tenía dos posibilidades igual de lícitas: olvidar lo vivido y centrarme en mi nueva vida o hacer lo que esté en mi mano para que desaparezca dicho maltrato ayudando a las personas que lo padecen día a día dentro la obra y a las que acaban de salir y se sienten heridas de muerte.

Evidentemente, acabamos rápido la conversación. Con el paso del tiempo, cada día estoy más segura que Cristo es de los nuestros.

Y acabo con un poema al Cristo de la Buena Muerte:

“A la Legión se ha alistado un Cristo crucificado

Ya nadie podrá decir

Que a la legión solo viene

Gente de mal vivir”

 

Gracias Dionisio por tu escrito. Ojalá todo esto sirva para que muchos, de dentro y de fuera, se atrevan a pedir ayuda. Gracias Agustina por hacerlo posible con la web. Ojalá todos colaboremos económicamente para que siga viva por muchos años. Por lo menos algunos añitos más que la obra...

A.Plaza


Publicado el Lunes, 14 septiembre 2015
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 Correos: PITAR Y SALIR PITANDO. Para Gautxori, Pinsapo y otros.- Dionisio

040. Después de marcharse
Dionisio :

Queridos amigos:

Me uno a Josef Knecht en el agradecimiento a Rescatado por sus dos últimas contribuciones a esta tertulia virtual. Me ha gustado mucho lo que escribe, creo que está muy ajustado a la realidad y me ha servido para entenderme mejor a mí mismo, que no es poco. Aplausos para Rescatado. Me uno igualmente a Pinsapo en el comentario a esa película y sus ideas adicionales. Podría estar disentir en algunos matices, pero en el fondo me gusta. En el lado oscuro hicimos muchas cosas buenas, pasamos muy buenos ratos, nos reímos hasta tener que correr a un lavabo. Todo eso es verdad. Todo eso contribuye a tener una imagen completa de la realidad que fueron nuestros años allí...


Publicado el Viernes, 11 septiembre 2015
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 Correos: LLORAR DE RISA.- Pinsapo

040. Después de marcharse
Pinsapo :

 

 

“Cuando la luz del día está en su cumbre, eres Señor Jesús, luz y alegría,

de quienes en la fe y en la esperanza celebran ya la fiesta de la vida.

Eres resurrección, palabra y prenda de ser y de vivir eternamente,

sembradas de esperanzas nuestras vidas, serán de ti cosecha para siempre.”

         Francisco Malgosa.

 

Todos los veranos en los primeros baños en el mar vuelven a escocer esas marcas dejadas en las piernas por el cilicio, esas pequeñas heridas que a veces nunca sanan del todo pese haber transcurrido más de diez o quince años desde su última utilización. Con la puesta de sol inigualable de la playa de la costa gaditana que frecuento, siempre se me viene a la mente la necesidad que tenemos, quienes hemos sufrido una similar experiencia en la obra, de la definitiva cicatrización de las llagas del alma, heridas que parecen leves, que se relativizan con el tiempo, les quitamos importancia… pero que no conseguimos hacerlas desaparecer, como ocurre igualmente cada verano con la sal marina en las lesiones de las piernas...


Publicado el Miércoles, 09 septiembre 2015
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 Correos: Un psicograma no es ni se parece a autoflagelación.- Josef Knecht

040. Después de marcharse
Josef Knecht :

Me dirijo con sumo gusto al escrito de Gautxori (7.09.2015). Mi propuesta de analizar posibles características psicológicas comunes de los miembros célibes de la Obra de Escrivá responde a una motivación muy distinta de la de autoflagelarnos, ahora que somos adultos, por haber cometido un error de juventud ingresando en una institución, a la que hubiera sido mejor no ingresar. Mi propuesta se inspira en el libro del psicoanalista alemán Eugen Drewermann, titulado Clérigos. Psicograma de un ideal (Madrid, Trotta 2005), monografía tan densa como recomendable...


Publicado el Miércoles, 09 septiembre 2015
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 Correos: Intentando entenderse a uno mismo.- Gautxori

040. Después de marcharse
gautxori :

Hola, amigos:

Confieso que me han parecido curiosos los últimos escritos sobre el intento de establecer unas características comunes de los ex (sobre todo, entre numerarios y agregados) del Opus Dei. Y digo que me parece curioso porque, desde mi punto de vista de ex-numeraria con casi 25 años dentro de la institución, jamás se me hubiera ocurrido hacer tal cosa, aunque lo contrario me parece muy respetable, naturalmente. Intentaré explicarme.

Una de las cosas que más me incomodaban dentro era la sensación de estar metida en una burbuja, de vivir una vida paralela. Después de leer Opuslibros, y gracias a los generosos testimonios de tantos ex, he podido objetivar esa sensación tan desasosegante y poner nombre a tantas cosas... Por eso, ahora, al intentar agrupar a la gente que hemos sido, y ya no somos, con un denominador común que clarificaría, según algunos, por qué caímos en la trampa, por qué pudieron engañarnos hasta la médula, vuelvo a rememorar esa impresión standarizante, valga la expresión. Para mí, es como querer poner puertas al campo. ¿Hay características comunes entre los que fracasan en el amor? Pienso que puede haber circunstancias parecidas, pero no hasta el punto de poder meter a todos en el mismo saco. Y podríamos poner ejemplos incontables de personas que han fracasado en lo mismo, como si ello nos encasillara en un grupo que necesariamente ha de tener esta característica, o defecto, o carencia o lo que sea.

Lo que a mí me impulsó, principalmente, a pedir la admisión, con 23 años, fue algo tan inaudito, tan milagrero, siendo yo tan poco milagrera, que si lo contara, estaría escuchando las carcajadas de muchos de vosotros hasta ensordecer. Lo he contado varias veces en petit comité, y me han mirado con ojos comprensivos, pero soy incapaz de trascribirlo y ponerlo ante vuestros ojos. En fin, lejos de mí el hacer un juicio de intenciones, y si os lo parece, de antemano os pido perdón. En esta web hay gente a la que admiro profundamente, por su inteligencia, su generosidad, su humildad, su entrega... y tantas cosas. Pero el hurgar tanto en el último porqué de algo tan doloroso y que nos ha marcado de por vida, al menos a mí, me huele un poco a autoflagelación, a cierto sabor amargo, a complacencia en el propio sufrimiento. Pienso que en lo que han escrito algunos se trasluce una dureza excesiva consigo mismos. Una visión muy negativa de lo que fue una entrega incondicional, romántica y generosa. No entiendo que uno pueda juzgarse negativamente por eso, y más si el objetivo de esa entrega fue Dios mismo.

¿No llaman anacronismo al intentar juzgar con ojos actuales lo que pasó hace siglos? Pues salvando las distancias, me parece que es hacer algo parecido con todo esto. Pero, además, pienso que es cometer una gran injusticia con uno mismo el juzgar (digo juzgar, no intentar explicarse en cada caso particular) nuestra adolescencia y primera juventud, llenas de ideales nobles, con la objetividad implacable que nos dan los años, el sufrimiento y la experiencia de nuestra madurez. Con el agravante de que eran otros tiempos. Nula información, otros valores presentes en nuestro entorno, mayor influencia de los mayores, otro sentido de la autoridad, etc. etc.

No quiero dar la impresión de que todo me parece perfecto, no es así. Ni a mí me va todo bien, ni mucho menos, pero quizá esa sensación de fracaso, de frustración, de engaño que sentimos lo hubiéramos podido padecer en otras circunstancias y en otro lugar.

Saludos cariñosos a todos
Gautxori


Publicado el Lunes, 07 septiembre 2015
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 Tus escritos: El Opus Dei crea su Babel.- E.B.E.

040. Después de marcharse
ebe :

Con su ambigüedad y sus contradicciones, el Opus Dei creó una confusión muy grande entre los fieles cristianos que tenía –o aún tiene- a su cuidado. Este me parece uno de los puntos de partida para analizar por qué se crea luego –al salir del Opus Dei- una confusión aparentemente mayor, es decir, donde ya no se sabe qué cosa es el cristianismo, la santidad e incluso cuáles son las propias limitaciones personales.

Hay personas que no deberían haber ingresado nunca al Opus Dei, aunque el Opus Dei hubiera sido una organización santa.

Hay otras personas que les hubiera hecho muy bien ingresar y permanecer, en el caso de que el Opus Dei hubiera sido una organización santa.

Otras personas habrían entrado y visto que no era para ellos y se habrían ido muy tranquilamente.

Lamentablemente no sucedió nada de eso.

Ingresaron montones de personas sin demasiado control, salvo el de “calidad humana”, por darle un nombre. Es decir, no entraba cualquiera sino aquellos que daban un mínimo tono humano (que solía ser alto) y que tenían capacidad para las tareas que dicha organización religiosa tenía en sus planes de expansión: es decir, el proselitismo. Fomentar la santidad personal no parece haber sido un objetivo del Opus Dei.

Quienes nunca deberían haber ingresado (porque fueron personas forzadas o engañadas o confundidas) salieron traumatizados y con una cierta aversión hacia la organización y no pocas veces hacia la religión misma.

Quienes tenían vocación para una vida de entrega fueron defraudados al ver que, en realidad, se trataba de otra cosa: “sacar el Opus Dei adelante”, es decir, trabajar para el Opus Dei más que entregarle la vida a Dios. La santidad personal era un objetivo que no formaba parte de los fines corporativos y por lo tanto esas posibles vocaciones terminaron decepcionadas y perdiendo una gran oportunidad de entregar su vida a Dios. Entre estos también es posible que hayan perdido incluso el interés por la religión.

Quienes ingresaban sin una clara vocación (o veían que el celibato no era lo suyo), se habrían enriquecido durante el tiempo en que hubieran permanecido y se habrían marchado agradecidas y con buenos recuerdos. Pero en cambio fueron usados hasta el último momento para los fines corporativos.

El Opus Dei es el primer responsable de la confusión religiosa que se produce antes, durante y luego de abandonarlo, porque la manipulación empieza nomás con el primer contacto que se tiene con dicha organización. El uso y abuso que hace de la religión se palpa en cómo terminan las personas al salir de allí.

E.B.E.


Publicado el Viernes, 04 septiembre 2015
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 Correos: Estupendos sí, perfectos no.- A.Plaza

040. Después de marcharse
A.Plaza :

Hola Dionisio,

No cabe duda que hablamos de cosas diferentes. Comparto la idea de que el 90% de la gente de la obra es estupenda y que es la obra el arma de destrucción masiva, la secta, la estructura de pecado o como la queramos llamar. Por desgracia, todo vale.

Hace dos días apareció en mi tienda, en esa que vendo niños como apunta Class, una clienta con la que tirando del hilo, nos dimos cuenta que conocíamos a mucha gente en común de la época del colegio. Disfrutamos mucho. Sin más, me invitó a ir por un centro. Y sin más, le dije que ni loca, que me había ido de la obra y no quería saber nada. Rápidamente me dijo que en una institución “de personas” era lógico que pasaran cosas... Le corté. Y más rápidamente, porque lo tengo claro, le dije que ni hablar, que el 90% de la gente era estupenda y que lo que era malo era la institución. Me dijo que no estaba de acuerdo, y con salud mental, por parte de las dos, preferimos quedarnos con lo que nos unía.

Cuando Cosiendo corazones, Conrad y yo afirmamos esto, nos referimos a personas estupendas, como personas buenas, con empatía y solidaridad, con capacidad de pensar y de querer a los demás, con capacidad de caer y volver a empezar, con ganas de ser felices y hacer felices a los demás, con deseos de libertad y, a ser posible, sin tomarnos demasiado en serio. Evidentemente no somos perfectos. Tenemos nuestro saco de defectos y limitaciones, como todo el mundo.

¿Qué es posible que muchos por carecer de fortaleza emocional, no nos fuimos cuando quisimos hacerlo? Por supuesto… ¿Qué el ADN nos ha podido pasar una mala pasada? Pues sí.  ¿Qué somos débiles de carácter? Tal vez. ¿Qué caímos en una secta por algo? No cabe duda.

Pero creo que es compatible ser estupendo con identificarse con la lista de Dionisio. Esa lista solo pone de manifiesto, algunas de las mil limitaciones que tenemos los humanos.

Cuando me refiero a la gente de la obra cómo gente estupenda, lo hago como primer objetivo para evidenciar que el mal procede de la institución y no de sus miembros. No soporto que la obra eche siempre la culpa de todo a sus fieles, afirmando que la institución es perfecta como la iglesia.

Un abrazo especial para ti, Dionisio. Y a ver para cuando nos tomamos una cervecita los estupendos de Madrid y los que se quieran unir…

A.Plaza


Publicado el Lunes, 31 agosto 2015
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 Tus escritos: Gente peculiar y, a veces, rara.- Josef Knecht

040. Después de marcharse
Josef Knecht :

Quisiera felicitar a Dionisio por su lograda aportación del 28.08.2015 sobre Gente estupenda. Es bueno que los usuarios de esta página web nos hagamos autocríticas, y además es cierto que nuestras deficiencias de personalidad facilitaron mucho en el período de la adolescencia la labor proselitista que el Opus ejercía sobre nosotros.

Ya escribí en cierta ocasión (14.01.2013) mis pensamientos sobre esta cuestión. Entonces expuse que, en muchos casos, nuestros defectos de carácter con los que ingresamos en el Opus fueron acrecentados, es decir, empeorados a lo largo de los años de militancia. Así, la Obra de Escrivá, en vez de camino de santificación, se convierte para mucha gente en camino de desantificación. Por eso, me ha gustado mucho la siguiente afirmación del último artículo de Gervasio sobre Idealizaciones peliculeras en el Opus Dei (28.08.2015): “La dirección espiritual en el Opus Dei, a mi modo de ver, resulta un tanto peliculera por no estar basada en un buen conocimiento de interioridad de las personas, sino en etiquetas exteriores. Con ese no permitir tener un director espiritual y confesor de propia elección, y con eso de cambiarlos con frecuencia, en el Opus Dei al final nadie conoce en profundidad a las personas. Sobre cada miembro del Opus Dei se logra a lo más —así me lo parece— una especie de identikit”. Con una dirección espiritual tan superficial no se puede lograr el crecimiento espiritual de nadie ni la maduración de su personalidad, sino, por el contrario, su deterioro.

He sugerido repetidas veces en esta página web que algún psicólogo realice un estudio científico del “psicograma” de numerario/a del Opus. Comprendo que es un tema muy especializado porque hay muy pocos numerarios escrivarianos en el planeta Tierra, y un libro con este contenido no puede ser nunca un éxito editorial. Pero hago esta sugerencia porque, aun suponiendo que nadie me hará caso, responde bien al enfoque y a los intereses de opuslibros, como bien muestran los escritos recientes de Conrad y Dionisio y otros como los de Unocomocualquiera (17.06.2013 y 19.06.2013), Spiderman (30.09.2013) y Thomas (21.02.2014).

Hasta el momento presente, los estudios más sesudos que en esta página web se han publicado (por ejemplo, el artículo de Marcus Tank sobre El trastorno narcisista de la personalidad del fundador del Opus Dei, el estudio biográfico de Jaume García Moles, el reciente libro de Job Fernández, y un largo etcétera), así como libros publicados en distintas editoriales (el de Joan Estruch, Santos y pillos, por ejemplo, o el de Isabel de Armas, Josemaría Escrivá y Pedro Arrupe: cara y cruz ¿de una misma Iglesia?, o el libro de E.B.E.) se esfuerzan por entender la personalidad del fundador para así entender mejor la realidad de la Obra de Escrivá. Evidentemente, el enfoque es cien por cien correcto: es el primer y principal camino de investigación que hay que seguir.

Ahora bien, tampoco estaría nada mal completar ese planteamiento con la línea de investigación que modestamente sugiero, pues, para entender en todas sus dimensiones el fenómeno del Opus, también es necesario conocer la personalidad o mentalidad de sus miembros, esto es, de los “hijos” e “hijas” del “Padre”. Analizar sólo la personalidad del Padre no abarca al cien por cien la realidad estudiada. Y este segundo camino de investigación aún está pendiente de llevarse a cabo, aunque en Opuslibros ya hayan aparecido por aquí o por allá distintos apuntes que van en esta dirección: además de los artículos que más arriba he recordado, algo se ha escrito aquí sobre la personalidad de Álvaro del Portillo, “hijo” modélico del “Padre” (Lucas, Álvaro del Portillo: misión cumplida, del 21.03.2012). Y, fuera de Opuslibros, un libro de Javier Ropero, Hijos en el Opus Dei, responde algo, a modo de esbozo, a mi propuesta, y el libro de Isabel de Armas Ser mujer en el Opus Dei ofrece una buena descripción de la psicología de las numerarias. Estudiar a los “hijos” e “hijas”, incluido su “psicograma”, es tan importante como estudiar al “Padre” para entender mejor qué es el Opus.

Josef Knecht


Publicado el Lunes, 31 agosto 2015
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 Tus escritos: GENTE ESTUPENDA.- Dionisio

040. Después de marcharse
Dionisio :

A propósito de lo que ha escrito Conrad el viernes 21 de agosto, me he acordado de algo que escribí sobre el mismo tema el 10 de septiembre de 2004 en opuslibros con el título de “Gente Maravillosa”. Lo he releído con la frialdad de la distancia temporal y me ratifico en todo lo dicho. Sin embargo, me parece que sería oportuno comentar algunas cosas que escribe Conrad. Aclaro que comprendo su punto de vista positivo y optimista, que comparto con entusiasmo, pero me parece que puede ser de utilidad para todos dar algunas matizaciones... 


Publicado el Viernes, 28 agosto 2015
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 Tus escritos: Entrevista de Antonio Esquivias en la televisión vasca.- Agustina

040. Después de marcharse
agustina :


Publicado el Miércoles, 19 agosto 2015
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 Tus escritos: Dignitatis humanae y el Opus Dei.- Antonio Esquivias

040. Después de marcharse
Antonio Esquivias :

El Concilio Vaticano II titula de ese modo su documento sobre la libertad religiosa. En la dignidad humana encuentra el Concilio el fundamento de esa libertad religiosa que es también un derecho humano. En este agrio debate entre el Opus Dei y los ex es precisamente esa dignidad humana la que está en juego, y además dentro del respeto a la libertad religiosa en uno de sus aspectos: el de dejar una institución...


Publicado el Lunes, 10 agosto 2015
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 Correos: Vamos entendiendo mejor cómo nos atraparon.- Aquilina

040. Después de marcharse
Aquilina :

Poco antes de abrir la página de Opuslibros el pasado viernes me había ocurrido ver una imagen muy parecida a la que encabeza este escrito, y que representa como la estructura de unas conchas se desarrolla según una espiral que sigue la secuencia de Fibonacci, una secuencia en la que cada nuevo número es la suma de los dos que le preceden, y que permite a la curva volver una vez y otra vez alrededor de su centro, pero describiendo cada vez un recorrido más amplio.

Empezando a leer el escrito de Job Fernández y preguntándome cómo es posible que cada vez puedo volver a leer estos testimonios como algo nuevo y descubriendo nuevos mecanismos, nuevas lógicas de manipulación detrás de una praxis ya muy conocida, se me ocurrió la idea de que esto es el trabajo que estamos haciendo, todos juntos en estas paginas en estos años: juntar nuestros testimonios, ir sumando nuestras reflexiones, para que, en cada vuelta más amplia que da la espiral de nuestra consciencia de lo que hemos vivido dentro del Opus Dei, nos demos cuenta mejor de los mecanismos que permitieron que quedáramos atrapados en esa mentira. Volvemos una vez y otra a tomar consciencia de lo que nos pasó, pero cada vez un poco mejor, con un poco más de hondura y de consciencia. La consciencia misma se ensancha y llega a comprender y conectar entre sí más elementos de nuestra vida pasada dentro del Opus.

En general, Job Fernández no relata circunstancias desconocidas o novedosas que añadan noticias significativas a lo que ya conocemos de la vida dentro del Opus, aunque sí a menudo añade detalles significativos y gráficos de lo que quiere decir: después de tantos años y pluralidad de testimonios en estas páginas quizá sea imposible añadir mucho más. Lo que me choca es cómo, cada vez que sale a la luz algún escrito más abarcante como este, realmente se llega a entender mejor cómo el conjunto de esas circunstancias que se relatan hayan podido atraparnos como lo han hecho.

No me interesa hacer una juicio, una evaluación sobre un escrito que además he leído sólo parcialmente, pero desde ya quiero decirle a Job que me resuena dentro su actitud crítica hacia la institución pero sin negarle a muchos de dentro el respeto que merece cualquier ser humano que se encuentra aún en su recorrido vital; el admitir sin temor que esto quite autoridad a las criticas que, no obstante tanto sufrimiento, también hemos vivido momento felices en nuestros años dentro del Opus Dei: esto, más que quitar fuerza a las criticas, le añade el valor de estar hechas por personas que han logrado estar en paz con su pasado.

Y creo poder afirmar desde ya que su escrito tiene el gran valor de profundizar aún más en cómo es posible, en vista de la eficacia, perseguir un fin bueno consiguiendo un resultado muy discutible. El escrito de Job tiene todo el espesor que otros escritos que se han ido sumando en estas páginas en estos años le otorgan y a los que no es posible aludir de forma completa sin olvidarse de algo o de alguien.

Desde ya gracias a Job Fernández por proporcionarnos una lectura interesante en estas tardes calurosas de verano, al menos por los que vivimos en este lado del Ecuador!

Un saludo cariñoso para todos los participantes,

Elena (Aquilina)


Publicado el Lunes, 03 agosto 2015
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 Correos: Con el mismo CARIÑO DE FAMILIA que a ti.- NikitaSoy

040. Después de marcharse
NikitaSoy :

Querido Heraldo:

Espero que te encuentres bien y tu iniciativa de negocios camine a buen paso.

Te escribo para hacerte saber que, en mi caso, cuando se me acabó el dinero le dejé de importar al Opus Dei, con la sola y muy honrosa excepción de un sacerdote llamado Andrés. Dios lo bendiga siempre. El otro que recuerdo como un hombre muy bueno es el sacerdote Alfonso, pero lleva años fuera de mi país, así que no sabe si estoy viva o no. Una señora me contactó por whatsapp para saber de mí, la única, entre decenas y decenas de personas que se supone fueron mi familia durante más de 30 años. Y desde luego, lo hizo a escondidas, porque al igual que con los ex-numerarios, yo era y soy una “traidora”. La gente que me “saluda” en misa lo hace por morbo, no por cariño.

Y ya que somos, más o menos de la misma generación y rumbo, tengo entendido que el insoportable ex-numerario ratero que se merendó la fortuna de un donante difunto, le sacó al Opus Dei, en adición, una pensión vitalicia. Sí, leíste bien, una pensión vitalicia que le permite vivir a él y a su señora esposa -también ex-numeraria- holgadamente, por supuesto sin trabajar. Yo me los encontré en un evento social al que llegaron con su BMW de la serie 5, me parece que nuevecito. Ya ves, existe una selecta minoría que tiene agarrada a la secta de, de, de… del cuello y logra arreglos “interesantes". Me causa gran admiración que exista esa escasísima especie. Y más asombro me provoca que sigan procurando al ratero con tanto “cariño”, como si ese desquiciado fuera a entregarles medio centavo partido por la mitad del donativo que se robó. ¡Qué indignidad de la secta! ¿Por qué no lo demandan? Se merecen unos a otros, caray.

Sólo un comentario más para ti, Heraldo: tengo la impresión de que no tuviste mucho contacto con supernumerarios; un día platicamos para que veas cómo la secta puede meterse en la vida de la gente que no vive en un centro. No subestimes el daño que puede hacerse a los supernumerarios. Ya sé que hay una colección de mentirosos e hipócritas, pero los que sí vivimos “el espíritu” llegamos a pasarla muy mal.

Un abrazo

NikitaSoy


Publicado el Lunes, 27 julio 2015
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 Tus escritos: La hipocresía de unos intentos de acercamiento.- Heraldo

040. Después de marcharse
Heraldo :

NikitaSoy nos acaba de contar que varias señoras o señoritas del Opus Dei, con las que ha coincidido casualmente en Misa, se han acercado a ella interesadas en su situación. NikitaSoy fue supernumeraria.

Lo que nos cuenta me ha llamado la atención debido a que no responde a los esquemas numerariles que conocí. Cuando un numerario deja la Obra, deja de existir para los demás numerarios. Aunque haya excepciones por razones muy claras, esta es la norma general. Conjeturo que los Directores han comenzado a promover que a los ex se nos salude con cierta normalidad para evitar que a la Obra se le continúe criticando por tan ridícula e injusta praxis tradicional. Claro está, siempre habrá que obviar la posibilidad de escándalo, como es por ejemplo que los jóvenes en la Obra puedan pensar que la falta de perseverancia es un asunto de menor importancia (Cfr. Vademecum de los Consejos locales). Quizá el caso de NikitaSoy responde a que en los supernumerarios y las supernumerarias el tema no es tan riguroso… Quizá la Misa (o en general una Iglesia) sea considerado un marco de encuentro diferente…

Pertenecí más de 30 años al Opus Dei como miembro numerario, dieciocho de los cuales me desempeñé como director de Delegación en diversos cargos. Otros más fui también director de Consejos locales de San Miguel y San Gabriel.

Por la misericordia de Dios dejé el Opus Dei hace 12 años. Comencé a cotizar a la seguridad social apenas 2 años antes de dejar la Obra (a los 43 años de edad), bajo una legislación nueva completamente desfavorable, lo que significa que no podré alcanzar ni siquiera una miserable pensión. Para poder afrontar el problema, he tenido que olvidarme de un doctorado y de toda una experiencia profesional docente y universitaria, y convertirme en pequeño empresario. El futuro es muy incierto, pero confío en que iré encontrando alguna solución.

Cuento lo anterior sólo para contextualizar unos hechos y unas reflexiones. Durante los siguientes 10 años de haber dejado el Opus Dei, nadie de la Obra, absolutamente nadie, se interesó en mí, en mi situación y en mi destino. No hubo ni siquiera una llamada telefónica ni un correo electrónico. Parece difícil creerlo pero así fue. 10 años en blanco. A pesar de haber dedicado mi vida, todo mi tiempo y energías al Opus Dei, con una dedicación completa, mañana, tarde y noche, durante más de tres décadas, no medió ni el menor interés en mi persona. Había dejado de ser útil y por tanto había que olvidarme. Eso es el Opus Dei, al que llaman “familia”, y familia cristiana. Dejas de servir y dejas de existir. Hasta está muy mal visto que alguien mencione tu nombre en una tertulia.

Pero antes de pasar a lo que me interesa contarles, quiero dejar muy claro que mi deseo no hubiera sido, de ninguna manera, que siguieran interesados en mí y continuaran buscándome. La razón es muy sencilla. Si tal cosa fuera posible, sólo se llevaría a cabo para seguir sacándote dinero y/o a condición de que sigas aceptando la imposición de sus criterios, sus modos, sus categorías mentales. Sólo es posible seguir a la sombra de la Obra si reconoces que eres un traidor, un miserable, y que la Obra es santa y perfecta. En suma, son incapaces de estar al lado de nadie –y menos aún ayudar- respetando una diferencia de criterios. O te asimilas y te sometes a ellos o no existes.

O sea que les agradezco en el alma ese olvido total, pues seguir asimilado y sometido hubiera sido el peor error de mi vida, sólo comparable al error de haber pitado.

Paso ahora a contarles lo que más me interesa. Ocurrió que con ocasión de mi 10º aniversario, escribí Ad Mentem Patris, que por decisión de Agustina, pronto formó parte del grupo de artículos que encabezan esta web. Al escribirlo no tuve ninguna intención al respecto. Puedo asegurar que incluso lo escribí para mí, de un jalón, haciendo un balance personal, aunque a lo largo del escrito interpele a otras personas.

Al poco tiempo de su publicación en Opuslibros me comenzaron a llegar comentarios sobre las reacciones que había suscitado dentro del Opus Dei. Por supuesto, en la Obra saben perfectamente quién es el autor. Me comentaron que habían llegado indicaciones de España y de Roma. Y no pasaron más que pocas semanas que me comenzaron a llegar correos electrónicos de gente de la Obra  o de exes que se han mantenido en el círculo del Opus Dei. Uno de esos correos provino nada menos que del vocal de San Miguel de la Región. Se trataba de una “muy afectuosa” invitación a tomar el café para charlar, recordando excursiones a la montaña que habíamos hecho juntos (sic). Yo no salía de mi asombro y las carcajadas resonaron en la estratósfera. Salir ahora con esa ridiculez…

No tuve que pensarlo demasiado. Estos chicos de la superprelatura quieren ahora un acercamiento conmigo para expresarme que me quieren mucho y para que recuerde cuánto les quise yo. Y por supuesto para que no diga más esas cosas tan feas que digo en Opuslibros, que tanto ofenden a Dios y dañan a las almas. La hipocresía en su estado más puro y al alto vacío. ¿Debo acceder a la invitación? Por supuesto que no; no voy a perder mi tiempo. Sentí curiosidad, pero superé la tentación. No estoy dispuesto a tener que ser correcto con esta gente que se olvida durante 10 años de un ser humano, y ahora, cuando conviene a la Obra –uno continúa interesándoles un pimiento-, dice desear estar cerca ,invitarme a ser cooperador y a uno de sus círculos, cosas a las que no accedería ni aunque me ofrecieran en dólares una cuantiosa pensión vitalicia. A la tumba me iré orgullosamente pobre, muy posiblemente de forma prematura, quizá por el cáncer de pulmón que contraje por haber fumado tanto en mis años de numerario.

Pero como decía, esa misma semana aparecieron otros intentos de reencuentro. Uno de ellos de un ex numerario que continúa muy “arropado” por el Opus. Un tipo petulante como el que más, que según se cuenta tuvo la santa pillería de quedarse con buena parte de la fortuna de un supernumerario con quien no tenía lazos de sangre. Todo me hace pensar que preparó durante años su salida, para irse con las manos llenas. Otros nos hemos ido con una mano adelante y otra atrás,  conservando nuestra dignidad.

Pero el asunto no quedó ahí. Desde que se publicó ese artículo –y ya han pasado dos años- no han dejado de intentar reencontrarse conmigo sacerdotes numerarios, numerarios, supernumerarios, ex numerarios vinculados con la cosa, etc., etc. El formato siempre es el mismo: ¡qué recuerdos, cuánto cariño! Como los veo venir a kilómetros, no han pasado de intentos.

¿Soy cerrado y obtuso por evitar un reencuentro con miembros de la Obra? Yo creo que no. Simplemente no quiero perder mi tiempo ni pasar un mal rato. Por razones muy semejantes, también evito “dialogar” tomando el café con los chicos de la Cienciología y de la Secta Moon.

Heraldo


Publicado el Viernes, 24 julio 2015
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 Correos: Me vino a dar su aprobación.- NikitaSoy

040. Después de marcharse
NikitaSoy :

Hola a todas y a todos:

Comparto una experiencia reciente:

Una mañana, antes del trabajo, fui a misa porque quise ir, entre semana. Hermosísimo templo antiguo, se escuchan los trinos de los pájaros en el jardín del atrio, ambiente inmejorable para la oración y el recogimiento. Terminada la misa, cierro los ojos y estoy conversando con Jesús cuando una persona, de muy helada mano, toma la mía. Abro los ojos sobresaltada y tengo junto a mí a una esquelética señora en sus 70’s, a la que solía escuchar sus arengas en el círculo semanal. Aunque es verano, lleva encima toda clase de sacos y bufanda: estaba helada.

-MUJER ESQUELÉTICA: "¡Qué bueno que te encuentro aquí!”

-YO, SOBRESALTADA: "El Opus Dei no inventó el bautismo”

-MUJER ESQUELÉTICA (cierra los ojos y menea la cabeza): “Supe que te saliste, me dio mucha tristeza, pero cada quién su libertad”

-YO, MOLESTA: “Me encuentro muy bien, no sé qué les hayan dicho, pero mi relación espiritual es con Jesús y la Virgen”

-MUJER ESQUELÉTICA EXPLICATIVA: “Es que la gente que se sale, lo deja todo”

-YO, MÁS MOLESTA: “Pues yo no, te repito, mi relación es con Jesús, la Iglesia es muy grande y el Opus Dei es mínimo en ella, con todo respeto”.

La mujer tenía una curiosidad francamente malsana, a la que llamó “cariño por mí”. Me hizo toda clase de preguntas de mi vida: esposo, familia, trabajo -todavía estoy molesta conmigo misma de haberle respondido, la verdad-. Y luego se fue convencida de que soy feliz, dándome su aprobación: “Me da gusto verte tan feliz”. “Lo soy”, contesté.

Ya es ésta la cuarta señora que viene a "darme su cariño" en misa. No incluyo a la quinta, que fue muy linda, no me hizo comentarios “espirituales” y me dio un abrazo sincero.  

Pregunto a algún experto ex-numerario o ex-numeraria: ¿Qué le dicen a la gente cuando alguien se va? Yo escuché cosas mal intencionadas como “no está bien”, “pide mucho por ella”, de numerarias que se iban cuando yo les preguntaba por ellas, pero en el caso de una ex-supernumeraria como yo… ¿qué le dicen a la gente que se queda adentro? ¿Van a seguir abordándome señoras morbosas cuando vaya a misa? 

Un abrazo para todas y todos, en especial a Agustina, que nos da este espacio para compartir nuestras anécdotas.

NikitaSoy


Publicado el Miércoles, 22 julio 2015
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 Correos: Me quedo atónita con el cambiazo.- Dolcefarniente

040. Después de marcharse
dolcefarniente :

Maripaz nos relató hace unos días, las diferentes reacciones de algunas personas con las que había estado unida “con lazos más fuertes que los de la sangre”, en distintos encuentros. Ahora yo también quiero compartir con vosotros unas situaciones similares recientes que me han dejado perpleja.

Comienzo el relato A:

El marco de la conversación es una terracita de moda en plena calle Velázquez de Madrid, en horario laboral.

- Menda: Hola, X, ¡Cuánto tiempo sin verte! ¿No me has reconocido?

- X: Ahhh! Pues no… Has cambiado… ¡qué aspecto más saludable tienes! ¿A qué delegación perteneces ahora?

- Menda: te equivocas…

- X: Ah! Vas por libre… ¡Qué bien!

- Menda: Te sigues equivocando. Dejé la obra, me casé… ¡Claro que tengo aspecto saludable!

- X: (risita nerviosa) Pues ¡llámame! (¿se creerá de verdad que su teléfono está en mi agenda?)

 

Relato B

Madrid, bulliciosa calle comercial, también en horario laboral.

La conversación comienza casualmente cuando se me acerca una señora de mi edad, solicitándome cierta información. Contesto amplia y amablemente, y pega la hebra…

Entrada la conversación, me asalta la idea de que puede ser del opus, y se lo pregunto.

- X: Siiiiiiii!!!!! Numeraria ¿Cómo lo sabes?

- Menda: Cortadas por el mismo patrón. El mismo patrón que yo tuve durante bastantes décadas.

- X: No. Yo voy a mi aire. Voy por libre; hago sólo lo que me parece bien.

- Menda: Me alegra saberlo. Permíteme un consejo: no entregues tu conciencia. Es perjudicial hacerlo desde el punto de vista espiritual, psíquico y anímico.

- X: Bufff! ¿Entregar la conciencia? Hace mucho que dejé de hacerlo. Entre mi directora y yo hace años que hay un muro de piedra. Es la única forma de sobrevivir.

- Menda: Enhorabuena, y que sigas tan feliz…

Y se largó.

 

Los que tenéis conocimiento de lo que sigue pasando en el opus, ¿Me podéis decir si es normal “no pertenecer a ninguna delegación, sino ir por libre”?

¿Y hay mucha gente que cae en la cuenta de la catástrofe personal y espiritual que supone entregar la conciencia?

¿Y hay mucha gente que decide entonces convertir la confidencia en una charleta entre compañeras de piso o similar?

¿Y la dejan seguir así en la obra sin defenestrarla ni caer en desgracia?

¿Qué pasa ahora con el espíritu inviolable y grabado sobre roca? ¿Ya no es mejor que Dios “confunda” a aquel que intentara desvirtuarlo?

¿Alguien me puede dar una explicación?

Dolcefarniente


Publicado el Viernes, 17 julio 2015
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