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CORRESPONDENCIA
Viernes, 27 de Junio de 2014
El derrumbe del mito Escrivá-Portillo (y VII).- Guillaume
El derrumbe del mito Escrivá-Portillo (y VII)
Documentos originales de los reglamentos del Opus de 1941
Conclusiones
Guillaume, 27/06/2014
En esta séptima y última entrega, me parece necesario extraer algunas
conclusiones de todo el material aportado en las entregas anteriores.
Leyendo estos Estatutos del 41 se aprecia la monstruosidad de esta
organización, supuestamente secular pero con un estilo férreamente controlador,
en la que se pretende conseguir cotas de poder mundano y político.
A quienes desde la segunda mitad de los años 60 nos empujaron a asegurar
que la Obra no tenía ni había tenido que ver nada con la política, y nos
creímos el discurso de Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer, nos
resulta especialmente irritante leer que el espíritu de la Obra es conquistar
cargos públicos...
(Leer artículo completo...)
La complicidad de los obispos españoles con el Opus Dei.- Josef Knecht
La complicidad de los obispos españoles con el Opus Dei
Josef Knecht,
27/06/2014
Como es
natural, también a mí me ha apenado mucho la
noticia del fallecimiento del sacerdote numerario Juan José Martí Martínez.
Que en paz descanse.
A este
respecto quisiera comentar la reciente frase de Heart
(23.05.2014): “Yo veo responsable directo
de estas muertes al opus dei pero indirectamente es también responsable el
Vaticano”. Me parece que Heart se olvida de la corresponsabilidad de los
obispos diocesanos, sobre todo españoles, en los graves daños morales y
psicológicos que el Opus ha causado y causa en muchas personas. Resalto los
españoles porque la Obra de Escrivá se fundó en España y es en este país donde
más se ha desarrollado desde su fundación hasta el momento presente.
Las oficinas
del Vaticano, aun siendo el responsable máximo de todo lo que acaece en la
Iglesia Católica, están situadas geográficamente lejos de los concretos
“frentes de batalla” (pido disculpas por la metáfora militar, que tal vez esté
fuera de contexto). En cambio, los obispos diocesanos palpan mucho más de cerca
los sufrimientos y las alegrías de los feligreses a ellos encomendados. En lo
que se refiere a las tropelías causadas por los dirigentes de la Obra de
Escrivá, suelen ser los obispos quienes reciben en primera instancia las quejas
o denuncias de las víctimas. Los obispos están mucho mejor informados que el
Vaticano acerca de la vida interna del Opus y, sin embargo, por desgracia no
actúan la mayoría de las veces como “buenos pastores” para intentar frenar esos
atropellos que tanto daño causan. Comparto el sensato lamento de Heraldo (Ad mentem Patris):
“Estas cosas destruyen muchas vidas
humanas y la Iglesia no parece interesada en siquiera averiguarlo”. Pero, como
ya sabemos, ha habido excepcionalmente actuaciones episcopales acertadas, como
la del londinense Basel Hume y la de los obispos alemanes en los años 80 del
siglo pasado.
En mi
humilde opinión, los obispos son más corresponsables que el Vaticano en la
cobarde tolerancia con que la jerarquía católica reacciona ante los errores de la
Obra de Escrivá. Los muchos “intereses creados” que los directores y sacerdotes
de la prelatura personal han logrado tejer en el mundo eclesiástico consiguen
que la jerarquía católica haga la vista gorda cuando le llegan denuncias o
noticias tristes como la de la muerte de don Juan José Martí en extrañas circunstancias:
ni siquiera investigan los obispos para saber qué ha pasado; sencillamente
callan y pasan página.
Es cierto
que los obispos españoles están muy condicionados por lo que acabo de denominar
“intereses creados” por el Opus: el hecho de que entre sus sacerdotes
diocesanos haya algunos que pertenezcan a la “Sociedad Sacerdotal de la Santa
Cruz” motiva al obispo a no crearse problemas “llevándose mal” con la Obra de
Escrivá; el hecho de que todavía a día de hoy el Opus esté bien situado en el
organigrama de la curia vaticana hace que los obispos diocesanos se sientan
como un pequeño David ante un gigante Goliat en el caso de que tengan que
abordar una denuncia procedente de una víctima del Opus; el hecho de que, en la
sociedad civil, entre los políticos, jueces, periodistas y financieros
españoles pululen “mandamases” del Opus también hace que los obispos actúen
“con prudencia” a la hora de entrometerse con los asuntos de la Obra de Escrivá.
Es la suma de estas y otras circunstancias –esto es, ámbitos de poder
eclesiástico y civil controlados por el Opus– la que explica la dejadez de los
obispos diocesanos cuando les llega una “patata caliente” de la prelatura
personal: se la quitan de las manos cuanto antes para que no les queme.
No sé si me
equivoco, pero, después de lo que pasó con don Antonio Petit
y con don Juan José Martí, hay motivos más que suficientes para que la
jerarquía de la Iglesia Católica en España tome medidas, por lo menos, en orden
a investigar qué pasa en la vida interna de la Obra de Escrivá; y, si no lo
hacen, cometen una grave omisión o dejación en el ejercicio de sus deberes
episcopales. Más todavía, si la sociedad española se seculariza más y más con
el paso del tiempo, entonces los obispos no deberían lamentarse de ello, pues
por su cobardía ante “intereses creados”, es decir, por su antitestimonio
evangélico son ellos una de las causas –entre otras más, claro está– del
proceso de secularización de la sociedad.
Josef Knecht
26 de junio: Día internacional contra la tortura.- Agustina
«Se entenderá por el término "tortura" todo acto por el cual se
inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean
físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o
una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche que
ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por
cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos
dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra
persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su
consentimiento o aquiescencia. No se considerarán torturas los dolores o
sufrimientos que sean consecuencia únicamente de sanciones legítimas, o que
sean inherentes o incidentales a éstas.»
Convención contra la Tortura y Otros Tratos o
Penas Crueles,
Inhumanos o Degradantes
(1984, art. 1, párr. 1)
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artículo completo
La beatificación de Portillo: continuismo vaticano.- Orange
No cabe duda de que la consolidación definitiva del opus en la Iglesia Catolica fue la beatificacion y canonizacion de Escrivá. Mal que nos pese, aunque aquí hagamos criticas fundamentadas a la persona
y a la fundación de Escriva así como a su irregular proceso de beatificacion, no se puede perder de vista que, en la Iglesia Católica, las cosas son asi: una vez canonizado, un santo es un santo y eso pesa mucho. Es muy dificil que la Iglesia de un paso atras. No parece haber nadie en la Iglesia con el valor suficiente como para atreverse a poner publicamente en cuestion a un santo oficial. Más aun. La Iglesia, bajo Francisco jesuita y aparentemente aperturista), no solo no da un paso atrás sino que, por el contrario, sigue adelante con la linea emprendida por Juan Pablo II, continuandola con la beatificación de Portillo. Es cierto que en la persona y la actuacion de Portillo hay muchos aspectos criticables expuestos aquí, de los que Agustina nos ofreció un sumario recientemente. Pero al final, lo que va a contar es que esta beatificacion será la contratuerca que afianzará aun más el rol oficial del fundador. Si beatifican al discípulo, es muy dificil que pongan en cuestión al maestro ya canonizado. Pretender lo contrario, sería ir en contra del sentido de la praxis vaticana. Hay que reconocer, en aras de no perder la objetividad, que esta beatificación es un logro de la diplomacia eclesiástica que el opus practica. Ellos lo saben y en vez de recibir ese regalo con humildad, están, como apunta Agustina, preparando fastos por todo lo alto, deshaciéndose en loas pomposas, y desarrollando una propaganda desaforada. Unos fastos, pompas y propaganda con los que intentan disimular el progresivo declive que el opus lleva tiempo sufriendo y que hace que hoy en día no sea ni la sombra de lo que antaño fue. Por otra parte, la Iglesia es muy dificil que diga lo que, en el fondo, muchos quisiéramos que dijera, por ser el hilo argumental de muchos artículos publicados en esta página, a saber: que Juan Pablo II se equivocó al canonizar a Escriva, el cual, en realidad, no fue tan santo como aparece en los papeles de su proceso de beatificacion, cuyo principal inspirador fue Portillo. Posteriormente, el Papa Emérito Ratzinger, pudiendo haber hecho algo, no hizo nada al respecto ni cuestionó el proceso de beatificación de Portillo. Y finalmente, Francisco no ha tenido más remedio que beatificar a Portillo, porque la cosa ya estaba hecha y negarse hubiera sido un escandalazo, y aquí, claro está, todos tenemos que ser muy diplomáticos. Es muy dificil que la Iglesia llegara a decir todo esto. Por muy aperturista que Francisco sea, ha dado una de arena haciéndole al opus dos grandes favores, no sabemos si de buena o de mala gana, a saber: ha beatificado al beatificador del fundador y va a beatificar a su discípulo predilecto. También ha dado una de cal indicando que la cosa se haga en Madrid y no en Roma (como poniéndose de perfil para que no le llegue el tufillo opusino del evento, restándole importancia al darle un aire mas local). Pero... lo esencial esta hecho. El opus poco más tiene que temer de Francisco. Los Papas ven en el opus un apoyo firme, con ortodoxia doctrinal y que no origina grandes escándalos . No tienen muchas más instituciones en las que apoyarse.
Sí que tienen todos los días muchos eclesiásticos y muchas instituciones de la Iglesia que les dan quebraderos de cabeza. El opus, pues, mola a los Papas, como diría la gente joven la prueba es que ninguno de los ocho Papas que el opus ha conocido ha hecho nada serio en su contra). ¿Que el opus se pasa tres pueblos con su abusiva dirección espiritual, con sus ilegales normativas internas y con la exagerada rigidez de su praxis?... Bueno.... Bien... de acuerdo... pero... estas cosas, que nosotros conocemos al detalle, hoy por hoy, a los ojos de la cúpula vaticana, son peccata minuta cuando lo comparan con la que está cayendo en una Iglesia llena de indignantes escándalos de diverso tipo, por todos conocidos, que da verguenza detallar y con los que ellos conviven a diario. Así que... ¿van a llamar al opus al orden, pública y oficialmente de forma parecida a lo de los Legionarios?... Las irregularidades del opus son muy sutiles, apenas salen en los medios de comunicación y la sangre no llega al rio. Por eso, de momento, va a ser que no. ¿Van a enmendar la plana a dos santos oficiales, Escrivá y Portillo, que son los líderes de una de las instituciones más firmes de la Iglesia Católica?... No hay nadie en la Iglesia que tenga lo que hay que tener para hacerlo (me refiero a tener mucha santidad, de la de verdad). El que se atreviera a hacerlo tendría que ser heroico desde el primer instante y luego... quizá mártir. Por eso, de momento, va a ser que no. Por ahora, todo lo más, puede que al opus le caiga alguna otra "piccola e fraterna ammonizione", sin papeles y en privado -como la de Benedicto al prelado urgiéndole a una clarificación sobre la dirección espiritual en el Opus Dei y que motivó la engañosa carta de Echevarría en octubre de 2011-. Quizá en el futuro las cosas puedan cambiar... pero el futuro no está escrito. De momento lo que tenemos es una linea claramente continuista en el Vaticano y un nuevo santo a la vista. Orange
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