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 Correos: Más papistas que el Papa. Sobre el uso del latín en la liturgia.- Doserra

125. Iglesia y Opus Dei
Doserra :

La lectura del número 62 de la reciente Exhortación postsinodal del Papa sobre la Eucaristía, me ha recordado el singular modo de obedecer a la Iglesia que tienen las autoridades del Opus Dei: siguen los gustos del Fundador y se acogen a las disposiciones de la Iglesia que les interesan, dejando de lado las que no les gustan.

 

En ese número Benedicto XVI recuerda las directrices que desde la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II ha señalado la Jerarquía para el uso de la lengua latina en la Iglesia de rito latino:

 

«No obstante, lo dicho anteriormente no debe ofuscar el valor de estas grandes liturgias. En particular, pienso en las celebraciones que tienen lugar durante encuentros internacionales, hoy cada vez más frecuentes. Éstas han de ser valoradas debidamente. Para expresar mejor la unidad y universalidad de la Iglesia, quisiera recomendar lo que ha sugerido el Sínodo de los Obispos, en sintonía con las normas del Concilio Vaticano II:  exceptuadas las lecturas, la homilía y la oración de los fieles, sería bueno que dichas celebraciones fueran en latín; también se podrían rezar en latín las oraciones más conocidas de la tradición de la Iglesia y, eventualmente, utilizar cantos gregorianos. Más en general, pido que los futuros sacerdotes, desde el tiempo del seminario, se preparen para comprender y celebrar la santa Misa en latín, además de utilizar textos latinos y cantar en gregoriano; se procurará que los mismos fieles conozcan las oraciones más comunes en latín y que canten en gregoriano algunas partes de la liturgia».

 

En cambio, como puede leerse en el guión nº 2 de la serie de guiones doctrinales 10/70, que copio a continuación, en la Obra, con el pretexto de servir a la unidad de la Iglesia, establecen unas directrices que no coinciden con las de la Iglesia.

 

Podría pensarse que se trata de una particularidad legítima, propia de esta institución. No es así, puesto que la regulación de la liturgia no entra dentro de las competencias del Prelado del Opus Dei, como ya reconocía el Fundador cuando señalaba que “nosotros no tenemos una liturgia propia”. Además, no se debe olvidar que la Obra trabaja también en países que no son de rito latino, y debería adaptarse a los ritos allí empleados por los católicos del lugar. Y, aunque todo esto no fuera así y fuera lícito que el Prelado tuviera atribuciones en materia litúrgica, que no las tiene, aun entonces no podría aducirse que con este tipo de singularidades se está apoyando la unidad eclesial, puesto que más bien se estaría acogiendo al lícito pluralismo de la Iglesia católica.

 

Saludos cordiales,

 

Doserra

 

avH 10/70, n°2

marzo 1997 (nueva versión)

SOBRE EL USO DEL LATÍN EN LA LITURGIA

1.  El Concilio Vaticano II determinó que "'debe conservarse el uso de la len­gua latina en los ritos latinos" '. A la vez. estableció que se puede dar más cabida a la lengua vernácula2, precisando, no obstante, que debe proveerse para que los fieles sean "capaces de recitar o cantar juntos en latín las partes del Ordinario de la Misa que les corresponde" 3. La actual legislación canónica para la Iglesia de ri­to latino señala, a este respecto, que la celebración eucarística se ha de realizar en lengua latina o en otra lengua con tal que los textos litúrgicos hayan sido legí­timamente aprobados"4...



2.          El Magisterio pontificio posterior al Concilio Vaticano II no ha dejado de recomendar que se estudie y utilice el latín, de manera que esta lengua "florezca aún más y sea cada vez más apreciada"5. El Papa Pablo VI la definió como "ri­quísimo tesoro de piedad"6; y Juan Pablo II, en la Carta Dominicae cenae, sobre la celebración de la Eucaristía, ha recordado que la Iglesia romana "tiene particula­res obligaciones con el latín" 7.

 

(1) CONCILIO VATICANO II. Const. Sacrosanaum Concilium, n. 36, § 1: «Linguae latinae usus, salvo particulari iure, in Ritibus latinis servetur».

(2)     Cfr. ibidem, nn. 36 y 54.

(3)     «Provideatur tamen ut christifideles etiam lingua latina partes Ordinarii Missae quae ad ipsos spectant possint simul dicere vel cantare» (Ibidem, n. 54). En este sentido, el Misal Romano señala la conveniencia de que los fieles sepan cantar en latín algunas panes del Ordinario de la Misa, "ya que es cada día más frecuente el encuentro de fieles de diversas nacionalidades": «Cum autem frequennus in dies fideles ex diversis nationibus ínter se conveniant. expedit ut iidem fideles aliquas saltem partes Ordinarii Missae. praesertim vero symbolum fidei « orationem dominicam. modulis adhibitis facilioribus, lengua latina simul cantare sciant» (Institutio Generalis Missalis Romani, n. 19).

(4) CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO, c. 928.

(5) PABLO VI. Discurso, 10-XI-1973.

(6) PABLO VI, Carta Ap. Sacrificium laudis, 15-VIII-1966.

(7)     JUAN PABLO II, Carta Dominicae cenae. 24-II-1980, n. 10. Estas «obligaciones con el latín» no se re­fieren sólo a la Liturgia, tema al que se ciñe este guión. Es patente también la importancia que reviste

Guión doctrinal de actualidad, nº 2 (nueva versión)

 

 

-2-

3.          La conveniencia de mantener y fomentar el uso de la lengua latina en la Li­turgia, se debe, entre otras razones, a que ha sido y es un instrumento de unidad. No hay que olvidar que "la lengua latina es en cierta forma universal, pues tras­ciende los confines nacionales de tal forma que la Sede Apostólica —en los escritos y actos que realiza para la entera Familia Católica—, la ha utilizado hasta el presente de manera estable" 8. Concretamente, por lo que se refiere a la Liturgia, "la unidad de la fe se hace patente y se muestra de modo sensible mediante el uso de la lengua latina" 9.

4.          El empleo del latín en la Liturgia, como signo de unión con la Sede de Pe­dro, tiene en la Prelatura del Opus Dei un particular motivo, que se relaciona con nuestra específica misión de servicio a la Iglesia. Por su misma naturaleza, el Opus Dei es instrumento de unión con la Sede Apostólica: depende y está al servi­cio del ministerio del Romano Pontífice, «principio y fundamento perpetuo y visible de unidad» 10. Naturalmente, con esto no se prejuzga el oportuno uso de otras lenguas litúrgicas, a medida que la Prelatura se va implantando entre fieles de rito no latino.

5.          Nuestro Padre inculcó siempre a sus hijos un profundo aprecio a la lengua latina, e insistió muchas veces, de palabra y por escrito, sobre todo en los años posteriores al Concilio Vaticano u, en que no se abandonara su uso en la Liturgia. En 1971, dirigiéndose a sus hijos sacerdotes, escribía:

«(...) sentíos mediadores en Cristo y poned empeño en los actos de culto, en la liturgia santa, venerando las antiquísimas tradiciones y aman­do la lengua latina, magnifica caelestis doctrinae sanctissimarumque le-gum veste (Const. Veterum Sapientia). Cultivad con amor este modo de expresión litúrgico y universal; siempre que sea posible, celebrad la Misa en latín. Y digne, attente ac devote, rezad también en latín el breviario, el Oficio divino, que es la oración oficial de la Iglesia y, por eso, parte im-

el conocimiento de esta lengua para la familiaridad con el riquísimo patrimonio cristiano latino: Biblia latina. Magisterio eclesiástico. Padres y Doctores de la Iglesia, literatura teológica, filosófica, jurídica, documentos históricos, etc., como han subrayado repetidas veces los Romanos Pontífices (cfr. Juan XXIII, Const. Ap. Veterum sapientia. 22-11-1962; Pablo VI. Motu pr. Studia latinitatis, 12-11-1964).

(8) JUAN PABLO II, Discurso. 27-XI-1978.

(9) Cfr. SAGRADA CONGREGACIÓN PARA EL CULTO DIVINO. Epístola lubilate Deo, 14-IV-1974.

(10) CONCILIO VATICANO II, Const. dogm. Lumen gentium, n. 23. Cfr. Codex luris Particularis Operis Dei, n. 87, §1.

 

 

-3-

portante de vuestra misión de sacerdotes» 11 .

También don Álvaro, refiriéndose concretamente al rezo del Oficio divino, explicaba que el latín es un cauce de unión con el Romano Pontífice:

«(...) deseo también moveros a amar la lengua latina en la lectura de esta oración pública de la Iglesia, para que vuestro corazón se sienta como trasladado a Roma, junto al Papa. Así notaréis cada día más la necesidad de ayudar al Romano Pontífice a llevar el peso —dulce y suave— de la Igle­sia Santa» 12.

6.    Existen razones pastorales prácticas que hacen conveniente, en muchos ca­sos, el uso de la lengua vernácula en la Liturgia. Sin embargo, también hay motivos de este género —pastorales— para utilizar muy frecuentemente el latín en las celebraciones litúrgicas en Centros de la Prelatura. El empleo de la misma lengua en la Liturgia resulta muy beneficioso para la unidad de la Obra, pues facilita re­zar omnes pariter13, con espíritu católico, universal14. Además, en estos tiempos en que por razones de trabajo profesional y por otros motivos, son más frecuentes los viajes, es un bien que cualquier fiel de la Prelatura pueda asistir en nuestros Centros a la Santa Misa, a la Exposición del Santísimo, etc., en una lengua común, familiar a todos.

7.    El hecho de que la lengua vernácula en las celebraciones litúrgicas se haya generalizado legítimamente en muchos lugares, no es una razón suficiente para abandonar el uso del latín; más bien es un motivo para sentir la responsabilidad de cultivarlo, con el interés y esfuerzo necesarios, de acuerdo con el espíritu y la le­tra del Concilio Vaticano II.

(11)  De nuestro Padre, Carta, 10-VI-1971, n. 4. Cfr. Juan XXIII. Const. Ap. Veterum Sapientia, 22-11-1962.

(12)  Don Álvaro, Carta, 26-XI-1975: en Cartas de familia III, n. 411.
(13) Act. 2. 1.

(14) Conviene recordar, a este respecto, que nuestro Padre estableció que las Preces de la Obra, las oracio­nes del Círculo Breve —o del Círculo de Estudios, en su caso— y las jaculatorias acostumbradas, se re­zaran en latín y con pronunciación romana (Cfr. De spiritu, nota 7).

 

Ver más GUIONES DOCTRINALES DE ACTUALIDAD




Publicado el Lunes, 26 marzo 2007



 
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