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 Tus escritos: Viajo bastante. (Alguien sabe... Cap.9).- Satur

070. Costumbres y Praxis
Satur :

Capítulo 9 de '¿Alguien sabe qué es el Opus Dei?'

Enviado por Satur el 30-nov-2003

Viajo bastante, y acostumbro a escuchar música mientras devoro kilómetros. ¡Me chifla la música!. Me gusta todo, desde la música del Telediario de la primera hasta el coro de las A.A.I.A. (Ancianas de Aspecto Inmensamente Ascético) de la parroquia de la Iglesia del Beato Anselmo Polanco, agustino, que cantan un Tantum Ergo con letra propia "Tanto negroo no quereeemos, veneremos a san Lui-i-i-s, los antiguos documentos, no queremos destrui-ir...".

En mi familia de sangre, cuando vivía en casa de mis padres (dos frases muy de los años del reverso tenebroso) se cantaba a todas horas, todos los estilos, viniera o no a cuento. Después , en la obra de Dios, sobretodo en los primeros años, cantar era una terapia de desfase y desfogue del personal llegando, en algunos casos, a la histeria colectiva y al paroxismo del poseído de Gerasa.

No olvidaré jamás una convivencia en El Poblado con gente de todas las regiones. Cienes de chicos jóvenes nos congregamos en el inmenso y frío comedor para un show interautonómico. En nuestra ingenuidad, preguntamos al grupo de andaluces la diferencia que había entre las saetas, las sevillanas, el cante y cómo se vivía eso de la Semana Santa allí. Y los tíos, sin cortarse un pelo, se empeñaron en demostrarlo de un modo gráfico, en vivo. Y allí mismo se sube uno a una mesa y escenifica al Nazareno con la cruz acuestas, y otro se sube a otra mesa y representa a la Virgen; no contentos con eso, se forman dos corros, unos llevando en andas al Señor, y otros a la Señora, y la peña, venga, a cantar saetas, y a echar piropos a la Virgen, y a gritar "¡Macarenaaaaa, guapa!"... aquello terminó a las tantas del alba entre rumbas, habaneras, sevillanas y jotas, algo difícil de explicar. El alcohol en aquella época -todavía no se había dictado la ley Seca por Don Álvaro- se tomaba con manguera, y producía auténticos delirios y expansiones de tipo ascético y apostólico del grado treinta y tres según la escala de Richer.

Hubo un tiempo que el alcoholismo en numerarios y, sobretodo, agregados preocupaba a los directores. No era de extrañar. Recuerdo los aperitivos de los domingos antes de la ley seca, y no hablemos de los días de fiesta A: los cebollones te dejaban como un mosquito lobotomizado. Fácilmente te echabas al coleto dos o tres cubatas, o Martinis, o Finos, despuésssss, en la comida, dos vasossss de buen tinto, cuando no eran tressss, en los postressss dos copitassss de cava y, en la tertulia dos copazossss de coñac Etiqueta Negra acompañados de un buen puro. Y, claro, luego ibas a la Bendición zombi total, andando todos como la muñecas de Famosa dirigéndose al Portal. Y a eso se le añadía el incienso, el Tibi Lausssss, Tibi Gloria... ¡Sanctusssss, sanctusssss, sanctussss, dominussss deusssss exercitusssss...!, que duraba más que la mili del que hace el anuncio de "vuelve a casa por Navidad".


Yo entonces tenía dieciséis años y la ley seca se promulgó cuatro o cinco años más tarde con la divina excusa de que "el novio ya no está con nosotros". Añoro a San Josemaría, qué leches, con él la vida era una fiesta espirituosa, sí señor. Pero se nos fue el novio y allí nos quedamos enganchados a la barra fija un buen número de invitados a la boda.

De alguna fiesta A vendría el sacerdote aquel que fue a predicar una meditación e impartir una Bendición por la tarde a un centro de nuestras hermanas. La verdad es que el cura tenía fama de equivocarse más que el Custodio de los Kennedy. Ya se sabe que en verano los sacerdotes de la obra de Dios debajo de la sotana llevan pantalones cortos, o un bañador bermuda, por eso de el calor y tal. Y estaba el hombre dando la meditación balanceándose sobre las dos patas de la silla, como si fuera una pequeña mecedora. Y en esto, derrepenete, depronoto, ¡¡¡patapám, pim, pam!!!, se cae hacia atrás, dando en el vuelo una patada a la mesa -la lamparita a tomar viento, el crucifijo surcando el espacio en plan gimnasta olímpico y la mesa a la primera fila del oratorio, y el tío repantingado en el suelo, abierta la sotana al Polo Norte, y enseñando sus pedazo de pielnas peludas como un orangután. Aquello, según contó él, se volvió un auténtico gallinero de gritos, risas, y no aplaudieron de milagro. El tipo se levantó y se marchó , eso sí, sin perder la dignidad, tieso como un torero.


Puedo dar el nombre del sacerdote, pero no lo haré por respeto a su condición de gafe. En concreto, tenía el dedo índice gafado y todo lo que señalaba con él, impepinablemente, o se averiaba definitivamente, o se deterioraba en poco tiempo, o se mustiaba, o le salían hongos. Su record (no lo ví pero me lo contó uno que vivió con él muchos años): señaló una avioneta que sobrevolaba la casa de retiros diciendo "mira que avioneta más curiosa". Al día siguiente leyeron en el periódico que una avioneta se había estrellado en las cercanías de la casa... ¡la que señaló!. Y, claro, tengo miedo de que no se meta en Orejas y señale el ordenador con el índice diciendo "Satuuuur", y, hala, a cascarla.

Como aquel otro, vendría de una fiesta super A que, en el ofertorio, cuando se gira para decir eso de "orad hermanos para que este sacrificio..." nota, perplejo y alucinado, que se le están cayendo los pantalones. De momento, sólo lo notaba él, pero poco después lo advertirían nuestras hermanas cuando vieran salir debajo del alba un pantalón con cinturón y todo. Así que, ni corto ni perezoso suelta un "¡¡¡fuera todas!!!". La peña se le queda observando como Juana de Arco mirando un mechero. El cura insiste a la directora "¡¡¡he dicho que fuera todas!!!". Y, nada, la directora, convencida de que el tipo está como una regadera, indica que, venga, fuera todas. Y, ya sólo en el oratorio, dando saltitos, se va a la sacristía, arregla el desaguisado y abre la puerta con un "adelante, sigamos".

Esto, que puede parecer falso, es verdad. Palabrita de Niño Jesús. Lo que ya no estoy seguro es de que todos esos fallos sean frutos de la vid.

Pero, bueno, yo quería tratar de canciones y me sale un tema que no tiene ni piesssss ni cabezasssss.

Seguiremos


Publicado el Domingo, 30 noviembre 2003



 
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