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 Tus escritos: SUPERNUMERARIOS: Vivir en la calle de la amargura (IV).- Salypimienta

078. Supernumerarios_as
salypimienta :

SUPERNUMERARIOS: Vivir en la calle de la amargura (IV)

 

Sigo con el tema de los cambios que suceden con las supernumerarias casadas recién pitadas. Hablaba de las modificaciones que hacían en sus casas. Me tocó ver cada cosa… Una mandó a amplificar en una copia fotostática a color de una estampita de Don Josemaría y la puso en un marco en la sala de su casa. La verdad es que nunca entendí la razón de ello. Podía haber amplificado nada más la foto ¡¿pero toda la estampita entera?! ¿Sería para que las visitas la rezaran cuando la veían? Otra tenía montoncitos de estampitas del fundador, de Don Álvaro, de Montse y hasta de Isidoro Zorzano -échame la mano- (así le rezábamos con rima para que fuera más efectivo), y eso que esas estampitas no llegaban tanto a los centros de mujeres porque eran casi exclusividad de los varones, igual que las de Tony Sweifel. Bueno, pues esta supernumeraria tenía una bandejita muy mona con todas las estampitas como quien pone dulces para que las visitas los tomen a discreción...



También decía que gracias a Dios, en la mayoría de las casas de supernumerarios no hay oratorio, aunque en la mayoría de sus casas hay un rinconcito para rezar, en muchos casos con reclinatorio y todo (una que es de alma llanera a lo mucho se hincaba a rezar sobre una alfombra donde fuera, porque se me haría rarísimo tener un reclinatorio en casa). En pocos casos, en las casas de algunos de ellos hay oratorio. Generalmente se trata de supernumerarios muy ricos, muy beatorros y muy exhibicionistas. Porque como si se tratara de un centro, llegas a su casa y te pasan al oratorio, no sé bien a qué, porque de ordinario no hay Santísimo, quizá es para presumirte sus posesiones religiosas y de paso presumirte lo santísimos que son. En ellos (en los oratorios) suele haber tallas o cuadros magníficos de santos y tienen altar y bancas y todo. Desde luego que cada que tienen oportunidad hacen hasta lo imposible por conseguir que se digan Misas en ese pequeño oratorio, y como ya lo dije, como se trata de personas con mucho dinero cuyas aportaciones a la Obra son muy grandes, siempre consiguen que un sacerdote de Casa lo haga, o por lo menos que lleven el Viático si no hay forma de consagrar ahí mismo.

El vestido de las supernumerarias se modifica también. Durante muchísimo tiempo, las supernumerarias –en México al menos- no podíamos usar pantalones, esa regla cambió en los últimos años de Don Álvaro, que levantó la veda con su consabida retahíla de instrucciones: que no sean ni llamativos, ni apretados, ni que se adivine siquiera el cuerpo de la usuaria (o sea, tenían que ser como los que usaba Cantinflas o Charles Chaplin para que pasaran la censura), tampoco podían ser pantalones de mezclilla. No tienes idea de lo que era tener que ir al campo con falda, yo alucinaba, y lo peor es que los demás te ven como bicho raro porque ¿a quién se le ocurre ir a hacer senderismo vestida así? Eso sí, con un short por abajo para que no se te vieran las bragas y las piernas si tenías que subir a una roca o así. Porque subir al cerro con falda tiene muchísimos inconvenientes. Algunas audaces nos atrevimos a ponernos una cosa que se llama falda-pantalón, pero al poco tiempo llegó una nota de la Asesoría diciendo que eso era trampa y que volviéramos a la falda normal. Que no importaba que pareciera falda, que TENÍA QUE SER falda en toda regla (¡qué estupideces Dios mío!)

El tema del vestido en la sección femenina tiene su gracia. No sé bien si las numerarias copian a las supernumerarias (por aquello de parecer muy secular), o son las supernumerarias quienes copian a las otras para parecer más de Casa. El caso es que las indumentarias son muy parecidas. Siempre encontrarás en el armario de una opus chica los consabidos trajes sastres, las faldas escocesas para el tiempo de frío, faldas ligeras, pocos pantalones, vestidos muy tapados (sin escotes y con la falda por debajo de la rodilla) pantalones de pinzas y blusas tipo camisa, algunas blusitas más rococó y suéteres de tipo cárdigan y pulóver… y ocho millones de pañoletas, mascadas y fulares. Esto es el accesorio  por excelencia de la sección femenina. Es casi tan distintivo como las tocas de las monjas (esas que parecían que tenían una cigüeña en la cabeza a punto de levantar el vuelo). Recuerdo que incluso, en alguna convivencia alguien nos dio una plática teórica y práctica de algo así como: trescientas maneras de usar un trapo atado al cuello en la que te enseñaban a hacer diferentes nudos y formas de colocarte mascadas, pañoletas y fulares.

El calzado también tiene sus normas: zapato cerrado de tacón normal. Esto quiere decir que no tacones de aguja, ni de más de 8 cms. de alto, de preferencia de tipo mocasín o zapatilla. Olvídate de las sandalias, la explicación es que uno no puede ir enseñando piel porque puedes desatar la imaginación pornográfica de los hombres (¿con algo tan feo como son los pies?)|. Así como la Obra actúa de manera completamente machista dando a entender que las mujeres somos todas unas histéricas incontrolables que olemos mal, que vivimos a merced de los cambios hormonales, que estamos completamente discapacitadas para pensar fríamente y somos unas concupiscentes. También discrimina a los varones porque actúa con ellos como si todos fueran unos sexópatas incontrolables a los que es mejor mandarlos a darse duchas continuas de agua fría y recomendarles guardar la vista de tal manera que sólo vean al suelo porque corren continuamente el peligro de perder la vocación por culpa de una mujer ya que “Jalan más dos tetas que un par de carretas”. ¡Qué injusticia!, por lo menos a los varones de Casa que yo conozco (los que ya salieron y se acostumbraron a la vida real), son señores totalmente normales incapaces de ningún desfiguro. En ellos –los chicos- la indumentaria no presenta mayores problemas, porque a menos de que tengan gustos exóticos y se les ocurra salir vestidos de traje de luces o con trajes regionales, todos se visten casi igual y ninguno enseña nada que pueda dar pie a deseos sexuales desordenados.

Las familias de los supernumerarios también sufren de transformaciones. Hay que aclarar que muchas vocaciones de supernumerario salen de los colegios. Son las mamás y los papás que se engancharon a la Obra casi que desde el Curso de Actualización Doctrinal que por lo menos en México obligan a tomar a todos los padres de familia y no es otra cosa más que un Curso Básico… muy básico. Por lo menos aquí se pusieron esos cursos de carácter obligatorio en los colegios de la Obra, porque se dieron cuenta de que la educación religiosa de la mayoría de las personas se quedó en el Catecismo del P. Ripalda que aprendieron para la Comunión, y así, con ese analfabetismo religioso no había manera de pescar nuevas vocaciones. Entonces, ponen a dar el curso a alguien de Casa con habilidades de predicador de Iglesia de New Age (guapo, simpático, inteligente, con mucha personalidad, encantador y sobre todo, que no tiene aspecto de beatorro de sacristía y que tiene una oratoria impecable –eso en las dos secciones-), y al poco tiempo todo el mundo quiere ser del Opus o por lo menos presumir que está cerca de la Obra. ¡De verdad que la Salvación es el negociazo de la vida! Además de que da mucho empaque presumir que estás relacionado con la prelatura. Yo creo que esto se debe a que siempre fue muy elitista y no cualquiera pertenecía a ella. Entonces se hizo fama de que en Casa sólo había gente bien. Pienso que hay gente de todo tipo pero, evidentemente, en el mostrador se pone lo más bonito. Lo malo es que cada vez hay menos miembros del tipo que sean. No pitan de nada, y cuando se consigue que lo hagan, al poco tiempo se van corriendo.

Recuerdo que Don Pedro Casciaro decía que había que hacer pitar a lo mejor de lo mejor: a los más guapos, más inteligentes, más simpáticos, más cultos, con mejor clase y que tuvieran un buen nivel de vida. Si no eras todo eso ni te volteaba a ver. La verdad es que Don Pedro (QEPD) era muy clasista. Espero que en el cielo le haya tocado la sección de la gente bien. Seguro que se lo ganó a pulso.

Otro sacerdote muy conocido en mi región (justamente el que cuando le dije que me largaba de Casa me dijo: haz lo que se te dé la gana pero no te vayas), por la época en que me fui alegaba que la Obra se había llenado de nacos (en México, naco se le dice a una persona de bajo nivel o muy corriente o con muy mal gusto y es una expresión peyorativa) y que eso iba a ser la ruina del Opus Dei. Mucha caridad cristiana que hay allí dentro.

Quedamos en que muchas vocaciones de supernumerarios se le deben a los colegios. Después de hacer una buena criba, ya sabes, no a los que no estaban abiertos a la vida, a los que se habían casado por obligación (con criatura en camino), a los de reputación dudosa, etc., etc., nos dábamos cuentan de quienes eran pitables a la hora de proponerles ser cooperadores. Además de ayudar con su aportación y con los encargos, ser cooperador es como una mini práctica en la que ves cuan comprometidos pueden estar con la Obra. Algunos se sentían como si les dieran su cédula de canonización cuando les dabas la hojita de ser cooperadores (¿cómo se llama?, la que tiene la portada verde pistache y las letras negras). No faltaban a su círculo, ni dejaban de dar puntualmente su aportación, eran los más entregados y generosos a la hora de cumplir con los encargos que les poníamos, y obvio que en poco tiempo ya eran más opusinos que el fundador, Don Alvaro y compañía. No sé en dónde oyó una pobre cooperadora del uso del cilicio en Casa, y cuando ya nos la estábamos engatusando para que pitara me dijo en la charla muy acongojada: - Pero Salypimienta, si me cacha mi marido con un cilicio me mata, no podría cumplir con todas esas cosas que hacen ustedes.

Me tuve que pasar un buen rato explicándole que le juraba por mis muertos que ella nunca tendría que usarlo. Pitó… y despitó antes de hacer la Oblación. Ve tú a saber de qué más cosas aterradoras se habrá enterado. Seguro que alguien le contó que la cruz de palo del Oratorio servía para crucificarnos durante la Cuaresma o algo así.

Por ahora, lo dejamos aquí con la promesa de seguir con el tema.

Besos a todos.

Salypimienta.

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Publicado el Miércoles, 07 febrero 2018



 
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