Gracias a Dios, ¡nos fuimos!
OPUS DEI: ¿un CAMINO a ninguna parte?

Tus escritos
Inicio
Quiénes somos
Correspondencia
Libros silenciados

Documentos internos del Opus Dei

Tus escritos
Recursos para seguir adelante
La trampa de la vocación
Recortes de prensa
Sobre esta web (FAQs)
Contacta con nosotros si...
Homenaje
Links

OPUS DEI Y ENSEÑANZA

ANA AZANZA, 16 de noviembre de 2005

 

El sistema educativo español es un desastre y la LOE no lo mejora. Claro.

Pero no es precisamente el opus dei el que puede abanderar una mejora.

Como el tema de la página es opus dei, diré algo que me parece fácil de entender. Es la institución que en menos tiempo ha construido más colegios en España, en todas las ciudades hay al menos dos. En Madrid, Barcelona, Sevilla y Bilbao bastantes más que dos.

Como ex numerarios sabemos la capacidad de movilización opusiana, por el peso de la autoridad e importancia de la obediencia. Así que si la consigna es "todos a Madrid para apoyar a los obispos" no hay nadie en este país capaz de sacar tantos autobuses de tantos lugares como ellos. (Lo de apoyar a los obispos conociendo el opus dei es absolutamente genial... más capacidad de camuflaje imposible). Hay más gente molesta con la LOE, ya lo sabemos, pero las movidas opus son incomparables con las movidas de ninguna otra organización católica.

Si el opus ha construido colegios a destajo no es porque esté preocupado por la enseñanza, está preocupado por sus propios problemas: conseguir gente y dinero. Los nombres de padres y alumnos matriculados en los colegios opus, lo sabéis como yo, son conocidos al dedillo por los directores de las delegaciones, la burocracia de la que hace poco se habló. La vocal de san gabriel, la de san Rafael, la de estudios, visitan y "peinan" listas de madres y alumnas para estudiar: quién podría ser numeraria, quien supernumeraria, quien cooperadora, y a quien se le puede pedir cualquier tipo de favor económico.

"Fomento no se hunde fomento bucea" por el motivo de que la red de colegios más amplia del país, paradójicamente, no se dedica a la enseñanza. La enseñanza para ellos es una excusa para ir a lo suyo. Me baso en mi propia experiencia vital. Recordemos aquello dicho por el fundador "al opus dei no le ocurrirá como a otras instituciones católicas que han acabado dedicadas a la enseñanza..." ¿Por qué se conoce hoy al opus en España?

Y ya el remate que se atrevan a salir a la calle nada menos que con la palabra "libertad" por delante. ¿Libertad para quien? para la "pesca submarina".

En la ciudad en la que vivo los colegios opus son conocidos por estar perfectamente al margen de los demás, sus maestros jamás acuden a las reuniones de formación del profesorado, por ejemplo, como si acuden los de Cristo Rey, Maristas, y otros similares. Altocastillo y Guadalimar forman a su profesorado en sus reuniones de Attendis en Sevilla que es más chic.

El elitismo no es educativo. La escuela, más en la sociedad que estamos, debería enseñar a convivir y a apreciar a las personas de arriba y de abajo, de todos los colores y religiones. Las escuelas opus segregan un airecillo de "somos la élite" irrespirable y ridículo.

Quiero añadir ¿qué idea de la educación puede tener una gente que desprecia la lectura y pone a Molière en un índice como en el siglo XVII? Nacho nos contaba hace poco de un jerifalte opus que presumía de no leer. Yo y otros hemos relatado el ambiente de los centros de mayores, imposible hablar de nada con un mínimo de profundidad.

El canuto intelectual que supone vivir según las directrices que dan sobre filosofía, literatura y cine es de lo menos pedagógico que puede haber.

Por todo lo cual el opus no tiene autoridad ninguna real en este tema. Autobombo no les falta. Dinero y poder de movilización tampoco. Eso no es la enseñanza.

Compartir ideales educativos y filosóficos fue una de las cosas que tiró de mí hacia afuera. En el opus lo " compartible" es la obediencia al superior. "Obedientia tutior", ¿os acordáis?

 

Arriba

Volver a Tus escritos

Ir a la página principal

Gracias a Dios, ¡nos fuimos!
OPUS DEI: ¿un CAMINO a ninguna parte?