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Opus Dei: ¿un CAMINO a ninguna parte?

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CORRESPONDENCIA

 

Miércoles, 17 de Marzo de 2021



Guía para irse del Opus Dei el 19 de marzo.- Antonio Moya Somolinos

GUÍA RAPIDÍSIMA PARA IRSE DEL OPUS DEI EL PRÓXIMO 19 DE MARZO.

 

PRESUPUESTOS DE PARTIDA:

 

1. Se trata de una guía para aquellos que han hecho la oblación y no la fidelidad, principalmente supernumerarios.

2. Se dirige SOLAMENTE a aquellos que han decidido irse por estar incómodos en el Opus Dei pero no saben cómo hacerlo.

3. Partimos de la base de que la voluntad de Dios para cada uno no viene a través de las indicaciones de los directores, sino de la conciencia, rectamente formada, que es norma próxima de moralidad.

4. Partimos también de la base de que la pertenencia al Opus Dei no requiere ninguna vocación divina, pues la ÚNICA vocación divina es la LLAMADA UNIVERSAL A LA SANTIDAD, EN CRISTO, de la cual, el Opus Dei es simplemente UN MODO de vivir esa llamada universal, y por tanto, que lo que importa es SEGUIR A CRISTO, en una parte o en otra, del modo que sea, el cual puede variar a lo largo de la vida.

 

Dicho lo anterior, la guía se desarrolla en las siguientes  INSTRUCCIONES:

 

1. DESAPARECER EN LOS DÍAS PREVIOS AL 19 DE MARZO. Es decir, no aparecer por el centro, no contestar al teléfono ni al e-mail ni al whatsapp ni a nada, ni estar localizable para el director del centro o los del consejo local o el encargado de grupo o el celador. La razón de esto es porque en los días previos al 19 de marzo, los directores encomiendan a los encargados de grupo o celadores la tarea de ASEGURARSE de que los supernumerarios que dependen de ellos VAN A RENOVAR, con el fin de concentrar esfuerzos por INFLUIR denodadamente en aquellos que estén dudosos o proclives a no hacerlo.

Esta actitud es intolerable desde el punto de vista de la libertad que todo cristiano debe tener para tomar las decisiones que crea convenientes en su vida personal, sin injerencias externas a su conciencia. Por tanto, lo recomendable para quien no quiera renovar es que no esté localizable a los miembros del Opus Dei de su centro, a fin de que le dejen en paz y pueda tomar la decisión sin injerencias.

        

2. DESAPARECER TOTALMENTE EL MISMO DÍA 19 DE MARZO. Hay que tener en cuenta  que si no se renueva expresamente, al menos de forma verbal, durante el 19 de  marzo, debido a que la incorporación es temporal hasta esa fecha, la no renovación  llegadas las 24 horas del día 19 de marzo supone automáticamente la rescisión del  contrato (que es un derecho de una de las partes) y por tanto, quedar fuera del  Opus Dei desde las cero horas del día 20.

 

3. Como quiera que existe la posibilidad de rectificación, siempre desde el Opus Dei pueden volver a insistir al supernumerario, pasado el día 19, para que sane su  rescisión tácita mediante una manifestación expresa de que fue un despiste o un mal momento o una ofuscación, etc. Y se le tome por renovado. Para evitar que le  sigan dando el coñazo al interesado en este punto, creo que lo mejor es, EL DÍA 20,  enviar un whatsapp o un e-mail o un burofax o lo que sea, pero ESCRITO, en donde se diga más o menos: “Querido Fulano: Habrás podido comprobar que ayer, 19 de  marzo, no te llegó noticia de mi renovación de pertenencia al Opus Dei. No fue un  error, sino algo pensado y decidido. Desde hoy no pertenezco al Opus Dei. Te agradezco los servicios prestados. No te doy explicaciones porque no tengo por qué darlas acerca de mis motivaciones interiores. Atentamente”.

 

Comentario final: Debido a que san Josemaría decía que en el Opus Dei las puertas están entre cerradas para entrar pero abiertas de par en par para salir, me imagino que todo esto está en consonancia con la libertad que él pregonaba.

 

Antonio Moya Somolinos. 





Opus Dei: Un verdadero desastre (I).- Arcángel

Yo lo tengo claro: dejo al Opus Dei este 19 de marzo. El que no se lo tomó así fue el director de San Gabriel que, fiel a la costumbre, intentó retenerme con una llamada tan triste como leonina. La llamada fue la semana pasada, después de que él me buscó por enésima vez para tratar de hacer la charla fraterna. Le dije que estaba bien, no sin antes darle un adelanto por mensaje de por qué no renovaba. Se hizo el extrañado, me dijo que pensaba que mis dudas no estaban más. Le contesté que no, que mis dudas estaban y muy latentes no sólo desde hace años, sino que definitivamente no quise ahondar más en el tema por lo patético que era -y es- escuchar los mismos argumentos sentimentales una y otra vez para defender las fechorías y las burradas de siempre



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La malentendida radicalidad.- Guillermez

Queridos amigos,

En estos 10 años fuera de la Obra me he encontrado con muchas personas que me han preguntado lo mismo que plantea Gloriaa: ¿Por qué los supernumerarios son tan intransigentes?  Basta con enterarse de que fui miembro de la "Cosa Nostra", y empieza el interrogatorio. Lo curioso es que nadie pregunta de oídas, siempre hay un caso concreto y cercano. "Tengo una tía del Opus que...", "mi primo fue a un cole del Opus y...", "cuando yo estaba en la universidad...". A partir de ahí las historias son variadas pero con un denominador común: experiencias con gente rara, intransigente y convenida.

La intransigencia forma parte del espíritu del Opus Dei desde sus inicios. "Santa Intransigencia", la llamaba Escrivá. Según él, era fruto de la "radicalidad del Evangelio", el meollo del ser evangélico de la Iglesia. No pueden admitirse excusas, medias tintas, la misión es alta. Si lo pudiéramos poner con un ejemplo, la lógica de esta idea es la siguiente:

1. Dios crea a Juanito para salvarse, y éste se aleja de Él.
2. Como Dios ya lo sabía, ha pensado (desde toda la eternidad) que Juanito conocerá en la universidad a Claudio, católico, quien lo acercará de nuevo a la fe.
3. En su vida, la única oportunidad que tendrá Juanito de acercarse a Dios será a través de Claudio.
4. Luego, si Claudio no recupera a Juanito, tiene responsabilidad en la condenación futura de éste, quien podrá exigirle cuentas el día del Juicio Final.

A partir de ahí, se entiende la zozobra interior de todos los miembros del Opus Dei. "Somos responsables de llevar las almas a Dios", "¡ay de mí si no evangelizara!" (San Pablo), "el infierno está lleno de bocas cerradas", etc. El propio Escrivá definió la Obra como una gran catequesis, con miembros "listos en orden de batalla" para llevar la verdad al mundo. Uno nunca sabe si un encuentro casual podrá cambiar la vida de la otra persona, por lo que no se debe bajar la guardia. Siempre hay que estar dando ejemplo, con la palabra acertada en la boca, por lo que pueda pasar.

Como en casi todo, el Opus Dei parte de algo cierto para distorsionarlo a su manera. ¿Estamos llamados a la santidad y al apostolado?: por supuesto. ¿Hay que acercar a las personas con quienes nos encontramos a Dios?: sí. Pero los chicos de Escrivá omiten dos cosas esenciales: la caridad y la normalidad. Yo no puedo meterme en la conciencia del otro, es un santuario que me está vedado. De mí no depende si Juanito se acerca o no a la Iglesia, eso es un tema 100% suyo y del Espíritu Santo. Yo sólo debo tratar de vivir según el Evangelio; tan bien, que Juanito pueda sentirse interpelado estando conmigo.

Recuerdo un caso personal. Mi augusto padre (supernumerario toda la vida) siempre se ha caracterizado por ser un poco profeta Abukur: frío, ejemplar, y soltando consejos a todo bicho viviente. El mundo es blanco o negro, la verdad es una, elige tu bando. Para la universidad, mis hermanos pequeños se fueron a otra ciudad y mis padres les enviaban dinero para pagar el piso y sus gastos. Al poco tiempo, tuvieron que operar a mi madre. Íbamos a visitarla mi padre y yo, cuando llamó mi hermano al manos libre del coche. La conversación fue tal que así:

- Sí, dígame.
- Papá, soy Pedrito, ¿cómo estás? Estoy llamándote en un descanso entre clase y clase.
- Hombre, Pedrito. Muy bien, ¿qué tal todo?
- Bien, bien. Oye, Papá, please, lo que te dije ayer, acuérdate de enviarnos el dinero, por favor. Siempre lo hace mamá, pero ahora no puede desde el hospital. Es que tenemos que pagar el alquiler y apenas queda nada para comer. Y mañana tengo que entregar un trabajo, y no tengo ni un duro para fotocopias.
- Bueno, bueno, calma, calma. Lo primero es lo primero: ¿estáis yendo a Misa?
- ¿Y eso qué tiene que ver, Papá?
- Mucho, hijo, mucho. Acuérdate siempre: lo primero es Dios, y luego lo demás.

(Han pasado años de esto. A día de hoy mis hermanos no pasan por una iglesia, y la relación con mi padre es bastante compleja).

Qué diferente al mensaje del Evangelio. "Si digo que soy cristiano y vivo como cristiano, esto llama la atención y da testimonio”, explicaba hace poco el Papa. “¿Qué tengo que decir a la gente? Nada, no tienes que decir nada. Tú tienes que vivir tu testimonio. La fe es transmitida pero no para convencer, sino para ofrecer un tesoro”.

¿Por qué se está hundiendo el Opus Dei? Entre muchas razones, por haberse convertido en una máquina de captar, pero no de vivir. Se ha corrompido, que diría EBE. Ya lo advirtió en su momento el Papa Francisco: “Cuántas veces, en la Iglesia, en la Historia, han nacido movimientos, agrupaciones de hombres o mujeres que querían convencer de la fe, convertir, pero eran proselitistas. ¿Cómo han terminado?: en la corrupción”.

¿Cuándo se darán cuenta en el Opus que se atrapan más moscas con miel que con hiel? El cariño abre todas las puertas, el ejemplo arrastra. Conozco personas que se convirtieron sólo por ver en la tele a Teresa de Calcuta. Nadie les dijo nada, nadie les persiguió, no aparecieron en ninguna lista de San José. Simplemente una persona vivió su vida según el Evangelio, fue enormemente feliz, y el Espíritu Santo lo usó para llegar a otros.

Ya lo decía mi querida abuela hace muchos años: "Fray Ejemplo es el mejor predicador".

Guillermez





Voló mi amiga del Opus Dei: La Petarda.- Benetton

Hacía tiempo que descubrí esta página y he estado entrando y saliendo a lo largo de los años, pero cada vez que entro me vienen a la cabeza recuerdos que creía totalmente olvidados. La primera sensación que tuve fue de sorpresa al sentirme tan retratada no sólo uno, sino en muchos de los testimonios, lo cual inmediatamente me proporcionó un enorme alivio, el de "no ser la única" o "pues no estaba yo tan equivocada". Ahora que han pasado 23 años de todo aquello y que vivo con muchísimo más sosiego espiritual por primera vez me atrevo a agrupar los retazos deslavazados que ya puedo elaborar en un relato que la verdad no es nada original, se parece mucho a tantos que he leído por aquí...



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