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Opus Dei: ¿un CAMINO a ninguna parte?

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CORRESPONDENCIA

 

Viernes, 29 de Agosto de 2014



Más sobre el limbo laboral del Opus Dei.- Carmen Charo

La reivindicación de Antonio Esquivias y los comentarios posteriores de unos y otros han hecho que rememore, a pesar de mi nula memoria gracias a las drogas ingeridas absurdamente en la prelatura, mis movimientos y pesquisas a nivel personal para conseguir el reconocimiento de mis años trabajados en el Opus Dei. Espero saber explicarme con orden y claridad, y además me apetece haceros llegar la correspondencia que tuve con la que era entonces Secretaria Regional en España, o mejor dicho lo que yo le escribía, porque ellas se cuidan muy mucho de dejar algo por escrito. Veréis que sólo me pone cuatro palabras en las que no nombra nada concreto, de forma que sirva para cualquier petición...  



(Leer artículo completo...)




La Ley de la Casualidad.- Flanpan

En el servicio militar nos instruían con enseñanzas básicas y a veces grotescas. Pero solían decir las verdades del barquero: sencillas y profundas. Una de esas enseñanzas versaba sobre la Casualidad.

Contaba el sargento que si estabas de vigilante en una línea fronteriza y pasaba una bala silbando sobre tu cabeza, proveniente del otro lado de la frontera, podría pensarse que era mala suerte: pudiera ser que se le hubiera escapado un tiro a un soldado torpe e inepto. Tal vez alguien que, aburrido, jugueteaba con el gatillo. Vale. Fue mala suerte. Pero, de repenete y de pronoto... pum! un segundo tiro desde el bando opuesto! Vaya, qué "casualidad". La mala suerte se repitió otra vez. El mismo tío de antes, o tal vez otro inepto. La verdad es que podría ser una casualidad, que ese segundo tiro tampoco hubiera sido malintencionado: tal vez fuera también producto de la torpeza. Ahora bien, si suena un tercer disparo... ¡es que nos están atacando! ¡Ni casualidad ni leches!

Ahora que van a beatificar al sucesor del Fundattore de la Cossa, viene a cuento recordar este cuento chusquero, porque mucho se habla en la Opus sobre que todas las malas actitudes de los directores -las amenazas, los amedrentamientos, las prohibiciones absurdas de relacionarse con normalidad con la familia carnal, las mentiras y las verdades a medias, las coacciones, los arrinconamientos, las dejadas en la estacada si no se sigue adelante, etc, etc-, mucho se dice que las malas actuaciones que realiza la Opus, en realidad no son malas acciones de la madresantaopusina: son malas acciones de algunos de sus miembros.

Bien. Vale. Correto. Ahora voy y me lo creo.

Pero con la llegada de OpusLibros, se ponen a la vista de todos algunos sucesos ocurridos a lo largo y ancho de este mundo. Y una persona cuenta lo siguiente...

Hubo una vez un Director que dijo a un Miembro que no podía volverse a su ciudad de origen (a 100 kms de distancia) a atender a su padre moribundo, porque en la madresantaopusina tenía muchas labores que atender, le tocaba ayudar a misa al día siguiente y además las 20 pesetas del billete era un gasto que una familianumerosaypobre no podía asumir. El padre murió, y el chaval se jomió: no pudo atenderlo ni verlo morir. Lo que sí pudo es asistir al entierro, acompañado de otro "miembro". Pero fue para ver si se podía acelerar el tema de la herencia: la parte que le tocaba al Miembro iba a ser toda ella para la madresantaopusina, y no le querían quitar el ojo.

Vaya cabullo el Director. Qué tío más sinvergüenza e impresentable. En todos los sitios crece mala hierva. QUÉ MALA SUERTE.

Pero resulta que otro exconfrade nos cuenta otra cuestión, donde la caridad y la justicia brilla por su ausencia. El comportamiento del Director es muy similar al del anterior caso. QUÉ CASUALIDAD!!

Pero mira por donde, las malas actuaciones se repiten por tercera vez. Por cuarta. Por quinta. Por enésima vez. Una y otra vez se repiten atropellos injustificables, faltas de todo, decisiones donde el "amor" solo aparece cuando le damos vuelta al palabro, y podemos leer "roma".

Gracias a este sitio donde todos podemos contar nuestra experiencia, nos hemos dado cuenta de que no éramos un caso único, no éramos atacados por el tiro casual: somos muuuuchos los que hemos sufridos tiros casuales.

Así que ya no hay posibilidad ninguna de que todas esas actuaciones sean fruto de la casualidad. Eso está orquestado, no desde el A-m-o-r, sino desde su vuelta: R-o-m-a.

Es un comportamiento muy mafioso el de descargar sobre los capos menores las responsabilidades de los cabecillas. La culpa la tiene el de abajo: los de arriba son puros e inmaculados y no se manchan las manos.

El señor Alvaro dirigió desde Roma con mano de hierro la opus durante muchos años. Años en los que se produjeron actuaciones sectarias, abusos injustificables, manejo de datos sensibles de miembros y no miembros, atropellos en patrimonios de familias... Bucear en esta web es bucear en los trapos sucios que organizó Portillo desde Roma. Porque ya no cuela eso de que "esas malas actuaciones fueron sólo fruto de la falibilidad humana de los directores locales".

Cuando un mismo tipo de actuación tiene lugar una vez, y otra, y otra, y otra, y otra, y así cienes de veces, eso NO ES CASUALIDAD. Eso tiene una explicación: está ordenado por alguien que se proceda así. ¿Y quién tiene poder para ordenar que las cosas se hagan así? Pues muy claro: lo contrario al Amor: Roma. Y decir Roma es decir Portillo.

Ahora Portillo será beatificado. Pondrán fotos suyas con cara de beatífico. Y toda la mierda que se escondió debajo de la alfombra quedará oculta para siempre.

Así son las cosas. Hay que jomerse. La Justicia en la otra vida.

Flanpan





Antes muerta que sencilla.- Zartán

Antes muerta que sencilla

Querida Lizzy, genial una vez más tu aportación del miércoles: "Hacerle daño a la Iglesia y a la obra".

En el mundo de las ciencias experimentales se habla del "error apriorístico" y se entiende como aquel que uno comete al analizar los resultados experimentales llevando una idea preconcebida de cual será el resultado final. Voy a realizar una prueba de resistencia de cemento según ASTM-C39 y yo SE que el resultado será mayor de 80 MPa ya que, de lo contrario, debería echar abajo todo lo construido y volver a empezar. Me da igual el resultado de ruptura, yo siempre veré la prueba como superada. No tengo capacidad para leer otro resultado. No es maldad, es simple incapacidad. Todo muy científico, muy serio, pero antes de hacer la prueba ya estoy seguro de cual será el resultado.

Nuestros queridos amigos de la obra ven en cada una de nuestras intervenciones solamente un ataque a la madre guapa porque su base de partida, su inicio de razonamiento, es que todos nosotros somos gente de vida desordenada y -a veces- poco ejemplar, llenos de rejalgar hasta los mismísimos corvejones y con una amargura tal que lo único que puede proceder, desde nuestra miserable vida palangánica, es odio.

No les cabe en su cacumen que podamos haber dejado atrás una posible fase de temor-odio-pena y que lo que estamos haciendo es solo indicar lo que claramente no funciona bien para que lo arreglen, dejen de fastidiar a más personas y, a la larga, no produzcan otro terremoto dentro de la Iglesia o de la sociedad civil.

Esa visión es la que les mueve a liarse a patadas con nosotros (con Agustina que es la visible).

Cuando tú dices "Yo despité por el tema de la caridad y del apostolado: que no parecía que nos queríamos y que tampoco parecía que podíamos querer a los demás", lo que ellos escuchan es que no te atrevías a hacer apostolado y que tenías unas claras tendencias lesbiánicas. Cuando en realidad lo que estás diciendo es "quiéranse más y quieran a las personas no como medio de proselitismo sino por ellas mismas", cosa que encuentras más o menos dicho de la misma manera por el fundador pero, como lo dices tú, es puro odio lo tuyo.

Cuando Antonio Esquivias habla, lo único que oyen, desde su posición victimista, es a un señor que quiere poner a la opinión pública en contra de la obra, a un arrejalgarado que arremete contra la Iglesia. Pero lo único que pide Antonio Esquivias es que le arreglen su posición en previsión social, no tiene ningún interés (creo) en que la gente de la obra se muera de hambre o que vendan un par de casas de retiros para pagarle un crucero por el Adriatico. Se van por lo mas difícil (evitar un ataque que no lo es, hacer triunfar una visión parcial de la justicia universal) en lugar de arreglar el entuerto (que lo es). Prefieren seguir con su victimismo: antes "los de siempre", luego "los de ahora", ahora "los palangánidos".

Josef Knecht les propone "revisar y subsanar viejos errores". No sé quién de los dos está más colocado, no sé qué os habéis fumado. ¿Subsanar? ¿Arreglar? ¿Pero no os dais cuenta que estos supuestos ataques dan caché? Querida Lizzy, querido Josef, si la obra no sufriera estas "terribles y organizadas" agresiones pasaría a ser una mas de las organizaciones dentro de la Iglesia, sin pena ni gloria, otro mas. ¡¡Jamás de los jamases!! ¡¡Antes muerta que sencilla!!

No te escucho porque duermo y, si duermo, no sueño y si soñase... soñaría que no te escucho porque estoy durmiendo.

Abrazos desde la selva.

Zartan





Cotilleo eclesiástico.- Sanpedro

Una filtración que no tendría que haberse producido se ha producido en los ambientes del Opus Dei. ¿Querrá eso decir que el cardenal Antonio Cañizares es simpatizante del Opus? A los valencianos les convendría conocer este dato y salir de dudas.

 

Sanpedro





El puchero que dejé en el plato.- Lizzy Babieca

El Opus Dei entero es un hogar: un solo hogar con un solo puchero

Josemaría Escrivá, Carta, 29-IX-1957, n. 11.

 

Semana por medio, los hijos mayores de mi marido se vienen a quedar con nosotros el fin de semana.  Guapetín, de 16 años, tiene diversos intereses, y se queda con el papá conversando, largo rato y de hombre a hombre… en la cocina mientras lavan los platos. Las niñas de casi 13 y 12 años, en cambio, Linda y Pelu, siguen jugando con muñecas. Están casi de mi altura, desarrollándose como florcitas, pero nada, con muñecas para arriba y para abajo. Y yo que hagámonos las uñas, que salgamos a trotar, que bordemos, que pintemos, que leamos, en fin ALGO, y que no, que termino jugando con las Little Pony, las Monster High, Las Ever After High, sacándoles y poniéndoles la ropa, los accesorios y haciéndoles peinados.

Pelú ahora me persigue a todas partes con su última mascota, Cerdy, un peluche rosa, con moño al cuello y que tiene hasta su mamá cerdita. Creo que su devoción esta llegado demasiado lejos:

-¡Yo no como cerdo! –anunció el domingo mientras servíamos el almuerzo.

-¡Yo no como perros! -siguió Atila.

-¡Ni yo, pájaros! -terció Bellaquín, fan del video juego Angry birds.

-Que la comida no tiene nada de eso, tranquilos –mentí, desviando la mirada de aquellos pedacitos de carne, que bien podían pasar por ¿verduras? Y me puse a pensar en que yo no podría dejar de comer voluntariamente nada, que mi apetito es voraz y dejo los platos limpios… a excepción del puchero aquel. Ese que no cocino, ni como. Aunque me lo regalaran.

Pero uno tiene en la vida mucho tiempo para pensar, cuando vas caminando por la calle o apretadita en el metro, que quedas de dos tallas menos. Así iba yo, de vuelta a mi casa apretada con otros/as, que hasta podía escuchar sus pensamientos, cuando traté de buscar en mi memoria algún momento estelar allí dentro, en que el puchero me haya alimentado de veras. ¡Y claro que encontré momentos estelares! Casi todos se ubican en el oratorio, durante la Misa o en la meditación, o haciendo la oración o la lectura. Otros pocos, en cambio, en medio de alguna tertulia, con Amores de Barraaaaa, como música de fondo. Dos o tres conversaciones profundas con alguna de mis hermanas, puchito de por medio. Y sería: por más que me esfuerzo, no logro recordar ningún momento especialmente luminoso relacionado con los círculos, o las charlas fraternas.

Del puchero, parece, que siempre comí poco. Simplemente, lo dejé en el plato.

Acá, Cerdy, con su mamá Cerdita.

 




 

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