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¿POR QUÉ SE VA LA GENTE DEL OPUS DEI?

Julio S., 5-6-2003

 

Para la numeraria que se pregunta porqué la gente se va del Opus Dei.

¿Conoces algún sacerdote, monja o hermano marista que haya abandonado su congregación y su vida religiosa porque “eso no era lo que le habían contado”? ¿No te resulta sospechoso que haya tantos desengañados de la Obra, tantos exs que hablan pestes de la vida que se respira tras la estupenda fachada de las casas del Opus? ¿No te da que pensar que no exista ninguna organización religiosa dentro de la iglesia católica tan polémica como ésta?

Cuando una chica se mete a monja sabe a lo que va. Si hay abandonos son por otras cuestiones (pérdida de fe, etc). Cuando alguien entra en el Opus Dei muchas veces entra engañado, pues la libertad de la que hace gala la Obra (“sois libérrimos, hijos míos”, decía Escrivá) no es tal. Cuando uno “pita” nadie le cuenta que:

- Su correspondencia va a ser revisada por un superior. ¿Pero que barbaridad es esta?, pregunté indignado cuando recibí mi primera carta abierta.

- Va a tener que utilizar instrumentos de flagelación : cilicio y disciplina.

- La relación con la familia debe ser cortada de raíz. Te hacen creer que tu familia es menos importante que la Obra. Nadie te informa de que vas a tener que dejar de ver a amigos de la infancia.

- En los centros se vive un auténtico estado policial. Cuando leí 1984 de Orwell me identifiqué con el protagonista. Todo el mundo te vigila, con las odiosas correcciones fraternas y los chivatazos. ¿Es eso un ambiente cristiano?

- Hay libros que no puedes leer y espectáculos a los que no puedes acudir. Ni siquiera puedes quedarte a la celebración de la boda de tu hermano si eres numeraria. ¿Te parece normal?

- Te obligan a cambiar de trabajo. Yo, un ingeniero de telecomunicaciones, tuve que ponerme a dar clases de dibujo en un colegio de la Obra. Por supuesto no fui consultado.

- No te permiten que tengas amistades que no sean de la Obra.

- El culto a Escrivá es lo único importante. Cuando pedí la admisión, lo primero que me dijeron es que redoblara mis oraciones por el entonces beato. No se habla de Dios, de la Virgen ni del Papa. La doctrina de Escrivá es lo único que nos ofrecían como sustento de nuestra fe. ¿Es eso espíritu cristiano? ¿O culto a la personalidad? En una casa había guardada ¡una taza! donde Escrivá había tomado café.

En definitiva, que se te habla de un plan de vida idílico, de una vida de sacrificio en servicio de Dios y todo se reduce a una existencia gris, piadosa (se sustituye la piedad por cualquier otra virtud, rezando no se arregla el mundo hay que ponerse manos a la obra y rezar en el camino), vigilada hasta límites psicóticos. Una farsa, en una palabra. Uno tiene la sensación de estar desperdiciando su vida y presión espiritual y psicológica es tan fuerte que ha llevado a algunos incluso al suicidio.

¿Por qué se van tantos? Porque prefieren vivir en “el mundo real” y enfrentarse a los problemas, fundar una familia (recuerda que estás renunciando a lo más importante de la vida, a algo que no es incompatible con ser cristiano, al amor con minúsculas) y alejarse de tanto fanático robotizado.

Además de preguntarte los motivos por los que la gente abandona, deberías plantearte otra cuestión: ¿por qué no se van más? También hay otra serie de respuestas que me han dado amigos numerarios que no abandonaron el barco. Principalmente son de carácter económico (no tienen casa y trabajan en un centro de la Obra, trabajo que perderían al marcharse del Opus), aunque también los hay que merecerían un altar (“ esto no es ni de lo lejos lo que soñaba hacer con mi vida, pero ya me recompensará Dios porque estoy sufriendo y mortificándome en la Obra por Él”). También los hay con miedo a enfrentarse a una realidad desconocida, aquellos cuya vida ha sido dirigida y planificada por el Opus en los últimos años, u otros que no quieren dar un disgusto a la familia (auténticos amargados que no tienen el coraje de mirar cara a cara a sus padres y decirles: me voy, el Opus Dei no es lo que pensáis), etc, etc,etc.

No le tengas miedo a la vida. Tírate de cabeza y enfréntate a tus dudas con serenidad (si es que las tienes).

Julio S.

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