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MI EXPERIENCIA CON SUPERNUMERARIAS

Enviado por Shiraz el 2 de diciembre de 2003

 

Durante mis 11 años como numeraria en el opus dei, siete años me encargué de un grupo de supernumerarias, para mí fue una experiencia enriquecedora, estremecedora y que me sensibilizó respecto al hecho de ser supernumeraria en el opus dei...

Coincido con la opinión de Brisa cuando señala que hay diferentes estilos desupernumerarias, a mí me tocó ver de todo... desde las hitlerianas, las de embarazo perpetuo, las que no se cuestionan nada, las de un corazón bondadoso , las que se la pasan organizando roperos, roperines y ropones, las que tienen deencargo el club y que no ve la puerta porque debe hacer compatible los deberes del hogar y del club, las supernumerarias discriminadas (en este rubro entran muchas, pero en especial, en mi región eran especialmente discriminadas las que estaban bajo la categoría de las supernumerarias INCA, -incasables), etc.

Tuve a mi cargo un grupo de supernumerarias que no eran de las poderosas, que pertenecián a la clase media y que muchas veces la aportación significaba un gran esfuerzo para ellas.

Como experiencia enriquecedora me dejaron muchas cosas, muchísimas. Por ahora quiero indicar aspectos que me estremecieron.

En una ocasión la de San Gabriel en turno nos indicó que era importante que las supernumerarias vivieran muy bien la virtud de la generosidad en estar abiertas a la vida, y que en la charla con ellas se debía profundizar más.., como siempre ante los temas sexuales había una especie de nebulosa en torno a las explicaciones y aclaraciones, y en esos años estaba muy verde en cuanto al tema de la sexualidad, y la bibliografía autorizada era muy limitada y parca. Cuando recibí las charlas y llegabamos al punto de: ¿y estás abierta a la vida, en tu matrimonio, cómo estás viviendo esto?... en mi ingenuidad y poca experiencia esperaba argumentos poco detallados. Para ellas fue un desahogo platicarme un poco o un mucho de el modo en que debían vivir sus obligaciones conyugales.

Y así, había la supernumeraria heróica que debía de soportar las exigencias del marido, de ver junto a él una película porno, porque de otro modo no sería... Y había la que se había enterado de que su maridito tenía amante y otro hijo por ahí, pero que ella como buena supernumeraria debía cumplir con sus deberes conyugales (por consejo del cura en turno) y aguantar todas las movidas e infidelidades de su esposo.

Había una supernumeraria que sufría especialmente, pues su maridito era su corona de espinas... el susodicho era supernumerario, de los de la vieja guardia, de los de la plana mayor que quieren y exigen todo a la letraparaellos mismos, para sus hermanos supernumerarios, pero sobre todo para su esposa. Este individuo realmente actuaba como un inspector con su esposa, que si había ido a misa, que si la había visto que no rezaba completo el rosario, etc.

He de confesar que no apoyaba los consejos del cura ni de la directora del consejo San Gabriel, a todo lo que ellas me confesaron con dolor, y confianza, siempre tuve gran respeto, y me conmovió su situación hondamente. Y que muchas veces, por mi ignorancia en el tema, me limitaba a escuchar, pero mi escucha nunca fue una escucha fría y automática, con respuestas programadas, les escuché realmente conmovida, las consolaba, y a algunas les di un abrazo de consuelo y aliento, y me hacía de la vista gorda para que lloraran a moco tendido en la charla, y no reportaba a mis directoras muchas de sus intimidades.

En mis años en el opus dei, el trato con las supernumerarias y con las numerarias auxiliares me sensibilizó el corazón, me hizo ver contrastes que se viven mar adentro de la obra, me hizo ver con los ojos del cuerpo y del alma la heroicidad de muchas de ellas.

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