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LA HUMILDAD DE LOS SANTOS

YOHA, 9 de enero de 2006

 

Siempre he sido devoto de la Virgen de Guadalupe, primeramente por haber nacido en una familia cristiana y sobre todo por que nací en un pueblo llamado Guadalupe, ubicado al este de la capital de Costa Rica.

Lógicamente la iglesia de esta localidad tiene como advocación principal un cuadro enorme de la Santísima Virgen María de Guadalupe; un cuadro que no es una gran obra maestra, pero que cumple con el objetivo para el cual fue hecho: ayudar a las personas a encauzar sus rezos a Dios a través de su Madre santísima.

De niño tengo mis recuerdos ya no tan claros de la antigua iglesia – dicen mis tías que fue una lástima que la hayan derrumbado para edificar la que actualmente está – y sobre todo ayudado por las fotografías antiguas me doy cuenta de lo bonita que esta era. Allá por el año 1968 se construyó la iglesia actual bajo un concepto moderno, pero de muy poca riqueza arquitectónica, dándole más importancia a aumentar la capacidad de la edificación.

¿A qué va todo este rollo? Pues que para sorpresa de muchos feligreses hace un poco más de 1 año atrás apareció una imagen de San Josemaría Escrivá de Balaguer en la iglesia. Digo apareció, pues a muchos no se nos comunicó o se nos tomó en cuenta - como sentir popular - en la “entronización” de dicha imagen dentro de la iglesia y menos del lugar preferencial donde fue colocada: nada menos y nada más que en el mural frontal del altar mayor, al lado derecho; y casi a la misma altura de la imagen de San José colocada a su derecha. Del otro lado, a la izquierda, las imágenes de el Sagrado Corazón y de la Virgen del Pilar. Esta última, también muy coincidentemente, fue colocada al mismo tiempo que la imagen de San Josemaría.

Las otras antiguas imágenes, la de San Francisco de Asís y San Vicente de Paúl y otras, en donde han estado siempre: en los lados o en la parte posterior de la iglesia.

No se, pero me suena tan extraño esto; la humildad de San Francisco de Asís y de San Vicente de Paúl probablemente les hagan ver desde el Cielo, una prueba más de que lo suyo es “hacer y desaparecer” y así, ser coherente con su obra: permanecer atrás. Es más me los imagino el día en que la prelatura oficialmente develó la imagen, “ver” pasar aquella imagen y ser colocada en tan “alto” puesto, junto a la Virgen y a San José. Claro en la imagen de San Francisco de Asís se le representa humildemente vestido con su hábito talar sencillo y un animalito al lado; mientras que a San Josemaría se le representa con sus ornamentos completos y hasta usando los famosos anteojos, mismos que no pueden faltar.

Al cumplir este año la Parroquia de Guadalupe 150 años de fundada me da una tristeza enorme ver cómo la historia, muchas veces, se escribe bajo la influencia de unas pocas personas y no en el sentir de la mayoría de los que nacimos, compusimos y formamos esta parroquia. En una antigua placa adosada a la pared se lee: “Templo Parroquial dedicado a María Sma de Guadalupe… edificado por… el noble pueblo guadalupano, que puso en esta obra no solo su dinero; sino lo que más vale: su corazón”…

Históricamente está sustentada la dedicatoria de la iglesia únicamente a la Virgen de Guadalupe; cualquier otra imagen de santo – a excepción lógicamente de la de San José – debe ser colocada en una posición que afirme el sentir de la mayoría del pueblo guadalupano y no de unos pocos.

Me pregunto en cuantas iglesias ha pasado esto y si, por ejemplo, en la Basílica de Guadalupe en México han colocado una imagen de San Josemaría en tan alto puesto. Si alguien me puede ayudar…

 


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