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¿FAVORES, MILAGROS O IMAGINACIÓN?

C.O., 2 de noviembre de 2003


Imagino que no habéis tenido la "suerte" de leer el libro "Favores que pedimos a los santos", escrito por el sacerdote numerario y juez por supuesto "imparcial" de la Causa de Beatificación de Escrivá, Flavio Capucci. Pues sabed que no tiene desperdicio. Por lo pronto, el título es genial porque se trata de una recopilación de "favores" de Escrivá; no aparece ningún otro santo más a no ser que ahora y por decisión del Opus, todos los santos de la Iglesia Católica se resuman en uno: Escrivá. Primer fallo: el título. Bien ahí no queda la cosa.

Resulta que tenían 120.000 milagros para elegir uno para la beatificación y otro para la santificación y entre tantos donde elegir se quedan con el de la religiosa que no sabía ni ella ni sus compañeras ni la superiora de su congregación que Escrivá estaba haciendo que se le calcificaran sus tumores y el otro, el del médico radiólogo (que en cuanto se puso guantes para hacer las radiografías, se le quitaron las manchas de las manos).

Yo siempre me río cuando leo en vuestra web eso de "los miles de países de los cientos de continentes" (datos de la Gran Enciclopedia RIALP, GER), donde está implantando el Opus. Y es que no tengo más remedio que daros la razón leyendo la introducción al libro del que os hablo:

En torno a la figura de San Josemaría Escrivá ha cristalizado, desde el mismo momento de su muerte, un auténtico fenómeno de piedad popular del que se puede decir que está empedrado el itinerario de su causa de canonización. Constituyen su expresión más significativa los más de 120.000 testimonios firmados de favores espirituales y materiales obtenidos a través de su intercesión ante Dios.

Y luego viene también algo jugoso sobre lo que podéis contrarrestar cuando os dicen o nos dicen que por qué no firmamos nuestros testimonios. Capucci dixit:

Al acercarse la canonización de Josemaría Escrivá, surgió la idea de publicar algunos de esos relatos, pues las experiencias tangibles de la misericordia divina que refieren son un patrimonio de fe vivida que merece ser compartido por todos los cristianos. El resultado es este libro, en el que se han transcrito, con fidelidad a los originales, algunas de las cartas conservadas en el archivo de la Postulación. Se han eliminado los nombres de los firmantes y la indicación de la ciudad de procedencia, para salvaguardar la intimidad de sus protagonistas.

O sea, que se ha salvaguardo los nombres de los firmantes a los que Escrivá les ha hecho milagros de todo tipo. ¿Por qué tiene que salvaguardarse nadie de un favor celestial? ¿Y quién es Capucci para que si mi vecino ha encontrado la cartera o la dentadura gracias a Escrivá yo no puede ir a darle la enhorabuena? Claro que, después de haber trabajado un servidor como trabajó, en "La oficina histórica" (donde se recogían todos los testimonios originales), sabe muy bien la transformación amanuense en la que se convertía "el original" y la milagrosa transformación gracias al "retoque" del testimonio final. Todo son milagros, empezando por la manipulación del original. Así que no me extraña que no quieran decir los nombres de los favorecidos por el milagro porque seguramente irían al tal Capucci a pedirle cuentas.

"Favores" surrealistas, "milagros" que hay que tomarlos con pinzas. Y luego decían que Escrivá "no era milagrero". Es más, creo que lo dice Escrivá en Camino: "no necesito milagros, me bastan con los que hay en el Evangelio" (o algo muy parecido). Pues si Escrivá no era milagrero ¿por qué lo quieren hacer una máquina de hacer milagros? Pero amigos, ya tenéis la solución. Si todavía no os han quitado de internet tras todo lo que habeis pasado en estos primeros meses, escribir a Capucci y decidle que quizá Escrivá se ha equivocado de destinatarios ¿o será que Escrivá en el cielo sabe ahora a quién tiene que salvaguardar? ¿Cuándo los "Capucci" del Opus pondrán los pies en la tierra e intentarán ser minimamente creíbles y no hacer el ridículo? Y no sigo porque ese libro da para mucho.

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