Gracias a Dios, ¡nos fuimos!
OPUS DEI: ¿un CAMINO a ninguna parte?

Escritos
Inicio
Quiénes somos
Correspondencia
Libros silenciados

Documentos internos del Opus Dei

Tus escritos
Recursos para seguir adelante
La trampa de la vocación
Recortes de prensa
Sobre esta web (FAQs)
Contacta con nosotros si...
Homenaje
Links

DURMIENDO EN LA CALLE

José Tomas, 6 de diciembre de 2003


Conversando con otro ex-numerario del Opus Dei, recordé un hecho que había borrado de mi memoria. Como se sabe, la salida de la Obra es algo traumática, lo que, como cualquier psicólogo confirmará, es capaz de causar el olvido de los eventos más significativos.

Como dice el Prof. Dr. H., es ambígua la situación de las "iniciativas particulares" de los miembros del Opus Dei. En el caso concreto de la Editora Cuadrante, es sabido que los miembros del Opus Dei son llamados a cumplir metas de venta de suscripciones del Círculo de Lectura de esa editora. Existen (o por lo menos existían en el tiempo en que yo era numerario) reuniones semanales de la "campaña" de suscripciones, en las cuáles se pide a cada miembro un mínimo de obtención de suscripciones durante la semana.

La exigencia en el cumplimiento de tales metas puede llegar a los extremos a los cuáles fui sometido. El cumplimiento de tales exigencias siempre fue para mí una tortura. No conseguía entender la razón por la cual el "apostolado de amistad y confidencia" (la esencia del apostolado de la Obra, según su Fundador) podía instrumentalizarse para una campaña de venta de libros a favor de una empresa.

En estas circunstancias, era natural que mi empeño como "vendedor" del Círculo de Lectura fuera mediocre. Ese hecho hizo que D.C.Z., el subdiretor de mi centro (el de Vila Mariana), recibió el mandato de alguien (pues nunca me pareció que tal actitud pudiera coincidir con la imagen que yo tenía de tal persona) y me dijera que "YO NO DEBERÍA VOLVER AL CENTRO (MI CASA) ANTES DE OBTENER UNA FIRMA DEL CÍRCULO DE LECTURA".

Ante tal circunstancia, intenté, desesperadamente, obtener un suscriptor. No habiendo sido posible y, dada la orden que me fue dada, sólo me quedaba buscar algún local en que pudiera pasar la noche con un mínimo de seguridad. Pasé la noche en un banco de la Terminal Vial de Tietê.

Al día siguiente, volví a mi Centro, profundamente humillado, teniendo que admitir que no había logrado un suscriptor.

Arriba

Volver a Tus escritos

Ir a la página principal

Gracias a Dios, ¡nos fuimos!
OPUS DEI: ¿un CAMINO a ninguna parte?