La confesión y la fe en el Opus Dei.- Rocaberti
Fecha Wednesday, 28 June 2006
Tema 060. Libertad, coacción, control


Hola a todos:

La confesión es un tema muy serio dentro de la concepción católico romana de la salvación.  Es  el sacramento a través del cual se canaliza de forma ordinaria el perdón de los pecados. Visto así es una maravilla como dice Satur, pero, a veces, el entusiasmo intenta camuflar el gato por la liebre, algo que en la Obra es pan de cada día. Desgraciadamente, la confesión sirve para que los sacerdotes tengan acceso a  lo más profundo de la intimidad de la gente, y abre la llave para poder influir en cada uno. Por esta razón me parece que unicamente quien se acerca al sacramento debe decidir con quien se confiesa. Bien, pues la Obra se ha inventado una praxis que contradice este principio.

Unicamente los sacerdotes de la Obra tienen las cualidades precisas para poder confesar a los socios de la Prelatura, y esto por qué. Por varias razones: no es bueno que nadie ajeno se meta en la intimidad de un socio, ya que podría sugerir ideas que fueran perjudiciales para la Obra, aunque pudieran favorecer a la persona en concreto, pero lo que importa no son las personas, que entran y salen: o se van o se mueren, sino el Opus; La confesión representa uno de los medios más eficaces para influir, y también manipular, a la gente. Todos hablamos de la persona que nos invitó a hacernos de la Obra, pero olvidamos que esta persona fue un "mandao" del consejo local, y que allí se coció nuestra vocación, con una intervención decisiva del "cura". Además a través de la confesión el sacerdote nos fue envolviendo. Una vez dentro, todos podemos  recordar la  falta de libertad y expontaneidad de los consejos dados en la confesión. Todo estaba manipulado.  

Otra razón es que si cada uno se confesara con quien quisiera, especialmente con sacerdotes que no fueran de la Obra, aumentaría el clima de descontrol interior, la laxitud y había una gran libertad, ya que los directores perderían el poder de controlar la salvación de las almas de los socios, y cada uno la buscaría por su cuenta, y esto sería una catástrofe para la organización, tal como está planteada. Os imagináis si nos confesamos con el cura de la parroquia de que tenemos falta de fe en que el Prelado sea la voz de Dios, el pobre cura pensaría que estamos locos, nosotros y el Prelado, y seguramente nos tranquilizaría diciendo que podremos encontrar a Dios en nuestra conciencia y en la revelación, pero no en las palabras de un hombre, incluso podría indicarnos que esta forma de proceder es como una idolatría, ya que poníamos a Dios en lugar de un hombre, por muy sucesor del Monseñor Escrivà que fuera. O sea que  todo se iría al garete.

Otra razón también sería mantener una imagen de perfección, especialmente en temas de castidad, en los ambientes eclesiásticos. Me ha sorprendido lo que he ido leyendo sobre cómo algunas personas han vivido este tema. Yo fui un pardillo, pues en veinte años, me esforcé como un jabato en este tema. Jamás hubiera pensado que algunos hermanos míos se iban de picos pardos. Lo sabía de algún supernumerario, pero jamás lo pensé de un numerario o agregado. No lo critico, pues mis primeras experiencias en este campo han  sido después de los cuarenta, y lo considero una chorrada. Además de que me sirvió, con la manga ancha que ahora tengo.

En resumen, mi tesis es que la confesión puede ser útil si el penitente la vive como un medio de liberación, pero tal como se vive en la Obra se ha convertido en un medio para tener bien cogidos, por abajo, a los miembros de la Obra, y de aquí la insistencia de este tema que nunca cambiará, pues es esencial en la estrategia de poder opusdeiana, que sirve para relativizar todo aquello que no es  provechoso para la Obra, y en cambio magnificar aquello que a la Obra le interesa. Desconozco cómo funcionan las chicas, pero supongo que para ellas, el acercarse al sacerdote, alguna vez, debe representar un tormento, ya que es la  única carta que él puede utilizar para comerles el coco de forma personal.  ¡Viva la libertad!

Rocaberti









Este artículo proviene de Opuslibros
http://www.opuslibros.org/nuevaweb

La dirección de esta noticia es:
http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=8004