El sentimiento más profundo.. Jason Jonas
Fecha Friday, 03 June 2022
Tema 010. Testimonios


En cierta ocasión me reuní con compañeros y compañeras de la carrera en un aula de la universidad durante un trabajo por la mañana. Por alguna razón de repente apareció por allí un numerario. Yo ya no vivía en la obra desde hace un par de meses al haber reflexionado LO VERDADERAMENTE HUECA Y VACÍA que era mi vida en ese lugar, lo cual es una enorme paradoja con respecto a la vida “espiritual y divina” a la que hacen alarde (aun viviendo como un auténtico numerario en todo y teniendo a Dios presente en todo momento).

Estaba yo muy concentrado con todos y todas por allí, pero cuando llegó este numerario medio que me envolví en la plática, me alejé un poco del lugar y comenzó la retórica de argumentación dizque divina para que recapacitara en mi decisión y volviera al infame redil. Después de un tiempo del cual NO ME DI CUENTA, cuando regresé noté que varios de mis compañeros y compañeras ya se habían ido. De aquí lo que SÍ ME DI CUENTA es que fue una gran descortesía de mi parte abandonarlos maleducadamente por atender a este numerario en sus rollos. Este pequeño relato retrata con exactitud LO QUE SUCEDE TODOS LOS DÍAS en el Opus: Uno se enfrasca en verdaderas tonterías de sectas MUNDANAS y deja atrás lo que realmente vale la pena vivir -cara a Dios- en este mundo (sin perder de vista el valor trascendental de todo, y más aún, repito, de Dios).

Por supuesto que nada de lo que este numerario me dijo sirvió en lo absoluto en mi convencimiento de salir de ese engaño y de rehacer verdaderamente mi vida tras los años transcurridos dentro. Ah, y como en la mayoría de estas situaciones similares, al paso del tiempo ese numerario TAMBIÉN SE SALIÓ e hizo por igual su vida en otros contextos.

Considerando este recuerdo, no sé cuántos de mi generación de numerarios siguen allí. Calculo que de aquellos numerarios que habré conocido y convivido en los largos años que estuve adentro (tal vez unos 150 que más o menos pueda recordar de cara) se me harían mucho 8 o 10 que todavía sigan viviendo en el Opus… El número exacto será un enigma, pero la mayoría sí ubico que se han salido.

Cuando deambulo por la calle, por diversas circunstancias de repente me encuentro en la cercanía de algún centro al cual acudía… Y me detengo a pensar: ¿Quién está en ese mismo espacio que alguna vez habité? (no le llamo ni siquiera casa). ¿Quién y qué estará haciendo aquel POBRE infortunado ADENTRO de aquel oratorio, recamara, sala, comedor o estudio mientras el mundo y Dios están justamente AFUERA?

Y lo que me provocan esos pensamientos son escalofríos… Que no los que pudieran provocar algún momento de terror (aunque poco falte para ello), sino son aquellos que se provocan en la mayor lástima y pesar por quien habita en este mismo momento esos lúgubres y fríos espacios…

A veces me imagino que si me topara con algún numerario de esos 8 o 10 que todavía siguieran allí, lo primero que se me vendría a la cabeza es COMPASION… Los compadecería en todo mi ser al mirarlos sabiendo que su sonrisa solo trata de opacar su dolor justamente en el reflejo de la compasión que los demás hacen de ellos (y que sí observan en sus conciencias, pero que “religiosamente” enmudecen…).

Pienso que si se me topara con uno de ellos de frente, ese uno me miraría “orgulloso” pensando para sí: “Mírame, YO sí fui ´fiel´ a mi ´vocación´…”; mientras yo le miraría y pensaría para mí: “Pobre desdichado, viviste una vida que no fue tuya y por supuesto muy fuera de lo ordinario…Tu vida no fue ni por tantito ni más ni menos valiosa que cualquier otra vida humana por vivir dentro del Opus… ¿¿vocación?? Pobre desdichado…”.

Tal vez uno que otro hoy es sacerdote, uno que otro seguirá “sobreviviendo” haciendo otras cosas que no son las que les pide el Opus, uno que otro seguirá clavado tristemente contabilizando el número de niños y niñas que captan y atrapan en colegios y clubes… En fin, para todos ellos y ellas, el más profundo sentimiento que de verdad del corazón me surge no es otro más que COMPASIÓN...

Es lamentable que existan todavía este tipo de instituciones que arruinan vidas enteras con sus dizque “llamados divinos”, todo por los aires de grandeza de sus autoproclamados “divinos hacedores”… En diferentes contextos, pudiera no haber diferencia esencial entre uno de estos fundadores religiosos y uno que otro Koresh o Jones, o cualquiera que usa la manipulación religiosa para sus propios propósitos... ¿Quién no se compadecería de los pobres infortunados que cayeron en su trampa? (aunque sus circunstancias y desenlaces sean un tanto diferentes).

La paradoja se constata: Ellos son realmente los ciegos guiando a otros ciegos.

El Opus no vale ni una sola pena. Algún día te darás cuenta de todo esto.


JasonJonas







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