Andas equivocada Farolitorojo.- Zatan
Fecha Wednesday, 08 July 2020
Tema 020. Irse de la Obra


Querida farolitorojo, había pensado no escribir mas aquí ya que la última vez alguien (con buena intención y cariño) dio mas datos de los necesarios para localizarme, le faltó el número de DNI (que es el 24.2¥¤.∞8ħ-ʋ) y mi mail, que cuando uno usa un pseudónimo es porque prefiere no ser reconocido. Pero ante tu escrito me veo obligado a escribirte para ver si nos aclaramos.

Dices que “hubo un gran aprovechamiento de mi falta de valor” y no estoy de acuerdo con eso, te sigues echando la culpa. Te estás autocastigando. Pero ya volveré a este punto.

Cuando uno se marcha, con portazo, suavemente o porque te aconsejan que lo mejor es marcharte, te hacen creer que eres mala gente, malísima, de lo peorcito que hay y, precisamente por eso, lo único que te espera es una panzá de rejalgar. Hagas lo que hagas todo lo vas a estropear.

Otra posible fase es la de sentirte la persona mas cretina del mundo mundial por haber escrito la famosa carta y que todo ha sido una pérdida de tiempo, oportunidades, amistades y familia. O que eres prácticamente la unica persona que, después de haber conocido las bondades de la madre guapa, es capaz de abandonarla siendo traidor a algo previsto desde toda la eternidad. Después pasa el tiempo y te das cuenta que no eres un bicho tan raro, que hay mas náufragos de la misma barca, muchos, y que a algunos que ya estaban en el agua encima le han dado con un remo, eso si, siempre con mucha caridad (?). Y, mas adelante, podrás empezar a ver que algo bueno hubo, que entre todo lo negativo que veas también te habrá quedado algo positivo. Pero para esto es necesario que pase el tiempo que en este tema si que lo cura casi todo.

Y volvamos al primer punto, te voy a tirar de las orejas por decir que fue por culpa de tu falta de valor para tomar decisiones. Para escribir la famosa carta hay que tener mas valor que el Guerra. pero hay además una serie de atenuantes para que no te auto-maltrates.

Imagino que tu te incorporaste mediante un “especial contrato” y has de saber que un contrato es un documento, normalmente escrito, en el que se expresa un acuerdo de las partes, tu te comprometes a algo y yo a esto otro y se firma. Tiene que ser una clara expresión de las condiciones importantes. Pero si una de las partes no dice todas las condiciones esenciales, se puede estar ante un error (en la otra parte) esencial o sustancial. Si, encima, ese error ha sido provocado con la intención de hacer firmar ese contrato (porque si se sabía todo ni borracha hubieses firmado) podemos estar ante lo que se llama dolo. El dolo en derecho civil es entendido como una maniobra o artimaña que tiende a engañar a una parte para que firme un contrato y normalmente cuando se pilla a un “dolante” se le obliga a resarcir al engañado.

Ahora dime si tu, en el momento de escribir la carta, tenías idea de, al menos, el uno por ciento de lo que te estabas comprometiendo. No, ni tu ni casi nadie. Tu firmas y después te llegan con el plano inclinado (dolo) y solamente con el paso del tiempo te llegas a dar cuenta que te has metido en un berenjenal de tres mil pares de narices y te preguntas ¿qué hace una chica como yo en un lugar como este? Y empieza tu odisea por abrir esa puerta … que te dijeron que estaba abierta de par en par. No fue tu falta de valor para decidir, te vendieron la torre de Pisa que, al pasar el tiempo, descubres que no es de Pisa y que ni siquiera es torre. Tu querías comprar una torre y te endosaron un unicornio rosa y, por tanto, ese contrato es papel mojado. No existió.

¿Te van a queda marcas? Pues claro que sí. Hay gente a la que han hecho creer que la voluntad de Dios es la voluntad de la dirección y, al romper con la madre guapa, se ven obligados por coherencia a romper con Dios. Hay otros que quedan tocados de la azotea (de psiquiatra). Los hay … de todos colores.

El otro día descubrí que sir Thomas More (santo Tomás Moro) es uno de los nuestros. Pitó, hizo la admisión y la oblación pero, antes de la fidelidad, se dio cuenta de que aquello no era lo suyo y dejó la cartuja cuatro años después de haber entrado. Al parecer no le quedó ningún problema psicológico, el resto de su vida lo hizo tan bien que hasta lo nombraron santo. Lo propongo como patrón de esta página, en otros lugares solo lo tienen como intercesor tal vez por el mal ejemplo que puede ser. ¿Agustina?

Farolito, lo hiciste bien al entrar y también al salir. Actuaste lo mejor que podías actuar con los elementos que tenías, fuiste generosa. Por favor no te autoimpongas la maldición del rejalgar.

Abrazos muchos y a cuidarse del virus que, creo, lo trasmiten los mandriles.

Zartan







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