La verdad, a pesar de la mentirosa honestidad.- Solitudine
Fecha Viernes, 17 marzo 2017
Tema 010. Testimonios


Mi carrera: ingeniero industrial. Mi profesion: departamento de marketing de una multinacional. Hasta que llegó la primera crisis económica y empezaron a despedir de la empresa a los más antiguos, a los de más edad, a los que rendian menos... Yo pensaba que a mí nunca me iba a tocar, hasta que llegó. Me fui al paro y durante un año me dediqué a buscar trabajo. Currículos, entrevistas, sensación de no servir para nada, ser un deshecho de la sociedad. Hasta que el director del centro me dijo podrías prepararte unas oposiciones. Y así lo hice. Busqué hasta encontrar algo que se pareciese a mi perfil. Me inscribí y empecé a estudiar 8, 10 horas diarias o más. Se me respetaron la horas de estudio, iba a una biblioteca y todo marchaba bien.

Fallece mi padre el día anterior al examen de la oposición. Dos días de cuerpo presente en casa de mis padres, entierro, funeral etc... Cuando volví al centro retomé mis estudios pero con otro ánimo. Había perdido una ocasión y hasta el siguiente año no convocaban más oposiciones. Me inscribí a la primera que salió, pensando que con este desánimo no las sacaría. Un día me dijo el director, mira por qué no llamas a fulano que trabaja en tal sindicato. El fulano era un agregado al que yo no conocía. Total que le llamé, me citó en la sede del sindicato y allí fui. La conversación se centró en las oposiciones. Me dijo que iban a empezar unos cursos de preparación para las oposiciones que yo me estaba preparando, que empezarían la semana siguiente y que me ayudarían.

La semana siguiente me presenté en el sindicato y me hicieron pasar a un aula donde había unas veinte personas más. Lo primero que nos dijeron era que teníamos que rellenar una ficha, pagar la matrícula y hacernos del sindicato. Eso era imprescindible. Bueno yo pensé,  hago esto ahora y luego me doy de baja. Para abreviar diré que recibimos tres o cuatro meses de clases. Llegaron las fechas de los exámenes y nos citaron en un piso alquilado y secreto del centro de Madrid. Una vez allí nos dieron las preguntas y respuestas de los tres exámenes que se iba a realizar.

Cuando llegué al centro se lo conté al director y me dijo tú adelante. En aquel momento, hasta el día de hoy y por eso lo cuento, no tuve la sensación de actuar mal. Tenía el beneplácito del director y con esto me bastaba. Por supuesto no sólo aprobé sino que saqué sobresaliente y obtuve una plaza deseada por muchos en un organismo público en el que comencé a trabajar al mes y medio. ¿Por qué cuento esto ahora? Porque es ahora cuando me doy cuenta del error que cometí. Es verdad que "fui inducido" pero eso no quita para que yo reconozca mi equivocación. Ahora pienso en aquel agregado, en el director del centro y creo que les faltó al menos la misma honestidad que a mí. Obedeciendo nunca te equivocas. Más que nunca esto es mentira. Si otros lo hacen, no es excusa para que lo haga yo también, sobre todo si presumo de llevar una vida en la que el centro es la búsqueda de la santidad en el trabajo ordinario.

Ahora estoy jubilado. A menudo pienso en las personas que se quedaron sin puesto de trabajo por la deshonestidad de unos chiquilicuatres que lo único que pretendían era ganar su pan con el sudor y dinero de otros. Pido perdón. Puedo jurar sobre la Biblia que lo que he relatado es verdad. He silenciado nombres de personas y lugares para no hacer daños colaterales.

Solitudine 









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