Familias híper numerosas.- Ramón
Fecha Miércoles, 15 marzo 2017
Tema 080. Familias del Opus Dei


Hola,

 

He leído el comentario que hace Class sobre el fallecimiento de un supernumerario del Opus que deja la familia más numerosa de Europa. Vaya por delante mi más sentido pésame a esta mujer y a estos hijos. Qué desgracia, sobre todo para los más pequeños.

 

No soy quién para juzgar la familia que cada uno quiera o pueda tener, pero me horroriza pensar (reitero: me horroriza) que hoy día se siga poniendo este tipo de familia  como modelo para los fieles de la prelatura unipersonal, y tengo varios comentarios que hacer.

 

No quiero entrar en lo que supondría para la salud del planeta, como dice Class, si todos tuviéramos 18 hijos. En 18 años la población de la tierra alcanzaría los 45.000 millones de personas uno al lado del otro. Incluso con 10 hijos, tendríamos 27000 millones, y eso estimando que en el mundo hay 2000 millones de parejas en edad reproductiva, que pueden ser más. El acabose.

 

En primer lugar, no veo cómo se puede mantener una familia así con los sueldos de la España actual, que han caído en picado desde la crisis de 2008, junto con una mucho peor calidad del empleo. Porque los gastos que proponen, no sólo de manutención, sino de logística, como ropa (que tras el tercer hijo no aguanta más), varios minibuses o una casa capaz de albergar a toda esa gente (y además, calentarla en invierno), tienen que ser de impresión. Por no hablar que parece que van a colegios el Opus, con el coste que implica. Y encima, van a esquiar una vez al año. ¡Y salen de copas con otras familias!

 

Yo soy médico, y desde luego no podría aguantar ese ritmo de gastos con mi sueldo normalillo de la seguridad social. Tendría que trabajar muchas horas extras, y aún así. Vamos: que esta gente está muy bien de pasta (al parecer él ha vivido los años buenos del booom inmobiliario y ella trabaja en una empresa familiar), cosa que muchos opusianos de a pie no creo que puedan disfrutar. ¡Porque encima ella no puede conciliar la vida laboral y familiar, que en su empresa entra a trabajar a las 8!

 

Pero ahí no para la cosa: no me quiero imaginar el estrés que puede ser cuando dos, tres o cuatro se ponen a berrear a la vez. O cambiar pañales a tres críos de una tacada. O cuando cuatro a la vez están en la edad del pavo. Con frecuencia se dejan de lado estos factores, y se fía todo al cuidado que unos tienen de otros, o a los familiares que ayudan. Genial. A mí me gustaría ver lo que opinan esos niños, al cuidado de sus hermanos mayores o los hermanos al cuidado de los pequeños. Eso nunca sale en los reportajes gloriosos de las superfamilias. Porque encima ¡viajan a Kenia! ¡Y a Torreciudad! O sea, que dejan a los hijos solos no se sabe muy bien con quién. En mi corta experiencia, cada hijo es una prueba para el matrimonio. Claro, a partir del cuarto ya se crían solos, o unos a otros. Pero que yo sepa, no se trata de eso, sino de que los padres puedan atender a sus hijos. Por no hablar de las asambleas familiares en plan CNT: me gustaría ver el caso que hacen esos hijos a los intentos de ponerles, además, objetivos anuales de comportamiento. 

 

Tiene que ser duro ser un opusino de a pie y que te pongan estos ejemplos deslumbrantes, cuando tú tienes un sueldo normal, una familia normal que tiene broncas, que no te sale nada perfecto y sobre todo, si eres mujer y vas por el quinto hijo y tienes una incontinencia urinaria que te tiene muerta. Porque no lo olvidemos: todo esto de las familias numerosas es un invento ideológico. El Evangelio, que sepamos no hace ninguna referencia a los hijos o no hijos. Ni los Hechos, ni las Cartas  (San Pablo prefería el celibato para todos, de hecho). Vamos, que es un invento de algunos curas, ni siquiera teólogos. Pues hale, se lo imponen a la gente y a frustrarse, que es gerundio. Ellos no los tienen que criar. Y menos aún, parir.

 

Todo esto no tendría ironía si la política social y la ideología que esparce el Opus Dei desde sus facultades de economía y sus institutos de negocios (vulgo IESE) no fuera exactamente la contraria a lo que facilita la familia numerosa: neoliberalismo a ultranza (es decir, cruel capitalismo manchesteriano), y vale: bajar sueldos, contratos volátiles, quitar protección social, privatizar los servicios públicos, copagos a tutiplén... Ideal para que uno se plantee no ya tener hijos, sino tener pareja o siquiera una mascota.

 

En fin, tengo serias dudas sobre si este tipo de mentalidades hacen más felices a las personas o no. Espero por su bien que puedan llevarlo adelante.

 

Quede en paz Chema Postigo, que descansa en la bondad del Padre, y que sus hijos y esposa puedan recibir la paz en la que él descansa.

 

Que Dios os guarde

 

Ramón









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