Agradecimiento.- Kaiser
Fecha Monday, 19 July 2010
Tema 900. Sin clasificar


Querida Inés, querida Agustina, queridos todos:

Os agradezco de corazón las muestras de cariño que me habéis brindado en estos días de tribulación, más por las circunstancias en que se ha venido desarrollando todo que por el hecho en sí de su muerte, que para ella era una de las tantas cosas que uno tiene pendiente de acometer en la agenda, así de natural se lo tomaba.

Ella fue pupila del doctor Sánchez Lucas, discípulo de Ramón y Cajal, quien -contaba ella siempre- se estaba afeitando cuando le sobrevino un aneurisma cerebral y, como quien le pide una toalla a su mujer se puso a impartirle una lección magistral, relatando el curso de los acontecimientos y previniéndola acerca de lo que tendría que afrontar. Y añadía ella al concluir su relato que esa era la muerte que ella quería, el aneurisma cerebral, la muerte dulce la llamaba, la que finalmente podrá tachar en su agenda.

Como algunos saben y como cuento en uno de mis escritos, ella también fue de Casa. Le descubrieron la vocación de una manera tan clara que bastó el contagio hospitalario de un infiltrado pulmonar mientras desarrollaba su tarea de enfermera -lo que supuso su confinamiento al Pirineo- para que la visión clara de esa vocación se les transmutara en la visión de un largo futuro atendiendo a una joven enferma. Pero más tarde ella sanó  y su grandeza de espíritu le impidió siquiera torcer el gesto ante los mezquinos, y hasta el último día llevó en su agenda la fotografía de Sanjosemaría.

Cuando nos conocimos, bueno, me "conoció" sólo ella, ya no estábamos en Casa, pero ella seguiría toda la vida siendo fiel al ideal juvenil, generoso y sin límite que la enardeciera, quizá porque sintiera que traicionar ese ideal era lo mismo que no dar la medida de sí misma ante los retos de la vida.

Fue más grande que el OD. Los del club del celemín, los de la medida mezquina, no podían encerrar en sus estrecheces un ser de tamaña envergadura.

Es curioso que ella quería tener 9 hijos y yo nunca supe el porqué. Cuando se le preguntaba enarbolaba una historia de una familia que conoció, pero lo contaba como a beneficio de inventario, sin convicción, y con la sonrisa del tahur que se sabe poseedor de una carta en la manga.

Hemos tenido 6, que a la vuelta de mi pesadilla entre militares norteamericanos enfangados en el acre negocio del horror, me he encontrado tranformados en 6 distintas reproducciones de su madre, con su fuerza, su coraje, su eficacia, su resolución, su humanidad, su temple... no puedo seguir, yo tampoco tengo para medirla más que un triste celemín.

Después tuvo otras dos gestaciones frustradas, o sea, que estuvo cerca; lo que decía antes que era curioso es que por esta web me enteré que quería 9 porque a las mujeres se os dice que la santidad se gana a partir del octavo.

Y ahora nos mira con esa leve sonrisa... a saber qué esconde la carta que le ha correspondido en el nuevo reparto.

Hago extensivo el agradecimiento a todos los amigos de Vuela Libre.

Contra mi costumbre, hoy no cité a nadie, porque la única que merecería ser citada aquí es ella.

Descanse en paz.

Kaiser









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