Vaya con la praxis, qué mala es...- hal_9000
Fecha Viernes, 09 julio 2010
Tema 070. Costumbres y Praxis


Efectivamente Juan Ignacio: Grandes hombres como Hitler o Stalin también tenían un espíritu muy bueno, lo que pasa es que su "praxis institucional" pasaba un poco por encima de lo que vienen siendo las personas y acabó muriendo gente. ¡Vaya por Dios!.

En el opus no se mata gente -bueno, al menos un caso de suicidio provocado por "la praxis" del opus conozco, pero ese es otro tema-, pero sí se la daña irremediablemente. Y se la daña según reglas escritas que se pueden consultar en los documentos secretos que aquí se publican, que resultan bastante contrarios al Derecho Canónico sobre todo en lo que a interpretación conforme al espíritu del fundador se refiere, bueno, el espíritu o la praxis que tenía el buen hombre de hacer su real gana pasándose a la Iglesia por el arco del triunfo, con mucho respeto a las formalidades de cara a la galería, qué duda cabe.

Prueba de ello son las nuevas versiones edulcoradas de muchos documentos "poco convenientes" que van apareciendo, uno de ellos referido por ejemplo al trato con los exmiembros. Veremos el nuevo catecismo las sorpresas que nos depara, de espíritu y de praxis o viceversa.

Ver el daño que hace la obra es muy sencillo: En cada caso de conflicto de derechos entre el miembro y la institución, pregúntate quién sale perdiendo, objetiva y materialmente. No sólo al salir, sino sobre todo cuando se está dentro.

Ése es el espíritu que informa la praxis de la obra hasta los tuétanos. Primero la institución y después, mucho después, las personas, la Iglesia, y todo lo demás. Todo está justificado con tal de proteger a la institución y a sus miembros en tanto en cuanto le son útiles, muy especialmente la mentira en todas sus variantes; eso es algo que todos los que hemos sido numerarios hemos experimentado. La autorización a mentir, a omitir la verdad por el bien de la obra es una de las primeras reglas internas que se aprenden.

Y es que para defender algo de esa manera hay que amarlo de forma fanática, para poder poner todos los medios que el fin requiere, fin que no es otro que la salvación de la humanidad mediante la perpetuación de la institución mediante la adición de nuevos miembros que así se salvan y salvan a otros y así hasta salvar a la propia Iglesia de su mala "praxis", especialmente desde el Concilio.

En fin tampoco pasa nada ¿no? "hoy acierto, mañana me equivoco y así es la vida". Mientras no te toque a ti, añado yo a tu divertida definición de "praxis".

Pues nada tú sabrás lo que haces por aquí fuchicando...

hal_9000









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