La verdadera obra de Dios es liberar a los pobres.- Antón
Fecha Viernes, 05 septiembre 2008
Tema 125. Iglesia y Opus Dei


La verdadera obra de Dios es liberar a los pobres

 

Por Gabriel Sánchez. (Diácono).

Noticias de Guipúzcoa. 4 de septiembre de 2008

 

SIN ninguna animosidad… pero en América Latina cada vez que un obispo realiza una barbaridad, en forma refleja pensamos "seguro es del Opus Dei". Hoy ya nos queda claro que el problema no es ir contra la Teología de la Liberación. Lo que intenta el Opus Dei es rescatar aquello que ha sido producto de sus afanes, el poder y la riqueza. Trata de ahogar todo movimiento progresista que (dentro y fuera de la Iglesia) se les cruza por el camino, pero no lo hacen porque tengan algo contra esos movimientos, sino porque su concepción cosmología, abonada por lo más conservador del pensamiento católico, es un modelo de sociedad que se parece mucho al neoliberalismo, pero con unos siglos más de encaje y telarañas...

Es por eso que en su ámbito de acción y con la conformidad de alguno de los estamentos de poder vaticano se han dedicado a aplastar todo lo que se oponga a ese modelo conservador y capitalista. Que incluye abonar la idea de que el milagro -que "suspende las leyes naturales"- sólo lo hace Dios, por encargo de la Jerarquía, para testificar la santidad -y si es de la Obra, mejor, más rápido y con más santidad-. Que Adán y Eva son personajes históricos y que la propiedad privada, en la Jerarquía divina de valores, está junto a la Virgen María.

Que los pobres deben ser siempre pobres y que acumular tanto como se pueda, mientras millones se mueren de hambre, es voluntad de Dios, y que si ello contamina y destruye ecosistemas, es el precio del progreso. Sus grupos de cuadros laicos, gente muy poderosa, siempre está cercana a negocios poco claros, a dictaduras y fundamentalmente a grandes movimientos de dinero, y por supuesto a multinacionales dispuesta a expoliar, contaminar y lucrar.

Lo peor está por venir. Saben que en América Latina el poder, y con él también el dinero, se les puede ir de las manos y con ello la tan manida capacidad de acumular "honestamente".

Entonces, van intentar manejar a la Iglesia, influenciando a todos los estamentos jerárquicos, con sus amigos romanos, para resistir los cambios y para aliarse a las resistencias de derecha de todo el subcontinente. Ellos saben que las comunidades estarán del otro lado y todos saben que eso no les importa.

Ya muchos cristianos e incluso sacerdotes, han tenido dolorosas experiencias en plenas dictaduras.

Esto pone a la Iglesia en Latinoamérica, ante una encrucijada histórica. Encomendémonos a las manos del Espíritu que siempre tendrá a su lado el trabajo, la lucha y la entrega de la Jerarquía más evangélica y de las comunidades. Esa lucha por la liberación que se está dando ya en Latinoamérica, se desarrolla en todos lo campos de la sociedad y eso incluirá la Iglesia.

Desde la Bolivia ancestral hasta la rítmica Venezuela, desde el Brasil de los pobres hasta la Argentina de los estancieros. Allí estaremos, peleando por el porvenir. Tal vez sea buen momento para hacer silencio y volver a escuchar aquellas entrañables palabras del Maestro: "Vended vuestros bienes y dadlos a los pobres…porque donde este vuestro tesoro, estará vuestro corazón" (Lc. 12,15. 32-34).

Por lo menos que los libros de historia consignen, que la los seguidores de Jesús de Nazareth, estuvieron, como su maestro, al lado de los sufrientes y marginados y los "otros" al lado de sus opresores y sus riquezas.









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