El derecho a criticar al Opus Dei desde dentro. A Alberto José.- Trinity
Fecha Lunes, 14 enero 2008
Tema 060. Libertad, coacción, control


Estimado Alberto José:

 

            Comprendo que la deformación que se difunde en la Obra (para obtener un sometimiento incondicional de nuestras conciencias -que sólo deberían someterse a Dios- a las directrices de l@s directores/as), te lleve a pensar que hay que someterse a los mandatos ilegítimos de ést@s, como medio de identificación con Cristo en la Cruz.

 

No es ése el sentir de la Iglesia católica, primero porque reconoce que todo fiel cristiano tiene derecho a discrepar de los mandatos de sus pastores cuando los consideran contrarios al bien de la Iglesia, y a denunciarlo a la autoridad competente (ver el c. 212 del Código de Derecho Canónico).

 

Además, como viene insistiendo Benedicto XVI, no es cristiano un ascetismo estoicista que considere la anulación de los aspectos positivos de nuestra personalidad como un camino de crecimiento espiritual: Cristo no nos quita nada (bueno), suele decir el Papa: nos lo da todo. Deberías leer el apartado relativo a la deformación del concepto de esperanza, en la cultura de la modernidad, que aparece en los números 16-23 de su nueva encíclica sobre la esperanza, en que se explica que es errónea la idea de que la fe en el más allá nos debe llevar a renunciar a la realización humana acá; así como los números 35-37, en que se delimita el auténtico sentido de la mortificación cristiana.

 

También quería responder al párrafo en que dices:

«Nadie está obligado a estar en una institución como la Obra... Si no sientes tu vocación o si crees que no puedes "aguantar" una disciplina con la cual se puede estar de acuerdo o no, ¿no sería mas saludable para ti renunciar a ella en lugar de hacer críticas en un ámbito que, cuanto menos, es el menos adecuado?».

 

            Quédate tranquilo: en mi caso no estoy en la Obra por necesidad, pues afortunadamente soy de las –proporcionalmente- pocas que no dependen económicamente del Opus Dei, ya que tengo mi propio trabajo. Y tampoco tengo ningún problema vocacional, pues no soy yo quien está traicionando los ideales que me trajeron al Opus Dei, sino los responsables de la organización institucional. Deberían ser ellos los que se fueran o cambiaran, pues nunca la Santa Sede les ha autorizado a cometer las injusticias que vienen perpetrando.

 

            Respecto de no comentar estos temas en este foro respetuoso de comunicación y libertad, agradezco a Agustina que me haya ahorrado el trabajo de explicarte que éste es precisamente el foro adecuado, entre otros motivos porque en el Opus Dei está ilícitamente prohibida cualquier discrepancia legítima.

 

            Si eres el encargado de turno de la Oficina de Información del Opus Dei, no te digo más. Si eres, como dices, un supernumerario que escribe sinceramente, te aconsejaría que leyeras el escrito de Oráculo sobre La libertad de las conciencias en el Opus Dei: tu escrito –perdona que te lo diga- refleja que estás en un notable nivel de falta de discernimiento eclesial, que deberías intentar remediar.

 

Trinity









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