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HERENCIA / EL MISTERIOSO DESTINO DE 60 MILLONES

LA ULTIMA OBRA PIA DEL BANQUERO

 

Fuente: El Mundo.es
25 de marzo de 206

SE MURIO con una discreción impropia de un banquero: sin un gran funeral, sin una esquela... Luis Valls Taberner, ex copresidente del Banco Popular, era numerario del Opus Dei. Su fortuna, de unos 60 millones, ha podido ir a la Obra

JOSÉ MANUEL VIDAL
 
AUSTERO. «Hablar y gastar poco y mandar mucho» fue el lema del banquero Luis Valls Taberner. / BEGOÑA RIVAS

Me voy haciendo viejo. La muerte puede aparecer en cualquier momento.Cuando suceda, deseo que se deje en paz a los amigos. Deseo morir tranquilo... Ni entierro, ni funeral avisado, ni esquelas, ni notas necrológicas pedidas o provocadas... Que cada uno rece y encargue que otros recen». Éste es parte del texto de la carta que Luis Valls Taberner, banquero y numerario del Opus Dei, escribió de su puño y letra y envió al sacerdote director de su centro poco antes de morir. En la misiva, a modo de epitafio, el prestigioso banquero añadía: «Te envío el testamento, por si es de interés.Gracias. Un abrazo. Luis Valls». Pocos días después, el 25 de febrero de 2006, moría a los 79 años.

Así se despedía de su familia de la Obra. Como fiel seguidor de San Josemaría Escrivá, el que fuera durante tres décadas presidente del Banco Popular testaba a favor del Opus Dei y le dejaba toda su fortuna. Por obligación y por devoción.

Por obligación, porque eso es lo que hacen normalmente los miembros numerarios (célibes) del Opus que «libremente» lo desean, como precisan en la institución. «No tan libremente -matiza el ex numerario, Alberto Moncada-. Se trata de un testamento ológrafo que hay que entregar a la Obra, tras elegir seis de entre los doce albaceas testamentarios, que son todos numerarios. Antes se testaba a favor de una persona. Yo lo hice a favor de López Rodó. Y ni siquiera me dejaron quedarme con una copia».

Víctimas del sambenito de secretistas y ricos, en la Prelatura no les gusta que se les asocie a banqueros, dinero, herencias y testamentos. «Nos disgusta que nos traten de ricachones, porque la realidad es muy diferente y la mayoría de nuestras obras apostólicas son deficitarias», explica Manuel Garrido, portavoz de la Oficina de Prensa del Opus Dei en Madrid. Pero la verdad es que, entre los 85.000 miembros del Opus, siempre han figurado grandes banqueros y empresarios. Personas que manejaron durante su vida miles de millones de euros. Eso sí, viviendo con dignidad, sin grandes lujos.

Luis Valls, por ejemplo, vivía en una residencia de la Obra en la colonia Mirasierra de Madrid con otra docena de numerarios.Un centro discreto y austero. Con una pequeña capilla, un comedor, una sala de estar y habitaciones individuales para cada residente.«La de Luis era normalísima, bien puesta y con gusto, pero sencilla.No era una estancia de primera clase ni tenía un tratamiento especial. Porque en la Obra no hay categorías. Todos somos iguales», asegura Manuel Garrido.

Los numerarios tienen que contribuir al mantenimiento de la residencia en la que viven. Cada uno viene aportando una media de 600 euros al mes para gastos fijos de estancia y manutención. El resto de su sueldo también lo entregan a la Obra o, mejor dicho, como precisa Garrido, «a las obras apostólicas que cada cual decide».Y cada cual según las posibilidades de lo que ingresa y después de cubrir sus gastos personales, que no suelen ser muchos.

Vivir con lo mínimo material aspirando a lo máximo espiritual.A pesar de que, en el caso de Luis Valls, como banquero que era, podría permitirse todos los lujos del mundo. El consejo de Administración del Popular, formado por 20 vocales, se repartió en 2004 2,6 millones de euros. Un sueldo que, con ser importante, se queda escuálido comparado con lo que en esa misma fecha ganaban dos de sus colegas en solitario. Francisco González (BBVA) y Emilio Botín (Santander) se embolsaban 3,8 y 2,5 millones de euros, respectivamente.

Luis Valls ganaba menos. Entre otras cosas, porque una nota distintiva del Popular, el banco que dirigió durante 32 años, es que sus consejeros no devengan un céntimo por participación en beneficios o dietas de asistencia. Su única retribución es el dividendo de sus acciones.

Quizá porque, como reza la séptima edición del Catecismo de la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei, los miembros de la Obra «han de vivir totalmente desprendidos de las cosas que usan, y han de trabajar con rectitud de intención, sin un desordenado afán de lucro». El propio Luis Valls llegó a escribir en su carta-testamento: «No tengo nada de valor. Se puede tirar todo». Se referiría a los efectos personales. Porque, según la memoria del banco, la familia Valls Taberner posee casi el 1% de las acciones del Popular -0,6% Javier y 0,4 %, Luis-, valoradas a precio de mercado en cerca de 150 millones de euros.

En su otra familia de la Obra no confirman si las acciones de Luis Valls, unos 60 millones de euros, pasaron directa o indirectamente a manos del Opus. «Queremos hacer compatible la disponibilidad informativa más completa con el respeto a la intimidad de cada persona», explica Manuel Garrido.

Tampoco explican si se puede hacer un cálculo aproximado de lo que ingresa la Obra a través de las herencias. En cualquier caso, Luis Valls vivió como si no dispusiese de esa enorme fortuna.Su lema era «hablar poco, gastar poco y mandar mucho». Quizás porque uno de los criterios que deben seguir los miembros del Opus es «gastar sólo lo que sea verdaderamente necesario, según las diferentes circunstancias. Para ayudarse a adquirir ese criterio, los numerarios y agregados llevan la cuenta de esos gastos indispensables, pequeños y ordinarios, y la entregarán al Director, cada mes.Además, como es habitual en una familia, para los gastos mayores y extraordinarios, consultan previamente al director local», según detalla su propio catecismo. Consulta que Luis Valls, mitad banquero, mitad monje, no solía realizar a menudo.



CUENTAS DE LA OBRA

«Los ingresos y gastos de la Obra son los imprescindibles para su misión espiritual y apostólica», afirman fuentes de la Oficina de Información. La Prelatura como institución ingresó en España durante 2004, últimos datos disponibles, un total de 2.616.439, 94 euros, procedentes de donativos de los fieles (2.470.857, 74), otros donativos (51.687) y donativos dirigidos específicamente a cubrir los gastos de la Oficina para las causas de los santos (93.715,66). No se consideran aquí los ingresos y gastos de las iniciativas apostólicas que llevan a cabo fieles de la Prelatura con otras personas, y que tienen su propia contabilidad. Como ejemplo, los directivos de la Universidad de Navarra son responsables de su funcionamiento y de conseguir los medios económicos necesarios.Los ingresos que tenga la Universidad no tienen reflejo alguno en la contabilidad de la Prelatura. Este caso se repite siempre, en cada país, con autonomía y descentralización, según el dicho de que «cada palo aguante su vela». En cuanto a los gastos de la Prelatura, las cifras de 2004 señalan un total de 2.472.659,30 euros, dedicados en su mayor parte al sostenimiento de las sedes de la Prelatura; 510.000 euros se destinaron al sostenimiento y la formación de los sacerdotes. La Oficina para las causas de los santos requirió un gasto de 186.495, 87 euros.



Publicado el Lunes, 27 marzo 2006



 
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