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 Tus escritos: Llama la atención (Alguien sabe... Cap.16).- Satur

070. Costumbres y Praxis
Satur :

Capítulo 16 de '¿Alguien sabe qué es el Opus Dei?'
Enviado por Satur el 21/1/2004


Llama la atención las correspondencias recibidas por fieles de la prelatura en Orejas porque ni siquiera entre ellos están de acuerdo en qué es el opus dei. En una cosa sí que coinciden: en todas siempre se hace referencia al " os encomiendo","rezo por vosotros", en fin, que son gente muy piadosa. Puede haber en esas frases un cierto sentido de "tipo que hace de puente entre Dios y nosotros". Un Pontífice. Alguien elegido por Dios, y que es escuchado especialmente. Un ropaje farisaico de filactelias y de tribus levíticas que son los poseedores de los oídos y el corazón de Dios. Dicen "rezo por ti" del mismo modo que pueden decir " te voy a ayudar a que las cosas te vayan bien, pecador inmundo, alma descarrilada, perdido, macarra". No me fío de esos hombres que presumen de rezar por algo o por alguien, que usan la oración más como un recurso lingüístico hecho costumbre que como algo interior.

En mis años en la opus de Dios me recuerdo diciendo eso de "te encomiendo" a troche y moche. Y, lo que es peor, el afirmar en conversaciones con otras personas " esto que te voy a decir lo he llevado a la oración", "te lo digo en la Presencia de Dios"... era como si uno tuviera una gracia muy especial, un don extraordinario: el ver a Dios, hablarle, y escuchar su Palabra. Hay que estar muy ciego para no darse cuenta de la suficiencia interior que muestra uno cuando se abroga la voluntad de Dios en las almas porque, dice, lo ha llevado a la oración.

¿Qué oración es esa?. Todavía conservo en las mejillas dos ronchas rosas de apoyar los nudillos de las manos en la cara y los codos en las piernas durante 27 años de oraciones de la mañana somnolientas y nebulosas. Y una moradura en el brazo producida por el prelatureitor de turno que te daba un toque, cuando no te zarandeaba, para que despertaras. El celo de la casa de Dios le consumía. Y uno, cabreado por haberle despertado y con unas legañas que le llegaban hasta el Misal Iberoamericano le decía "¡paisa, tío, que no dormía, que estaba rezando!" Basta mirar muchos bancos de oratorio de centros y comprobar la cantidad de muescas producidas por las dentaduras de unos y otros al resbalar las manos de las caras y zorrostriarse contra la madera del reclinatorio. Estos ojos que se comerán los gusanos han visto a uno que ayudaba a Misa dirigirse en el lavatorio de manos al sacerdote con el jarroncete en una mano, el paño en el brazo y SIN la vasija donde derramar el agua. Y el cura poner los dedetes para que el otro los humedeciera. Los dos más dormidos que Lázaro. Y echar el agua entre los dedos, caer al suelo cual cascada alegre y saltarina, limpiarse el sacerdote con ceremoniosa unción, inclinación de cabeza del monaguillo, y a seguir...¡¡¡ y nadie nos dimos cuenta!. Estábamos amorcillados de sueño... Y, luego, "mira, esto que te voy a decir lo he llevado a la oración". Ya.

Las oraciones de la tarde en los cursos anuales, paseando entre los jardines, estirado en el césped, sentado en un banco a la sombra de un platanero o al borde de la piscina remojándote los petetes. O las oraciones en el coche, mirando el paisaje, escuchando la cinta de turno "En el taller de José"... y uno allá, con la mirada perdida donde parece que se junta el horizonte pensando en porqué los cepillos de dientes no se llaman cepollos de dientes, tiene más sentido, digo yo. Y, luego: "mira, he llevado a la oración lo que te he dicho..." rezar no es difícil, pero eso de tener vida interior, y ser otro Cristo -¡el mismo Cristo- y andar de santo chachi, cuidadín.

Por eso creo que no hay que ir por la vida diciéndole al mundo todo que rezo por él, y que soy un buen chico. Hace dos años que me negué a ser ídolo de nadie, a ser un referente de nada, un intermediario de medio pelo, a detestar mayúsculas que llevan a la sin razón y al fanatismo, a preferir ser admirado que querido, a ser otro Cristo, a dejar de andar dando lecciones y comenzar a aprenderlas como un torpe alumno balbuceante y con serios problemas de lateralidad, dixlesias, pelín de retraso mental y algo lerdo. Es una opinión.

Me comentaba hace unos día un ex supernumerario, la verdad es que nadie entendió como pudo pitar ese hombre, que le habían aconsejado que dejara la obra. Andaba con la herida abierta, y dudo que algún día cierre, porque el mismo sacerdote que le había insistido para que pitara, citándole la voluntad de Dios, el que lo había llevado a la oración y lo veía claro ( el sacerdote), el mismo, dos años después, le dice que "ha llevado la oración lo que le va decir" y es que a tomal viento. Que eso no es lo suyo. ¡Hombreeee, eso no se hace. A ver, si lo has llevado a la oración un año, y Dios te dice que sí, y dos años después te dice que no, ¿paisa, tronco?. En fin, allá lo dejé, con sus sesenta y cuatro tacos y que le echan de la prelatura.

Pero vale todo. Recuerdo que al morir, aunque nuestro padre no murió, nuestro amadísimo padre se fue al cielo, se contaban muchas historias de apariciones suyas aquí y allá. Luego no las vi escritas en ningún sitio, pero se contaba que el espectro de San Chema las montaba de yupiyayayupiyupiya, yupiyayayupiyupiyaaaaa. Una era que una supernumeraria con un niño de dos años tenía que ir a Misa, pero le agobiaba dejar al crío solo. Normal. Pero la tronqui, encomienda la custodia a nuestro queridísimo fundador y, como San isidro, se va a Misa. A la vuelta el niño está cenado, limpín y acostado. La madre alucina "¡¡¡Ahívaaaaaaa, tócate el pirindolo, ¿eto qué é lo qué é!!!!!", exclama. Y le pregunta al niño que con su dedito le señala la estampa de Josemaría y le dice que ha estado con él y tal, y que le ha hecho la cena, y le ha bañado y han cantado "pito pa que pites túuuuuuuuú".

Si cuela eso, ya cuela todo.

Aunque esto que he escrito no lo he llevado a la oración. Que conste.


Publicado el Miércoles, 21 enero 2004



 
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