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 Tus escritos: Morirse en el opus dei. Recuerdo que.. (Alguien sabe... Cap.7).- Satur

070. Costumbres y Praxis
Satur :

Capítulo 7 de '¿Alguien sabe qué es el Opus Dei?'

(Enviado por Satur el 15-nov-2003)

Morirse en el opus dei es algo asombroso, un pasmo. Viví muy de cerca tres- tres tipos magníficos-; muy de cerca. Y nunca logré acostumbrarme a comprobar qué rápido se olvida al sujeto paciente. Lo de "el muerto al hoyo y el vivo al bollo", allí se lleva al ciento por ciento.

Eso sí, como todo está escrito, reglado y protocolado, se viven todos los criterios que hay sobre el asunto: la mortaja de sábana (pobreza y tal), las veintintantas Misas si eres numerario o agregado, o diecitantantas si eres supernumerario, o siete si eres cooperador, o tres (o las que sean) si es pariente de uno de la obra, o una si eres el portero de la finca. También quién es el centro que se encarga de visitar periodicamente el panteón y tenerlo limpín y tal. Los criterios y costumbres llegan hasta eso y más, como VIM limpiahogar.

Si, por ejemplo, el moribundo escribe al Padre -cosa habitual si es una enfermedad (si es un accidente es difícil que pueda escribirle)-, el Padre le contesta, y esa carta de contestación sólo se la puede leer al enfermo el director de la delegación. Presencié una tarde como llegó el director de la delegación de turno, acompañado de el de San Miguel (no el de las cervezas, el otro, el de la delegación), y me sacan de la habitación del Hospital y le lee la carta y, al poco, sale el pobre hombre, el director de la delegación, llorando. Y se va.

Pensé que había sido por el contenido de la carta, pero narices. Resulta que el moribundo se sabía la costumbre, aparte de que con el director no se llevaba muy bien que dijéramos, y al terminar de leérsela le dice: vale, ya has cumplido lo que dice de Spíritu en el apartado tal, punto cual, y ahora márchate. Lo has hecho muy bien. Muy bien vocalizado.

El otro intentó demostrarle de que no, de que también le quería, pero, claro, no había aparecido por allí en un mes y medio desde que le dianosticaron la enfermedad, y no es fácil pacificar ánimos en una hora.

Anécdota.

Hubo un accidente de tráfico donde murieron dos numerarios, y un tercero salió gravemente herido. Consternación. El director de la delegación fue a visitar al accidentado para ver como estaba y, de paso, saber las circunstancias del accidente, y los últimos segundos de aquellos muchachos.

"Recuerdas qué hacíais"? - preguntaba. "Pues, nada, hablar"- contestaba el otro. "Pero, íbais rezando el Rosario, o lo habíais rezado antes... o, o haciendo alguna norma?". "No, no; íbamos hablando". "Y, oye, en el momento del accidente, ¿qué se dijo?, ¿os disteis cuenta de la situación" -preguntó buscando, quizás, algún apunte espiritual en aquellas últimos sgundos de aquellos fieles de la Prelatura. "Sí, sí - contesta el accidentado- cuando íbamos a dárnosla (el golpe) fulanito grito "¡¡¡que nos fooollaaaaaaaaaan!!!", y nos estrellamos". El director cerró los ojos, musitó una jaculatoria, y se marchó en silencio.

Una vez que te has muerto se celebra como lo que es la muerte, una buena amiga, ¡¡¡otro en el Cielo!!!, ¡¡¡¡BIEEEEEEN!!!. Hombre, no digo que se celebre en plan ¡alabí, alabá, alabín bom bam, fulanito, fulanito nadie más!, pero le falta un pelo.

Hace poco asistí a un velatorio en un centro de la otra sección -o sea, que me hice yo solito tres mil kilómetros en nada, y no lo dije al Marca- y aquello era un festival de alegría desconcertante. El que me acompañaba, compañero de trabajo de ella, me comentó "pero, ¿ésta gente no llora?, ¿no vivía aquí?... ¡si estoy yo más apenado que ellas!". Le dije que para qué contárselo, que no lo entendería, ellos le llaman FE, otros le llamamos falta de corazón, o no: es lo que se supone debe hacer una persona del opus dei que dice tener FE.

Una vez enterrado, al día siguiente, si no la noche misma del entierro, con el cuerpo del cadáver aún caliente, la vida sigue como si nada. Risas, gestiones y al poco tiempo el difunto está en la memoria de alguno: del que ocupe su habitación, y repose en su cama, y lleve sus ropas.

Soy consciente de que exagero... pero no mucho, no mucho.



Publicado el Sábado, 15 noviembre 2003



 
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