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 Tus escritos: Otra vez Pandora y su cajita.- Zartan

040. Después de marcharse
zartan :

Salypimienta nos ha clavado a los náufragos con su agudo análisis (al menos eso dice mi hermana chica). Yo estoy bastante de acuerdo con su análisis aunque tendría que decir que no todos los puntos o no en la misma intensidad se dan en todos los ex pero si no es al 100% debo admitir que bastante cerca le anda.

Hay conceptos que pueden matizarse, por ejemplo cuando habla de falta de apego y que rompemos totalmente con una persona por algo que haya hecho mal, o no que no se ajusta a lo que esperábamos, puede ser que no sea “culpa” de esa tercera persona y que el responsable de la ruptura sea uno mismo por haber creado una crisis de celos en alguien querido. Pero si, podemos romper totalmente con alguien, aunque eso no es exclusivo de los ex. Conozco una señora que rompió una amistad de años porque su amiga se presentó con un vestido blanco al matrimonio de su hija (todavía no entiendo la gravedad del asunto, debe ser por lo primitivo que soy pero os aseguro que no había forma de confundir la novia de veintitantos con una señora bastante entradita en carnes y en años).

Entrando a lo personal he de reconocer que el último punto “no estamos dispuesto a entregarnos para que nos vuelvan a destruir” me salgo de la campana de Gauss: no me apunto a nada (ni siquiera a una rifa) me da un repelús enorme si alguien me pide mi nombre para inscribirme en… lo que sea. También se me queda chica la campana con eso de “la poca generosidad para con nosotros mismos” al punto que -y ya me han caído varias broncas de mi mujer por hacerlo- no soy capaz de asaltar el frigorífico sin pedir permiso o que ella tenga que tirar mis zapatos viejos a la basura para que no los siga utilizando.

Otros puntos no me son para nada aplicables, por ejemplo el que dice que “no hablamos, pontificamos”. De esto nada, yo tengo muy claro que hay dos formas de pensar: la mía y la equivocada. Normalmente no pontifico porque soy infinitamente humilde y sé respetar muy mucho la opinión de los demás.

También por experiencia personal puedo añadir que hay cosas en las que, con un poco de buena voluntad, podemos mejorar bastante. Me refiero en concreto a eso de que “nos da miedo expresar nuestro afecto abiertamente”. Yo, después de años de esfuerzo, consigo decir al menos una vez al semestre “te quiero un montón” y -de verdad, creedme- no se me ha caído una oreja ni nada por el estilo, simplemente no pasa nada. Es sorprendente, increíble, probad.

Hay uno de los puntos que creo que merecería la pena sondear sociológicamente (aquí me pongo serio -en la medida en que puedo hacerlo-) y es en lo de la sexualidad. No sé si es que a mí me ha tocado solo la esquinilla de la famosa campana, pero conozco bastantes ex que han tenido nefasta experiencia matrimonial, vamos, que han durado menos que un chocolate en la puerta de una escuela. El récord es de una convivencia de solamente dos días lo que todavía para mi es un misterio ¿cómo consigues en 48 horas mandar a tomar viento un matrimonio?

Ojo, no estoy hablando de gente tipo Quasimodo (Jorobado de Notre Dame), Jack (el destripador) o alguien resumen andante de todas las patologías ideadas por don Sigmundo (Freud). Estoy hablando de personas normalitas, con buena estampa (no se porqué pero siempre la de ellas mucho mejor que la de ellos), listos y algunos en forma extracampana, alegres, deportivos, serviciales, generosos, top del top pero que -increíblemente- al poco tiempo de casados … cada uno por su lado. Yo le echo la culpa a esa prisa por hacer lo contrario que se hacía antes y las hay que se casan con el primero que pasa y ellos con lo primero que ofrece el mercado sin analizar a fondo la mercadería, sin valorar que es lo que hay detrás de esa apariencia del sueño idealizado. El príncipe azul destiñe enseguida y la princesa se vuelve a convertir en rana croante, muy croante, como la mayoría de las ranas.

Mi optimismo visceral me obliga a señalar que la mayor parte de los ex que lo están, están felizmente casados incluso después de años, después de canas, calvas, arrugas y curva de felicidad. Pero creo que, al igual que es mas frecuente la psicoproblemática entre los “colaboradores orgánicos” que entre el resto de la población, también creo que es mas frecuente la ruptura matrimonial entre la población ex. Si alguien puede aportar datos científicos me quedaría mas tranquilo con mi opinión.

Bueno, si has conseguido llegar hasta este punto de mis selváticos pensamientos pensarás que estoy de acuerdo al 100% con Salypimienta y es así pero creo que le faltó algo.

Como con la famosa Pandora, queda algo mas en su caja, también hay que rascar el fondo de la caja de Salypimienta que, como dicen en mi tierra “ajonde, ajonde que en el cu.. está lo mejor”. Han salido todo tipo de trancas y barrancas negativas, que si esto y que si lo otro pero, como con la famosa Pandora (seguro que familia de Pan d’Oro), si ella se guardó la esperanza para el final, nosotros también tenemos una sorpresa (gorda) que tenemos que valorar y es el cariño verdadero que encuentras en todo naufrago que se precie. Puede que no sea capaz de decírtelo pero te quiere a fondo.

Esto lo tengo más que experimentado. En mi bastante ajetreado movimiento para llegar a final de mes y sacar adelante mi tribu, he tenido la oportunidad de conocer y tratar a náufragos en los sitios mas variopintos. Gente de todos los colores, sabores y edades, cada uno hijo de su madre y su padre pero todos con un denominador común tan marcado que, aunque no lo conocieras hace cinco minutos ya te encuentras con esa persona como si hubiésemos ido a primaria juntos. No hay diferencia de edades ni de países, estás en sintonía desde el primer momento. Te da igual estar en un pueblecito del Lazio, con un polentone de Milano o una napolitana. Es igual estar en la Rambla de Barcelona tomando un chocolate, que en Antigua con una piña colada, en Bariloche o en Quito. De pronto te encuentras con alguien que se hace doscientos kilómetros para llevarte un poco de txistorra o, simplemente, para tomarse un café contigo en una estación de tren.

Este año que se va he tenido la suerte de recibir visitas en mi árbol, han pasado como una semana con nosotros dos insignes juristas, otro par de semanas dos preclaros filósofos (suponiendo que los filósofos puedan ser preclaros ya que para mi son mas bien preoscuros) y, para terminar, el otro día vinieron a almorzar con nosotros un canadiense y su mujer que es más alemana que yankee. Esto me ha permitido ampliar mi observación sociológica también a las respectivas contrapartes. Mi contraparte y yo no tenemos nada de filósofos, de juristas o de yankees y -sin embargo- la sintonía entre ellas ha sido perfecta.

Esa extensión de acuerdo entre personas, que no tienen nada de náufragos, no sé a qué se debe, tal vez por aquello que dicen los filósofos de que el bien -de suyo- es difusivo o por lo que dicen los químicos que igual disuelve a igual. No lo sé, lo que sí sé es que mi neska ha enganchado inmediatamente con los nuevos conocidos (náufrago/a y su contraparte) y tan felices todos. Tal vez es que haya en las contrapartes también un denominador común de tener que soportar las manías y trancas del náufrago de turno, deben ser abiertas de mente tanto como para poder lidiar con temas incomprensibles por no haberlos vivido, tal vez por ser personas que han conseguido superar la lista que nos ha ilustrado Salypimienta y ayudarnos a mejorar en cada uno de esos puntos. Tal vez.

No se cual es la razón, pero de verdad que calienta el corazón observar el fenómeno, ¡¡viva este rejalgar!!

Desde mi selva y esperando nuevos visitantes a mi árbol un abrazo enorme para cada náufrago, para su respectiva contraparte y para su tribu. Feliz Navidad a todos y un buen 2018.

Zartan de los Nomos




Publicado el Viernes, 22 diciembre 2017



 
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