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 Tus escritos: Sin CARIDAD todo se pervierte.- Salypimienta

090. Espiritualidad y ascética
Salypimienta :

Sin CARIDAD todo se pervierte

Salypimienta, 6/11/2017

 

Creo que todos quienes formamos parte de la Prelatura, nos hemos preguntado la razón por la que el Opus Dei acaba con la mayoría de sus miembros. Que no es con todos es cierto, pero la mayor parte de las personas que piden su admisión a la Obra, terminan fuera cargando un saco de culpas, traumas y miedos… o se quedan dentro cargando el mismo saco de traumas, culpas y miedos y con dosis altísimas de antidepresivos y ansiolíticos. Quiero suponer que habrá algunos miembros que viven felices y realizados dentro. Yo no conozco ni sé de ninguno, pero concedo que puedan existir…



En estos días hemos leído aquí estupendos artículos sobre la destrucción sistemática de las personas por parte de la prelatura, atribuyendo a “iluminaciones fundacionales” verdaderos atropellos que comete sin remordimiento de conciencia alguno, ni la más remota intención de corregir semejantes atrocidades morales. Muchos autores que aquí escriben, insisten en que el quid del problema se debe a las artimañas jurídicas con las que la Obra acomoda y explica las barbaridades que comete de manera que la autoridad eclesiástica, a la hora de investigar se encuentra con una Prelatura inmaculada a la que no hay que reprocharle nada… toda la basura está convenientemente guardada bajo la alfombra y los esqueletos bien ocultos en los armarios. Y así es.

La institución es experta en re-escribir, re-acomodar, re-ambientar, re-construir las cosas de manera en que nunca hace nada mal. Pienso, que el núcleo central del problema es que en el Opus Dei no existe la caridad en ninguna de sus manifestaciones. No sé si Escrivá en algún momento fue una persona que viviera la caridad. No recuerdo que en ninguno de los textos que leí se mencionara el espíritu caritativo del Padre, ni se contaran anécdotas sobre sus obras de caridad.

Durante todo el tiempo que pertenecí al Opus Dei, nunca vi que se practicaran las Obras de Misericordia como norma, ni que la caridad se viviera tal y como nos la enseñó el propio Jesucristo. No estoy diciendo que el Padre Josemaría no las viviera, sólo que no tengo memoria que se hiciera mención de ello, tal y como se contaban otras muchas cosas de él, por ejemplo: la manera de reñir a todo el mundo por detalles nimios, con el pretexto de vivir la pobreza o de la falta de visión sobrenatural al acomodar una silla.

Cualquier institución que se precie de ser católica, y sobre todo, que argumente ser el modelo de vida cristiano, debe tener entre su carisma fundacional la caridad… si no, no tendría razón de ser. En el Opus Dei la caridad brilla por su ausencia. Las Obras de Misericordia que son el vehículo efectivo de la caridad no se practican. Los fieles de la prelatura las ejercen de modo personalísimo y me atrevo a decir que casi casi a escondidas y pienso que esto se debe al egoísmo de la Obra. El Opus Dei sólo ve para sí mismo, para su propio provecho y por su interés. Todo lo demás no le importa, y si no le sirve o le estorba, simplemente se deshace de ello sin el más mínimo escrúpulo. Cualquier cosa que pueda parecer Obra de Misericordia está meticulosamente estudiada para aparentar ser eso, cuando en el fondo no es más que otra forma de proselitismo.

Recuerdo especialmente una práctica llamada “Los pobres de la Virgen” que consistía en visitar los sábados a familias pobres y obsequiarles con algún detalle extraordinario (para ellos) que les hiciera olvidar por un momento la pobreza. El ‘detalle’ por lo general era una caja de chocolates Ferrero Rocher, o algo por el estilo. En navidad el detalle eran turrones españoles. A las supernumerarias se nos conminaba a llevar a esa visita a nuestros hijos y a sus amigos para enseñarles a vivir la caridad. O sea, totalmente al contrario de lo que dice Mateo 6, 2-4: “Que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda”. Hay que tocar bombos y platillos para que todo el mundo sepa lo caritativos que somos. ¿Dónde se ha visto semejante estupidez? Ahora lo recuerdo y me siento una cretina absoluta. Obsequiar a personas sin recursos con cosas que ellos no podrían comprar no es hacer una caridad, ¡es hacerles una cabronada! (perdón). Es como decirles: Mira, yo que soy tan buena, te doy una probadita de las cosas sofisticadas de este mundo para que te des cuenta de lo miserable que eres. Más caridad sería darles en efectivo el dinero que cuestan esas cosas para ayudarles en lo mínimo de sus gastos…pero ¡no!, la Obra se opondría a ello totalmente.

La caridad (de dinero) comienza en Casa. O sea, en el Opus Dei, la caridad es SIEMPRE de fuera hacia dentro… nunca en sentido contrario. Recordemos que existe el apostolado de pedir… y al mismo tiempo te insisten que: “Ante el vicio de pedir, la virtud de no dar.” Así es de incongruente. No hay que saber mucho de la historia del Opus Dei para contar por miles las faltas de caridad que comete la Obra a cada momento. Lo peor es que cada falta de caridad se modifica y se adorna de tal manera que termina apareciendo como si en realidad fuera una Obra de Caridad y no todo lo contrario a ella, porque para eso el Opus se pinta solo… para hacer parecer lo que quieren que parezca. Ni siquiera se da limosna en la Misa cuando se asiste a la Parroquia (por lo menos las numerarias que yo conocí).

Tan grave es la falta de caridad, que la Obra en muchas ocasiones trata a sus miembros como si estos fueran artículos desechables, deshaciéndose de ellos en cuanto dejan de servir o en cuanto comienzan a ocasionar cualquier tipo de problema. Es más, cuando algún miembro deja comienza a ser un estorbo, ya sea porque no aporta dinero, trabajo, vocaciones, o comienza a dar problemas de falta de sometimiento o exceso de crítica, sin ningún tipo de escrúpulo comienza una campaña interna para deshacerse de él lo más pronto posible. Quizá no sería tan feo el asunto si no fuera por el hecho de que cuando se deshacen de ti, literalmente te abandonan a tu suerte sin ningún tipo de ayuda. Te dan la espalda por completo. ¡Como si te hubieras muerto!

Hace poco me enteré de que a algunos miembros se les considera deficitarios (me dieron ganas de llorar sólo de pensar que alguien pueda llamar a un ser humano deficitario). Son aquellos miembros que no aportan ya nada a la Obra, ni dinero porque ni trabajo tienen. El proceder con ellos es apartarlos poco a poco hasta sacarlos del centro y marginarlos de tal manera que pidan la dispensa. O sea, no das dinero, no trabajas, te quejas de todo y criticas todo. En lugar de preocuparse por entender lo que le lleva a ese miembro a esa actitud que generalmente es síntoma de una magnífica depresión, ¡no! Estás jodido… pues la Madre Guapa te va a joder más (estoy muy mal hablada, lo han de disculpar por favor).

Qué decir de la caridad con los enfermos de casa. Mientras sea una enfermedad ‘santificadora’ todo el mundo echa la mano. Un cáncer terminal es visto como una bendición, se cuida al enfermo con un celo exquisito. Se despliega una actividad caritativa que deja con el ojo cuadrado. Todo el mundo quiere cuidar y atender al enfermo porque seguramente se irá derechito al cielo a los cinco minutos de haber muerto. Si la enfermedad es una depresión… tratan al enfermo como si fuera un leproso. Lo ocultan y lo empastillan para que dé la menos lata posible, pero que yo sepa, tratamiento para la depresión (el protocolo indicado por la OMS) no le dan. Porque las depresiones se curan, pero no sólo con pastillas. Se debe llevar también un tratamiento de psicoterapia (que no siempre es bien visto en la Obra) y sobre todo el apoyo afectivo de quienes rodean al enfermo. Todas las personas con depresión que conocí a lo largo de mi vida dentro del Opus Dei eran tratados como algo incómodo. Psicólogos y psiquiatras eran vistos como seres a quienes temer. Había que solicitar un permiso especial para ir con uno y siempre tenía que ser con alguno recomendado por la Obra. Que me diga alguien que dentro tuvo depresión, el trato cariñoso y comprensivo que le ofrecieron todos sus hermanos. Cuando la tuve yo, lo más que me dijeron es que ofreciera eso por las intenciones del Padre. No saben que las depresiones también matan y son tan dolorosas como el cáncer más agresivo.

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Publicado el Lunes, 06 noviembre 2017



 
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