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 Tus escritos: Si Moisés fuera del Opus Dei…- Maria MR

010. Testimonios
Maria MR :

En una dimensión paralela, Dios acaba de entregar las tablas de la ley a Moisés, un numerario del Opus Dei. El buen hombre se queda un rato en la terraza del centro donde vive, el lugar en el que Dios le ha dado las diez tablas. Como veis, hay pequeñas variaciones entre las distintas dimensiones, aquí son diez las tablas, no dos como en nuestra realidad. Moisés recuerda la advertencia que le ha hecho Dios, que no se quede sólo con el contenido obvio de las leyes, sino que ahonde un poco en cada una de ellas. Así pues, Moisés comienza con la primera tabla y va reflexionando en voz alta...

1- Amarás a Dios sobre todas las cosas

“Hombre, ¡esto está clarísimo! ¿Cómo no vamos a amar a Dios sobre todas las cosas? ¡Hemos dedicado nuestra vida a Él! Pero Dios me ha pedido que profundice, a ver... Las “cosas” serán las cosas materiales, y está claro que a Él le amamos más. Quizá también se refiera a las personas, y por supuesto, a Él le amamos más. Bueno, está Nuestro Padre... Al Fundador no se le puede considerar como al resto, ¡está por encima! Tenemos que hacer caso de lo que dijo sin interpretaciones y hacer todo como nos enseñó, tenemos que amarle y rezarle, tenemos que leer sus escritos y meditarlos, contar anécdotas de su vida... ¡a San Josemaría sí le queremos sobre todas las cosas! También tenemos que amar a la Obra y al espíritu de la Obra por encima de todo, aunque a veces este espíritu no nos parezca muy de Dios. Pero ahora que lo pienso... la Obra es también una “cosa”, ¿hay que amar a Dios por encima de la Obra? Eso no. Oye, ¿no podría Dios haber escrito simplemente “Amarás a Dios”? Qué ganas de fastidiar con la segunda parte… Cuando baje con esta tabla me creará algún problema con los directores, más vale que la deje aquí. Dios no se enfadará, ya que más o menos amar a la Obra y al Fundador es como amar a Dios, ¿o no?”.

 

2- No tomarás el nombre de Dios en vano

“¡Pues claro! A ver si se ha pensado Dios que somos como esos que se inmolan gritando el nombre de Dios. ¡Para nada! Bueno, es cierto que alguna vez si me he quedado sin argumentos para que alguien haga algo le he dicho que “así lo quiere Dios”, que “está defraudando a Dios”, que “hay que ser generoso con Dios”… Pero es que es así, ¿no? Los directores lo hacen constantemente, y si ellos lo hacen estará bien. ¿Cómo van a equivocarse ellos? Si obedecen a la Obra ciegamente no se pueden equivocar, porque lo hacen en el nombre de Dios. Si el Fundador dijo que la Santa Coacción es “Santa”, será que es algo que viene de Dios, ¿no? Ahora que lo pienso, quizás dejo aquí también la tabla esta. Quizá el que se haya equivocado es Dios al ponernos este mandamiento.“

 

3- Santificarás las fiestas

“Por Dios, este mandamiento lo cumplimos a rajatabla, ¡tenemos cientos de fiestas propias! Pero claro, Dios me ha dicho que ahonde. A ver, quizá a Dios le parezca que sus Sacramentos son también fiestas. Bodas, bautizos y comuniones serán fiestas para santificar también, ¿no? Pues aquí fallamos, porque nos escaqueamos un poco en la parte festiva de estas fiestas. Es que si nos quedamos nos vamos a enamorar de alguien a quién acabamos de conocer, ¡tiene mucha lógica! Pero claro, quizá a mi hermana no le pareció que santificaba mucho su matrimonio cuando no fui. Tampoco le parece bien a mi madre que nunca vaya a celebrar la Navidad, aunque sí la celebro con mi familia del centro. Es verdad que mi hermana siempre consigue celebrar la Navidad con tres familias (suegros, padres y la nueva familia que creó con mi cuñado), pero claro, ella está casada y es laic… ¡ay, de poco si no digo una tontería!. Aquí Dios la ha vuelto a liar, otra tablilla que se queda en la terraza.”

 

4- Honrarás a tu padre y a tu madre

“¡Éste sí, tan claro como el agua! Mira si los honro, que si no fuera por ellos yo no estaría aquí. Es cosa de buen nacido el ser agradecido. Moisés, Moisés, te quedas en la superficie otra vez… Ah, que quizá hay que hacer algo más que agradecer la vida... Bueno, ya llamamos a la familia de vez en cuando. Pero es que nuestra familia ahora es el Opus Dei, ¡que no me líe Dios! Si una persona se casa, abandona a su familia de sangre, ¿no? Bueno, quizá abandonar no es la palabra, quizá ahora que lo pienso, mi hermana casada visita a mi madre una vez a la semana e incluso la lleva al médico siempre que lo necesita. ¡Pero es que nosotros si vamos a casa de nuestros padres nos cogerán ganas de quedarnos! No sé por qué no le pasa eso a mi hermana... Nosotros no vamos mucho por nuestra antigua casa porque nuestros padres nos van a decir cosas que serán del diablo, como que dejemos la vocación. ¡Dios no puede pretender que hagamos más de lo que ya hacemos! Dios se equivoca otra vez. No quería decir eso, seguro que se refería a los “abuelos” (los padres del Fundador) y a “Nuestro Padre”, y de paso a “tía” Carmen. Iba Dios por ahí pero en la redacción se despistó. Pues esta tabla no la bajo yo, ¡a ver si se nos van todos del Opus Dei por la mala influencia de los padres!”

 

5- No matarás

“Por fin, ¡uno cristalino! No, en la Obra no matamos a nadie. Eso sólo pasa en el Código da Vinci. Bueno, quizá haya que ahondar más y pensar si dañamos a alguien… entonces sí. Dañar, dañar, dañamos a muchos seguramente. Un día me tocó visitar a un hermano en el hospital de Navarra y descubrí que había un montón de numerarios con problemas psiquiátricos. A partir de ese momento afiné un poco el ojo clínico en “casa” y vi que muchos tienen los tienen… Pero eso debe ser normal, serán consecuencias de darse tanto a Dios, Dios no lo entenderá como ofensa. Algún caso de suicidio hay, pero vamos, gente desequilibrada hay en todas las familias, no nos vamos a poner sentimentales. El tema de las pastillas para perseverar que se dan a personas sanas, no sé cómo lo interpretará Dios. Los fármacos acostumbran a tener efectos secundarios, y si se los damos a personas que no los necesitan… Bueno, pues nada, ¡que se queda aquí arriba el mandamiento este!”

 

6- No cometerás actos impuros

“¡La santa pureza! En esto somos los mejores y no tenemos rival. Si hasta conseguimos que personas casadas sean castas. No le doy más vueltas que alguna tabla tengo que bajar para que mis hermanos aprendan la ley de Dios.”

 

7- No robarás

“¿Pero por quién nos ha tomado Dios? Nunca, nunca en la vida me he puesto un pasamontañas o una media en la cabeza, nunca. Si ahondo más, seguro que no sale nada… Bueno, está todo lo del dinero negro. Pero robar a Hacienda no es malo, ¿no? Es la santa desvergüenza. Luego está lo de no cotizar. Muchos hermanos y hermanas no trabajan más que para la Obra y no hace falta tanto papeleo, es como si a un hijo le hicieras un contrato para lavar los platos, sería ridículo. Claro que si el hijo lava también otras cosas y por ello no puede trabajar fuera de casa, pues sería justo que recibiera algún sueldo, y hacer partícipe al Estado de ese empleo. No sólo no damos al César lo que es del César, también robamos a nuestro hermano que quizá algún día necesitará de su jubilación. Porque cuando alguien no persevera y se marcha, sé que no le damos nada de lo que ha aportado todo el tiempo que ha estado en “casa”. Claro que eso me parece justo, pues lo dio a la Obra… pero quizá la “madre guapa” podría cuidar de ese hijo que se le va de casa sin un duro, como haría una buena madre. De hecho mis padres me pagaron la universidad cuando me fui de casa a vivir con mi nueva familia espiritual. Las madres siempre cuidan de sus hijos pase lo que pase.... pero la Obra no. Este tema es delicado, más vale que lo consulte, de momento dejo aquí la tabla.”

 

8- No dirás falso testimonio ni mentirás

“Dios no sé si entiende lo que es la “santa pillería”. ¿Mentir? Cada día miento muchas veces, pero si es con una buena intención no cuenta como mentira, ¿verdad? Es que si no mintiera no podría sobrevivir. Necesitamos de la mentira para dirigir las almas, para conseguir que se haga nuestra voluntad. Eso sí, en la charla y en la confesión somos “salvajemente sinceros”, por lo tanto una cosa compensa la otra. A veces me miento a mí mismo, pero es que ya me sale solo, a veces vivo una vida doble. Y eso de los falsos testimonios… ¡pero qué duro es Dios! Si no calumniamos de vez en cuando a alguien, por ejemplo a un “ex”, no podemos justificar nuestra propia fidelidad. No sé si el Opus Dei aguantaría a flote cumpliendo este mandamiento, así que dejo el octavo mandamiento aquí, al sol, a ver si se desintegra.”

 

9- No consentirás pensamientos ni deseos impuros

“Bueno, ¡volvemos a entendernos! Claro que no, eso no hace ningún bien a nadie. Si ahondo un poco, me doy cuenta que a veces nosotros promocionamos este tipo de pecado al insistir tanto en ello. Por ejemplo, cuando todavía era de San Rafael, yo no sabía casi que las chicas existían ni qué era, por supuesto, el sexo. Pero me preguntaron tantas veces que al final empecé a fijarme en las chicas del autobús y a soñar con ellas. Pero sea como sea, (¡que me lío!) este mandamiento está casi a salvo en la Obra. Otra tabla que baja conmigo.”

 

10- No codiciarás los bienes ajenos

“¡Claro que no! Cómo vamos a desear los bienes ajenos, ¡si vivimos la pobreza más estricta! Bueno, supongo que Dios no se referirá a cuando intentamos que tal señor de categoría nos dejara su mansión en el testamento para hacer luego en esa casa cursos de retiro. No lo queríamos para nosotros, era para la Obra. Cuando se nos dice de Roma que se necesita tanto dinero y vamos pidiendo a los que nos frecuentan, eso no se puede considerar codicia, ¿verdad?. Hombre, si Dios ve eso mal, es que no entiende el concepto de dar. Quizá a Dios lo que le molesta es que esas personas no dan porque les salga, lo hacen porque se les insiste. Querer centros enormes tampoco es codiciar lo que tienen los ricos, es querer dar una dignidad a los nuestros. Que el centro esté situado en un buen barrio no es codiciar la suerte de los ricos, es una estrategia para poder acercarnos a los que queremos que nos den dinero y nos consigan o presten cosas… ¡ay, que me vuelvo a enredar! Lo dejo aquí arriba y punto.”

 

Moisés, mira satisfecho las dos tablas que le han quedado en las manos, y sintiendo que sigue la voluntad de Dios mejor que Dios mismo, baja las anchas escaleras del centro. Se dirige hacia el oratorio a dar gracias a Dios cuando le interrumpe Jesús, que en esta dimensión es coetáneo de Moisés, y viene de visita.

 

-      ¡Moisés! ¿Ya has visto a mi Padre? - dice Jesús, algo sorprendido de que Moisés tenga solo dos tablas.

-      Sí, Jesús, estoy muy contento de que Dios se haya fijado en mí.

-      Me alegro por ti, vas a ser recordado por generaciones. Mira, te traigo un mandamiento nuevo.

-      ¿Otro?

-      Sí, pero éste resume todos los que te ha dado mi Padre. Fíjate qué bonito: “Que os améis los unos a los otros como yo os he amado”

-      Jesús, Dios me ha pedido que ahonde en los mandamientos, ¿me puedes ayudar a interpretar éste? Estoy agotado de tanto pensar esta mañana.

-      Claro, Moisés. Fíjate, que el Amor con mayúsculas lo resume todo, el amor al prójimo es la clave. Mira, tienes que amar, empezando por tu familia: interesarte por ellos, hacerles compañía, respetar sus equivocaciones, perdonarlos. ¡Vivir la caridad! Una vez lo hayas hecho en la familia, te parecerá natural vivir este Amor con tus amigos: preocuparte sinceramente por ellos, no juzgarles nunca, nunca, que para eso ya está Dios. Y luego, por extensión, amar a toda la humanidad. Hay que amar a los pobres: ayudarlos en lo material, empatizar con ellos. Amar a los que no se dejan captar por el proselitismo y a los que emprenden otro camino. Debes amar a las gentes de otras religiones: respétales porque ellos también tienen su verdad, nunca te has de sentir superior aunque creas que tú estás más cerca de Dios que ellos, pues a veces nos olvidamos de la viga que hay en nuestro ojo. Si toda la humanidad sigue este mensaje mejoraremos el mundo, a base de AMOR.

-      Ay, Jesús. Me decepcionas, esto que dices “no es de espíritu”. Ve al oratorio y llévate ese mandamiento nuevo a la oración.

 

Jesús mira con tristeza cómo Moisés se encierra orgulloso en el oratorio con sus dos tablas de la ley.

 

Maria MR

 

P.D.- Simple-mente, (Los mandoymientos del opus dei. Simple-mente, 4/05/2011), perdóname si te parece un poco plagio mi escrito, la verdad es que cuando tuve la idea del texto, me dediqué a leer todos los títulos, buscando a alguien a quién ya se le hubiese ocurrido lo mismo. Como el tono es un poco distinto, me he decidido a mandarlo igualmente, aunque hayamos llegado a la misma conclusión. 




Publicado el Viernes, 31 marzo 2017



 
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