¿Por qué publicamos el Catecismo del Opus Dei?

 

 

 

PRELATURA DE LA SANTA CRUZ Y OPUS DEI

 

 

CATECISMO

 

 

SÉPTIMA EDICIÓN

 

 

Roma 2003

 

 

 

 

INDICE

 

 

 

Prólogo de nuestro Padre

Nota a la segunda edición

Nota a la tercera edición

Nota a la cuarta edición

Nota a la quinta edición

Nota a la sexta edición

Nota a la séptima edición

 

 

PARTE I

FUNDACIÓN, NATURALEZA

Y FIELES DEL OPUS DEI

 

 

Capítulo I - El Opus Dei

 

Art. 1 Definición y naturaleza del Opus Dei

 

Art. 2 El Fundador del Opus Dei

 

Art. 3 Misión y medios

 

Art. 4 Itinerario jurídico de la Obra

 

Art. 5 Patronos y obras

 

 

Capítulo II - Fieles y Cooperadores de la Prelatura

 

         Art. 1 Fieles

 

Art. 2 Cooperadores

 

Capítulo III - Admisión e Incorporación

 

         Art. 1 Admisión

 

Art. 2 Incorporación

 

Capítulo IV - Salida de la Obra

 

 

PARTE II

EL PRESBITERIO DE LA PRELATURA
Y LA SOCIEDAD SACERDOTAL DE LA SANTA CRUZ

 

 

 

Capítulo I - El Presbiterio de la Prelatura

 

Capítulo II - La Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz

 

Capítulo III – Colaboradores

        

 

PARTE III
VIDA EN EL OPUS DEI

 

Capítulo I - Espíritu

 

Art. 1 Características específicas

 

                   §1 - La santificación del trabajo ordinario

§2 - Lucha ascética

§3 – Devociones

§4 – Virtudes  

 

Art. 2 Condición secular de los fieles

 

Art.3 Espíritu de familia

 

 

Capítulo II – Formación

 

         Art. 1 Necesidad, aspectos, fines y medios

 

Art.2 Aspecto humano

 

Art.3 Aspecto espiritual

 

                   § 1 - Dirección espiritual

                   §2 - Confesión

                   §3 - Confidencia

                   §4 - Círculos

                   §5 - Corrección fraterna

 

Art.4 Aspecto doctrinal-religioso

 

Art.5 Aspecto apostólico

 

Art.6 Aspecto profesional

 

Capítulo III - Apostolado y proselitismo

 

Art.1 Características específicas del apostolado

 

Art.2 Actividades y obras de apostolado

 

Art. 3 Proselitismo

 

§1 – Obligación

§2 - Modo de hacer el proselitismo

§3 - Criterios para ayudar a las nuevas vocaciones

 

 

PARTE IV
RÉGIMEN DE LA PRELATURA

 

 

Capítulo I - Del Régimen en general

 

Capítulo II - Régimen Central

 

Capítulo III - Régimen Regional y local

 

Capítulo IV - Asambleas

 

Capítulo V - Cumplimiento del derecho

 

 

* * * * * * * * * *

 

 

En este libro

-¡tan pequeño!-

va escrito el porqué de tu vida de hijo de Dios.

Léelo con cariño.

Ten hambre de conocerlo.

Apréndelo de memoria,

para que haya siempre, en tu cabeza

y en tu corazón,

y en tu camino, luces claras.

Después…, a orar, a trabajar y a estar alegre

-con la alegría del que se sabe escogido

por su Padre del Cielo-,

para hacer el Opus Dei en la tierra,

siendo tú mismo Opus Dei.

 

 

Roma, día de San Jorge, 23 de abril de 1947

 

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NOTA A LA SEGUNDA EDICIÓN

 

            Es bastante más extensa esta segunda edición de nuestro Catecismo: se ha ordenado mejor y se han recogido temas, que no se tocaban en la primera y que te van a ser muy útiles.

            Es posible que, con el tiempo, alguno de estos puntos que tratamos no sea tan oportuno como lo es ahora: pero siempre servirá de enseñanza.

            No olvides, sin embargo, que este libro es solamente un programa de lecciones que debes estudiar y meditar con sentido sobrenatural y con ilusión humana: porque te harán conocer más tu camino y te ayudarán a dar los primeros pasos de alma dedicada al servicio de Dios.

            Que Él te me guarde y haga fecundo tu trabajo, con la intercesión de nuestra Madre Santa María.

 

 

                        Roma, en la fiesta del Sacratísimo Corazón de Jesús

                        1 de junio de 1951

 

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NOTA A LA TERCERA EDICIÓN

 

            Otra edición del Catecismo, que responde a las necesidades del crecimiento de la Obra, por el número de vocaciones que el Señor promueve, por la extensión de la tarea apostólica y por la intensidad de esa labor de almas en tan diversas partes del mundo.

            Pido a la Virgen Santísima, Mater Pulchrae Dilectionis, que aumente, en todos los hijos y en todas las hijas de Dios en su Opus Dei, el deseo y la realidad eficaz de servir cada día con lealtad mayor y con mayor cariño a nuestra Madre la Santa Iglesia Romana.

 

 

                        Roma, Pascua de Resurrección, 29 de marzo de 1959.

 

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NOTA A LA CUARTA EDICIÓN

 

            Al escribir estas breves líneas, que prologan la cuarta edición de nuestro Catecismo recién acabado el Concilio Vaticano II, me da tanta alegría poderos decir que nada hemos de cambiar y -al contrario- todo en la Obra de Dios lo hemos de confirmar con nueva fortaleza.

            Porque, en esa gran Asamblea Ecuménica y en Documentos posteriores del Romano Pontífice, se han ratificado de modo solemnísimo todos los principios fundamentales que el Opus Dei predicó y practicó desde 1928: la llamada general a la santidad y el trabajo profesional santificado y santificante, que –con la filiación divina- nos hacen almas contemplativas en medio de la calle, cada uno buscando la perfección cristiana, en el cumplimiento de sus personales deberes de estado y en medio de su trabajo ordinario con la condición explícita de no ser religiosos, porque ésa no es nuestra vocación; el amor a la libertad personal, con la consiguiente responsabilidad también personal; el respeto a la libertad de las conciencias, y la práctica de la caridad cristiana, evitando todas las discriminaciones de clase, raza, de nación, de religión o de idioma.

            En una palabra: los hijos de Dios en su Opus Dei no pueden ser fanáticos de nada, pero deben ser siempre firmes en la fe (1 Pe 5, 9) –con su ejemplo y con su doctrina-, sabiendo convivir con todos, disculpar y perdonar.

            No termino sin deciros que de intento, como medio pedagógico, hemos repetido –martillado, diré- los mismos conceptos con las mismas o con otras palabras, en distintas partes de este libro, para que se graben en vuestra mente como se han hecho realidad sobrenatural, gracias al Señor, en vuestras obras, en vuestra vida.

            Ayudadme a dar gracias a Dios Nuestro Señor y a Nuestra Madre Santa María, repitiendo conmigo: Gratias tibi, Deus, gratias tibi!: Cor Mariae dulcissimum, iter para tutum!

 

                        Roma, 25 de marzo de 1966

                        Fiesta de la Anunciación de Nuestra Señora.

 

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NOTA A LA QUINTA EDICIÓN

 

Siendo tú mismo Opus Dei. Así terminaba nuestro santo Fundador sus palabras, al entregarnos la primera edición de este Catecismo, el 23 de abril de 1947. Y esto mismo pido yo ahora al Señor para todos nosotros –únicamente me interesa seguir con toda fidelidad el espíritu de nuestro Padre-, al dar a la imprenta la quinta edición del Catecismo, después de que el Señor ha querido concedernos lo que fue continua y especialísima intención de nuestro fundador. Ut sit!, imploro a la Trinidad Santísima, con el fin de que se cumpla en cada uno la plenitud de la Voluntad divina, manifestada al suscitar su Obra en el seno de la Iglesia.

 

            No me olvidéis, hijas e hijos míos, que para ser Opus Dei, han de estar bien encendidas, resplandecientes en el alma las luces claras de las características de nuestro camino, de nuestra finalidad y de los medios que se nos ofrecen para alcanzarla. Estas luces se recogen en el Catecismo, que calca y glosa, con palabras de nuestro Padre, todo lo que fijó en los Estatutos, que han recibido una nueva aprobación y confirmación de la Santa Sede.

 

            Este libro desmenuza el porqué de tu vida de hijo de Dios. Vamos, pues, a leerlo, a meditarlo y a aprenderlo con el afán sincero de ser Opus dei, es decir, instrumentos dóciles a la acción de Dios, en servicio de su Iglesia y para la salvación de las almas, como corredentores.

 

            Necesito comunicaros que, detrás de cada palabra de este Catecismo, hay mucha oración, mucha mortificación, muchas alegrías y muchas penas llevadas con gozo. Vienen a mi memoria tantas escenas de los momentos en los que nuestro Padre lo preparaba: ¡con qué agradecimiento al Señor desgranaba el espíritu y la vida del Opus Dei, para alimentar nuestras almas!, y ¡con qué dolor mandó recoger los ejemplares de la cuarta edición, cuando el Señor permitió duras y ocultas contradicciones para la Obra! Su agradecimiento y su dolor fueron defensa para el Opus Dei, defensa para las almas de sus hijas y de sus hijos, y preparación para llegar al final del camino jurídico que nuestro Fundador, ocultándose y desapareciendo, nos ha conseguido desde el Cielo.

 

            Deseo con todas las fuerzas de mi paternidad que, con la intercesión de Santa María, fructifiquen en nuestras almas las gracias que el Señor ha derrochado en nuestras vidas, para hacernos Opus Dei; y me dirijo a Santa María, rogándole que Ella guarde siempre en su Corazón este camino tan seguro, que nos ha custodiado incansablemente con desvelo maternal: Cor Mariae Dulcissimum, iter serva tutum!

 

 

Roma, 23 de abril de 1983, aniversario de la Confirmación y de la Primera Comunión de nuestro Padre.

 

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NOTA A LA SEXTA EDICIÓN

 

            En este libro -¡tan pequeño!-, va escrito el porqué de tu vida de hijo de Dios.

            Han transcurrido casi cincuenta años desde que, el 23 de abril de 1947, nuestro amadísimo Padre escribía el prólogo a la primera edición del Catecismo de la Obra. Cinco décadas en las que, gracias a la Bondad divina, este pequeño libro ha contribuido a mantener –como deseaba nuestro Fundador- luces claras perennemente encendidas en tu cabeza y en tu corazón y en tu camino.

            Esta nueva edición, la sexta, que ahora llega a tus manos, fue proyectada y comenzada a preparar por don Álvaro como fruto de sus desvelos paternales al frente del Opus Dei. Es una parte de la herencia que recibí de sus manos, cuando fui nombrado para sucederle como Prelado de la Obra, y desde el primer momento –con la colaboración de la Asesoría Central y del Consejo General- me propuse transmitiros este legado suyo.

            Todo en esta nueva edición recoge la mente de don Álvaro, que –entre otras cosas- ayudó a nuestro Padre en la realización de las anteriores ediciones del Catecismo de la Obra. ¡Con qué alegría recordaba nuestro amadísimo Fundador aquellas jornadas de verano en Molinoviejo, cuando –con la silenciosa y eficacísima colaboración de su hijo más fiel- esculpía en frases breves e incisivas las riquezas de nuestro Derecho particular!

            El Catecismo es una explicación de lo dispuesto en los Estatutos de la Prelatura, para facilitar que los fieles del Opus Dei conozcan bien su Derecho particular y su espíritu (n. 342). Por esta razón, su estructura sigue la del Ius particulare que nuestro Fundador dejó preparado para cuando se alcanzara la intención especial.

            Nuestro Padre deseaba que, en la medida de lo posible, todos sus hijos y todas sus hijas grabaran en sus almas los puntos de este libro. Para facilitar el cumplimiento de este deseo, don Álvaro dispuso que una parte se imprimiera en caracteres más pequeños, como explicación y profundización del texto que conviene aprender de memoria. De ningún modo significa que los párrafos en letra menuda tengan menor relieve: todo en el Catecismo de la Obra es importante, porque todo es reflejo vivo del derecho particular, del espíritu y de los modos apostólicos, que el Señor entregó a nuestro Fundador para facilitarnos el cumplimiento de aquella radical aspiración: hacer el Opus Dei en la tierra, siendo tú mismo Opus Dei.

            Con todas las veras de mi alma, con la fuerza de la paternidad que he recibido de la Santísima Trinidad, deseo que el estudio y la meditación de este Catecismo fructifique plenamente en nuestras almas; y que contribuya a que, en cada uno de nosotros, se cumplan aquellas palabras con las que tantas veces invocamos a nuestra Madre: Cor Mariae dulcissimum, iter para tutum, iter seva tutum!

 

                        Roma, 28 de marzo de 1995

                        70º aniversario de la ordenación sacerdotal de nuestro Padre.

 

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NOTA A LA SÉPTIMA EDICIÓN

 

            Hablando del Catecismo de la Obra, nuestro Padre explicaba que responde a la necesidad de que siempre haya luces claras en nuestra cabeza, en nuestro corazón y en nuestro camino: las luces del espíritu y del derecho particular del Opus Dei, que, siendo siempre las mismas, brillan con fulgor diverso según las circunstancias y las necesidades.

            La reciente canonización de nuestro queridísimo Padre ha hecho aconsejable esta nueva impresión, ocho años después de la precedente, que se preparó siguiendo las indicaciones de don Álvaro, y se publicó después de su marcha al Cielo. En esta séptima edición, además de incorporarse la conclusión del iter de la Causa de Canonización de nuestro Fundador, se han incluido los puntos complementarios sobre la naturaleza teológica y jurídica de la Prelatura, que se habían redactado recientemente.

            En el año del Rosario proclamado por el Santo Padre Juan Pablo II en la Iglesia universal –año mariano en la Obra, en preparación del 75º aniversario de su fundación-, pido a la Santísima Virgen que, por la intercesión de San Josemaría, nos alcance de la Trinidad la gracia de que el gozo y la paz del 6 de octubre permanezcan perennemente vivos entre nosotros. La canonización de nuestro queridísimo Fundador ha de ser, para todos, una llamada siempre nueva: un punto de referencia constante en la vida espiritual, en el trabajo, en el apostolado y en todas nuestras actividades.

 

 

                        Roma, 14 de febrero de 2003

Aniversario de la fundación de la Sección femenina y de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz.

 

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PARTE I

FUNDACIÓN, NATURALEZA

Y FIELES DEL OPUS DEI

 

 

 

 

 

CAPÍTULO I

EL OPUS DEI

 

 

 

Art. 1. Definición y naturaleza del Opus Dei

 

 

1.    -¿Qué es el Opus Dei?

 

El Opus Dei es una Prelatura personal, con Estatutos propios y de ámbito universal, perteneciente a la organización pastoral y jerárquica de la Iglesia.

 

                        El Opus Dei comprende también la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, como asociación de clérigos intrínseca e inseparable de la Prelatura.

 

 

2.    -¿Cuál es el nombre completo del Opus Dei?

 

El nombre completo del Opus Dei es Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei.

 

Ordinariamente, aun en los documentos oficiales de la Santa Sede, se le llama Prelatura del Opus Dei o, sencillamente, Opus Dei; y, en forma más familiar, la Obra.

 

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3.    -¿Cuál es la misión propia de la Prelatura del Opus Dei?

 

La misión propia de la Prelatura del Opus Dei es promover la búsqueda de la santidad y el ejercicio del apostolado en medio del mundo, a través del trabajo profesional y de las demás circunstancias de la vida ordinaria.

 

4.    -¿Cómo está constituida la Prelatura del Opus Dei?

 

La Prelatura del Opus Dei está constituida por sacerdotes y por seglares –tanto hombres como mujeres, de las más variadas condiciones sociales, estados civiles y profesiones-, bajo el régimen de su propio Prelado.

 

5.    -Ante la gran variedad de sus fieles, ¿qué otras características de la Prelatura conviene señalar?

 

Ante la gran variedad de sus fieles, conviene señalar que la Prelatura es al mismo tiempo orgánica e indivisa.

 

La Prelatura es orgánica, porque tanto el Prelado –cabeza y principio visible de la unidad del Opus Dei- como los clérigos incardinados y los fieles  laicos incorporados, cooperando con las diversas tareas y funciones propias de cada uno, integran y estructuran orgánicamente la Prelatura, de la que tanto unos como otros son componentes esenciales. Efectivamente, el sacerdocio ministerial de los clérigos y el sacerdocio común de los laicos se entrelazan íntimamente, y mutuamente se reclaman y complementan, para realizar en unidad de vocación y de régimen la misión propia de la Prelatura.

Al mismo tiempo que orgánica, la Prelatura es indivisa, porque es una institución unitaria dotada de unidad espiritual, moral y jurídica: todos los fieles de la Prelatura, movidos por la misma vocación divina, viven el mismo espíritu y tratan de conseguir el mismo fin bajo el régimen del Prelado con sus Vicarios y Consejos.

 

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6.    -¿Quiénes son los fieles de la Prelatura del Opus Dei?

 

Son fieles de la Prelatura del Opus Dei los clérigos incardinados y los seglares incorporados. Unos y otros realizan, bajo el régimen del Prelado, la peculiar tarea apostólica confiada a la Prelatura.

 

En la Prelatura del Opus Dei, mediante la “incorporación” se da una plena participación de los laicos, junto con los sacerdotes, en la común misión apostólica de la Prelatura, bajo el régimen del Prelado.

 

7.    -¿Por qué, en el Código de Derecho Canónico, se habla de “cooperación orgánica” de los fieles laicos en la misión de una prelatura y no de “incorporación”?

 

En el Código de Derecho Canónico se habla de “cooperación orgánica”, para significar que la cooperación de los laicos incorporados en la misión de una prelatura no es de carácter externo o auxiliar, sino que la realizan en cuanto miembros del cuerpo u organismo de la prelatura.

 

En los Estatutos de cada prelatura se definen las modalidades de esa cooperación.

 

8.    -¿Los Cooperadores del Opus Dei cooperan orgánicamente en la misión de la Prelatura?

 

Los Cooperadores, al no ser fieles del Opus Dei, no cooperan orgánicamente en la misión de la Prelatura, sino externamente.

 

9.    -¿Por qué los seglares incorporados a la Prelatura del Opus Dei no se llaman socios?

 

Los seglares incorporados a la Prelatura del Opus Dei no

 

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se llaman ni son socios porque, no siendo la Prelatura una asociación sino una institución de naturaleza jerárquica, la vinculación con la Prelatura no es de carácter asociativo sino de índole jurisdiccional.

 

Así sucede también en otros tipos de circunscripciones eclesiásticas, por ejemplo, en los ordinariatos militares o en las diócesis, que no tienen socios sino fieles.

 

10.          –Pero el hecho de que la incorporación de los laicos a la Prelatura del Opus Dei se realice mediante un acto voluntario de naturaleza contractual, ¿no identifica o asimila la Prelatura a las instituciones de carácter asociativo?

 

El hecho de que la incorporación de los laicos a la Prelatura del Opus Dei se realice mediante un acto de naturaleza contractual no identifica o asimila la Prelatura a un ente asociativo, porque esa posibilidad la prevé el Código de Derecho Canónico expresamente para las prelaturas personales.

 

Algo semejante se da también en otras estructuras jerárquicas, por ejemplo, el cambio de Iglesia ritual; la incorporación a un Ordinariato militar de personas que no son familia de militares del ejército; el cambio de diócesis de incardinación por parte de sacerdotes; etc. También la Santa Sede ha erigido una Administración Apostólica personal a la que los fieles sólo pueden incorporarse por acto voluntario.

 

11.          –Entonces, el vínculo de los fieles con la Prelatura ¿es de naturaleza contractual?

 

El vínculo de los fieles con la Prelatura no es de naturaleza contractual, sino el propio de la pertenencia a una circunscripción eclesiástica. De naturaleza contractual es la declaración que causa ese vínculo.

 

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12.          –Los seglares incorporados a la Prelatura ¿son también fieles de la Diócesis donde tienen su domicilio o de la Iglesia de su rito?

 

Los seglares incorporados a la prelatura son también fieles de la Diócesis a la que pertenecen por el domicilio o por el rito, como sucede también con los fieles de los ordinariatos militares. Para todo lo que se refiere a la misión del Opus Dei, sus fieles dependen del propio Prelado.

 

 

13.          –¿Participan los sacerdotes y los seglares en el gobierno de la Prelatura?

 

Algunos sacerdote y seglares –por ser igualmente fieles de la Prelatura- participan en los diversos niveles del gobierno.

 

Pero la función específica de los laicos en el Opus Dei consiste, ante todo, en vivificar cristianamente las tareas y trabajos que realizan en la sociedad civil. Y la de los sacerdotes, en la predicación de la Palabra de Dios y la administración de los sacramentos.

 

14.          –¿Se precisa una específica vocación divina para formar parte de la Prelatura del Opus Dei?

 

Para formar parte de la Prelatura del Opus Dei, se precisa una vocación divina, que es una específica determinación de la vocación cristiana.

 

Esta vocación no saca a quien la recibe de su estado y condición en la Iglesia y en la sociedad civil.

 

15.          –En la Prelatura ¿hay separación entre hombres y mujeres?

 

En la Prelatura, hay unidad de vocación, de espíritu, de

 

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misión y de régimen para los hombres y para las mujeres, que tienen sin embargo sus propios apostolados y medios de formación: en este sentido, se dice que en la Obra hay dos Secciones –una de hombres y otra de mujeres- con una rigurosa separación.

 

Concretamente, esa rigurosa separación se manifiesta en que ayudan al Prelado y a sus Vicarios –para atender a los hombres o a las mujeres- los propios organismos de gobierno, en sus tres grados: general o central, regional y local. También es independiente el régimen económico. En fin, no se da de hecho la más mínima interferencia, porque se evita el trato entre personas de las dos Secciones.

 

16.          –¿Los fieles del Opus Dei que son sacerdotes forman una categoría aparte?

 

Los fieles del Opus Dei que son sacerdotes no forman una categoría aparte. En la Obra todos –seglares y sacerdotes- constituyen una misma clase.

 

Todos participan del mismo espíritu y reciben los mismos medios de formación; todos también tienen alma verdaderamente sacerdotal y mentalidad plenamente laical, y todos dependen igualmente del Prelado en lo que se refiere a la misión de la Prelatura.

 

 

17.          –¿Obtiene la prelatura del Opus Dei reconocimiento civil?

 

La Prelatura del Opus Dei obtiene reconocimiento civil en todas las naciones donde trabajan sus miembros, conforme a las disposiciones de cada país.

 

También obtiene reconocimiento civil independiente, si es oportuno, la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz.

 

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Art. 2. El Fundador del Opus Dei

 

 

18.          –¿Quién fundó el Opus Dei?

 

Por inspiración divina, el Opus Dei fue fundado por San Josemaría Escrivá de Balaguer y Albás.

 

Al fundador del Opus Dei, sus hijas y sus hijos, y otros muchos miles de personas en el mundo entero, le llamamos nuestro Padre.

 

19.          –¿Dónde nació y dónde murió nuestro Padre?

 

Nuestro Padre nació en Barbastro (España), el 9 de enero de 1902; murió en Roma, el día 26 de junio de 1975.

 

20.          –¿Quiénes fueron los padres de nuestro Fundador?

 

Los padres de nuestro Fundador fueron don José Escrivá y Corzán, y doña María Dolores Albás y Blanc; en la Obra se les llama familiarmente los Abuelos.

 

Se llama Abuelos a los padres de nuestro Fundador, porque el ambiente de hogar cristiano que supieron crear y transmitir a sus hijos, ha enriquecido el espíritu de familia y la vida en la Obra, con muchos detalles y tradiciones entrañables.

Nunca se podrá agradecer bastante el ejemplo y la formación cristiana y humana que los Abuelos dieron a nuestro Fundador, y el trabajo abnegado y generoso que prestaron la Abuela y Tía Carmen, hermana del Padre, para mantener el tono familiar característico de los Centros de la Obra, querido por Dios y enseñado por nuestro Padre. También se recuerda cariñosamente a Tío Santiago, el hermano pequeño de nuestro Fundador.

 

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21.          –¿Cómo impulsó y guió nuestro Padre la expansión del Opus Dei por el mundo?

 

Nuestro Padre impulsó y guió la expansión del Opus Dei por el mundo con oración y penitencia constantes, con el ejercicio heroico de las virtudes y con amorosa e infatigable solicitud por todas las almas.

 

Dios concedió a nuestro Padre –además de gracias innumerables- excepcionales dotes de inteligencia, de carácter, de simpatía y de alegría, que nuestro Fundador cultivó por amor a Dios, y puso íntegramente al servicio de la misión que el Señor le confió para el bien de toda la Santa Iglesia, con una continua e incondicional entrega a la Voluntad de Dios.

 

22.          –¿Y cómo continúa ayudando a sus hijos, desde el 26 de junio de 1975?

 

Desde el 26 de junio de 1975, sus hijos experimentan la intercesión poderosísima de nuestro Fundador en la labor apostólica, en la vida interior y en cualquier clase de necesidades espirituales y materiales.

 

También experimentan la ayuda de nuestro Padre innumerables personas de todo el mundo que, sin ser miembros del Opus Dei, acuden a su intercesión. La devoción a nuestro Fundador ha ido creciendo constantemente desde el 26 de junio de 1975, y es ya una realidad de la piedad popular en los cinco continentes.

 

23.          –¿Cuándo comenzó la Causa de Canonización de nuestro Padre?

 

La Causa de Canonización de nuestro Padre comenzó en Roma el 12 de mayo de 1981; y en Madrid, el día 18 de ese mismo mes y año.

 

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Atendiendo a las peticiones presentadas por la Obra, apoyadas por las cartas postulatorias de Cardenales, Arzobispos y Obispos, de Superiores generales de Órdenes y Congregaciones religiosas, y de innumerables personas de todo el mundo, el Santo Padre Juan Pablo II, oída la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos, previo el nihil obstat de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, había dado su aprobación el 5 de febrero de 1981 para que se introdujera la Causa de Canonización de nuestro Padre.

 

24.          –¿Cuándo fue beatificado nuestro Padre?

 

Nuestro Padre fue beatificado por el Papa Juan Pablo II el Roma, el día 17 de mayo de 1992

 

Terminada la instrucción de la Causa en 1986, la Santa Sede estudió la documentación y el 9 de abril de 1990 el Santo Padre Juan Pablo II declaró la heroicidad de las virtudes de nuestro Padre. Desde ese momento, nuestro Fundador recibió en la Iglesia el título de Venerable. Después, el 6 de julio de 1991, el Papa aprobó el Decreto de la Congregación para las Causas de los Santos sobre un milagro atribuido a la intercesión de nuestro Padre, que abrió las puertas a la beatificación.

 

25.          –¿Cuándo fue canonizado nuestro Fundador?

 

Nuestro queridísimo Fundador fue canonizado por el Papa Juan Pablo II, en Roma, el día 6 de octubre de 2002.

 

En fecha 20 de diciembre de 2001, el Papa habría aprobado el Decreto de la Congregación para las Causas de los Santos sobre otro milagro –posterior a la beatificación- atribuido a la intercesión de nuestro Padre. El 26 de febrero de 2002, en Consistorio Público ordinario, Juan Pablo II fijó la fecha de la canonización para el 6 de octubre de 2002.

A la proclamación de nuestro Fundador como Santo –como había sucedido ya en su beatificación-, asistió una multitud de per-

 

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sonas de los cinco continentes, que puso de manifiesto una vez más la fecundidad de su vida santa. El ejemplo y el mensaje cristiano de nuestro Padre pertenecen ya al patrimonio de la Iglesia universal. Y todos comprobamos cómo aumenta, de día en día, el número de los que tienen a San Josemaría como modelo de Santificación en la vida ordinaria y acuden a su intercesión ante Dios.

 

26.          –Los fieles de la Obra, ¿acostumbran a difundir la devoción a nuestro Fundador?

 

Los fieles de la Obra acostumbran a difundir la devoción a nuestro Fundador, porque es un modelo de vida cristiana y un eficaz intercesor en el Cielo.

 

De ese modo cumplen un gustoso deber de cariño y de piedad filial con nuestro Padre, y de amor a la Iglesia y a la Obra, ya que es un bien que se conozcan las gracias que Dios concede a sus hijos fieles. Por esto, difundir la devoción a nuestro Padre es también un medio eficacísimo de apostolado.

 

 

Art. 3. Misión y medios

 

 

27.          –¿Qué aspectos principales configuran la misión del Opus Dei?

 

Los aspectos principales que configuran la misión del Opus Dei –exclusivamente espiritual y apostólica- son: la santificación de sus miembros y la promoción de una efectiva vida cristiana entre personas de todos los ambientes sociales, especialmente entre los intelectuales.

 

Se busca la santificación por el ejercicio de las virtudes cristianas en medio del mundo, según la espiritualidad específica del Opus Dei. Entre las virtudes, se da particular relieve a la caridad, a la laboriosidad y a la sinceridad, vividas con un profundo sentido de la filiación

 

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divina, cada uno de acuerdo con los deberes de su propio estado, profesión y condición de vida. La espiritualidad de la Obra es totalmente secular, plenamente adecuada a fieles corrientes y a sacerdotes seculares, que viven y trabajan en medio del mundo, y que tratan al Señor en las realidades ordinarias de su jornada laboral, familiar, etc. De este modo, se preparan hombres y mujeres para hacer apostolado entre sus iguales, en todos los ámbitos nobles y honrados de la sociedad.

 

28.          –¿Qué medios emplean los fieles del Opus Dei para cumplir la misión de la Obra?

 

Los medios que emplean los fieles del Opus Dei, para cumplir la misión de la Obra, son una intensa vida interior, una profunda y continua formación, la imitación de la vida oculta de Nuestro Señor y el recto desempeño de las tareas apostólicas que los Directores les encomienden.

 

Los fieles del Opus Dei fomentan su vida interior con la oración y el sacrificio, a través del espíritu, de las Normas y Costumbres de la Obra; cuidan su formación espiritual, doctrinal-religiosa, humana, profesional y apostólica; imitan la vida oculta de Nuestro Señor, mediante la santificación de los deberes del propio estado y del trabajo profesional ordinario; y se esfuerzan en desempeñar las tareas apostólicas con la máxima rectitud.

 

29.          –¿Todos los fieles del Opus Dei se obligan a trabajar?

 

Todos los fieles del Opus Dei se obligan a no abandonar el trabajo profesional, porque el hombre ha sido creado ut operaretur (Gn 2, 15), para que trabajara.

 

El eje, alrededor del cual giran las exigencias de la vocación a la Obra, es la santificación del trabajo profesional ordinario, que exige el esfuerzo por realizarlo con la mayor perfección humana y sobrenatural posible, en constante unión con Dios.

 

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Art. 4. Itinerario jurídico de la Obra

 

 

30.          –¿Cuándo se fundó el Opus Dei?

 

El Opus Dei se fundó en Madrid, el día 2 de octubre de 1928, fiesta de los Santos Ángeles Custodios; y, también por designio de Dios, la labor con mujeres comenzó el 14 de febrero de 1930.

 

Desde el primer momento, nuestro Padre contó con la bendición y con la aprobación del Obispo diocesano competente, que era el de Madrid-Alcalá, don Leopoldo Eijo y Garay.

 

31.          –¿Cuándo fue aprobado el Opus Dei como Pía Unión?

 

El Opus Dei fue aprobado como Pía Unión, por el Obispo de Madrid-Alcalá, el día 19 de marzo de 1941, fiesta de San José.

 

32.          –¿Por qué pasó tanto tiempo desde la fundación de la Obra, hasta que fue aprobada como Pía Unión?

 

Pasó tanto tiempo desde la fundación de la Obra, hasta que fue aprobada como Pía Unión, porque la realidad del Opus Dei no encajaba en el Código de Derecho Canónico entonces vigente.

 

Nuestro Padre, fiel a la Voluntad divina, esperaba que llegase una oportunidad providencial, para darle cauce jurídico adecuado, consciente de que el camino no sería fácil. Mientras tanto, la Obra se desarrollaba con la gracia de Dios y la heroica correspondencia de nuestro Fundador. En el año 1941 –había comenzado la incomprensión de los buenos-, nuestro Padre, a instancias del Obispo de Madrid, decidió aceptar la aprobación como Pía Unión, tomando las oportunas cautelas para que este paso no perjudicara,

 

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más tarde, la forma jurídica definitiva. Con este fin, pidió al Obispo que, al aprobar la Obra, no la erigiera canónicamente: y así lo hizo el Obispo.

 

33.          –¿Cuándo tuvo su comienzo la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz?

 

La Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, por inspiración divina, tuvo su comienzo, en Madrid, el día 14 de febrero de 1943.

 

34.          –¿Cuándo recibió la Obra el nihil obstat de la Santa Sede, para que pudiera ser erigida canónicamente, como Sociedad de derecho diocesano?

 

La Obra recibió el nihil obstat de la Santa Sede, para que pudiera ser erigida canónicamente, como Sociedad de derecho diocesano, el día 11 de octubre de 1943, que entonces era la fiesta de la Maternidad de la Santísima Virgen.

 

35.          –¿Cuándo fue erigida canónicamente la Obra?

 

La Obra fue erigida canónicamente, en Madrid, el día 8 de diciembre de 1943, fiesta de la Inmaculada Concepción.

 

Nuestro Padre decidió aceptar en esa ocasión la erección canónica de la Obra –porque entre otros motivos- era el único medio para que se resolviera adecuadamente, por el momento, la incardinación de los sacerdotes al Opus Dei, al mismo tiempo que se salvaguardaba explícitamente la naturaleza secular y laical de nuestro trabajo; y porque parecía que así se podría más fácilmente resistir la persecución, promovida por algunos católicos y no católicos, que desde hacía años arreciaba, y que puso de relieve la heroica caridad de nuestro Padre en medio de incontables sufrimientos, llevados siempre con paz, con alegría y con una profunda humildad.

 

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36.          –¿Cuándo recibió el Opus Dei el Decretum laudis?

 

El Opus Dei recibió el Decreto laudis el día 24 de febrero de 1947, entonces fiesta de San Matías; y pasó a ser un Instituto Secular de derecho pontificio.

 

Fue, por tanto, aprobado por la Santa Sede con arreglo a la ley peculiar contenida en la Constitución Apostólica Provida Mater Ecclesia, promulgada por el Santo Padre Pío XII, en la fiesta de la Purificación de Nuestra Señora, el día 2 de febrero de 1947.

Antes, la Obra había recibido de la Santa Sede, en 1946, un documento de alabanza de los fines. También se habían concedido a la Obra bienes espirituales, con el Breve Apostolico Cum Societatis, de 1946, y con el Breve Apostólico Mirifice de Ecclesia, de 1947.

 

37.          –¿Cuándo recibió la Obra la aprobación definitiva de la Santa Sede?

 

La Obra recibió la aprobación definitiva de la Santa Sede el día 16 de junio de 1950, fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, por medio del Decreto Primum inter.

 

38.          –¿Qué representó para la Obra la Constitución Apostólica Provida Mater Ecclesia?

 

La Constitución Apostólica Provida Mater Ecclesia proporcionó unas cuantas ventajas, pues se consiguió una aprobación canónica; a la vez, trajo graves inconvenientes, al no responder ese cauce legal a las exigencias de la naturaleza de la Obra.

 

Esa Constitución sirvió para que la Santa Sede, al aprobar los Estatutos del Opus Dei, reconociera que los fieles de la Obra no eran religiosos y que, por tanto, no se les podía aplicar el derecho de los religiosos; pero, al mismo tiempo, se debía seguir dependiendo de la Sagrada Congregación de Religiosos y obligaron a introducir, en los Estatutos del Opus Dei, determinados requisitos y

 

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expresiones terminológicas, exigidas por las normas internas de esa Congregación, que eran radicalmente opuestos a la esencia y a la naturaleza propias de la Obra. Nuestro Fundador no tuvo más remedio que conceder, sin ceder, con ánimo de recuperar; pero consiguió que, junto a esas incongruencias, se afirmara de manera precisa la verdadera substancia de la vocación propia de los fieles del Opus Dei.

En ese documento pontificio confluyeron dos corrientes teológicas y jurídicas. Una, que tendía a dar a los nuevos institutos el estado de perfección, y a configurarlo con la profesión de los consejos evangélicos, que ahora ha cristalizado en lo que se llama vida consagrada; y otra, que obedecía al fenómeno jurídico y teológico del Opus Dei, que afirmaba –sin pretender ni desear ningún estado de perfección- el contenido teológico, ascético y apostólico de la secularidad, sin ningún cambio de estado de las personas. Muy poco pudo conseguir nuestro Fundador, y se llegó a un resultado de compromiso, con el que la Obra quedaba metida en unos moldes que no le correspondían.

 

39.          –¿Cuál era la forma jurídica que nuestro Fundador deseaba para la Obra?

 

La forma jurídica que, desde los primerísimos años, nuestro Fundador deseaba para la Obra, era la de una estructura secular de jurisdicción personal.

 

Con esta configuración jurídica definitiva, no ha cambiado en nada ni el espíritu, ni la manera específica de los apostolados del Opus Dei, etc., y la Obra permanece dentro del derecho común, sin privilegios y tal como nuestro Fundador, movido por Dios, deseaba y dejó claramente definido en todos sus aspectos, muchos años antes de que el Señor lo llamara al Cielo.

 

40.          –¿Cuándo fue erigida la Obra en Prelatura personal?

 

La Obra fue erigida en Prelatura personal el día 28 de no-

 

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viembre de 1982, mediante la Constitución Apostólica Ut sit del Santo Padre Juan Pablo II.

 

Para llegar a esta situación definitiva, en el Opus Dei se ha rezado diariamente durante más de cincuenta años, y nuestro Fundador ofreció al Señor incluso el sacrificio de no verla realizada aquí en la tierra. Dios quiso que esta solución tan esperada fuera concedida en la época de don Álvaro, primer sucesor de nuestro Padre.

Quien vea ahora, a la vuelta de tantos años, cómo se ha recorrido el camino jurídico –porque no había ninguno hecho que fuera adecuado para la naturaleza y para el espíritu del Opus Dei-, si conoce además lo más elemental de la historia de la Obra, se pasmará al considerar la claridad y la firmeza con que, andando por esos atajos hasta encontrar el verdadero cauce, siempre nuestro Padre supo afirmar en cada caso la manera de ser que Nuestro Señor ha señalado a su Obra; y siempre pudo así dar fuertes pasos adelante, confirmando el querer de Dios, mientras se preparaba el camino apropiado: la solución jurídica definitiva. Nunca debe cesar entre los fieles de la Prelatura el agradecimiento al Señor, que guió a nuestro Padre y lo llenó de luces y de fortaleza para hacer la Obra de Dios.

 

 

 

Art. 5. Patronos y obras

 

 

41.          –¿Qué Patronos principales tiene el Opus Dei?

 

El Opus Dei tiene por Patronos principales a la Virgen Santísima, a la que como Madre de Dios venera, y a San José, esposo virginal de María.

 

A la Virgen y a San José está encomendada la Obra entera.

 

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42.          –¿A qué otros Patronos se encomiendan los fieles de la Prelatura?

 

Los fieles de la Prelatura se encomiendan también al patrocinio de los Arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael, y de los Apóstoles San Pedro, San Pablo y San Juan.

 

A los Santos Arcángeles y Apóstoles se encomiendan con especial devoción cada una de las direcciones concretas de apostolado de los fieles del Opus Dei.

 

43.          –¿Qué labor apostólica se encomienda al patrocinio de San Miguel y de San Pedro?

 

Al patrocinio de San Miguel y de San Pedro se encomienda la formación de los Numerarios y de los Agregados del Opus Dei.

 

Esta labor, con la que se procura sostener y mejorar el espíritu de los Numerarios y Agregados, se llama obra de San Miguel.

 

44.          –¿Qué labor apostólica se encomienda al patrocinio de San Gabriel y de San Pablo?

 

Al patrocinio de San Miguel y de San Pablo se encomienda la formación de los Supernumerarios y el apostolado que los Supernumerarios desarrollan.

 

Esta labor, con la que se conserva y mejora el espíritu de los Supernumerarios y sus actividades apostólicas, se llama obra de San Gabriel.

 

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45.          –¿Qué labor apostólica se encomienda al patrocinio de San Rafael y de San Juan?

 

Al patrocinio de San Rafael y de San Juan se encomienda el apostolado de los fieles del Opus Dei con la juventud.

 

Esta labor se llama obra de San Rafael.

 

46.          –¿Hay también otros santos Intercesores, a los que se encomiendan algunas necesidades apostólicas concretas del Opus Dei o de sus fieles?

 

Hay también otros santos Intercesores, a los que se encomiendan algunas necesidades apostólicas concretas del Opus Dei o de sus fieles: San Pío X, el Santo Cura de Ars –San Juan Bautista María Vianney-, Santo Tomás Moro, San Nicolás de Bari y Santa Catalina de Siena.

 

A la intercesión de San Pío X, del Santo Cura de Ars y de Santo Tomás Moro, se encomiendan respectivamente las relaciones de la Obra y de sus miembros con la Santa Sede, con los Reverendísimos Ordinarios de los lugares y con las autoridades civiles.

A la intercesión de San Nicolás de Bari, se encomienda la solución de las necesidades económicas que se presentan para emprender, sostener y desarrollar los apostolados que realizan los miembros de la Obra.

A la intercesión de Santa Catalina de Siena, que amó con obras y con la verdad a la Iglesia de Dios y al Romano Pontífice, se encomienda el apostolado de la opinión pública, que los fieles de la Prelatura desarrollan en todo el mundo: y se le pide que los confirme en el espíritu de sinceridad, sencillez y verdad, que es tan propio de la Obra.

 

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CAPÍTULO II

FIELES Y COOPERADORES
DE LA PRELATURA

 

 

 

Art. 1. Fieles

 

 

47.          -¿Hay diversidad de fieles en el Opus Dei?

 

En el Opus Dei hay fieles Numerarios, Agregados y Supernumerarios, pero no forman clases distintas.

 

La vocación, la misión apostólica, el espíritu y las prácticas ascéticas son los mismos para todos, y todos están bajo la potestad del Prelado, en lo que se refiere a la misión del Opus Dei.

Esta diversidad de fieles responde a un querer de Dios y obedece a la disponibilidad objetiva y habitual de cada uno para el desempeño de tareas de formación y de determinadas iniciativas apostólicas; disponibilidad que se deriva de las diversas y permanentes circunstancias personales, familiares o profesionales. Por tanto, esa diversidad no implica una mayor o menor obligación de tender a la santidad, ni un grado distinto de pertenencia a la Prelatura.

En efecto, la vocación a la Obra es la misma para todos, y todos se comprometen a buscar la santidad, a través del trabajo profesional ordinario y del cumplimiento de sus deberes de estado, con una respuesta plena a su vocación divina y a su misión específica; plenitud de

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respuesta que no está necesariamente unida a la posibilidad de ocuparse de determinadas actividades apostólicas o de formación.

 

48.          -¿A qué fieles del Opus Dei se llama Numerarios o Numerarias?

 

Se llama Numerarios o Numerarias a aquellos fieles de la Prelatura que han recibido de Dios el don del celibato apostólico y tienen plena disponibilidad para ocuparse de las peculiares labores apostólicas del Opus Dei.

 

Ordinariamente suelen vivir en Centros de la Obra, para atender esas tareas de formación de los demás fieles de la Prelatura. Los Numerarios trabajan en profesiones intelectuales, lo mismo que pueden hacer las Numerarias; las Numerarias tienen además, como tarea propia, las Administraciones de los Centros de la Prelatura, que nuestro Padre consideraba como el apostolado de los apostolados.

 

49.          -¿Todos los Numerarios del Opus Dei tienen la misma función dentro de la Obra?

 

Todos los Numerarios del Opus Dei tienen la misma función dentro de la Obra, pero a algunos se les encomiendan como trabajo profesional determinadas tareas de formación y pueden ser nombrados Inscritos.

 

De entre los Inscritos de las diversas Regiones son nombrados los Congresistas o Electores, que participan en los Congresos Generales. Los Electores varones tienen además voz activa –y, si son sacerdotes, también pasiva- en la elección del Prelado.

 

50.          -¿A qué Numerarias se llama Numerarias Auxiliares?

 

Se llama Numerarias Auxiliares a las que, con idéntica

 

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disponibilidad que las demás Numerarias, se dedican principalmente a las labores manuales o de trabajos domésticos en las sedes de los Centros de la Prelatura.

 

Las Numerarias Auxiliares asumen voluntariamente esas tareas como su trabajo profesional, y colaboran con las demás Numerarias en todos los apostolados, según lo requiera el bien de las almas.

 

51.          -¿A qué fieles del Opus Dei se llama Agregados o Agregadas?

 

Se llama Agregados o Agregadas a aquellos fieles de la Prelatura que han recibido de Dios el don del celibato apostólico y pueden ocuparse de las peculiares tareas apostólicas del Opus Dei, con la disponibilidad que permitan sus circunstancias.

 

Estas permanentes circunstancias personales, familiares o profesionales ordinariamente les llevan a vivir con la propia familia.

 

52.          -¿A qué fieles del Opus Dei se llama Supernumerarios o Supernumerarias?

 

Se llama Supernumerarios o Supernumerarias a aquellos fieles de la Prelatura que, sin compromiso de celibato, pueden ocuparse de las peculiares labores apostólicas del Opus Dei con la disponibilidad que permiten sus circunstancias familiares.

 

Los Supernumerarios pueden ser solteros, casados o viudos. Los casados convierten también en camino de santificación y de apostolado la vida matrimonial y las correspondientes ocupaciones familiares.

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Art. 2. Cooperadores

 

 

53.          -¿A quiénes se llama Cooperadores del Opus Dei?

 

Se llama Cooperadores a aquellas personas que, sin ser fieles del Opus Dei, ayudan a los apostolados de la Obra de diversas maneras.

 

Los Cooperadores constituyen una asociación propia e inseparable del Opus Dei. Cuando parezca oportuno, esta asociación se puede constituir formalmente en cada país, de acuerdo con la correspondiente legislación, para disponer de un instrumento jurídico adecuado en la labor que se realiza con Cooperadores.

 

54.          -¿Cuántas clases de Cooperadores hay?

 

Hay tres clases de Cooperadores: los Cooperadores activos, los llamados simplemente Cooperadores y los Cooperadores no católicos –incluso no cristianos- o católicos alejados de la Iglesia.

 

Los Cooperadores activos colaboran con su oración, con su limosna y con su trabajo, en las obras apostólicas que les aconsejen los Directores. Los llamados sencillamente Cooperadores ayudan a la Obra con su oración y con sus limosnas. Los Cooperadores no católicos contribuyen, al menos, con sus limosnas o con su trabajo.

Todos los Cooperadores participan, en la medida de sus personales disposiciones, de los bienes espirituales de la Obra. Por otra parte, los fieles de la Prelatura, con su oración, con su sacrificio y con su trato, se esfuerzan por conseguir de la misericordia divina la luz de la fe para los Cooperadores no católicos, con el máximo respeto de la libertad de las conciencias.

 

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55.          –Las comunidades religiosas, ¿pueden ser admitidas entre los Cooperadores del Opus Dei?

 

Las comunidades religiosas pueden ser admitidas entre los Cooperadores del Opus Dei, cuando ayudan a los apostolados de la Obra con su oración y –si es posible- también con su trabajo material.

 

Así se les da una muestra más del cariño y de la veneración que el Opus Dei tiene por el estado religioso y, a la vez, una prueba de nuestro agradecimiento; y participan de los bienes espirituales que la Santa Sede ha concedido a la Obra.

 

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CAPÍTULO III

ADMISIÓN E INCORPORACIÓN

 

 

 

Art. 1. Admisión

 

 

56.          -¿Cómo se realiza la adscripción de los Numerarios, Agregados y Supernumerarios al Opus Dei?

 

La adscripción al Opus Dei se realiza por la Admisión, por la Oblación y por la Fidelidad.

 

Se solicita la admisión, por carta dirigida al Padre –los Supernumerarios, al Vicario Regional- y pasados por lo menos seis meses se concede la Admisión al interesado o se le aconseja que renuncie. El hecho de que para solicitar la admisión como Numerario o Agregado se escriba al Padre, y para solicitarla como Supernumerario se escriba al Vicario Regional, no significa en absoluto una distinción –que no existe, como ya se ha explicado- de vocación, de grado de pertenencia a la Obra, etc. Responde, simplemente, a una razón práctica de distribución de trabajos y competencias.

Trascurrido, por lo menos, un año desde la Admisión, puede concedérsele que se incorpore al Opus Dei temporalmente, por la Oblación.

Pasados al menos otros cinco años desde a Oblación, le podrá ser concedido que se incorpore definitivamente, por la Fidelidad.

 

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57.          -¿Quién concede la Admisión en la Obra?

 

Concede la Admisión en la Obra el Vicario Regional, con el voto consultivo de la Comisión o de la Asesoría Regional, según se trate de un varón o de una mujer.

 

58.          -¿Qué condiciones son necesarias para que se pueda conceder la Admisión?

 

Para que se pueda conceder la Admisión, el interesado debe:

1)    tener uso de razón y haber cumplido diecisiete años

2)    haberse ejercitado antes de la Admisión, al menos durante seis meses, en las Normas de vida y en el apostolado peculiar del Opus Dei, bajo la guía de los Directores.

 

Se requiere, por tanto, que el interesado posea las cualidades indispensables para cumplir las obligaciones que comporta la vocación al Opus Dei, y que se esfuerce en buscar la santidad personal según el espíritu y la ascética propios de la Obra.

 

59.          -¿Qué otras condiciones son necesarias para ser admitido?

 

Para ser admitido, el interesado ha de desearlo con plena libertad; ha de conocer las obligaciones que la Admisión lleva consigo; y ha de ser capaz de sustentarse.

 

El interesado debe confirmar su plena libertad con un querer seguro, consciente y responsable. Especialmente, se ha de dar cuenta de que la vocación a la obra exige una vida de trabajo continuo, porque toda la espiritualidad del Opus Dei gira alrededor del trabajo profesional, ejercido en medio del mundo, con el que cada fiel debe sostenerse económicamente y ayudar a las labores apostólicas.

Además, debe entender expresamente, como un rasgo fundamental del espíritu del Opus Dei, que la adscripción a la Obra no

 

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supone un cambio de estado, ni comporta la llamada vida consagrada; que los fieles del Opus Dei no son religiosos ni pueden ser equiparados a los religiosos desde ningún punto de vista.

 

60.          –Entonces, ¿qué edad ha de tener el interesado, para que se tome en consideración su petición de admisión en la Obra?

 

Para que se tome en consideración la petición de admisión, el interesado ha de tener ya cumplidos los dieciséis años y medio.

 

                        Quienes, a partir de los catorce años y medio, deseen pedir la admisión, sólo podrán solicitarla como aspirantes mediante carta dirigida al Vicario Regional, sin que se origine ningún deber jurídico. Al cumplir los dieciséis años y medio, si perseveran en su propósito y el Consejo Local correspondiente lo autoriza, escribirán una carta –al Padre, los que deseen ser Numerarios o Agregados; al Consiliario, los que deseen ser Supernumerarios-, pidiendo la admisión en la Obra.

 

61.          –¿Qué obligación lleva consigo la Admisión en la Obra?

 

La Admisión en la Obra lleva consigo la obligación de procurar vivir las virtudes cristianas y de ejercer el apostolado, de acuerdo con el espíritu del Opus Dei.

 

                        Quien hace la Admisión manifiesta el deseo de entregarse completamente en la Obra, al servicio de la Santa Iglesia y de la humanidad entera.

 

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Art. 2. Incorporación

 

 

62.          -¿Cómo se realiza la incorporación al Opus Dei, temporal o para siempre?

 

La incorporación al Opus Dei, temporal o para siempre, se realiza, respectivamente, por la Oblación o por la Fidelidad, que llevan consigo la creación de un vínculo entre la Prelatura y la persona interesada.

 

63.          –¿Cómo se adquiere el vínculo propio de la Oblación o de la Fidelidad, entre la Prelatura y la persona interesada?

 

El vínculo propio de la Oblación o de la Fidelidad, se adquiere mediante una declaración formal, de carácter contractual, por la que la Obra y la persona interesada se obligan a sus respectivos derechos y deberes.

 

64.          –¿Qué expresa el vínculo que se adquiere con la incorporación?

 

El vínculo que se adquiere con la incorporación expresa el compromiso de amor, firme y estable, por el que cada uno empeña su honradez y fidelidad humana y cristiana en la respuesta a su vocación divina a la Obra.

 

65.          –Entonces, ¿la incorporación a la Obra no comporta la emisión de ningún voto?

 

La incorporación a la Obra no comporta la emisión de ningún voto.

 

                        El Opus Dei pide a sus fieles la práctica de las virtudes cristianas, para buscar la santidad y ejercitar el apostolado en medio del mundo, sin apartar a nadie de su estado.

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                        Los votos –que emiten los religiosos y las personas que viven la llamada secularidad consagrada- comportan un vínculo sagrado, que merece todo respeto y veneración, pero que no existe en la Obra y no responde a la vocación divina al Opus Dei.

 

66.          -¿Qué condiciones son necesarias por parte de la persona para la validez de la incorporación al Opus Dei?

 

Las condiciones necesarias por parte de la persona para la validez de la incorporación al Opus Dei son: que tenga uso de razón y haya cumplido al menos los dieciocho años; y que conozca y acepte libremente las obligaciones que asume.

 

Se entiende que, al aceptar esas obligaciones, se compromete a vivirlas según el espíritu, las Normas y las Costumbres del Opus Dei.

 

67.          -¿Qué clase de intención es suficiente para que la incorporación sea válida?

 

Para que la incorporación sea válida, es suficiente la intención virtual de asumir las obligaciones correspondientes, aunque no haya una advertencia actual en el momento de la incorporación.

 

68.          -¿Es válida la incorporación, si se hace con un conocimiento implícito de las obligaciones que se adquieren?

 

Es válida la incorporación si se hace con un conocimiento implícito, como el que quien –siendo hábil y capaz- quiere adquirir, con un contrato, las obligaciones que están objetivamente incluidas en ese contrato.

 

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69.          –¿Qué circunstancias podrían quitar la libertad al incorporarse a la Obra?

 

Podrían quitar la libertad al incorporarse a la Obra, y por tanto hacer nula la incorporación, el miedo y la violencia.

 

Es prácticamente imposible el miedo o la violencia, porque la Obra exige a sus miembros la libre voluntariedad de perseverar, y porque a cada uno le da la gana corresponder a la llamada de Dios, que es la razón más sobrenatural; y porque así se le pregunta expresamente antes de hacer la declaración contractual.

 

70.          –¿Quién concede la Oblación?

 

Concede la Oblación el Vicario Regional, con el voto deliberativo de la Comisión –o de la Asesoría Regional, para las mujeres- y oído el Consejo local. Se renueva anualmente el día 19 de marzo, solemnidad de San José.

 

Todos han de manifestar en el mismo día 19 de marzo al Director de su Centro –de palabra o, si están aislados, por escrito- si han renovado la Oblación.

 

71.          –Para renovar la Oblación, ¿se requiere el permiso del Vicario Regional?

 

Para renovar la oblación se requiere el permiso del Vicario Regional; si no hay advertencia explícita en contrario, se entiende siempre que existe este permiso.

 

La renovación de la Oblación hecha con permiso presunto puede, sin embargo, ser declarada nula por el Vicario Regional, con arreglo a los Estatutos, siempre que se descubra la existencia de una causa anterior a la renovación, que la invalide.

 

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72.          –¿Quién concede la Fidelidad?

 

Concede la Fidelidad el Vicario Regional con el voto deliberativo de la Comisión –o de la Asesoría, para las mujeres-, oído el Consejo local, y con la confirmación del Padre.

 

73.          –¿Los fieles del Opus Dei que han hecho ya la Fidelidad, necesitan renovarla alguna vez?

 

Los fieles del Opus Dei que han hecho ya la Fidelidad, no tienen necesidad de renovarla; sin embargo, por devoción, acostumbran a hacerlo frecuentemente, y en especial el día de San José.

 

74.          –¿A qué se obligan los fieles que se incorporan al Opus Dei?

 

Los fieles que se incorporan al Opus Dei se obligan a permanecer bajo la jurisdicción del Prelado y de las demás autoridades competentes de la Prelatura, y a cumplir todos los deberes que lleva consigo la condición de Numerario, de Agregado o de Supernumerario.

 

Ese compromiso obliga a los miembros de la Prelatura a luchar para vivir plenamente el espíritu de la Obra, en su respuesta a la llamada a la santidad y al apostolado que tienen en cuanto cristianos; y comporta unas obligaciones específicas, que nacen del vínculo con la Prelatura, y que determinan y concretan los medios y modos queridos por Dios para los miembros de la Obra en esa búsqueda de la santidad y en el apostolado.

 

75.          –¿Y a qué se obliga el Opus Dei con los fieles que se incorporan a la Prelatura?

 

Con los fieles que se incorporan a la Prelatura, el Opus

 

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Dei se obliga a facilitarles una asidua formación y una peculiar atención sacerdotal; y a cumplir las demás obligaciones que se establecen en los Estatutos de la Prelatura.

 

76.          –¿Qué obligaciones especiales lleva consigo la Fidelidad?

 

La Fidelidad lleva consigo las siguientes obligaciones especiales:

1)    impedir con especial empeño todo cuanto pueda perjudicar la unidad de la Obra;

2)    evitar y rechazar cualquier murmuración contra los Directores;

3)    poner aún mayor esmero en ser fieles, en su actividad, a la doctrina de la Iglesia y al espíritu de la Obra.

 

Para conservar la fuerte unidad –espiritual, moral y jurídica- de la Obra, y para evitar cualquier murmuración contra los Directores, los fieles del Opus Dei no olvidan que, cuando sea necesario, deberán ayudarles con la corrección fraterna, sin admitir críticas de ningún género en su interior.

Para extremar la fidelidad a la doctrina de la Iglesia y al espíritu de la Obra, los fieles del Opus Dei, en su actividad libre y personalmente responsable, tienen siempre presente la necesidad de formar bien la propia conciencia. Y, con este fin, como cualquier fiel católico, pedirán consejo cuando sea menester, de acuerdo con las normas de la moral cristiana. Concretamente, al pedir consejo, los miembros de la Obra conservarán rigurosamente el secreto natural, el comisorio, el profesional y cualquier otro tipo de secreto cualificado. Han de recordar siempre la completa libertad y la responsabilidad personal sobre el modo de aplicar los criterios doctrinales a cada caso concreto, sin pretender descargar la propia responsabilidad en la persona que eventualmente les haya ayudado a formarse una conciencia recta.

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CAPÍTULO IV

SALIDA DE LA OBRA

 

 

77.          –¿De qué modo conduce el espíritu del Opus Dei a la perseverancia de sus fieles?

 

El espíritu del Opus Dei conduce a que la perseverancia de sus fieles sea, en todo momento, la consecuencia del deseo constante de servir libremente al Señor y de buscar la santidad propia y la ajena.

 

De este modo, cada uno siente la responsabilidad de que si persevera en la Obra es porque ejercita su propia libertad –in libertatem gloriae filiorum Dei-, sin que sea posible ninguna coacción.

Por eso, si algún miembro desistiera de perseverar, se le ayudaría con todo cariño para que reaccionara; si, a pesar de esa ayuda, abandona la vocación, se le procura atender espiritualmente y, si lo desea, se le puede nombrar cooperador.

Otra consecuencia de este espíritu es no dejar que se pierda para el apostolado y, en lo posible, para la vocación, ninguna alma que se acerque a la Obra.

 

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78.          –¿Pueden dejar la Obra los fieles que todavía no han hecho la Oblación?

 

Los fieles que todavía no han hecho la Oblación pueden, en cualquier momento, dejar la Obra; y el Prelado o el Vicario Regional pueden también disponer la salida de esos miembros, si no los encuentran con las aptitudes oportunas.

 

79.          –¿Qué conviene hacer si, antes de su incorporación a la Prelatura, se ve que una persona no debe seguir como Numerario o Agregado?

 

Si, antes de su incorporación, se ve que una persona no debe seguir como Numerario o Agregado, pero tiene vocación a la Obra, puede quedar como Supernumerario.

 

80.          –¿Pueden dejar libremente la Obra los fieles incorporados a la Prelatura?

 

Los fieles incorporados temporalmente a la Prelatura pueden libremente abandonar la Obra, una vez pasado el término para el que hicieron la Oblación.

 

En cambio, si alguno desea salir voluntariamente antes de cumplirse este plazo, o después de haber hecho la Fidelidad, necesita dispensa que exclusivamente puede ser concedida por el Prelado del Opus Dei.

 

81.          –¿Puede la Autoridad del Opus Dei determinar directamente la salida de un fiel incorporado a la Prelatura?

 

En algunos casos, la Autoridad del Opus Dei puede determinar directamente la salida de un fiel incorporado a la Prelatura; concretamente, denegándole el permiso para renovar

 

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la Oblación; o, en otros casos, decidiendo, según derecho, su salida de la Obra.

 

Puede denegar el permiso para renovar la Oblación, por justas causas, el Vicario Regional. Por causas graves, el Padre, o el Consiliario en su circunscripción –con voto deliberativo de su propio Consejo o de la Asesoría respectiva-, pueden decidir, según derecho, que un miembro salga de la Prelatura antes de cumplirse el plazo para el que hizo su Oblación o después de haber hecho la Fidelidad.

Causa suficientemente grave para decidir la salida de un miembro que esté incorporado al Opus Dei, es la falta del espíritu propio de la Obra, que constituya motivo de escándalo para los demás, o cometer faltas externas y graves, de la misma especie o de especies diversas, contra la legítima autoridad de la Iglesia, contra la moral cristiana o contra el espíritu de la Obra; y que, después de dos advertencias formales, no se corrija. Si es necesario decidir la salida de un miembro de la Obra, se hace con la máxima caridad; pero antes se le aconseja que pida espontáneamente la oportuna dispensa.

 

 

82.          –¿Qué efectos jurídicos produce la salida legítima del Opus Dei?

 

La salida legítima del Opus Dei lleva consigo la cesación del vínculo que se estableció entre la Prelatura y la persona interesada; y, por tanto, también los derechos y deberes correspondientes.

 

83.          –¿En qué situación quedaría un miembro incorporado a la Obra que abandonase su vocación, sin haber obtenido previamente la dispensa necesaria?

 

Según la moral cristiana, el miembro incorporado a la Obra que abandonase su vocación, sin haber obtenido la dispensa necesaria, pecaría mortalmente, como cualquier persona que incumpliera un compromiso en materia grave.

 

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84.          –Si un fiel sale de la Obra, ¿tiene derecho a pedir alguna compensación económica?

 

Si un fiel sale de la Obra no tiene derecho a pedir compensación económica alguna por los servicios que en la Obra haya prestado, ni por las donaciones o limosnas que haya hecho.

 

85.          –¿Cómo se han de comportar los fieles del Opus Dei con los que no siguen adelante en su vocación?

 

Los fieles del Opus Dei procurarán que no se alejen de Dios, ni del calor de la Obra, los que no siguen adelante en su vocación.

 

Si se ha de evitar que nadie que se acerque a la Obra se separe de la labor apostólica, con mayor razón se intentará que no se alejen quienes, con rectitud de intención y deseo de servir a Dios, pidieron la admisión.

 

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PARTE II

EL PRESBITERIO DE LA PRELATURA

Y LA SOCIEDAD SACERDOTAL

DE LA SANTA CRUZ

 

 

 

 

 

CAPÍTULO I

EL PRESBITERIO DE LA PRELATURA

 

 

 

 

86.          –¿Quiénes forman el presbiterio del Opus Dei?

 

El presbiterio del Opus Dei está formado, exclusivamente, por los sacerdotes incardinados en la Prelatura: Numerarios y Coadjutores o sacerdotes Agregados del Opus Dei.

 

 

87.          –Los Numerarios y Agregados que son ordenados sacerdotes, ¿con qué fin reciben la ordenación?

 

Los Numerarios y Agregados que son ordenados sacerdotes reciben la ordenación para servir a la Obra y a todas las almas.

 

A través de las tareas específicas del sacerdocio ministerial, atienden primordialmente a los demás fieles de la Prelatura, a los socios de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz y las labores apostólicas del Opus Dei que se les confían.

 

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88.          –¿Qué condición tienen los sacerdotes incardinados en la Prelatura?

 

Los sacerdotes incardinados en la Prelatura son, por vocación y según el derecho, sacerdotes seculares.

 

 

89.          –¿Quién da las dimisorias para ordenar a los Numerarios y Agregados del Opus Dei?

 

Las dimisorias para ordenar a los Numerarios y Agregados del Opus Dei las da el Padre, como Prelado Ordinario de la Prelatura, cuando no es el mismo Padre quien los ordena.

 

 

90.          –¿Quién confiere la misión canónica a los sacerdotes Numerarios y Agregados de la Prelatura?

 

La misión canónica a los sacerdotes Numerarios y Agregados de la Prelatura la confiere siempre el Prelado, por sí mismo o por los respectivos Vicarios de la circunscripciones.

 

Con la misión canónica se les conceden, además, facultades para celebrar Misa, para predicar y para oír confesiones. El Prelado o sus Vicarios pueden también conceder la facultad de oír confesiones a otros presbíteros no pertenecientes al presbiterio de la Prelatura.

 

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CAPÍTULO II

LA SOCIEDAD SACERDOTAL

DE LA SANTA CRUZ

 

 

91. -¿Qué es la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz?

 

La Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz es una Asociación propia, intrínseca e inseparable de la Prelatura, constituida por los clérigos incardinados al Opus Dei y por otros incardinados en diferentes diócesis.

 

92. -¿Quién es el Presidente General de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz?

 

El Presidente General de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz es el Prelado del Opus Dei.

 

93. - ¿Hay diversidad de socios en la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz?

 

En la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz hay socios Numerarios, Coadjutores, Agregados y Supernumerarios.

 

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94. -¿Quiénes pertenecen a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, como Numerarios?

 

Pertenecen a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, como Numerarios, los Numerarios de la Prelatura del Opus Dei que reciben las Ordenes Sagradas.

 

95. -¿Quiénes pertenecen a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, como Coadjutores?

 

Pertenecen a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, como Coadjutores, los Agregados de la Prelatura que reciben las Ordenes Sagradas.

 

Son llamados también, sencillamente, sacerdotes Agregados del Opus Dei.

 

96. -¿Cómo se hace la adscripción de los Numerarios y de los Agregados de la Prelatura a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz?

 

Los Numerarios y los Agregados de la Prelatura, por el mismo hecho de su ordenación como diáconos, quedan adscritos a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz.

 

97. -¿A qué socios de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz se llama Agregados?

 

Se llama Agregados de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz a los clérigos incardinados en una diócesis, que buscan la santidad en el ejercicio de su ministerio, viviendo el espíritu y la praxis ascética del Opus Dei de modo semejante a los fieles Agregados de la Prelatura.

 

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El espíritu del Opus Dei exige de estos socios Agregados: 1) el esfuerzo por realizar con perfección los encargos pastorales que les haya encomendado su propio Obispo; sabiendo que solamente al Obispo deben dar cuenta de tales encargos; 2) el cumplimiento fiel de las Normas y Costumbres de la Obra; 3) el propósito de poner especial empeño en ayudar espiritualmente a los demás sacerdotes diocesanos, siendo entre ellos fermento de fraternidad.

 

98. - ¿A qué socios de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz se llama Supernumerarios?

 

Se llama Supernumerarios de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz a los clérigos incardinados en una diócesis, que buscan la santidad en el ejercicio de su ministerio, viviendo el espíritu y la praxis ascética del Opus Dei, de modo semejante a los fieles Supernumerarios de la Prelatura.

 

99. - ¿Cómo se hace la adscripción de los Agregados y Supernumerarios de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz?

 

La adscripción de los Agregados y Supernumerarios de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz se hace por medio de la Admisión, la Oblación y la Fidelidad, de modo análogo al de los Agregados y Supernumerarios de la Prelatura.

 

Para la salida de esos socios también se siguen, congrua congruis referendo, las mismas disposiciones establecidas para los Agregados y Supernumerarios de la Prelatura.

Los alumnos de seminarios no pueden pertenecer a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz hasta que hayan recibido el diaconado; antes pueden ser recibidos como aspirantes.

 

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100. -¿Puede decirse que los Agregados y los Supernumerarios de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz pertenecen al Opus Dei?.

 

Aunque los Agregados y los Supernumerarios de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz no están incardinados en la Prelatura y, por tanto, no forman parte de su Presbiterio, sí puede decirse que pertenecen al Opus Dei.

 

Esto es así, porque la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz es una asociación intrínseca e inseparable de la Prelatura; porque sus socios han recibido la misma vocación divina - igual para todos en la Obra-, con el fin de buscar su santificación en el ejercicio del trabajo ordinario - el ministerio sacerdotal-, según el espíritu y la praxis ascética del Opus Dei.

 

101. -Al ser admitidos estos sacerdotes en la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, ¿queda mermada o disminuida su condición diocesana o la sumisión que deben a su Obispo?

 

Al ser admitidos estos sacerdotes en la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, no sólo no queda mermada ni disminuida su condición diocesana ni la sumisión que deben a su Obispo, sino que se confirma y fortalece.

 

En efecto, su vocación específica les lleva a buscar la santidad -como todos en el Opus Dei- precisamente en el fiel cumplimiento de su trabajo, que para ellos es el oficio o ministerio diocesano, y por eso se esfuerzan en venerar, amar y obedecer a su Ordinario.

 

102. -¿En qué se manifiesta el fortalecimiento de la condición diocesana de los sacerdotes Agregados y Supernumerarios de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz?

 

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El fortalecimiento de la condición diocesana de los sacerdotes Agregados y Supernumerarios de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, se manifiesta en la intensificación de su amor y su servicio al propio Obispo y a sus hermanos sacerdotes diocesanos, fomentando además entre todos la unidad y la fraternidad.

 

            Concretamente, procuran:

            1) promover con todas sus fuerzas, entre el clero, la santificación en el ejercicio del ministerio sacerdotal;

            2) favorecer, con el ejemplo y con la palabra, el sentido de la más plena disponibilidad de cada uno ante su propio Obispo;

            3) facilitar, a través de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, la formación permanente de sus hermanos en el sacerdocio;

            4) fomentar la vida en común entre los sacerdotes diocesanos, en la medida que al Ordinario del lugar le parezca oportuno.

 

103. -¿Hay superiores eclesiásticos en la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, para los sacerdotes Agregados y Supernumerarios?

 

En la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz no hay superiores para los Agregados y Supernumerarios, sino personas que se ocupan de ejercitar sólo las funciones de dirección espiritual.

 

Estas funciones de dirección espiritual, propias de cualquier asociación sacerdotal, no se refieren nunca al desempeño del ministerio eclesiástico, pues éste depende exclusivamente de sus Obispos.

Para que quedara patente esta realidad, nuestro Fundador estableció que, en el ámbito de cada circunscripción, fuese el Director Espiritual de la Región -que no es miembro de la Comisión Regional- quien se ocupase de modo inmediato de la atención espiritual de los Agregados y Supernumerarios.  No pueden surgir problemas de doble obediencia, porque: 1) no hay dos superiores, ya que la dependencia de los sacerdotes dioce-

 

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sanos adscritos a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz no es una dependencia de régimen, sino la derivada de un vínculo exclusivamente asociativo: deben obedecer solamente a su propio Obispo; 2) no hay ninguna obediencia interna, sino solamente la disciplina normal en cualquier tipo de asociación, que proviene de la obligación de cultivar y guardar los propios reglamentos que, en este caso, se refieren exclusivamente a la vida espiritual.

 

104. -¿Cómo está organizada la atención espiritual de los sacerdotes Agregados y Supernumerarios?

 

La atención espiritual de los sacerdotes Agregados y Supernumerarios, está organizada de modo que no interfiera con el cumplimiento de sus deberes ministeriales.

 

La Obra pone todos los medios para que estos sacerdotes no sólo conserven sino que refuercen su dependencia de sus propios Ordinarios, y para que -según el espíritu del Opus Dei- busquen la santidad en las tareas ministeriales que les hayan encomendado sus Obispos.

El espíritu de la Obra refuerza en ellos su condición sacerdotal secular y diocesana, porque tiene como parte esencial la obligación de santificar y de santificarse en el ejercicio del trabajo ordinario: en este caso, del ministerio sacerdotal.

 

105. -¿En qué dependen del Consejo local del Centro al que están adscritos?

 

Los sacerdotes Agregados y Supernumerarios dependen del Consejo local en cuanto a la ayuda espiritual, que les facilita el cumplimiento gustoso y sacrificado de sus deberes sacerdotales.

 

Además, apenas la labor apostólica está suficientemente, desarrollada en el lugar, se nombran Celadores -que son siempre sacerdotes de la propia diócesis-, conocidos por el Obispo, para que

 

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ayuden espiritualmente a los demás sacerdotes que se adscriben a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz.

También cuando resulta posible, se nombran en cada diócesis un Admonitor y un Director espiritual, con sus respectivos sustitutos, entre los sacerdotes Agregados que están incardinados en la diócesis donde desempeñarán el encargo. Su misión es sólo de ayuda espiritual a sus hermanos y de trato con el Obispo diocesano.

 

106. -¿La Obra se ocupa de atender materialmente a los sacerdotes Agregados de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz?

 

La Obra se ocupa de atender materialmente, en la enfermedad y en la vejez, a los sacerdotes Agregados de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, además de la ayuda espiritual que les presta.

 

Como hace con los Numerarios y los Agregados de la Prelatura, la Obra también atiende económicamente, cuando lo necesiten, a sus padres o a las personas de sus familias que han cuidado de sus hogares, completando de este modo lo que la diócesis ha de hacer con sus sacerdotes.

Esta ayuda -espiritual y material- del Opus Dei evita también que estos sacerdotes sientan el peso de la soledad y de la indiferencia, que podrían amargar los corazones de quienes iniciaron llenos de ilusión su labor pastoral.

 

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CAPITULO III

 

COLABORADORES

 

 

 

107. -¿A quiénes se llama Cooperadores de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz?

 

Se llama Cooperadores de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz a los clérigos, incardinados en una diócesis, que ayudan a la Prelatura con su oración, con sus limosnas y, si pueden, con su ministerio sacerdotal, sin adscribirse como socios a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz.

 

108. -¿Hay también sacerdotes con Carta de Hermandad de la Prelatura?

 

Hay también sacerdotes, a los que el Padre concede Carta de Hermandad de la Prelatura, por su amor al Opus Dei, por su colaboración en los trabajos apostólicos que realizan los fieles de la Obra y, principalmente, por el empeño que po­nen en promover vocaciones para la Prelatura y para la So­ciedad Sacerdotal de la Santa Cruz.

 

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109. -¿Quiénes son los Asistentes Eclesiásticos?

 

Los Asistentes Eclesiásticos son sacerdotes diocesanos que, sin formar parte ni de la Prelatura ni de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, son designados por el Vicario de la Región para que colaboren con su ministerio espiritual, cuando parezca conveniente, en uno o varios Grupos de Supernumerarios de la Prelatura.

 

110. -¿Qué normas deben seguir los sacerdotes Cooperadores, los que tienen Carta de Hermandad y los Asistentes Eclesiásticos?

 

Los sacerdotes Cooperadores, los que tienen Carta de Hermandad y los Asistentes Eclesiásticos han de procurar ayudar a la Obra con su oración y -cuando se lo pida el Vicario Regional- con su trabajo, sin descuidar minimamente las obligaciones de su propio ministerio.

 

Concretamente, estos sacerdotes procuran: 1) encomendar al Señor, asiduamente, la santificación de los fieles de la Obra; 2) ayudar en la labor apostólica con los Supernumerarios de la Prelatura, sean varones o mujeres, cuando les pida esta ayuda el Consiliario Regional; 3) robustecer la unidad de los fieles de la Prelatura con los Directores de la Obra; 4) fomentar la caridad y el espíritu fraterno entre los miembros de la Obra; 5) secundar la dirección espiritual, tanto la personal como la colectiva, que los miembros reciben en el Opus Dei; 6) y proporcionar al Consiliario de la Región las informaciones y sugerencias que juzguen oportunas, para el desarrollo de la labor apostólica.

 

 

 

PARTE III

VIDA EN EL OPUS DEI

 

 

 

 

CAPÍTULO I

 

ESPÍRITU

 

 

 

Art.1. Características específicas

 

 

111. -¿Cuál es la fisonomía espiritual propia del Opus Dei?

 

La fisonomía espiritual propia del Opus Dei se caracteriza por la perfecta unión del aspecto ascético con el apostólico, que están armónicamente fundidos y compenetrados con el carácter secular de la Obra y con la condición también secular de sus miembros.

 

112. -¿En qué se manifiesta especialmente esta fisonomía espiritual en las actividades de los fieles del Opus Dei?

 

Esta fisonomía espiritual se manifiesta especialmente en la unidad de vida, sencilla y fuerte, de los fieles del Opus Dei, que crea en sus almas la necesidad y como el instinto sobrenatural de purificar todas las acciones, de elevarlas al orden de la gracia, de santificarlas y de convertirlas en instrumento de apostolado.

 

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113. -¿Cómo se puede resumir el carácter peculiar del espíritu del Opus Dei?

 

El carácter peculiar del espíritu del Opus Dei, se puede resumir diciendo que cada uno debe santificar los deberes de su propio estado y los de su trabajo ordinario; santificarse, precisamente, en su tarea profesional; y, a través de esa tarea, santificar a los demás.

 

114. -¿Cuál es el fundamento de la vida espiritual de los fieles del Opus Dei?

 

El fundamento de la vida espiritual de los fieles del Opus Dei es el sentido de su filiación divina en Cristo, que se traduce en un deseo ardiente y sincero, tierno y profundo a la vez, de imitar a Jesucristo, Hijo Unigénito del Padre, y de estar siempre en la presencia de Dios; filiación que lleva a vivir vida de fe en la Providencia, y que facilita la entrega serena y alegre a la divina Voluntad.

 

Los rasgos que completan la fisonomía espiritual de los miembros del Opus Dei son: una piedad doctrinal, alimentada con el estudio de la doctrina católica y con ejercicios personales de oración, mortificación y penitencia; una tierna devoción a la Virgen María, a San José, a los Santos Ángeles Custodios, a los Patronos y a los santos Intercesores de la Obra, a la Iglesia y al Papa; la unión afectiva y efectiva con el Padre; y una vida interior que lleva a servir a todas las almas, con un auténtico respeto a la legítima libertad de los demás. Después de la marcha de nuestro Padre al Cielo, también es un rasgo peculiar de esta fisonomía la devoción profunda y filial a nuestro queridísimo Fundador.

 

115. -¿Qué lugar ocupa la Santa Misa, en la vida espiritual de los miembros del Opus Dei?

 

La Santa Misa es el centro y la raíz de la vida espiritual de los miembros del Opus Dei.

 

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Conscientes, por la fe, de estar ante la renovación incruenta de la Pasión y Muerte de Cristo, y memorial de su infinito amor salvífico hacia todos los hombres, diariamente los fieles de la Obra procuran participar -celebrar, los sacerdotes; asistir, los seglares- en el Santo Sacrificio de la Misa con la mayor devoción posible.

 

 

§ 1. La santificación del trabajo ordinario

 

 

116. -¿Por qué, en el Opus Dei, se encarece con tanta insistencia la necesidad de procurar la perfección en el trabajo y en las cosas pequeñas?

 

En el Opus Dei se encarece con tanta insistencia la necesidad de procurar la perfección en el trabajo y en las cosas pequeñas, porque la vocación a la Obra exige la búsqueda de la santidad a través de las ocupaciones habituales de cada jornada.

 

Pocas veces se presenta, en la vida, la ocasión de hacer grandes cosas por la Santa Iglesia de Jesucristo; en cambio, es propio del espíritu de la Obra hacer grandes, por el Amor, los pequeños servicios de cada día.

 

117. -Entonces, ¿el Opus Dei exige que sus miembros trabajen profesionalmente?

 

El Opus Dei exige que sus miembros trabajen profesionalmente, porque el trabajo, como ya se ha dicho, es para los fieles de la Obra medio de santificación y de apostolado.

 

El Opus Dei no interfiere para nada en el trabajo profesional de sus fieles, que es una ocupación u oficio bien determinado y bien conocido por todos: munus publicum. La intensa formación espiritual, doctrinal y apostólica, que la obra da a sus miembros, tiene las siguientes consecuencias:

1) les ayuda a que procuren actuar siempre como católicos ejemplares, conforme a las enseñanzas de la Iglesia;

 

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2) les facilita la visión sobrenatural en el cumplimiento de su misión apostólica, pues saben que, al desempeñar sus obligaciones profesionales, sociales, económicas, etc., deben procurar ante todo unirse a Cristo y llevar a Cristo a los que con ellos trabajan y conviven;

3) finalmente, les recuerda que en todas sus actividades han de buscar únicamente la gloria de Dios.

 

118. -¿Qué harán los fieles del Opus Dei, para trabajar con sentido sobrenatural?

 

Para trabajar con sentido sobrenatural, los fieles del Opus Dei procurarán dar a la tarea profesional su sentido cristiano más hondo y más pleno: ponerla en relación con la misión redentora de Cristo.

 

119. -¿Por qué se ha de buscar la perfección también humana en el trabajo?

 

Se ha de buscar la perfección también humana en el trabajo porque, para santificarlo, hay que cumplir ineludiblemente una primera condición: trabajar bien.

 

La tarea profesional no puede ser nunca para los fieles del Opus Dei como un simple pasatiempo, o un juego, que no se toma en serio, porque quieren dedicársela a Dios, y a Dios no se le debe ofrecer lo defectuoso, lo que está mal hecho.

 

120. -¿Qué harán los fieles de la Obra, para trabajar con rectitud de intención?

 

Para trabajar con rectitud de intención, los fieles de la Obra habrán de moverse siempre por motivos nobles, elevados al orden sobrenatural.

 

Esta rectitud de intención lleva necesariamente a cuidar los de-

 

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talles pequeños; a no desatender -con pretexto del trabajo- el cumplimiento del plan de vida, los medios de formación, la vida en familia o los encargos apostólicos; a aprovechar la tarea profesional -brillante o no- para hacer una honda labor de apostolado.

 

121. -Para un fiel del Opus Dei, ¿hay trabajos de mayor o de menor categoría sobrenatural?

 

Para un fiel del Opus Dei no hay trabajos de mayor o de menor categoría sobrenatural, porque cualquier ocupación digna y noble en lo humano puede convertirse en un quehacer divino.

 

En el servicio de Dios no hay tareas de poca calidad: todas son de mucha importancia. La categoría sobrenatural del oficio depende de las disposiciones espirituales del que lo ejercita, de la rectitud moral con que lo desempeña y del amor de Dios con que lo realiza. Y así, cuando una madre de familia gobierna su casa, hace una labor profesional admirable, que llena de paz, de orden y de alegría su hogar, a la vez que cumple sus deberes de esposa y se ocupa cristianamente de la educación de sus hijos.

 

122. -¿Se prohíbe el ejercicio de alguna profesión a los fieles laicos del Opus Dei?

 

No se prohíbe el ejercicio de ninguna profesión honrada a los fieles laicos del Opus Dei, que deben, por el contrario, llevar a Dios todas las actividades humanas nobles.

 

Los fieles laicos del Opus Dei pueden y deben trabajar en el comercio y en las finanzas, si ésta es su vocación profesional, porque son cristianos corrientes y ciudadanos iguales a los demás; y así santifican también y ponen al servicio del Reino de Dios estas actividades, que algunos creen sin razón muy lejanas de la santidad.

Además actúan libérrimamente en la vida pública de su país los que se sienten llamados a esa tarea; y desde esa profesión han

 

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de hacer apostolado. Sería error gravísimo que quienes tienen la vocación profesional de servir a su país en la vida pública la abandonaran, pues ahí se deben santificar cumpliendo sus deberes y ejercitando sus derechos de ciudadanos corrientes -eso son-, con libertad y responsabilidad personales.

 

 

§ 2. Lucha ascética

 

 

123. -¿Qué medios debe emplear, para su lucha ascética, el fiel del Opus Dei?

 

El fiel del Opus Dei, para su lucha ascética, debe emplear los mismos medios que tenían ya los primeros cristianos: los sacramentos, la oración, la mortificación, el trabajo y el empeño para conocer la doctrina católica.

 

124. - ¿Por qué, además de la frecuencia de sacramentos, los fieles del Opus Dei cultivan el espíritu de oración?

 

Además de la frecuencia de sacramentos, los fieles del Opus Dei cultivan el espíritu de oración, porque el Señor ha dicho que es necesario orar siempre y no desfallecer, y porque la vocación a la Obra les exige ser contemplativos en medio del mundo.

 

125. - ¿Por qué cultivan los fieles del Opus Dei el espíritu de mortificación y de penitencia?

 

Los fieles del Opus Dei cultivan el espíritu de mortificación y de penitencia, con un ascetismo sonriente, como medio para unirse a la Cruz redentora.

 

Así, la mortificación y la penitencia son medios de purificación y de verdadero y sólido progreso espiritual; son demostración prác-

 

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tica del amor a Jesucristo, qui dilexit me et tradidit semetipsum pro me, que nos amó y se entregó hasta la Cruz por cada uno de nosotros; y, finalmente, son preparación para todo apostolado y medio para la perfecta ejecución de cada apostolado.

El espíritu de la Obra lleva a buscar y encontrar la mortificación especialmente en las cosas ordinarias y corrientes: en el trabajo intenso, constante y ordenado; en la perseverancia para acabar con perfección la labor comenzada; en la puntualidad; en el cuidado de las cosas que se usan; en el afán de servicio, que invita a cumplir con exactitud los deberes más pequeños; en los detalles de caridad, para hacer amable a todos el camino de santidad en medio del mundo: una sonrisa puede ser, a veces, la mejor muestra del espíritu de penitencia.

 

126. - ¿Por qué es necesario. que los fieles del Opus Dei sean reciamente piadosos?

 

Es necesario que los fieles del Opus Dei sean reciamente piadosos, porque sin una profunda y sincera piedad no se puede ser fiel ni en la vida ni en la doctrina.

 

 

§ 3. Devociones

 

 

127. -¿Qué devociones fomenta el espíritu del Opus Dei en sus fieles?

 

El espíritu del Opus Dei fomenta en sus fieles las principales devociones cristianas: a la Santísima Trinidad, a la Humanidad Santísima de Jesucristo, a la Sagrada Eucaristía, a la Santa Cruz, a la Santísima Virgen, etc.

 

Estas devociones se manifiestan también con la celebración en los Centros de determinados actos de piedad y de culto, tradicionales en la Iglesia.

Además, todos en la Obra tienen una filial devoción a nuestro queridísimo Fundador.

 

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128. -¿El Opus Dei difunde, entre los fieles cristianos, alguna devoción particular?

 

El Opus Dei no difunde, entre los fieles cristianos, ninguna devoción particular.

 

Cada uno de los miembros de la Obra puede tener sus devociones particulares, siempre que sean pocas, constantes -aunque alguna vez dejen de cumplirlas, para evitar que se conviertan en una obligación, que no existe- y no entorpezcan la labor apostólica.

 

129. -Anualmente, ¿qué actos de consagración se hacen en el Opus Dei?

 

Anualmente, en el Opus Dei se hace:

1) en la fiesta de la Sagrada Familia, la consagración de los padres y parientes de los miembros de la Obra a la Familia de Nazaret;

         2) en la fiesta de la Asunción de Nuestra Señora, la consagración de la Obra al Corazón Dulcísimo de María;

         3) en la fiesta de Cristo Rey, la consagración de la Obra al Corazón Sacratísimo de Jesús;

         4) en la fiesta de Pentecostés, la consagración de la Obra al Espíritu Santo.

 

         Estas consagraciones las hizo por primera vez nuestro Fundador:

1) el día 14 de mayo de 1951, la consagración de las familias de los miembros de la Obra a la Sagrada Familia, en el oratorio de la Sagrada Familia -entonces en construcción- de Villa Tevere;

2) el día 15 de agosto de 1951, fiesta de la Asunción de la Virgen, la consagración al Corazón Dulcísimo de María, en la Santa Casa de Loreto;

3) el día 26 de octubre de 1952, fiesta de Cristo Rey, la consagración al Corazón Sacratísimo de Jesús, en el oratorio-biblioteca del Padre, en Villa Tevere;

 

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4) el día 30 de mayo de 1971, fiesta de Pentecostés, la consagración al Espíritu Santo, en el oratorio de Pentecostés, en Villa Tevere. En esa ocasión, aunque estaba presente nuestro Padre, quiso que don Álvaro leyera la fórmula.

 

130. - ¿Por qué en la Obra se renuevan todos los años estás consagraciones?

 

En la Obra se renuevan todos los años estas consagraciones para ratificar a Dios Nuestro Señor el ofrecimiento personal de cada uno de sus fieles y el de todo el Opus Dei.

 

Además, con estas renovaciones se pretende unirse a las peticiones que hizo nuestro Padre, en aquellos primeros actos de consagración; y dar gracias, al Señor y a su Santísima Madre, por las bendiciones que continuamente derraman sobre la Obra.

 

 

§ 4. Virtudes

 

 

131. -¿Qué virtudes deben practicar los fieles del Opus Dei?

Los fieles del Opus Dei deben practicar todas las virtudes teologales y cardinales, impregnadas por un hondo sentido de filiación divina.

 

De modo especial, han de vivir la caridad, la humildad personal y colectiva, la laboriosidad, la obediencia y docilidad, la sencillez, la naturalidad, la sinceridad, la lealtad, la castidad, el orden, el desa­simiento de las cosas temporales, la pobreza personal, la sobriedad, el optimismo, la alegría, la reciedumbre, la nobleza y la valentía.

 

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132. -¿Por qué los fieles del Opus Dei han de practicar de modo especial la caridad?

 

Como todos los cristianos, los fieles del Opus Dei han de practicar de modo especial la caridad, porque constituye la esencia de la santidad.

 

Precisamente la virtud de la caridad -el amor a Dios sobre todas las cosas, y a todas las almas por Dios- les lleva a buscar a Dios en sus relaciones con todas las personas, en su trabajo y en los sucesos grandes o pequeños de cada día, y a convertidos en ocasión y medio de santificación y de apostolado.

 

133. - ¿Qué características ha de tener especialmente la caridad de los fieles del Opus Dei?

 

La caridad de los fieles del Opus Dei les ha de llevar a aprovechar todas las circunstancias para acercar las almas a Dios.

 

Por eso, la primera manifestación de esa caridad será el apostolado hecho con la oración, con el ejemplo, con la amistad leal y sincera, con una palabra o con un consejo oportuno.

 

134. - ¿Qué otras consecuencias tiene la caridad?

 

Consecuencias de la caridad son también el amor a la libertad, la comprensión, la disculpa, la convivencia con todos, el perdón, el no sentirse enemigos de nadie.

 

135. - ¿Por qué se insiste tanto en el espíritu de humildad?

 

Se insiste tanto en el espíritu de humildad, porque la soberbia es, para el alma, el enemigo más insidioso y nocivo que es preciso descubrir y combatir.

 

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136. -¿Qué manifestaciones fundamentales ha de tener la humildad de los miembros de la Obra?

 

Las manifestaciones fundamentales de la humildad de los miembros de la Obra han de ser la sinceridad, la rectitud de intención y el espíritu de servicio.

 

137. -Además de la humildad personal, ¿deben los fieles del Opus Dei amar y fomentar la humildad colectiva?

 

Además de la humildad personal, los fieles del Opus Dei deben amar y fomentar la humildad colectiva, porque han de buscar en todo la gloria de Dios, sabiendo que la gloria del Opus Dei es vivir sin gloria humana.

 

Esta humildad colectiva lleva a los fieles del Opus Dei a conducirse siempre como cristianos corrientes, sin ostentación de su entrega cotidiana a Dios, pero no ocultan su pertenencia a la Obra, porque el espíritu del Opus Dei, a la vez que impulsa a buscar la humildad colectiva, evita del modo más absoluto el secreto o la clandestinidad.

 

138. -¿Hasta qué extremo se debe vivir esta humildad colectiva?

 

Se debe vivir esta humildad colectiva hasta el extremo de evitar todo aquello que pudiera ser ocasión de envanecimiento, sin querer recibir cada uno la estimación y el aprecio que merecen la Obra de Dios y la vida santa de sus hermanos.

 

139. -¿Qué otras razones hay para vivir la humildad colectiva?

 

Se vive la humildad colectiva también porque se deben

 

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evitar siempre los inconvenientes del excesivo espíritu de cuerpo.

 

El Señor pide que se trabaje calladamente, con alegría interna -servite Domino in laetitia-, con un entusiasmo apostólico que no se desvirtúe en ostentaciones o manifestaciones aparatosas. Por eso, el Opus Dei no actúa ni participa en actos colectivos formando grupo. El espíritu de la Obra lleva a que haya en todas las profesiones, en todas las tareas humanas, hombres y mujeres que, sin banderas al viento ni etiquetas llamativas -con humildad colectiva-, se esfuercen en buscar la santidad e influyan cristianamente en sus compañeros de trabajo y en la sociedad, para el bien de las almas.

 

140. -¿Por qué se inculca el deber de cultivar la virtud de la laboriosidad?

 

Se inculca el deber de cultivar la virtud de la laboriosidad, porque el trabajo, para los fieles del Opus Dei, es el quicio de la búsqueda de la santidad y del apostolado.

 

A través del trabajo, realizado con la mayor perfección posible, sobrenatural y humana, se da criterio cristiano en los lugares y en las circunstancias donde se ejerce la profesión u oficio. De este modo, cada uno, con su vida de entrega al servicio de la Iglesia, debe ser Opus Dei -operatio Dei, trabajo de Dios-, para hacer el Opus Dei en la tierra.

 

141. -¿Por qué los fieles del Opus Dei cultivan la virtud de la obediencia?

 

Los fieles del Opus Dei cultivan la virtud de la obediencia, tan propia del espíritu cristiano, porque -siguiendo el consejo del Apóstol- quieren reproducir en su vida los sentimientos de Cristo Jesús, que se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de Cruz.

 

Además de la sumisión debida, en cada caso, a los padres y a las

 

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autoridades civiles, profesionales, etc., como los demás ciudadanos, para los fieles del Opus Dei, la virtud cristiana de la obediencia lleva consigo también los siguientes deberes:

1) acatar con ánimo filial -como han de procurar hacerlo los otros fieles católicos, sus iguales- la doctrina y las disposiciones de la Santa Iglesia: del Papa y de los Obispos en comunión con la Santa Sede;

2) cumplir con delicadeza extrema todo lo preceptuado en el Derecho particular de la Obra;

3) aceptar con la mayor prontitud y con esmero las sugerencias, disposiciones y consejos de los Directores del Opus Dei en todo lo referente a su vida espiritual y a la labor apostólica.

 

142. -¿A quién se debe obedecer, dentro del Opus Dei?

 

Dentro del Opus Dei se debe obedecer al Prelado, a sus Vicarios y a los demás Directores o Directoras Centrales, Regionales y locales; y, en ausencia de ellos, a los que hacen sus veces.

 

Cuando se encuentran solos dos o más miembros en ausencia de los Directores, si no hay una especial delegación de éstos, hace cabeza el dignior -sea laico o sacerdote-, de manera que los otros le obedecen cordialmente -como en una buena familia cristiana- y salva siempre la dependencia del propio Director.

 

143. -Para obedecer a los Directores, ¿es necesario que se reciban explícitamente sus mandatos?

 

Para obedecer a los Directores no es necesario que se reciban explícitamente sus mandatos. Como la Obra es una familia de vínculos sobrenaturales, las indicaciones son semejantes a las que suelen emplearse en los hogares cristianos: el mandato más fuerte es por favor o una frase análoga.

 

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144. -¿Cuál es, pues, la materia de la obediencia a los Directores del Opus Dei?

 

La materia de la obediencia a los Directores del Opus Dei se extiende a todo lo que se refiere a la misión propia de la Prelatura, y sólo a eso.

 

Naturalmente, en relación a la disponibilidad para determinadas labores, encargos, etc., la materia de la obediencia a los Directores se concreta de un modo u otro, según se trate de Numerarios, Agregados o Supernumerarios.

 

145. -¿La obediencia de los miembros a los Directores del Opus Dei se extiende a la labor profesional y a las doctrinas sociales, políticas, económicas, etc. ?

 

En el trabajo profesional y en las doctrinas sociales, políticas, económicas, etc., cada uno de los miembros del Opus Dei, dentro de las normas de la fe y de la moral, goza de la más completa libertad.

 

Esta libertad para formar su criterio, y tomar las decisiones que cada uno juzgue oportunas, es la misma que la de los otros católicos, sus iguales.

Por tanto, el Opus Dei no se hace solidario de las labores profesionales, sociales, políticas, económicas, etc., de ninguno de sus miembros.

Además, en sus actividades profesionales, los fieles del Opus Dei, igual que los otros ciudadanos, obedecen a los superiores que tengan en el ámbito de esos trabajos, no a los Directores de la Obra.

 

146. -La libertad plena en las actuaciones profesionales, sociales, etc., ¿disminuye la disponibilidad de los Numerarios y Agregados para dedicarse a las labores apostólicas de la Obra?

 

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La libertad plena en las actuaciones profesionales, sociales, etc., no disminuye la disponibilidad de los Numerarios y Agregados para dedicarse a las labores apostólicas de la Obra, puesto que han de estar decididos a cambiar de trabajo, por el bien de su alma o de las otras almas.

 

Esta disponibilidad les lleva incluso a abandonar la labor profesional más acertada u otro trabajo personal, por fecundo que sea, para ocuparse, si así lo disponen los Directores de la Obra, aun de las tareas más humildes, que también se hacen trabajo profesional.

 

147. -¿Cómo han de recibir los fieles del Opus Dei las indicaciones de los Directores?

 

Los fieles del Opus Dei han de recibir las indicaciones de los Directores con una docilidad humilde, inteligente y responsable.

 

Por tanto, han de escuchar y entender lo que se les dice, porque no son instrumentos inertes ni pasivos, sin responsabilidad ni pensamiento. Luego, con originalidad, con iniciativa, con espontaneidad, de modo responsable, habrán de poner todas las energías de la inteligencia y de la voluntad en lo que se les indica, para ejecutar todo lo que se manda y sólo lo que se manda.

 

148. -¿Por qué en el Opus Dei se inculca la necesidad de la sencillez?

 

En el Opus Dei se inculca la necesidad de la sencillez, porque se ha de buscar la santidad en lo ordinario, en lo corriente, cuidando las cosas pequeñas, sin rarezas, y siempre con Amor.

 

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149. -¿Por qué los miembros de la Obra han de vivir la naturalidad?

 

Los miembros de la Obra han de vivir la naturalidad porque son cristianos corrientes, comunes, almas que buscan a Dios en medio del mundo: hacer cosas que en otros cristianos son raras, sería raro también en los fieles del Opus Dei.

 

Esta naturalidad nada tiene que ver con acomodarse a cualquier costumbre dominante; por el contrario, la naturalidad lleva a que los fieles de la Prelatura se comporten siempre como cristianos coherentes, procurando dar un claro testimonio de su fe en todos los ambientes.

 

150. -¿Por qué se insiste tanto en la Obra en que se debe ser sincero con Dios?

 

Se insiste tanto en la Obra en que se debe ser sincero con Dios, para ayudar tanto a evitar el anonimato como a asumir la responsabilidad de los propios actos.

 

Esa sinceridad conduce al encuentro íntimo con el Señor, en el trabajo, en la oración y en el examen. Los fieles del Opus Dei tienen metidas en el alma aquellas palabras de Cristo Sacerdote: santifícalos en la verdad. La palabra tuya es la verdad.

 

151. -¿Por qué el espíritu de la Obra hace que sus miembros tengan con todos los Directores una confianza, fraterna y filial a la vez, sin temores ni recelos?

 

El espíritu de la Obra hace que sus miembros tengan con todos los Directores una confianza, fraterna y filial a la vez, sin temores ni recelos, porque les lleva a considerar que los Directores representan a Dios Nuestro Señor.

 

Todos saben que sería un gran mal para sus almas y para la eficacia del apostolado que, por un falso respeto o por la cobardía de

 

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evitarse una reprensión, admitieran un pensamiento de miedosa timidez ante los que gobiernan la Obra: tener miedo a algo o a alguien, pero especialmente a los Directores, es impropio de un hijo de Dios.

 

152. -¿Por qué resulta necesaria la sinceridad en la dirección espiritual?

 

Resulta necesaria la sinceridad en la dirección espiritual, porque es condición indispensable para recibir la ayuda adecuada, vencer en la lucha interior y ser fieles a Dios.

 

La sinceridad es una manifestación clara de humildad propia del alma grata al Señor, que resiste a los soberbios y da siempre su gracia a los que se hacen como niños.

 

153. -¿Cómo se puede concretar la lealtad que se exige a los fieles del Opus Dei?

 

La lealtad que se exige a los fieles del Opus Dei puede concretarse en lealtad a Dios, a la Iglesia y a todos los hombres.

 

Los miembros del Opus Dei se ejercitan en la virtud de la lealtad a Dios al esforzarse por cumplir plenamente todas las exigencias de su vocación divina de fieles cristianos en la Obra.

Ejercitan la lealtad con la Iglesia, sirviéndola desinteresadamente, aun a costa de los mayores sacrificios, sin servirse nunca de esta Madre común, para obtener ventajas materiales; y no tolerando, sin protesta y sin poner los medios a su alcance para evitarlo, que haya personas que la ataquen e insulten.

También se ejercitan en la virtud de la lealtad con los hombres, cumpliendo todos los deberes que tienen hacia los demás y, especialmente, al hacer con ellos apostolado, para que consigan la relativa felicidad en la tierra y luego, en el Cielo, la eterna.

 

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154. -¿Cuál ha de ser la actitud de los fieles de la Obra ante la virtud de la castidad?

 

La actitud de los fieles de la Obra, ante la virtud de la castidad, ha de ser -como la de todos los cristianos responsables - la de amarla y custodiarla como una afirmación gozosa.

 

Esta virtud hace a los hombres gratísimos a Jesucristo y a su Madre Inmaculada; y además toda obra de apostolado ha de basarse sobre la santa pureza.

Se aconseja a los miembros de la Obra, para que cultiven con eficacia la santa pureza: vivir en presencia de Dios; el trato diario con el Señor en la Eucaristía y a lo largo de la jornada; el recurso asiduo y filial a la Santísima Virgen; el trabajo intenso y constante; la humildad, la sinceridad, la modestia, la templanza, la mortificación y la penitencia; y, siempre, huir de las ocasiones peligrosas.

 

155. -¿A qué obliga la virtud de la castidad a los Numerarios y Agregados?

 

La virtud de la castidad obliga a los Numerarios y Agregados, por el don divino del celibato apostólico, a una completa continencia de cuerpo y de espíritu.

 

156. -¿A qué obliga la virtud de la castidad a los Supernumerarios?

 

La virtud de la castidad obliga a los Supernumerarios a una continencia de cuerpo y de espíritu, de acuerdo con los deberes de su estado.

 

La castidad matrimonial obliga a los Supernumerarios casados a querer más y mejor al propio cónyuge, y a no cegar injustamente las fuentes de la vida.

 

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157. -¿Por qué se encarece a los fieles de la Obra la práctica de la virtud del orden?

 

Se encarece a los fieles de la Obra la práctica de la virtud del orden, para que aprovechen mejor la jornada de trabajo y los medios que el Señor da para servirle.

 

Además, todas las virtudes han de ejercitarse con orden. Así, por ejemplo, para que el celo apostólico sea verdadera caridad de Cristo, necesita ser ordenado, y por eso se procura que la primera manifestación de afán de almas consista en hacer amable a los demás miembros de la Obra el camino de la santidad.

 

158. -¿Qué harán los fieles del Opus Dei, después de cumplir un encargo, con el fin de que sea más ordenada y eficaz la tarea apostólica?

 

Los fieles del Opus Dei, después de cumplir un encargo, para que sea más ordenada y eficaz la tarea apostólica, darán cuenta al Director lo antes posible de la realización del encargo que recibieron.

 

La exigencia de dar cuenta de los encargos recibidos es también consecuencia de que la Obra es milicia al mismo tiempo que familia.

 

159. -Cuando ha sido hecha una consulta al Director local, que ha dado ya la respuesta oportuna, ¿puede hacerse la misma consulta a un Director Central o Regional?

 

Cuando ha sido hecha una consulta al Director local, no debe hacerse la misma consulta a un Director Central o Regional, sin advertirle que ya se ha tratado ese asunto con el Director local y sin manifestar con toda sencillez la contestación recibida.

 

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160. -Si se recibe un encargo para realizarlo personalmente, ¿es buena norma transmitirlo para su ejecución a otro?

 

Si se recibe un encargo para realizarlo personalmente, no es buena norma -sería un desorden- transmitirlo para su ejecución a otro, ya que el encargo hay que cumplirlo según la mente con que lo dio el Director.

 

Si se ve que no se puede hacer personalmente un encargo, habrá que advertirlo con sencillez al Director para que, si lo considera oportuno, lo confíe directamente a otro.

 

161. -¿Por qué se inculca en los fieles del Opus Dei el espíritu de desasimiento, de sobriedad y de templanza?

 

Se inculca en los fieles del Opus Dei el espíritu de desasimiento, de sobriedad y de templanza, porque -como todos los cristianos- han de imitar y amar la vida de Jesucristo que, siendo rico, se hizo pobre por amor nuestro.

 

De este modo, libres de ataduras terrenas, pueden vivir más fácilmente en intimidad con Dios y dar testimonio de desprendimiento en medio de los quehaceres del mundo.

La Obra ha sido pobre desde sus comienzos, y lo será siempre, ya que el Señor no dejará nunca de pedirle más labores apostólicas, más iniciativas, más movilización de recursos y de personas en su servicio.

 

162. -¿Cómo viven la pobreza cristiana los fieles del Opus Dei?

 

Los fieles del Opus Dei viven la pobreza cristiana de un modo adecuado a hombres y mujeres corrientes, que se han de santificar en su trabajo profesional.

 

Los miembros del Opus Dei viven de su trabajo, con el que ayu-

 

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dan también al sostenimiento de las labores apostólicas, sin tener señalada una cuota o limosna fija.

Los Numerarios y Agregados se comprometen a destinar todos los ingresos del propio trabajo profesional a cubrir sus gastos personales y a colaborar en el sostenimiento económico de los apostolados de la Prelatura.

 

163. -En relación con los bienes temporales, ¿con qué espíritu han de trabajar y vivir los miembros del Opus Dei?

 

Los miembros del Opus Dei han de vivir totalmente desprendidos de las cosas que usan, y han de trabajar con rectitud de intención, sin un desordenado afán de lucro.

 

Los fieles de la Obra amarán, como venidas de las manos de Dios, las incomodidades, estrecheces y privaciones con que puedan encontrarse; se preocuparán de contribuir personalmente, mediante su trabajo, a remediar con justicia y caridad la indigencia material y espiritual de muchas personas, y abandonarán en el Señor todas sus preocupaciones. En una palabra, vivirán en este mundo con sentido realista, y como peregrinos que van de camino hacia la morada eterna.

 

164. -¿Cómo se comportan los Numerarios y los Agregados respecto a sus bienes que no proceden de su trabajo profesional?

 

Los Numerarios y los Agregados, antes de hacer la Oblación, ceden libremente a quien quieran la administración de sus bienes que no proceden del trabajo profesional, y disponen, también libremente, de su uso y usufructo. Además, antes de hacer la Fidelidad, otorgan, también con completa libertad, testamento de esos bienes presentes o futuros.

 

El testamento o una copia se entrega a los Directores, que se encargarán de conservarlo y, en su caso, de hacerlo cumplir.

 

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Como todos los fieles de la Obra son cristianos corrientes, que viven de su trabajo, pueden variar esa libre disposición sobre sus bienes que no proceden de su trabajo profesional cuantas veces sean necesarias, por razones profesionales, familiares, etc., e incluso administrar esos bienes personalmente. Sin embargo, para obrar con prudencia, consultarán con los Directores la oportunidad de variar los actos anteriores.

 

165. -¿Qué finalidad tienen estos actos de disposición que realizan los Numerarios y los Agregados?

 

Estos actos de disposición que realizan los Numerarios y los Agregados, tienen la finalidad de demostrar el espíritu de desasimiento que han de vivir como miembros de la Obra, y de facilitar su disponibilidad para ir a trabajar donde sea preciso.

 

166. -¿Pertenecen a la Obra aquellos bienes de los miembros que no proceden de su trabajo profesional?

 

No pertenecen a la Obra aquellos bienes de los miembros que no proceden de su trabajo profesional: todos conservan la propiedad de esos bienes, de los que disponen con plena libertad.

 

167. -¿Y cuando llega la enfermedad o la vejez?

 

Cuando llega la enfermedad o la vejez, nadie en el Opus Dei se encuentra solo, porque la Obra acude maternalmente en ayuda de sus hijos.

 

No se comprende que un miembro del Opus Dei -salvo caso de paro forzoso- pueda vivir la virtud cristiana de la pobreza, sin un trabajo intenso. Además, cada uno sabe que, si cae enfermo, sus hermanos en la Obra le tratarán con el mismo cariño y con los mismos cuidados con que le atendería su madre.

 

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168. -¿Qué criterio han de tener los fieles del Opus Dei para sus gastos personales?

 

El criterio que han de tener los fieles del Opus Dei, para sus gastos personales, es el de un padre de familia numerosa y pobre: gastar sólo lo que sea verdaderamente necesario, según las diferentes circunstancias.

 

Para ayudarse a adquirir este criterio, los Numerarios y Agregados llevan la cuenta de esos gastos indispensables, pequeños y ordinarios, y la entregarán al Director, cada mes. Además, como es habitual en una familia, para los gastos mayores y extraordinarios, consultan previamente con el Director local que, según los casos, contará con el Consejo local o con los Directores inmediatos.

 

169. -¿Con qué criterio manejan los miembros el dinero encomendado por el puesto que ocupan en la administración pública, en empresas privadas, o en cualquier otra actividad?

 

Los miembros del Opus Dei manejan el dinero encomendado por el puesto que ocupan en la administración pública, en empresas privadas, o en cualquier otra actividad, con una ejemplar fidelidad a las normas de la moral cristiana, como cualquier otro ciudadano honrado.

 

Por eso, se atendrán también estrictamente a las disposiciones que en cada caso regulen el uso y la administración de esos bienes. Y, como en cualquier otra tarea profesional, darán cuenta de su trabajo sólo a los que dirigen esa actividad.

 

170. - La virtud cristiana de la pobreza, que se vive en el Opus Dei, ¿se extiende a las sedes de los Centros y a los instrumentos que se utilizan para las labores de apostolado?

 

La virtud cristiana de la pobreza, que se vive en el Opus

 

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Dei, se extiende también a las sedes de los Centros y a los instrumentos que se utilizan para las labores de apostolado, que han de ser acogedores y limpios, nunca lujosos.

 

No se debe confundir la limpieza con la riqueza. Por eso se procura que las sedes de los Centros, que son hogares de familia, tengan aquel mínimo de bienestar que se necesita para que quienes viven allí puedan servir a Dios, practicar las virtudes cristianas, estar en condiciones de trabajar y desarrollar con dignidad y sin estridencias su personalidad humana.

 

171. -¿Cómo han de vivir el desasimiento los Supernumerarios?

 

Los Supernumerarios viven el desasimiento conforme a su posición social, con libertad personal económica, sin apegamiento a los bienes temporales y con la templanza propia del espíritu del Opus Dei.

 

Cada Supernumerario afronta sus asuntos económicos con su fortuna de familia, con su trabajo, y con seguros de paro, de enfermedad, de vejez, etc. No impone a la propia familia las concretas exigencias de pobreza personal que lleva consigo la vocación a la Obra, pero procura que también en su familia se viva la sobriedad y el desprendimiento propios de los cristianos.

 

172. -¿Cuándo faltarían los fieles del Opus Dei al desasimiento que han de tener respecto a los bienes terrenos?

 

Los fieles del Opus Dei faltarían al desasimiento si no vivieran la templanza al utilizar las cosas que usan, si estuvieran apegados a esos bienes o si desearan de modo desordenado los que no poseen.

 

Concretamente, no vivirían bien el desasimiento:

1)     si, por su culpa o por su negligencia, dejaran de obtener los

 

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medios económicos necesarios para el propio sostenimiento y para colaborar en el desarrollo de los apostolados de la Obra;

2) si, por su descuido, se perdieran o se deteriorasen los bienes muebles e inmuebles que emplean para las labores apostólicas de la Prelatura;

3) si dispusieran de los bienes materiales de cualquier otro modo contrario al espíritu de la Obra.

 

173. -¿De dónde proceden ese optimismo y esa alegría, que hay en el ambiente de los Centros y en la vida de cada uno de los fieles del Opus Dei?

 

Ese optimismo y esa alegría, que hay en el ambiente de los Centros y en la vida de cada uno de los fieles del Opus Dei, proceden del sentido de la filiación divina.

 

Saberse hijos de Dios fortalece el deseo eficaz de entregarse a cumplir la Voluntad divina en todo, y el convencimiento de que, como escribe San Pablo, para los que aman a Dios, todas las cosas son para bien.

La alegría cristiana de los hijos de Dios es fruto de la fidelidad y presupone la paz; y la paz es consecuencia de la lucha ascética. Se equivocaría, pues, quien pensara que el optimismo y la alegría de los miembros del Opus Dei son producto de la inconsciencia o de la presunción. No ignoran la presencia del mal en el mundo, ni dejan de sentir la responsabilidad de haber sido llamados por Dios para llevar a Él todas las cosas: pero saben también que, a pesar de los errores personales, todo lo podemos en el Señor, que nos conforta.

 

174. -Además de la consideración frecuente de su filiación divina, ¿qué se recomienda a los fieles de la Obra, para que conserven siempre la alegría?

 

Además de la consideración frecuente de su filiación divina, para conservar siempre la alegría, se recomienda a los fieles de la Obra la sinceridad plena en la dirección espiritual, sin dejarse nunca engañar por el demonio mudo.

 

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Se les advierte que deben también hablar sinceramente con sus Directores, cuando estén cansados o enfermos, para que se ponga remedio.

 

175. -Y la fortaleza que han de vivir los miembros de la Obra, ¿no podrá también ser fruto de la presunción?

 

La fortaleza que han de vivir los miembros de la Obra no puede ser nunca fruto de la presunción, si se apoya en Dios y está acompañada por el conocimiento humilde de la propia flaqueza.

 

De lo contrario, esa fortaleza no sería virtud ni llevaría al buen endiosamiento sino al malo, ocasionaría la corrupción de la verdadera esperanza, conduciría a la soberbia y -más tarde o más temprano- causaría el derrumbamiento espiritual, ante la experiencia inesperada de las personales miserias.

 

176. -¿Por qué los fieles del Opus Dei han de cultivar especialmente la reciedumbre?

 

Los fieles del Opus Dei han de cultivar especialmente la reciedumbre, porque han de luchar esforzadamente contra las dificultades, con deportividad, gozosos en la esperanza, sabedores de que, con la gracia de Dios, saldrán siempre victoriosos.

 

Sólo así evitarán altibajos, desánimos y pesimismos, que podrían perjudicar la propia vida espiritual y la acción apostólica.

 

177. -¿Cómo ejercitan los miembros de la Obra la reciedumbre en su apostolado?

 

Los miembros de la Obra ejercitan la reciedumbre en su apostolado, llevando tenazmente la claridad de la doctrina cristiana a la inteligencia y al corazón de los hombres.

 

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Así, procuran sacar a los demás del ambiente de duda, de relativismo y de incertidumbre, en el que no es difícil que algunos se encuentren.

Al llevar a cabo su apostolado, los fieles de la Prelatura proceden con sentido positivo, con don de lenguas, con amabilidad, con respeto a la libertad de todos, con sencillez, porque las actitudes contrarias previenen al interlocutor o al lector y -de otra parte- serían falta de humildad.

 

 

Art. 2. Condición secular de los fieles

 

 

178. -La incorporación a la Prelatura, ¿no constituye a los fieles en un nuevo estado?

 

La incorporación a la Prelatura no constituye a los fieles en ningún nuevo estado. Cada uno tiene, en la Iglesia y en la sociedad civil, el estado que tenía antes: la incorporación a la Prelatura no hace estado.

 

El seglar sigue siendo seglar, soltero, casado o viudo. Lo mismo ocurre con los sacerdotes diocesanos que se incorporan a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz: continúan siendo sacerdotes seculares y diocesanos.

 

179. -Entonces, el modo de buscar la santidad y de hacer apostolado en el Opus Dei, ¿es distinto del que tienen los religiosos y los miembros de los institutos seculares?

 

El modo de buscar la santidad y de hacer apostolado en el Opus Dei es muy distinto del que tienen los religiosos y los miembros de los institutos seculares. Mientras los religiosos se apartan del mundo, y los miembros de los institutos seculares viven en el mundo como consagrados, los fieles del Opus Dei son personas corrientes que viven en medio de la sociedad civil.

 

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Los miembros de la Obra permanecen en medio de las estructuras temporales, en el estado y condición propios de cada uno, porque precisamente allí donde les colocó el Señor -y en el ejercicio de su tarea profesional-, deben encontrar a Cristo.

 

180. -¿Y por qué se dice que los miembros del Opus Dei deben tener alma sacerdotal?

 

Se dice que los miembros del Opus Dei deben tener alma sacerdotal porque, como todos los fieles, participan del sacerdocio de Jesucristo. Al mismo tiempo fomentan en su vida la mentalidad laical, propia de su vocación de cristianos en medio del mundo.

 

El sacerdocio común de los fieles es propio de los seglares; los sacerdotes han recibido, además, el sacerdocio ministerial.

 

181. -¿Los fieles de la Prelatura son personas sagradas?

 

Los fieles de la Prelatura no son personas sagradas, con excepción de los clérigos, que lo son no por pertenecer a la Obra, sino por su condición de clérigos.

 

182. -¿Los fieles del Opus Dei llevan algún distintivo externo, que indique su pertenencia a la Obra?

 

Los fieles del Opus Dei no llevan ningún distintivo externo, que indique su pertenencia a la Obra.

 

Los clérigos visten como indiquen las normas disciplinares, referentes a los sacerdotes diocesanos de la región donde viven; y los seglares llevan el vestido corriente en su medio social, sin singularidades ni rarezas, dentro siempre de las normas de la moral cristiana. Las mujeres que pertenecen al Opus Dei llevan el vestido corriente, para mostrarse con el decoro social y con la modestia y dignidad de una mu-

 

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jer cristiana que procura presentarse bien, sin transigir con excesos mundanos: esto es también un modo de hacer apostolado.

 

183. -¿Qué conducta exige de sus miembros el Opus Dei, con respecto al Estado?

 

El Opus Dei exige de sus miembros, con respecto al Estado, la lealtad propia de los ciudadanos católicos, conforme a la doctrina cristiana.

 

184. -¿Y respecto a las leyes civiles?

 

Respecto a las leyes civiles que no se oponen a la ley divina, el Opus Dei exige de sus miembros la misma fiel obediencia a que están obligados todos los ciudadanos católicos.

 

185. - ¿Y con respecto a los derechos y deberes sociales, políticos, económicos, etc.?

 

Con respecto a los derechos y deberes sociales, políticos, económicos, etc., la Obra pide a sus miembros que cumplan todos los deberes de ciudadano, y que ejerciten con espíritu cristiano todos sus derechos.

 

Esta actitud de no sustraerse a ninguna obligación ni al ejercicio de los propios derechos, es necesaria en bien de la colectividad y para no causar, por el abandono de esos derechos o deberes, perjuicios a terceros.

 

186. -¿Y con respecto a los partidos políticos y asociaciones sindicales?

 

Con respecto a los partidos políticos y asociaciones sindicales, la Obra no impone ni aconseja una opinión determina-

 

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da: sus fieles tienen la misma libertad de todos los ciudadanos católicos.

 

187. -Entonces, ¿la Obra no da a sus fieles ningún criterio en materia política?

 

La Obra no da a sus fieles ningún criterio en materia política: cada uno es completamente libre. El Opus Dei les pide que formen su conciencia a la luz de la fe y de la moral, y que obren en consecuencia.

 

El Opus Dei no tiene política alguna. Su misión es únicamente espiritual y apostólica, marcada con un resello divino: el amor a la libertad, que Jesucristo ha conseguido a todos los hombres muriendo en la Cruz.

En consecuencia, cuando un miembro del Opus Dei sostiene una doctrina social, económica, etc., o se dedica a una investigación científica determinada, o forma parte de algún grupo o partido político o de una sociedad comercial, etc., nunca lo hace en nombre del Opus Dei, ni representa para nada a la Obra; actúa siempre en nombre propio y mantiene su doctrina, su teoría, su opinión personal o las que libremente ha elegido, o su personal aportación en esos campos de la actividad humana, en coherencia con la fe cristiana y fiel al Magisterio de la Iglesia.

La pluralidad de opiniones que existe entre los fieles del Opus Dei es, y será siempre, una manifestación más de la absoluta libertad de cada uno y una prueba de su buen espíritu, que les lleva a respetar los pareceres de los demás.

 

 

Art. 3. Espíritu de familia

 

 

188. - ¿Por qué se dice que la Obra, además de milicia de paz, es una familia?

 

Se dice que la Obra, además de milicia de paz, es una familia, porque todos sus miembros forman un solo hogar: son cor unum et anima una.

 

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La unidad de esta familia, que es la Obra, se fundamenta en la filiación y en la fraternidad: nadie en la Obra podrá sentir jamás la amargura de la indiferencia.

 

189. - ¿Los fieles del Opus Dei residen en Centros de la Obra?

 

Sólo una pequeña parte de los fieles del Opus Dei residen en Centros de la Obra: los necesarios para el gobierno, para la formación, para atender las obras de apostolado corporativo, etc.

 

La gran mayoría de los miembros de la Obra viven en los domicilios que tenían antes; y los que residen en los Centros del Opus Dei con gran facilidad dejan de hacerlo, cuando un motivo razonable lo aconseja.

Ningún fiel católico ha de pedir permiso al Obispo para vivir junto con otros amigos o colegas, por motivos profesionales, económicos, etc. Por eso, los fieles del Opus Dei tampoco lo necesitan para residir en los Centros de la Prelatura.

 

190. -¿Qué características tiene la vida en los Centros de la Obra?

 

La vida en los Centros de la Obra tiene las características propias de las familias corrientes, sin otro significado social más trascendente que el modo propio de vivir en los hogares cristianos.

 

En los Centros del Opus Dei se sigue un horario como en cualquier hogar; nunca se habla -porque no lo hay- de reglamento; y tampoco se tienen actos comunes, sino reuniones de familia.