APARTADO III Charla nº 46
Labor de San Rafael (II)
"La obra de San
Rafael es el semillero del Opus Dei. Es el
medio ordinario, con que cuenta la gracia de Dios -y descuidarlo sería tentar al Señor, obligarle a
conceder gracias extraordinarias-
para preparar las futuras vocaciones" (De nuestro Padre).
"¿Y cómo se comienza esta labor? ¡Como se puede!
¿Y dónde se comienza? ¡Donde se puede!
Hijos míos, estamos cansados de
hacer la obra de San Rafael en casas de amigos, en hoteles, en dos habitaciones que se alquilan, de cualquier
forma. ¡Pero se hace! Es para
nosotros tan imprescindible como respirar, os he dicho antes. ¿Cómo creéis que comencé yo? Comencé
en casa de mi madre con tres chicos,
hace ya cuarenta años..." (De nuestro Padre) .
"Para
lograr toda esa tarea formativa de la obra de San Rafael, contamos con una gran variedad de medios y de actividades apostólicas. Entre esos medios, algunos, que son
ya tradicionales, se han usado con
probada eficacia en bien de las almas desde
los comienzos de nuestra Obra: los Cursos de formación, la catequesis y las visitas a los pobres de la Virgen, las
meditaciones, los retiros
espirituales y -en general- los actos litúrgicos
de piedad que se hacen en nuestras Residencias.
Estos medios son
perennes y han de usarse siempre y en todo
lugar, al realizar la labor de San Rafael: porque caracterizan este apostolado
y dan vida a todas las demás actividades, que se desarrollan alrededor de esta
labor de San Rafael" (De nuestro Padre).
"Debéis
tener, hijas e hijos queridísimos, una gran seguridad en la eficacia
sobrenatural de vuestro trabajo apostólico: si empleáis fielmente los medios
tradicionales, todo marchará bien. Puede haber en algún momento dificultades de
un tipo o de otro, pero siempre se superan: son cosas de ordinaria administración, qué venceréis con vuestro sacrificio, con
vuestra oración y con vuestra
alegría" (De nuestro Padre). "De ahí, deben
salir muchas vocaciones y, si no salen, será por nuestra culpa, porque no hacemos las cosas como están mandadas;
porque no las hacemos con alegría y
de una manera orgánica, de una manera constante,
de una manera santificada" (De nuestro Padre).
"...Después
hay actividades de deporte, de ciencia, de literatura,
de cine, ¡de lo que queráis!, excursiones y cien mil cosas más, pero siempre con una entraña hondamente
apostólica: si no, no sirven" (De nuestro Padre).
5.
Los instrumentos cambian, pero no los Cursos de formación
-que "son la esencia de la obra de San Rafael" (De nuestro Padre)- ni los demás medios específicos de esta
labor, cimiento y estructura de todo
el edificio. Se llaman también "Círculos de
-118 -
San
Rafael", "Clases de San Rafael", "Círculos de
Estudios"; y se distinguen dentro
de los Cursos de formación, los "Cursos preparatorios" y los "Cursos profesionales".
a) El primero de los
Cursos de formación es el Curso preparatorio,
de carácter marcadamente práctico, dirigido -aunque no exclusivamente- al corazón de los muchachos,
para iniciarles en la vida de piedad
y encajarles en nuestro espíritu. Exigen un mínimo de formación
doctrinal-religiosa, por lo cual puede ser necesario que los chicos
asistan antes a unas clases de Doctrina Católica,
e incluso de formación humana. Nunca debe faltar un trato previo,
procurando que otros hermanos nuestros los conozcan, de modo que se asegure la idoneidad: "no queremos masa, sino selección" (De nuestro Padre); hemos de
invitar a los mejores entre todos
nuestros amigos. Sólo se les admitirá al Curso preparatorio si muestran verdaderos deseos de mejorar,
de formarse, de darse, a costa del sacrificio necesario. Y "antes
de que un muchacho participe a la reunión semanal, mejor dicho, antes de que pueda asistir a la clase de formación, es preciso
que el Director hable a solas con
él" (De nuestro Padre). Los miembros de la Obra que acuden a la clase han de prestar al
Director del Círculo una colaboración
eficaz; ayudarle en la Recopilación, en animar la conversación al tratar las advertencias y asuntos de la semana,
prepararla, para que no falte el tono apostólico, hablar de alguna actividad del Centro; dando sugerencias
para mejorar la exposición del tema
de la charla, etc.
b) Los chicos que han acabado el Curso
preparatorio y lo deseen, pasan a los
Cursos profesionales, que tienen como finalidad
profundizar en la formación doctrinal de los que asisten. En
estas clases se procura una orientación firme sobre temas de Doctrina Católica, cuestiones de actualidad,
problemas morales, etc., que les
ayuda en su propia vida interior y que les da luces claras para su futura actuación profesional,
social, pública, etc.
6.
Nuestro Padre, ahora desde el Cielo, sigue espoleando con vigor nuestro afán
apostólico y proselitista: "¡Hay que multiplicarse por mil! Es preciso
hacer mucha labor de San Rafael, llegar
a todos. Es una vergüenza que a veces mis hijos se conformen
con tener unos cuantos Círculos: diez, doce... ¡Mil Círculos!;
cuantos más, mejor" (De nuestro Padre). Es un
reproche cariñoso que nos mueve,
agradecidos, a la entrega generosa. "Es urgente que no os
acostumbréis a las cifras alcanzadas en el apostolado. Por grandes que sean, siempre resultan pequeñas al compararlas
con las necesidades de la Iglesia en el mundo. Hay que hacer más apostolado. Se necesita mucha más labor de
San Rafael, que es -decís, nuestro Padre- como la niña de nuestros ojos.
Si nos dan un golpe ahí, perdemos la vista. Y no podemos quedarnos ciegos: hay que ser guía para muchas almas"
(Del Padre).
7. Como complemento de
los Cursos de formación, debe haber para
los chicos de San Rafael, una meditación semanal (por lo menos), el
retiro mensual, y muchos cursos de retiro a lo largo del año, que sirven también para acercar a otros a la labor.
-19 -
-La
meditación se suele tener los sábados -como manifestación de amor a la Virgen-,
seguida, de ordinario, de bendición con el Santísimo y -si es en sábado- del
canto o rezo de la Salve o Regina
coeli.
-Hay
que hacer ver a los chicos que el retiro mensual les ayudará mucho a ahondar en la vida interior y a ser constantes en la lucha.
Estos medios exigen por
parte de los de Casa, oración, sacrificio,
apostolado a lo largo de la semana.
8.
Junto a los medios esenciales de la obra de San Rafael, hay otros -también tradicionales- que son los
apostolados auxiliares; las catequesis y las visitas a los pobres de la Virgen, que han de existir siempre y en todas partes. “La catequesis siempre ha sido, en la Obra, medio de
proselitismo. Medio son, para formar a los jóvenes, las misiones, que agrandan
el corazón de nuestros muchachos, al preocuparse de otros hijos de la Santa Iglesia,
que viven geográficamente separados de nosotros. Y los pobres de la Virgen,
porque por ellos, se honra a la Señora y se ejercita la caridad” (De nuestro
Padre).
9.
La Catequesis no puede faltar nunca en los lugares donde trabajamos: la gran misión de la Obra es dar
doctrina; y es una oportunidad más de
servir a la Iglesia. No es necesario que todos
participen en la catequesis: sólo los que tengan formación y aptitud para ese tipo de labor.
10. Desde
los comienzos, se ha vivido la costumbre de la visita a los pobres de la
Virgen, como uno de los medios básicos de
la labor con la juventud (aunque se extiende también a las demás labores). "El Opus Dei nació entre los pobres de Madrid, en los hospitales y en los barrios más miserables: a
los pobres, a los niños y a los enfermos, seguimos atendiéndolos"
(De nuestro Padre). Es una "obra de misericordia,
bendecida por Jesucristo" (De nuestro
Padre); "es una tradición que no se interrumpirá nunca en la Obra". "Tened presente que,
cualesquiera que sean las circunstancias
del país, siempre podremos practicar esta afectuosa caridad" (De
nuestro Padre). "Con estas sencillas visitas no
vamos a resolver ningún problema social". "Explicadlo así a los
chicos: se trata de llevar un pequeño regalo extraordinario que conforte a un pobre, a un enfermo, a alguno que
está solo; hacer que pase un rato agradable, prestarle quizá algún pequeño
servició, y nada más.
Lo entenderán
enseguida, si van teniendo vida interior; y si además
saben que hacemos eso también para honrar a Nuestra Señora" (De nuestro Padre).
Son
medio eficacísimo para hacer una selección previa de chicos que luego podrán incorporarse a los Cursos de
formación, y para completar la labor con los que ya asisten a estos cursos.
11.
Las Convivencias de San Rafael: otro medio
estupendo para conocer y encajar más
a los chicos.
- 120 -
Las
colectas que tradicionalmente se hacen en los Centros donde
se desarrolla la labor de San Rafael constituyen un buen instrumento para fomentar su generosidad.
12.
Las actividades alrededor de la labor de San Rafael -no son lo mismo que lo que
nuestro Padre llamaba "apostolados auxiliares"
(cfr. n. 8)- ofrecen múltiples aspectos, según las aficiones de los chicos que frecuentan el Centro de San
Rafael. Dan a nuestro apostolado una perfecta adaptabilidad a cualquier circunstancia en la que se trabaja y sirven para poner en
contacto con nuestra labor a
gran número de chicos. Las posibilidades son
innumerables: sobre literatura, filosofía, historia, idiomas, etc.; clubs culturales, de música, de periodismo, de
debate; o simplemente, tertulias
culturales.
Esas
actividades no deben improvisarse nunca; hay que prepararlas muy bien, cuidando todos los detalles, para que tengan altura, competencia y alcancen un merecido
prestigio.
13.
La labor en Residencias y Academias, en las que, en un ambiente de familia y de estudio, se van formando
humana y sobrenaturalmente muchos
universitarios, residentes o no.
14-
Con orden y continuidad, "el campo será arado y recibirá, con la semilla generosa, los cuidados que pone el
campesino. Y después, con la bendición de Dios, vendrá la cosecha" (De nuestro Padre). "Ministerium
tuum imple, cumple con las cargas de
tu oficio, decía el Apóstol a Timoteo (2 Tim 4,5)- Cumplid con vuestro oficio de formadores: sed puntuales, sed
pacientes; no os excuséis, con las mil razonadas sinrazones, que
no os faltarán, para aflojar en el apostolado que se os encomienda" (De
nuestro Padre).
15.
Hay que seguir a las almas, una a una, con constancia, con sacrificio, con optimismo y alegría. También,
cuando se han de marchar a otro
lugar, es preciso seguirlas con el apostolado
epistolar (Vid. Camino, nn. 976, 977).
16.
De este modo, ciertamente, los frutos llegarán. "Recordad que la obra de San Rafael se comenzó con tres muchachos"
(De nuestro Padre). Y nuestro Padre, al dar la
bendición con el Santísimo, no vio
"solamente tres muchachos: sino tres mil, trescientos mil, tres millones...; blancos, negros, cobrizos, amarillos, de todas las lenguas y
de todas las latitudes" (De nuestro Padre). Gracias a
Dios, aquellas esperanzas se han colmado prodigiosamente.
¡Vale la pena ser fieles! "Hijos míos, meted en vuestro corazón y en los- corazones de todos
vuestros hermanos el deber
inexcusable de esta labor. Ponedla siempre bajo la advocación de Santa María, Sedes Sapientiae, Spes
nostra, de San Rafael y de San Juan.
Este proselitismo es absolutamente necesario para la vitalidad, el desarrollo y la eficacia de
nuestra Obra" (De nuestro Padre).
Volver
al índice del Apartado III del Programa de Formación Inicial
(B-10)
Ir a
Documentos y escritos internos del Opus Dei
Ir a
la página principal de la web ‘clásica’