APARTADO III Charla nº 1
Formación
Hemos recibido una vocación
divina específica para alcanzar un fin muy preciso: hacer el Opus Dei en la
tierra, siendo nosotros mismos Opus Dei. Para eso, necesitamos también
una formación específica, que tiende "a hacer qué nosotros
mismos seamos Opus Del, y que sean Opus Dei todos nuestros trabajos y
afanes: obra de Dios, grata y aceptable para el Señor" (De nuestro Padre).
La Obra tiene el derecho y el deber de formarnos, de darnos el alimento
oportuno a través de los medios de formación, para que podamos alcanzar el fin
de nuestra vocación. Y nosotros tenemos el derecho de
recibir los medios abundantes y el deber de
aprovecharlos, de querer formarnos.
No consiste esa formación
sólo en conocer los distintos aspectos de nuestro espíritu. Se trata de incorporarlos
a nuestra vida, de vivir el espíritu del
Opus Dei: ser Opus Dei, que es tarea de toda la vida. De ahí que nuestra
formación no termina nunca (De nuestro
Padre).
Los distintos medios de
formación que tenemos en Casa van encaminados a mejorar la vida
espiritual, el conocimiento de la doctrina de la Iglesia y del
espíritu de la Obra, y a que aprendamos a realizar el apostolado
según nuestro espíritu. Es una formación que abarca todas las
facetas de nuestra vida, que puede resumirse en cinco aspectos:
humano, espiritual, doctrinal-religioso, apostólico y
profesional.
Dios, Nuestro Creador y
Redentor, ha previsto desde la eternidad todo un plan, perfecto,
concreto y detallado, para formar en nosotros la nítida imagen de
Cristo a través del espíritu del Opus Dei; y lo va logrando -más,
en la medida en que mejor los aprovechemos- a través de los
distintos medios de formación: la charla fraterna, la Confesión, el
Círculo Breve o de Estudios, el curso de retiro, las clases o
charlas de formación, los Cursos anuales, etc. Hemos de
acudir a cada uno de estos medios con la alegría y gratitud de quien
va a recibir un tesoro.
Nuestra Madre la Obra no
escatima esfuerzos para formarnos muy bien. "La Obra os está
dando una doctrina maravillosa, de modo que el que no
recibe la formación debida es porque no quiere; medios no le
faltan. Hijos, en el Opus Dei no hay nadie que se niegue
descaradamente a aprovechar los medios de formación, pero podría
suceder que alguno, por soberbia, no entendiera la
bondad de un determinado criterio. Si
dejamos que el yo enrede, es más fácil que
nuestra cabeza vea limitaciones donde se
nos pide que pongamos amor. Pero con un poco de buena voluntad, y la
gracia de Dios que no nos falta, la inteligencia se vuelve más clara y todo se
arregla" (De nuestro Padre).
"Como el barro en
manos del alfarero, así sois vosotros en mi mano" (Ier
18,6). Somos de barro. El Señor es el Alfarero.
Los Directores son como las manos de Dios e instrumentos
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suyos.
Siendo humildes, dóciles, llegaremos a ser "vasos de honor" (Rom 9,20);
con la fragilidad del barro, pero con la dignidad
y eficacia de los instrumentos de Dios. "¡Señor, con tu gracia, con
la ayuda de Nuestra Madre del Cielo, yo, que me encuentro aquí, en esta gran red, en esta gran barca del Opus Dei, dejaré
que las manos de los Directores me moldeen, para hacerme hermoso en tu presencia, fuerte, recio, eficaz!
Para tener, de veras, en toda la vida
interior y en el trabajo externo, ese bullir limpio, sobrenatural, de la sangre de familia" (De nuestro Padre).
Pedir con sencillez que nos
aclaren lo que no entendamos, del modo más oportuno -con humildad-, y en el
momento oportuno. Ejemplo de humildad que nos dan los mayores
acudiendo a los medios de formación ilusionadamente, rindiendo el juicio,
con docilidad,
aun llevando muchos años viviendo con fidelidad nuestro espíritu.
Así pues, "sentido de
responsabilidad, hijos míos, para no malograr nada de ese néctar
divino que la Obra os ofrece al formaros. Podréis trabajar
luego maravillosamente en tantos sitios, comprenderéis por qué
es preciso que nuestra formación continúe durante toda la vida, y os será fácil
recibirla, sin cansaros
nunca" (Del Padre). Esa responsabilidad se
manifiesta en esforzarse por recibir los medios de formación con puntualidad en
poner atención e interés, meditarlos en la
oración, etc.
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