APARTADO II Charla nº 18
I. Proselitismo (II)
II. Las tres avemarías de la pureza.
Uso del agua bendita
III. Relaciones sociales; ocasión de
apostolado
I. Proselitismo (II)
"Para pegar nuestra locura
a otros apóstoles, no se me ocultan los obstáculos que encontraréis. Algunos
podrán pareceres insuperables... Mas inter medium montium pertransibunt
aquae: y el espíritu sobrenatural de la Obra y el ímpetu de
vuestro celo pasarán a través de los montes y venceréis esos
obstáculos" (De nuestro Padre). Siempre que se trata de cumplir la
Voluntad de Dios, aparece la oposición del demonio y del egoísmo
humano. Pero Dios no pierde batallas y está empeñado en que la Obra
se realice. Las
dificultades pasan. Nosotros somos lo permanente. Las dificultades son de
ordinaria administración: no sorprenderse.
Hemos de recibir las
dificultades con alegría, como venidas de nuestro Padre Dios. Son una estupenda
ocasión para actualizar y encender la fe, la esperanza, el Amor; para
incrementar la oración y la mortificación, seguros de que la
oración es siempre fecunda, y el sacrificio nunca es estéril: electi
mei non laborabunt
frustra (Is 65,23). Cuando la siembra es de santidad, nada se pierde (cfr. Camino, n. nn. 694, 695, 697, 928, 688,687).
3. Sufrir incomprensiones es señal de predilección divina: seguimos las huellas de Cristo. Comprender que
no nos comprendan: el que juzga es el Señor. "Yo no he necesitado
aprendiera perdonar, porque Dios me ha
enseñado a querer" (De nuestro Padre).
4. Hemos de hacer proselitismo con la naturalidad que procede de estar
enamorados de Dios y de la Obra; con el buen "complejo de superioridad", fundado en la posesión humilde -gratuita- de la gracia, de la doctrina y de la
misión divinas. Somos, nada más y nada menos, instrumentos en las manos de Dios
omnipotente; cumplimos un mandato
imperativo de Cristo. Con suavidad y fortaleza; destacando la belleza
del camino, sin ocultar las asperezas; sin atosigar y sin abandonar a las
almas; con cariño humano y sobrenatural; con gracia divina y con gracia humana.
En el proselitismo -como en
todo- nos ha enseñado nuestro Padre que hemos de poner los medios
sobrenaturales, como si no existiesen los humanos; y los humanos, como si no
existiesen los sobrenaturales. El objetivo es sobrenatural; por
tanto, primero
son los medios sobrenaturales: oración y sacrificio. "La acción nada vale sin la oración: la
oración se avalora con el sacrificio"
(Camino, n. 81). Buscar fuerza en las obras de misericordia (visitas a
los pobres, etc.).
"Aquel de los nuestros que
se ha propuesto una nueva vocación, hace mortificaciones extraordinarias, y
las pide a otras almas, convencido de que él de suyo nada puede, si
no consigue con oración y sacrificios, gracia abundante del Cielo" (De nuestro Padre). Después,
Dios y audacia.
7. Poner también los medios
humanos: amistad, confidencia, acercarles a los medios tradicionales de la
labor, etc.
8. Pedir permiso al Director
antes de plantear a alguien el problema de la vocación.
II. Las tres avemarías de la pureza.
Uso del agua bendita
Antes de acostarnos rezamos 3
avemarías, que se llaman "de la pureza" porque pedimos con ellas
por la pureza nuestra y de todos nuestros hermanos. Las rezamos de
rodillas siempre que es posible, y con los brazos en cruz.
Hemos de tener en el cuarto
agua bendita con la que rociamos la cama con una gotas antes de
acostarnos y nos santiguamos. Es un sacramental. Nos obtiene gracia, según
nuestras disposiciones y preserva de tentaciones (cfr. Camino, n.
572).
III. Relaciones sociales; ocasión de
apostolado
Las relaciones sociales, en la
actividad profesional o pública, de los miembros de la Obra, no sólo son
convenientes, sino necesarias: un medio magnífico de apostolado y
proselitismo.
Somos del mundo, sin ser mundanos. Nunca se deben aceptar
o hacer invitaciones a lugares excesivamente mundanos, sino
en sitios que no desdigan de la condición de almas dedicadas al
servicio de Dios.
Hemos de llevar nuestro
ambiente dondequiera que estemos. Nuestra entrega obliga a extremar en el
trato social lo que siempre vivimos: la prudencia y la templanza, para ser
ejemplo vivo y discreto, a la vez, de corrección y sobriedad cristiana.
A no ser que tengan obligación
por el cargo o profesión, los Numerarios y Agregados nunca asisten a
espectáculos públicos -cine, teatro, fútbol, etc-, aunque el billete sea
gratis. Hay otros modos y momentos mucho mejores para tratar con los amigos.
No asistimos nunca en grupo a
manifestaciones populares civiles o religiosas: por ejemplo, a
procesiones.
Los Supernumerarios, con su
conducta, deben dar criterio cristiano precisamente en los ambientes de la
sociedad donde se tienden a adoptar prácticas que rebajan el tono de la
vocación matrimonial. No hay inconveniente en que participen en un baile,
siempre que sea un baile decente. Si están casados, podrán hacerlo,
siempre con la naturalidad y prudencia propias de su estado. Que
pidan consejo en la Charla y al sacerdote.
Antes de que un Supernumerario
presencie o acuda a un espectáculo, sea cual sea, teatro, cine,
televisión, etc., ha de-tener la seguridad de que no será una ocasión de
pecado, y en la duda hay que prescindir; y si -por estar mal informado-
asistiera a un espectáculo que desdice de la moral cristiana, la
conducta que hay que seguir es levantarse e irse. Criterios sobre el uso
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de la televisión.
8. La relación entre los
miembros de la Obra no tiene ninguna manifestación en la vida social.
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