APARTADO
II Charla n° 14
I. Formación
espiritual. Charla periódica
II. Plan de vida. Examen particular
III. Costumbres. Cruz de palo
I. Formación espiritual. Charla periódica
La Charla periódica es una
conversación -cordial, sencilla, confiada, fraterna- con el Director local, u otra persona designada por los Directores, que tiene por objeto
identificar nuestro espíritu con el
de la Obra y mejorar nuestras actividades apostólicas.
En la Confidencia, el miembro
del Opus Dei debe hablar: del cumplimiento de nuestras Normas y Costumbres; de la realización de las labores apostólicas
-especialmente del encargo apostólico concreto-; del empeñar y los medios que
pone para santificar su trabajo y santificar y santificarse con el
trabajo, y de la ejecución de las tareas que le hayan sido encomendadas por el Consejo local.
3. Si se desea hacer la
Confidencia con la máxima sencillez, que es señal indudable de buen espíritu y
ayuda a progresar en el camino espiritual, convendrá tratar: de cuanto se
refiera a la fe, a la pureza y a la vocación; del modo de cumplir
las Normas
-especialmente la Santa Misa, la oración, la mortificación y los exámenes de conciencia-; del amor a la Santa
Iglesia y a la Obra; de la petición por
el Romano Pontífice y por los Obispos; del espíritu de filiación a nuestro
Fundador y al Padre; de fraternidad y de proselitismo; de las preocupaciones,
tristezas o alegrías; de la oración y mortificación por el Padre y por todos los miembros de la Obra. Todo ello con brevedad y
humildemente.
4. Para hacer bien la Charla
periódica es preciso prepararla dedicando el tiempo necesario, para poder
tocar con hondura los temas indicados, de modo que se hagan patentes
nuestras disposiciones interiores. Conveniencia de prepararla en la oración. Desearla
ardientemente. Persuadirse de sus ventajas y de su necesidad: "La Charla
fraterna no es un capricho: es una necesidad. Para
la hora de la lucha se tiene la seguridad de la victoria, si se ha sabido abrir el corazón, porque Dios no deja
de premiar esa sinceridad con su
gracia" (De nuestro Padre). En la Charla se nos da a conocer de un modo muy concreto cuál es la
voluntad de Dios para nosotros, los puntos en los que Dios quiere que luchemos
en los próximos días: magnífica razón
para desearla y agradecerla al Señor.
5. Al hacerla, hemos de tener en cuenta que
"cualquiera que sea quien reciba la
Confidencia, siempre es el mismo Padre vuestro quien la recibe" (De
nuestro Padre). "Es preciso hablar con
humildad y brevemente" (De nuestro Padre). Si se prepara bien, de
ordinario bastan diez o quince minutos para tratar con claridad y hondura todos los temas necesarios. Sinceridad: la verdad
a medias es la peor mentira. Exponer todo, de forma que quien nos escuche, lo entienda bien.
6. Al hacerla, se debe evitar:
la rutina, la superficialidad. La locuacidad: enredarse en conversaciones
sin conexión con la propia vida interior o con la actividad apostólica.
Las
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excusas
o justificaciones. Los motivos humanos: la búsqueda de la compasión o de la
alabanza; reducir la charla a un simple desahogo. El miedo: tentación
diabólica. La vergüenza.
7. Escuchar con docilidad,
tomando los consejos "como si vinieran del mismo Jesucristo, Señor
Nuestro" (De nuestro Padre): grabarlos en el corazón, y
manifestar en la siguiente Charla cómo se han llevado a la práctica.
8. La Charla fraterna, bien
hecha, nos reconforta, nos llena del gaudium cum pace, nos anima para la lucha
ascética y para el apostolado; nos hace humildes; es un paso que
nos acerca más a Dios y nos une más estrechamente con la Obra y con nuestros hermanos.
II. Plan de vida. Examen particular
"El examen general parece
defensa. -El particular, ataque. -El primero es la armadura. El segundo,
espada toledana" (Camino, n. 238). "Con el examen particular has de
ir derechamente
a adquirir una virtud determinada o a arrancar el defecto que te domina" (Ibid., 241)- Es un punto concreto
de lucha que nos indican en la Charla
periódica. Conviene tener la iniciativa de sugerirlo: "Pide luces. -Insiste: hasta dar con la raíz para aplicarle esa arma de combate que es el examen particular" (Ibid., 240). Tiene la ventaja de presentar
batalla al enemigo donde nos interesa, para que el enemigo no la presente
donde no nos convenga.
El examen particular es un
examen breve, pero frecuente, sobre un punto concreto, que mantiene vivo el
espíritu de lucha a lo largo de toda la jornada. Impide que nos
abandonemos –la tibieza- y .asegura la eficacia de nuestro esfuerzo por
ser santos.
3. Momentos que hemos de
dedicar a considerar especialmente este examen: a primera hora de la mañana
-por ejemplo, al levantarnos-;al mediodía; y por la noche -de ordinario,
dentro del examen general-.
III. Costumbres. Cruz de palo
1. En el anteoratorio o en el
oratorio de los Centros de la Obra hay una cruz de madera, negra, sin brillo y sin crucifijo. Es la cruz "de cada-día, la escondida,
sin brillo y sin consuelo..., que
está esperando el Crucifijo que le falta: y ese crucifijo has de ser tú" (Camino, n. 178).
2.
Se adorna con flores el 3 de mayo y el 14 de septiembre, fiesta de la
Exaltación de la Santa Cruz. Para que no olvidemos nunca su divina eficacia.
Hemos de ser corredentores con Cristo.
3- Para lucrar las indulgencias que tiene
concedidas, se puede besar la Cruz, pero no
es necesario: basta hacer una inclinación
de cabeza o limitarse a una simple mirada, mientras se dice internamente una jaculatoria.
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