APARTADO
I Charla nº 16
Retiro
mensual. Curso de
retiro
1. "La finalidad del curso de
retiro es meterse más en Dios, quitando todos los obstáculos y prescindiendo
también de algunas cosas externas como el trabajo, el estudio, la conversación con los demás. Aunque no nos separa del
Señor, dejamos todo esto durante unos días, para hablar de un modo muy directo
con Dios.
"A otras personas, que no tienen nuestro espíritu, la actividad
exterior les puede suponer un obstáculo para el trato con Dios; a nosotros, todo eso nos
lleva a El (...) Pero en los días de retiro conviene meterse en
Dios de un modo muy directo, sin intermediarios. Es lo que hacemos todos los días, cuando procuramos vivir bien el tiempo de la
noche. Se habla con Dios, se hace un balance -un examen- y se sacan buenos propósitos. Y luego, con la ayuda de la gracia, se lucha por cumplirlos"
(Del Padre, cn 1982,
p. 200).
Meterse más en Dios, es la finalidad,
tanto del curso de retiro anual como del retiro
mensual; nutrir la propia vida interior con la oración intensa, íntima, prolongada. Es hacer como la
Virgen Santísima, que ponderaba en su Corazón Dulcísimo las cosas de Dios; como María de Betania,
que a los pies de Jesús -contemplativa-
le robaba el Corazón, porque escuchaba amorosamente su palabra. "Dichosos
más bien los que oyen la palabra de Dios
y la guardan" (Lc 11,28).
Normalmente, seguiremos el hilo de las meditaciones, que versan sobre puntos fundamentales del espíritu
de la Obra. Quizá los hemos ponderado ya muchas' veces, pero siempre, con la
gracia de Dios, descubrimos nuevas luces; "redescubrimos" el tesoro inmenso que, con la vocación, el Señor ha
puesto en nuestras manos, dispuesto a
enriquecerlo más y más, contando con nuestra correspondencia? negociando
con él, que así enriquecemos el espíritu de tantas almas. Nunca acabamos de
conocer a Dios, a la Santísima
Virgen, a San José, a nuestro Padre, el espíritu de la Obra, porque tienen una hondura sobrenatural
inabarcable.
El conocimiento de Dios y el conocimiento de nosotros mismos se implican mutuamente. "Domine Iesu -pedía San Agustín-,
noverim me, noverim te". Requiere tiempo.
Es mucho - y apasionante- lo
que nos queda por conocer. Y requiere esos tiempos de silencio, estos remansos de paz. Hay cosas que sólo el alma
recogida entiende. Verba sapientium audiuntur in silentio (Eccle 9,17). "El silencio
es como el portero de la vida interior" (Camino, n. 281).
5. "En días de retiro tu examen debe tener más hondura y más extensión que el
tiempo habitual nocturno. -Si no, pierdes una gran ocasión de rectificar"
(Camino, n. 245). De los días de retiro han de brotar
propósitos concretos, fruto de una conversión profunda. "Porque el Señor está dispuesto a darnos la gracia siempre, y especialmente en estos tiempos; la
gracia para
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esa nueva conversión, para la
ascensión en el terreno sobrenatural; esa mayor entrega, ese adelantamiento en la
perfección." (De nuestro Padre, cn II-1962, p. 12).
6. Es
importante preparar los días de retiro, con oración, con pequeñas mortificaciones que aumenten la sensibilidad para detectar las luces y mociones del Espíritu
Santo. Dios espera esos días de retiro con una ilusión infinita y
eterna, para tener con nosotros confidencias
íntimas de Amor, como las tuvo con los
primeros Doce. Vale la pena que nosotros pongamos -justa correspondencia- una gran ilusión sobrenatural.
Proselitismo
"Cuando se tiene un bien, cuando un alma es feliz, cuanto siente esta alegría
interior y desea esta dicha, procura dar ese bien y esa dicha a los demás" (De nuestro Padre, Cuadernos 5, p. 5).
"Proselitismo. -Es la señal cierta del celo verdadero" (Camino, n. 793).
"No puede quedar tranquilo ningún hijo de Dios en su Opus Dei sino siente de
continuo, como el latir del corazón, el hambre
de proselitismo" (De nuestro Padre, Cuadernos 5,
p. 6). "Ten
presente, hijo mío, que no eres solamente un alma que se une a otras almas para
hacer una cosa buena.
"Esto es mucho, pero es poco. -Eres el Apóstol que cumple un mandato imperativo de
Cristo" (ibid. , pp. 7 y 8). "Es preciso
que la Obra de Dios se extienda por todas partes, afirmando el reinado de Jesucristo
para siempre" (ibid., p. 35).
"Ninguno de mis hijos puede estar tranquilo, si no trae cada año cuatro o cinco
vocaciones, que sean fieles, que puedan llamar Padre -viviendo nuestro espíritu de filiación- al Padre nuestro que está en los
cielos" (ibid., p. 36). "Quien hace proselitismo, consigue vocaciones; quien hace poco proselitismo,
consigue pocas vocaciones; quien hace mucho proselitismo, consigue muchas
vocaciones. Si no hay vocaciones, falta amor de Dios. ¿Está claro?" (ibid.).
De ahí que hayamos de preguntarnos todos los días, como en el Círculo breve:
"¿He manifestado con hechos mi espíritu de proselitismo?" (ibid.). Y "Hay que
decir en la Confidencia: he hecho esto, he pensado lo otro, he rezado tanto, me
he mortificado, he
preparado esa visita. Y si tu hermano no te lo pregunta, debes decirlo lo mismo" (ibid., p. 42).
"Poned, en vuestro corazón y en vuestra vida, la necesidad absoluta de una
abundante labor de San Rafael y de San Gabriel, indispensables para la
vitalidad, el desarrollo y la eficacia
de nuestra Obra" (ibid., p. 41). Tal necesidad nos llevará a decisiones prácticas; a
ponernos metas concretas en la oración y
-para conseguirlas- todos los medios sobrenaturales, como si no existiesen
los humanos; y todos los medios humanos, como si no existiesen los sobrenaturales.
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"Quiero recordar una vez más a mis hijos que el fundamento de toda nuestra labor
está en una intensa vida interior, en que seamos todos eficaz y realmente contemplativos. Por eso, el primero de nuestros deberes es
no sólo fomentar y sostener, sino mejorar
continuamente nuestra vida interior y la de los demás: deber especialmente
grave para quienes tienen en la Obra funciones
de gobierno y formación. Tened muy en cuenta que sin vida interior no hay
verdadero proselitismo ni obras fecundas: haciéndose la labor precaria o incluso ficticia" (ibid, pp. 45-46).
"Primero,
oración; después, expiación; en tercer lugar, muy en ‘tercer lugar’, acción" (Camino, n. 82).
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