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CORRESPONDENCIA

 

Viernes, 16 de Febrero de 2024



Soy un abusador de conciencias.- Zartán


Soy un abusador de conciencias

Zartán, 16/02/2024

 

Eso de pasear por el ciberespacio es sorprendente, te encuentras de todo, san Google a veces hace uso de una imaginación propia de inteligencia natural y te sorprende con respuestas que te dejan patidifuso. Por ejemplo, si buscas acetona, el malévolo Google te manda por un lado a ver el removedor de esmalte para uñas (de dudosa utilidad para mi) y por otro a un lado más oscuro: el peróxido de acetona que resulta ser un simpático explosivo preparable en forma prácticamente doméstica.

Pues el otro día, buscando sobre cómo ayudar a personas con características del espectro autista, me topé con un inesperado artículo en la página del Istituto Superiore per Formatori escrito por don Davide Cito que es un insigne canonista de la prelatura…



(Leer artículo completo...)




Importancia de la obediencia para los que todavía no se han ido.- Mediterráneo

El pasado 10 de febrero el protonotario envió una carta a sus hijos e hijas, glosando la virtud de la obediencia.

No creo que la carta la haya escrito el protonotario. Estoy segura de que han sido los varones del consejo quienes, viendo cómo arrecia la tormenta, han decidido que había que recordar a quienes todavía no se han ido que lo suyo es obedecer.

Quisiera citar aquí un párrafo del punto 7 de la carta del protonotario:

Por otra parte, hay que tener en cuenta que quienes ocupan posiciones de autoridad a diversos niveles no han sido llamados a hacerlo porque sean perfectos. No acudimos a la autoridad por sus cualidades: «¡Qué lástima que quien hace cabeza no te dé ejemplo!… —Pero ¿acaso le obedeces por sus condiciones personales?… ¿O el “obedite praepositis vestris—obedeced a vuestros superiores”, de san Pablo, lo traduces, para tu comodidad, con una interpolación tuya que venga a decir… siempre que el superior tenga virtudes a mi gusto?».

Esto tampoco quiere decir que no puedan equivocarse quienes dan indicaciones o consejos; ellos son muy conscientes de esto y, en su caso, pedirán perdón. La posibilidad del error, de un modo u otro, según la entidad del asunto y del ámbito del que se trate, siempre podemos vivirla con inteligencia y sinceridad, en un contexto de fe y de confianza sobrenaturales. También con humildad, porque es razonable dudar, al menos un poco, de nuestro propio juicio y dialogar confiadamente con la autoridad cuando nos parece que se ha tratado de una equivocación.

Este párrafo viene a confirmar lo que ya sabíamos: l@s director@s lo son porque saben obedecer, por nada más. La secretaria central (la de los misterios del rosario, sí) está donde está, puesta por el consejo, solo porque sabe obedecer. Del mismo modo, las personas que el consejo ha colocado en tareas de gobierno en las recientes reestructuraciones (unión de regiones, desaparición de delegaciones, etc.,), solo están ahí porque saben obedecer. Esa es su única cualidad. No tienen otra. No hay capacidad de liderazgo, no hay empatía, no hay inteligencia emocional, solo saben obedecer.

Es cuando menos interesante que, con la que está cayendo sobre la institución actualmente, el consejo solo quiera resaltar la virtud de la obediencia. No la virtud de la humildad (pensemos en qué hemos hecho mal y rectifiquemos), no la virtud de la caridad (no puede ser que el ambiente en los centros sea el que es, tienen que empezar a importarnos las personas), no la virtud de la fortaleza (chicos, vamos a remangarnos, o cambiamos el rumbo o nos vamos a pique), no la virtud de la prudencia (igual deberíamos escuchar otra voces)... solo la virtud de la obediencia. A ella dedica el protonotario, por encargo del consejo, nueve hermosas páginas, a un solo espacio.

Varones del consejo: sois vosotros, no los miembros de a pie, quienes necesitáis ejercer esta virtud ante lo que os está llegando de la Santa Sede. Sois vosotros quienes debéis obedecer al Santo Padre. Sois vosotros quienes debéis renunciar, como ya dijeron Pablo VI y Benedicto XVI a ser una iglesia dentro de la Iglesia. No es la secretaria central quien debe obedecer, no es la directora de la nueva región de Asia Sur, que no sé si existe ni me importa. No es el secretario de la nueva región de Europa Norte y Oeste, que no sé si existe ni me importa. No son l@s director@s de centros donde solo hay personas enfermas quienes deben obedecer. Sois vosotros, los miembros del consejo.

¿En qué va a obedecer una numeraria jubilada, sin pensión, que no tiene a dónde ir más que al centro? ¿En qué va a obedecer una supernumeraria mayor que no importa a nadie porque puede aportar poquísimo, porque no tiene? ¿En qué va a obedecer un/a agregado/a jubilado/a que vive en el piso que le dejaron sus padres y se mantiene de su pensión? ¿En qué va a obedecer un numerario que vive por su cuenta porque el ambiente del centro no lo aguanta nadie? ¿En qué va a obedecer un sacerdote que se ordenó sin vocación y que lucha por no dormirse en el confesonario cuando escucha, por vez número nueve en la misma tarde, “me acuso de distraerme en el rezo de las preces”? ¿En qué va a obedecer una auxiliar de setenta años que va todos los días al centro de la sv para “dar ambiente” y vigilar a las empleadas externas?

¿En qué más queréis que os obedezcan los miembros de a pie, caballeros del consejo? ¿En qué más?

¿O se trata, acaso, de ir preparando el terreno para que, si se llegara a dar una intervención, los miembros de a pie fueran conscientes de que solo deben obedeceros a vosotros y no al obispo interventor?

Quisiera citar a continuación dos párrafos más, que no pertenecen a la carta del protonotario:

"La obediencia es la esencia del ejército. Por lo tanto, es indispensable que el soldado no sólo obedezca a su superior sino que también obedezca ciegamente. Esta virtud es la base de todo comando; sin ella, ni siquiera las cualidades personales más sobresalientes del comandante pueden resultar en un buen ejército."

"El líder debe ser obedecido no porque su palabra es la última palabra sino porque él ha asumido la responsabilidad. Si se le sigue ciegamente en la fe de que su palabra es infalible, se ha dado el primer paso hacia la esclavitud." Adolf Hitler, Mein Kampf.

No estoy haciendo ninguna comparación entre el libro citado y la carta del protonotario, no la estoy haciendo ni es mi intención hacerla. Solo digo que, mutatis mutandis, son desconcertantes los puntos en común entre la situación de la institución en la actualidad y la de Alemania a principios de 1945. “El que leyere, entienda”.

Mediterráneo

“Las cosas que aquí se ven / ni los diablos las pensaron” – José Hernández, “El gaucho Martín Fierro”.

 





¿Qué sentíais las auxiliares de un numerario que se iba?.- CRNUMEROBAJO

En muchas ocasiones se ha tratado en este lugar, antes o después, qué pensábamos los numerarios de las numerarias auxiliares. Qué pensábamos, cómo las veíamos, cómo sentíamos su esfuerzo, su situación, su presencia y su presente. Este tema fue especialmente analizado a raíz de la denuncia de las numerarias auxiliares argentinas y de varios encuentros en ágora, en diversos momentos.
Muchas de tales historias llevaron a sucesivas entradas en este magno blog. En mi caso participé con alguna: "¿Qué pensaríamos los numerarios?" y "Valientes ex-numerarias auxiliares". Tales entradas –y perdón por recitarme- venían en el ambiente de un intenso y vivo debate y una profunda reflexión sobre el perdón que debíamos, entre enero y abril de 2021, más o menos.

Ahora tengo yo una pregunta que traslado a este foro y a los foros ágora, puesto que, a raíz de una conversación con mi pareja sobre este tema, me la ha incitado. Sobre todo porque le solivianta, le admira y le sorprende todo esto. A la par que siente, como mujer, el profundo dolor y admiración que guardo por ello (y se conmueve por las lágrimas que siempre asoman cuando hablo de vosotras). Mi pregunta o preguntas son las siguientes:

¿Qué sentisteis y pensasteis las numerarias auxiliares que sois o eráis cuando, si os ocurrió, percibisteis que uno de los numerarios dejaba de vivir y se iba de la obra? ¿Lo intuisteis más allá del silencio oficial (o precisamente por esa niebla que se crea en esos casos…) ¿Qué clima se creó o notasteis, entre vosotras, al respecto con otras numerarias auxiliares? ¿Qué os dijo –si fue el caso la directora? ¿Fue especial en el caso particular de si era el sacerdote o el director del centro?

Podría preguntar si fue un alivio, porque era un déspota o un cochino u otras cosas, pero eso no interesa tanto (creo). Me interesa más –y me parece más pertinente– saber qué notasteis, en particular, si tal numerario tenía un trato o cuidado más delicado, bien de sus cosas, bien de la relación con vosotras, como “administración”, o de ambas; si lo sentíais más respetuoso o considerado, en definitiva; y esto, por tanto, os generaba una especial ternura y permitía ver qué era alguien agradecido (¿más santo?).

Se ha tratado mucho sobre el trabajo excesivo que suponía, supone, la atención de los centros y sus horarios, del abuso laboral, vital y de conciencia… pero ahora, apunto, puede ser interesante conocer si intuíais que esa persona estaba yéndose… ampliando su libertad, saltándose –desde el respeto– la regulae interna pro administrationibus. Y, por tanto, el shock que esto, por dentro o por fuera, os produjo.

Supongo que de esta cuestión, las inteligencias de quienes lleváis los diversos foros Agora podéis sacar elementos de juicio mucho más profundos, y aspectos psicológicos, sociológicos y vitales mucho más enjundiosos. Ahora yo no puedo entreverlos. Lamentablemente en mi caso nunca percibí –aunque sí pensé- nada acerca de si sentí que una chica de la administración se iba de casa… por lo que poco puedo aclarar al respecto.

Supongo que parte de mi curación puede venir por sentirme así o verme reflejado en algún testimonio (quizá incluso el mío, en el anonimato de ambos); quizá suponga solo un alivio o una necesidad de compensar mi dolor. Va mi perdón y mis gracias con todo mi cuerpo, alma y corazón.

CRNUMEROBAJO




 

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