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CORRESPONDENCIA

 

Lunes, 22 de Enero de 2024



Desde dentro: Dos nax demandan a la numeraria administradora.- Como-nueva


Desde dentro: Dos nax demandan a la numeraria administradora

Como-nueva, 22/02/2024

Como dice Nocompensa en su escrito del miércoles 18 respecto a la postura del Opus en lo referente a todos los que trabajamos años entregando en unos casos, hasta el último centavo fruto del trabajo profesional y en otros, como el mío, la mejor época de mi vida productiva en trabajos internos. Podría estar a 6 años de jubilarme, pero no, aún me queda una larga vida laboral al no haber cotizado el Opus Dei por mí a la Seguridad Social al incumplir las leyes laborales. Mucho tiempo también para contar con una pensión de retiro...



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Embajador ante la Santa Sede.- Gómez

En 1967 fui por primera vez a una meditación al Centro Cultural Universitario de la carrera 21 # 37-48 de Bogotá. Tenía 15 años y estaba casi terminando mi bachillerato. Entré al oratorio atestado de muchachos, la mayoría universitarios, vi la leyenda del frente del altar elaborada por Luis Borobio, uno de los primeros numerarios, que estuvo 15 años en Colombia, y luego regresó a España y fue profesor de arquitectura en la Universidad de Navarra. La leyenda decía: «Mane nobiscum quoniam advesperascit» (‘Quédate con nosotros porque se hace tarde’), como la epístola del 2004 de Juan Pablo II. Estaba escrito con una letra muy particular, que identificaba a Borobio, autor también del cabezote de la revista «Arco» (la «Nuestro Tiempo» colombiana) y los logotipos de Hontanar e Ingará, dos de los centros de numerarios donde se hacía labor de san Rafael.

La meditación estuvo a cargo de don Eugenio Fenoy, un sacerdote moderno, que usaba clergyman gris y repetía como los jipis de la época «paz y amor». Esa noche nos dijo repetidas veces «surge et ambula» (‘levántate y camina’), y yo salí dispuesto a caminar a donde fuera, tanto que hablé con él y le pregunté si era jesuita, pues su prédica me llamó poderosamente la atención, y si hacía falta me haría jesuita o lo que hubiera que hacer para «caminar». Estaba dispuesto a todo. Después me senté por ahí en medio de la multitud que había salido del oratorio y la que ni siquiera había podido entrar porque no cabía. Todos cantaban con entusiasmo el porompompón acompañados por la guitarra y la gracia desbordante de Alberto Ospina, estudiante de Ingeniería de la Universidad de América. La tertulia se acabó más rápido de lo esperado, «Pobrecito, ay, Salomón, con todas sus mil mujeres, / y yo que con solo una me doy contra las paredes, / ¡Ay, porompompón!...».

Me fui para mi casa, pero iba transformado y con deseos de hacer cualquier cosa que hiciera falta para levantarme y caminar. Al año siguiente pité. Don Eugenio no pudo seguir usando su clergyman gris. Pronto llegó una nota de Roma en la que se indicaba que los sacerdotes numerarios debían ir de sotana negra, incluso en los centros donde vivían y, si acaso el entorno social lo exigía, de clergyman negro, no gris ni de color. Tampoco le volví a oír su saludo jipi, «paz y amor». Años después, lo vi muy triste el día que murió su mamá, y por entonces no me explicaba que no pudiera viajar a España a despedirla. Ya en Opuslibros se ha explicado detalladamente esta «costumbre». En los últimos años de su vida, que pasó en alguna ciudad de la costa atlántica colombiana, lo vi bastante acabado. Ya descansa en paz. Y no olvido que fue él quien me empujó a ser apóstol laico cuando lo oí en esa meditación de san Rafael en el que tanto repitió «surge et ambula».

Todo esto lo recordé ahora que vi al guitarrista de aquellas tertulias y de muchas otras en las que participé después, Alberto Ospina. Lo vi en fotografías del Vaticano «muy tieso y muy majo», como el hijo de Rana, Rin Rin Renacuajo, al lado del papa Francisco. ¿Y qué hacía por allá? Pues, pásmense ustedes, el presidente Petro lo nombró embajador de Colombia ante el Vaticano. Un premio muy merecido, pues Alberto Ospina, gerente y presidente del Grupo Alfa durante 40 años, debe de haber donado ladrillo y baldosín para más de un oratorio, iglesia, santuario y basílica del país. La prensa dice que Alberto Ospina, casado y padre de un hijo, tiene una «relación estrecha con la Iglesia católica» y da una serie de datos que nos permiten identificarlo mejor: es miembro de las juntas directivas de la Universidad de la Sabana (obra corporativa), de Inalde (obra corporativa, copia del IESE) y de otras empresas colombianas. Llama la atención, dicho sea de paso, y solo por agregar un poquito de picaresca a estos recuerdos, que quien lo nombra de embajador ante el Vaticano sea el presidente Petro, católico de la Teología de la Liberación, que es el ala del catolicismo más cercana al marxismo. Petro, que fue guerrillero del M-19, dijo ser católico de la Teología de la Liberación, cuando estaba de candidato, mientras que los demás candidatos dijeron ser agnósticos, y uno de ellos, ateo. Como Colombia es un país católico, por tradición y cultura, las elecciones presidenciales las ganó el único candidato que declaró ser católico. No creo que haya ido nunca a misa, ni que se sepa el padrenuestro, ni que se haya santiguado alguna vez en la vida, pero dijo lo que tenía que decir en campaña para obtener el resultado que obtuvo.

Tuvo más sentido el nombramiento del periodista César Mauricio Velásquez, numerario, como embajador ante la Santa Sede, cargo que desempeñó después de haber fungido como secretario de prensa del presidente Álvaro Uribe, jefe de la derecha, que rezaba el rosario en la capilla de Palacio y ante las cámaras de televisión, mientras sus soldados mataban guerrilleros reales y ficticios.

Gómez





Trabajador del Opus Dei: pasa de tonterías, sé feliz.- Misita


Trabajador del Opus Dei: pasa de tonterías, sé feliz

Misita, 22/01/2024

 

Como es muy, muy querida y allegada me lo cuenta:

Es supernumeraria desde hace mil y su marido también. Son de mediana edad y tienen hijos ya criados. Como trabaja “en” y no tiene ninguna intención de irse, pues está muy a gusto laboralmente y su trabajo le hace feliz, se ve obligada a vivir con doble vida. Pero me lo cuenta con paz, está encantada con su vida y con las decisiones que ha tomado con el Opus Dei...  



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A propósito de las secuelas.- Saturia Valentín

 

            Buenos días. Saludos y espero que les vaya muy bien a todos los lectores de la web.

 

            En el correo del viernes 19 de enero hay un mensaje de CRNUMEROBAJO que me resultó interesante: Las pérdidas y daños del opusdei. Él elenca una serie de consecuencias indeseables, pérdidas y daños sufridos por los ex debido a la praxis Opusdei. Y entonces me acordé de algo que había pensado y sentido hace tiempo, en los primeros momentos de mi descubrimiento de esta web.

 

            Como viene siendo habitual en mí, ahora viene una referencia pintoresca. Hay una serie, se llama Legión. Si os gustan las series raras-raras, esta se lleva la palma. Es, de largo, la serie más rara que os podáis imaginar. El protagonista, dicho mal y pronto, es una persona como con “poderes” *en este momento la mitad de los lectores pierden interés* (paciencia, que enseguida llego al punto). Bueno, no es exactamente que tenga poderes, pero se podría parecer, pongamos que los tiene. Lo siento mucho, pero ahora voy a hacer un spoiler épico, ya podéis saltaros toda la primera temporada entera. El caso es que, a este protagonista, siendo niño, un ente maligno que andaba por ahí, detecta el potencial del chaval, y lo parasita sin que nadie se dé cuenta. Para cuando el prota consigue averiguar lo que le ha pasado (tras pasarlo fatal en modo raruno bastantes años), y consiguen ponerle remedio, ya es un joven adulto. Entonces es un joven adulto y se ha librado del parásito, qué bien, pero el pobre está que no sabe. No sabe quién es, ni cómo es, porque se ha criado con ese ente unido a sí mismo desde su infancia. Estaba en sus sueños, en su aprendizaje, en su cuarto, en sus juegos, en sus estallidos adolescentes, en todas sus experiencias. El tío no sabe qué es suyo y qué inducido. No sabe si le gusta lo que le gusta porque le gusta o porque el parásito ha hecho que le guste. No sabe si hizo lo que hizo porque así es la vida, haces cosas, o porque el parásito orientó su comportamiento. No sabe si sus cualidades son suyas. Si lo que recuerda es suyo o es del otro. Si habría soñado lo mismo si no hubiera tenido un parásito. Si le habría gustado esa chica. Si lo que aprendió es así, tal como él lo recuerda, o fue mediatizado por aquél ser. Si recuerda correctamente. Si fue moldeado por otro. Las pasa canutas, pobre prota. (Aún tiene dos o tres temporadas más, si os interesa. Hacia el final ya no podía seguirla. Soy buena con lo raro, pero esto era ya demasié, y era muy lenta para soportar segundos visionados.)

 

            Pues eso es lo que me pasa a mí muchas veces. Es lo que nos pasa a tantos. Que el machaque desde la infancia y la adolescencia ha sido de tal calibre, pero de tal calibre, que ya no sabes. Te entran serias dudas de si piensas lo que piensas porque tú lo piensas, o si es fruto del pormenorizado trabajo de embutimiento del Opus Dei. Tal opinión, tal visión, tal tendencia de tu carácter, una cosa que tú sueles decir en casa, cierto tipo de humor que sueles usar, los criterios que sueles aplicar, lo que sea, que siempre lo has tenido (por siempre me refiero a que se haya originado en un momento de cierta madurez, en la última adolescencia o en la primera juventud, y luego ha perdurado hasta la actualidad), no sabes si se formó por la fortísima influencia recibida y así se quedó. No sabes si tú eres así. Hay que replantearse todo, revisarlo todo, dudar de todo. Y es cansado, lleva tiempo, y se pasa mal.

 

            Después de haber leído el artículo de CRNUMEROBAJO me he sentido identificada con varios de los aspectos enumerados. Con más de los que yo creía, malhereusement. Pero, sobre todo, sobre todo, me siento identificada con este que describo yo.

 

            Saludos afectuosos y hasta otra.

 

Saturia Valentín





Zoom del 19 de enero en Youtube.- Carmen Charo


Conversaciones en libertad sobre el Opus Dei coordinadas por Antonio Moya

Zoom del 19 de enero de 2024

Comienza en el minuto 12





Dos zoom del viernes 19 en Youtube.- Ágora Coloquios

Viaje Emocional en el Opus Dei.

Disociación, presiones y testimonios

 Dos zoom del 19 de enero de 2024

 

1. Marina nos sumerge en la teoría de la disociación emocional, seguida por la experiencia de Bere Briones como numeraria en México. Los impactos emocionales y físicos de las presiones vividas en su primer centro y en el centro de estudios. Patty, exdirectora de ese centro de estudios, compartirá comentarios reveladores.

 

2. Continuación del intenso episodio del viernes 19. Seguimos dentro de la teoría de la disociación emocional, en la voz y el testimonio de Carlos Olivares, una de las primeras vocaciones de Guatemala. Los impactos emocionales que la vida y la represión de emociones dejó en sus vivencias posteriores a su salida de la institución. Además, algunos otros comentarios vinculan sus propias experiencias e introducen nuevamente el tema de las enfermedades mentales que se dan en numerosas personas que viven en centros del Opus Dei. 

 

 

Nota de Agustina: Terminada la grabación de los viernes, comienza la “tertulia pirata” (por recordar términos usados en la Obra). Ya no se graba y los participantes intervenimos en temas, anécdotas, comentarios, vivencias, etc. ¡Este último viernes se levantó la tertulia a la 1 de la madrugada (hora de España)! Y a esa hora todavía quedábamos 22 amigos y amigas charlando. Para quienes quieran participar sin preocupación a que se les vea u oiga en youtube.   




 

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