Gracias a Dios, ¡nos fuimos!
Opus Dei: ¿un CAMINO a ninguna parte?

Correspondencia
Inicio
Quiénes somos
Correspondencia
Libros silenciados
Documentos internos del Opus Dei
Tus escritos
Recursos para seguir adelante
La trampa de la vocación
Recortes de prensa
Sobre esta web (FAQs)
Contacta con nosotros si...
Homenaje
Links
Si quieres ayudar económicamente...

Google

en opuslibros

Si quieres ayudar económicamente al sostenimiento de Opuslibros puedes hacerlo desde aquí.


CORRESPONDENCIA

 

Viernes, 09 de Junio de 2023



Lo que el opusdei no pagó: el caso de Bob el numerario.- E. Kard

 

Lo que el opusdei no pagó: el caso de Bob el numerario

E. Kard, 9/06/2023

 

En escritos anteriores presenté casos de la prelatura de la santa cruz que trata a las numerarias auxiliares como esclavas en contra del mensaje de Cristo y del respeto de la dignidad de las personas y que no paga a sus sacerdotes numerarios en contra del derecho canónico.

El último cuadro de este deplorable tríptico son los numerarios y las numerarias que se dedican a trabajos internos a quienes no se les paga tampoco. Lo ilustraré con el caso de Bob el numerario.

Bob nació en el Midwest de los Estados Unidos de América en el año 1955 y descubrió el opusdei en 1971, cuando tenía 16 años. Pidió la admisión como numerario a los 18 años, se graduó de la universidad a los 22 y trabajó en una empresa durante tres años antes de que, a los 25 años de edad, el opusdei lo nombrara director de una residencia. Realizó ése y otros trabajos "internos" a tiempo completo durante 25 años…

 

Leer escrito completo

 

 





El espía del Opus.- Agustina

 

La extraña doble vida de Robert Hanssen: el espía del Opus Dei hallado muerto en su celda

 

El Doctor Muerte, como le conocían sus compañeros del FBI, vendió información clasificada a la URSS y Rusia durante 23 años, gracias a la cual varios agentes de Estados Unidos fueron ejecutados

 

ISRAEL VIANA

Madrid 6/06/2023

 

 

Cuando los agentes del FBI rodearon a Robert Hanssen el 18 de febrero de 2001, después de dejar un paquete con información clasificada debajo del puente del parque Foxstone, en Virginia, el espía comentó con relativa tranquilidad: «Las pistolas no son necesarias». Y, cuando le pusieron las esposas añadió que, en realidad, llevaba tiempo esperando ese momento. Había pasado aquel domingo nublado y frío con su familia y con su amigo Jack Hoschouer, al que llevó al aeropuerto antes de ir a su despacho a recoger los archivos que estaba a punto de vender al Kremlin por última vez.

 

Artículo completo en ABC

 




 

Correos Anteriores

Ir a la correspondencia del día

Ir a la nuevaweb

 

Gracias a Dios, ¡nos fuimos!
Opus Dei: ¿un CAMINO a ninguna parte?