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CORRESPONDENCIA

 

Lunes, 14 de Marzo de 2022



España ha cambiado.- Septiembre

Llevo días intentando escribir al ver lo mucho que se escribe de las numerarias auxiliares. Unas veces son ellas y otras hablan de ellas. Creo que las cosas como las situaciones fuera de contexto son difíciles de explicar.

En los primeros tiempos míos, en el año 1965, es real lo que se cuenta y cómo se cuenta, pero.... es que en España era un país sin seguridad social y sin sanidad pública. Se trabajaba a destajo en tu tienda, en el mercado y en las empresas. Sin horarios. Solo los funcionarios lo tenían. Mi madre era maestra de un colegio público y cuando éramos pequeños, como éramos 4 hermanos, si nos poníamos malos la propia directora le decía que buscara una amiga que le sustituyera en sus clases. Sin contratar ni nada, solo que le diera sus clases. Solía ser una chica de prácticas de otros años y le venía bien un dinerito.

Con esto quiero poner en su lugar lo que yo, numeraria dedicada a la administración y las nax, hacíamos mañana tarde y noche era lo que en la sociedad se hacía para sacar las cosas adelante. Todo era distinto y a nadie nos parecía mal porque se trabajaba así fuera y dentro de la Obra.

Después vinieron los seguros y se aseguraba a las nax como empleadas del hogar de un numerario donde supuestamente trabajaba y vivía. Empezó lo raro... y las numeraria no estábamos aseguradas ni contratadas nunca, a no ser que vivieras en un Colegio Mayor porque la ley podía penalizar sin tener contratado al personal. Después las casas de retiro empezaron a contratar a las nax y a alguna numeraria y hasta aquí la historia.

Qué quiero decir con esto que escribo. Que teniendo razón, no saquemos de contexto lo que se vivió en aquellos momentos. Lo hicimos de corazón y adelante. Cuando me fui y recuerdo cosas… Unas sin sentido y otras teniendo que trabajar con 71 años para poder tener una pensión. No me hago mala sangre porque solo me daña a mí.

La memoria histórica del gobierno también me parece injusta o sea que así me entenderéis mejor.

Me encanta conocer los datos que está dando la página sobre lo que fuimos y creíamos ser. Pero me estaba escociendo esto en mi cabeza y ahí lo dejo.

Septiembre





Reverendísimo Monseñor.- Gervasio

Este es el tratamiento que le corresponde a Fernando Ocáriz, cuando alguien se refiere a él en tercera persona, por ejemplo, al consignarlo como destinatario de un correo postal dirigido a Bruno Buozzi 75. Roma. En el sobre se escribirá Reverendísimo Monseñor, en abreviatura  Rvdmo. Mons. Fernando Ocáriz. Ese es el tratamiento que el cardenal Baggio da a Mons. Álvaro del Portillo en una carta de 5-III-1983 (AGP, Sección jurídica VIII/15045). Lo llama Reverendissimo Monsignor Prelato.

El tratamiento que le corresponde, en vocativo, cuando alguien se dirige a él, por ejemplo, en un discurso ante público o  al el comienzo de una carta  —no en el sobre que la envuelve—  es el de Monseñor Reverendísimo, o simplemente Monseñor, en abreviatura Mons. Rvdmo. Es decir, se invierte el orden de las dos palabras. Cuando el vocativo ha de repetirse  mucho, es mejor utilizar sólo la primera palabra: monseñor sin añadirle el adjetivo reverendísimo.

Al conversar con él en una conversación informal los que no somos hijos suyos lo debemos llamar monseñor, sin añadir el adjetivo reverendísimo. Sus hijos, los que pertenecen a la Prelatura o a la sss+, en vocativo deben llamarlo padre. O sea que en conversación informal monseñor para arriba y para abajo, si uno no es del Opus Dei; y padre para arriba y padre para abajo, las veces que sea necesario, si uno es del Opus Dei o de la sss+.

No soy experto en protocolo, pero sí lo suficientemente espabilado como para dar a Fernando Ocáriz el trato que como eclesiástico merece. Cosa distinta es que él, de puertas adentro, sin salir a la calle, en casa, se disfrace de obispo y le guste que sus seguidores lo tomen por obispo.

Que no lo hayan hecho obispo titular de alguna diócesis extinta, ayuda a evitar confusiones. A Ocáriz nadie le otorgó el  título de obispo y no le corresponde, por tanto, recibir tratamiento de  obispo. No le corresponde el tratamiento de excelentísimo y reverendísimo señor (Excmo. y Rvdmo. Sr.) que es el propio de obispos y arzobispos, aunque en su casa juegue a ser o a hacerse pasar por obispo y a que sus hijos le sigan la corriente. Allá ellos. En el Palmar de Troya se juega a ser papas, cardenales, obispos etc. Allá ellos. ¡Viva la libertad religiosa! Ya se sabe: entre ellas,  de p… a  p…, excelentísima señora.

El tratamiento de Monseñor resalta que Ocáriz forma parte del clero secular; es decir, que no nos encontramos ante un religioso. Monseñor no es un título, sino un tratamiento. Sucede lo mismo con el y con el usted. A ciertas personas las tratamos de tú y a otras de usted. La clase de tratamiento se acuerda entre las dos personas: vamos a tratarnos de tú, vas a llamarme Juanita, debes llamarme papá, o tío, etc. Los títulos no dependen de un  acuerdo nosotros entre dos personas. El título lo otorga un tercero. Es corriente llamar a una persona por su título: ¡Buenos días, señor alcalde!,  ¡Buenos días, señor notario!, ¡Buenos días, señora marquesa!, etc.

Los títulos de Fernando Ocáriz  son dos: el de  Prelado de la Santa Cruz y de la Obra de Dios y  el  de Presidente General de la Sociedad de la Santa Cruz.  El tratamiento abreviado  de  ambos títulos sería, pues, Rvdmo. Mons. Prelado del Opus Dei y Pres. Gen. de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz.  Son dos títulos distintos. Ocáriz no es prelado de la Sociedad sacerdotal de la Santa Cruz. Aparte de esos dos títulos tendrá otros más, es de suponer. Probablemente  tenga más de un título universitario.

A los miembros de los institutos de vida consagrada, aunque tengan muy alto rango no se  los trata  de monseñor. Cabe darles el tratamiento de padre, si son sacerdotes, verbigracia Reverendo Padre. Si no son sacerdotes el tratamiento es el de hermano. En el caso de los religiosos la terminología  es muy variada: prior, prepósito, prelado, prelada, superior general, general, abad, abadesa, maestre, etc. Para distinguir la prelatura propia  de los religiosos de la prelatura  propia  del Opus Dei, al prelado del Opus Dei se le llama a veces Monseñor Prelado.  Ese tratamiento —Mons. Prelado— tiene el inconveniente de que no engloba en él a la sss+. Lo mismo sucede cuando se le llama  Prelado del Opus Dei.

Para evitar inexactitudes y malentendidos,  lo mejor, a mi modo de ver, es denominar  a  Fernando Ocáriz  Rvdmo. Mons. Ocáriz, o bien llamarlo simplemente  padre, lo que es sólo apropiado para  los que pertenecen o a la Prelatura Opus Dei o a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz. A los sacerdotes de Opus Dei  no se los suele  ni debe llamar padre, por estar reservado ese tratamiento al Prelado. No obstante, en Venezuela y en otros países se ha hecho costumbre llamar padre o padrecito también a los sacerdotes que no son religiosos, incluidos los sacerdotes del Opus Dei.  Al Fundador que lo llamasen Padre Escrivá, le molestaba muchísimo. Había que llamarlo o padre o Mons. Escrivá. Toleraba, en cambio, que llamasen a sus hijos sacerdotes  padre, si tal era la costumbre del lugar.

En el sobre de una carta dirigida a un sacerdote del clero secular que no es monseñor, hay que poner como destinatario Rvdo. Señor Don seguido del nombre y apellido del destinatario.  No cabe llamarlo monseñor, porque ese título es propio de los sacerdotes del clero secular constituidos en dignidad. Los monseñores son reverendísimos, los simples sacerdotes reverendos.

No quiero internarme más  de lo necesario por esos vericuetos de los títulos y tratamientos, en donde me manejo al mínimo, sino sólo resaltar que al Rvdmo. Mons. Ocáriz no le corresponde el tratamiento de excelencia, sino el de monseñor. Vamos, que no es obispo ni está equiparado a los obispos tampoco en el terreno de los tratamientos.

Gervasio





Os pido que recemos por ellas.- Nocompensa

He leído el artículo de Mediterráneo sobre las numerarias en Rusia. Es posible que la nota comenzara con el famoso “no compensa”… o quizás fuera más taxativa aún.

Respecto al motivo de esa nota o supuesta nota, también echo en falta lo que a mi juicio es el motivo principal: no me cabe duda de que ese régimen controla la información, la censura es patente y cualquier comentario o mensaje recibido desde el exterior a alguien que resida en ese país puede ser considerado como ataque al régimen y desde hace unos días está penado con 14 años de cárcel. Creo que ese motivo es más que suficiente para evitar imprudencias de amigas o conocidas de ellas que de buena voluntad pudieran comprometerlas gravemente sin ser conscientes del peligro. Yo no vería fantasmas sobre si hay o no vocaciones o si quedan o no numerarias allí. Eso es harina de otro costal.

También, echo de menos algo de empatía y solidaridad hacia ellas. Con independencia de que seamos “ex”, yo sí os pido que recemos por ellas porque debe ser muy duro vivir allí. ¿Qué tal un simple Acordaos ahora mientras me lees? Yo al menos así lo hago. Y gracias al comentario de Mediterráneo rezo por ellas porque sinceramente no se me había ocurrido.

Nocompensa





Sobre no escribir a Rusia.- ekard

En respuesta a la aportación reciente de Mediterráneo quiero puntualizar que muchas empresas han implantado directivas de cese completo de cualquier forma de comunicación con sus empleados en Rusia.

El régimen ruso vigila las comunicaciones de y a cualquier ciudadano y empresa. Esa vigilancia se podría prestar a malinterpretación o mala interpretación que a su vez podría conllevar consecuencias negativas -hasta peligrosas- para la persona o empresa por parte del régimen.

Lejos de mí querer defender las acciones de la prelatura pero es una práctica que veo adoptada por varias empresas en este momento.

ekard




 

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