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CORRESPONDENCIA

 

Viernes, 14 de Enero de 2022



El efecto mariposa.- Hondo


EL EFECTO MARIPOSA

Es muy posible que conozcáis la película “El efecto mariposa” (2004). Yo la vi después de salir de la empresa sobrenatural. Entonces no me pareció gran cosa: entretenida y poco más. Sin embargo, últimamente me ha vuelto a la memoria y me ha hecho pensar. Para quien no la haya visto, va un resumen que saqué de una página de cine “muy recomendable”:

“A Evan Treborn le pasa algo muy, pero que muy raro. Tiene una especie de agujeros en la memoria, hay recuerdos de su vida que, sencillamente, parece como si nunca hubieran existido. Lo que sí sabe es que esa cadena de sucesos traumáticos ha dado como resultado una vida infeliz. Pero ahora, como por arte de magia, es capaz de retroceder en el tiempo a esos recuerdos borrados y cambiar las cosas: un pequeño desvío en lo que hasta entonces era su rumbo vital, puede tener increíbles efectos en su nuevo futuro. Ya se sabe, el famoso ‘efecto mariposa’ de la teoría del caos, que asevera que ‘el simple aleteo de una mariposa en determinado lugar puede desencadenar un huracán en el punto opuesto del planeta’.

Es un poco el juego de este escrito: Qué hubiese pasado si…



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Quiero saber...- Lgracem

Fui numeraria auxiliar (Nax) y, como conocí el Opus después de irme, lo digo así porque es la verdad, descubrí el opus después de estar afuera, leyendo e investigando sobre la gran mentira de su fundador y de sus directores seguidores fieles a él, no a Dios.

Siempre quise saber para qué nos hacían hacer el centro de estudios que le llamaban, que era parecido a la escuela nazi. Nos tenían con un horario exigente, no podías visitar a tu familia durante ese tiempo que eran 2 años, de trabajo duro, de clases de doctrina de Escrivá, confesión todas las semanas, charlas con un cura insoportable y machista. Más la charlas de todas clases y el trabajo duro.

Había unas instructoras que revisaba las ropas planchadas por si las hacías mal. Entonces te la devolvían para que la vuelvas a hacer porque eran ropas de los tipos de la comisión regional. Las sotanas de los curas deberían estar impecables. Los sacos, los pantalones y las camisas. Nunca se me va a olvidar las piletas llenas de camisas para fregar los puños y los cuellos antes de mandar al lavarropas.

Zapatillas para fregar a mano porque los muchachos hacían deportes y las fregonas teníamos que dejar todo impecable.

Una vez hablando con un ex numerario, sorprendido de las cosas que contaba y de cómo vivíamos, me dijo: se me revuelve el estomago de todo lo que han pasado, no sabía nada de todo esto. Ahí me di cuenta nuevamente de las mentiras. Me decían que eran mis hermanos pero yo era la esclava. Me decían que me pagaban y nunca vi un peso. Me decían que ellos sabían todo de nosotras y resulta que este me dice: yo nunca supe de lo que hacían.

Triste imagen de hermana pequeña, burra tratada como idiota.

Una obra edificada y fundada sobre mentiras. No podrá vivir cien años.

Para terminar. Si algún cura o directoras podrían tomarse un rato y explicarme para qué servía el centro de estudios y esas clases de porquería que nos daban.

Disculpen la expresión pero es lo que me sale.

Lgracem.





Pienso luego...- Gervasio

 

Pienso luego…

Gervasio, 14/01/2022

            Descartes completó la frase así: Pienso... luego existo. Yo la completo asá: Pienso… luego existe. ¿Quién? Otro. Existe otro. Alguien o algo que no soy yo. Alguien tiene que haberme proporcionado esa capacidad de pensar, de la que carecen las piedras. Yo al menos las veo poco pensativas, salvo en el caso de Il pensieroso de Miguel Ángel que es pura piedra, me parece que de Carrara. Lo de que yo tenga capacidad de pensar se lo atribuyo a mis padres. En último término, también se lo atribuyo a Dios. Mi existencia me la han dado ellos. Gracias...



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No hace falta esperar.- Raimon

 

Leía en el escrito del 3 de enero de Lgracem la siguiente frase y me removió: “Debe ser muy triste esperar que te llegue la hora de la muerte para descansar.”

 

Se me vino a la cabeza cuando pensaba algo parecido estando en el opus. Cuando no veía salida, pensaba en hacerme mayor y esperar a la muerte. Era como el momento en el que iba a “cobrar sentido todo” y por lo que seguía allí. Es tan triste... 

 

Desde dentro parecen las cosas muy complicadas. No hay más mundo y con lo que tenía trabajado de conciencia, se me hacía imposible imaginarme fuera. Una vez escribí la carta, salí de mi centro y me monté en mi coche... Todo era al revés de cómo me lo había imaginado. Todo era sencillo y liberador. Con las cosas que tiene la vida pero tan contento de poder vivirla.

 

Qué pena imaginarme en un retiro, en un momento de oración, en la charla, en una meditación y tener ese pensamiento. Si hubiese sabido lo feliz que iba a ser fuera, me hubiese ido antes o quizás no hubiese entrado.

 

Un abrazo a todos,

Raimon




 

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