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CORRESPONDENCIA

 

Viernes, 01 de Abril de 2022



Zapato chino.- Zartan

El cambio de dependencia al Dicasterio del Clero me ha dejado un poco “epaté de fuá”. Se supone que, al ser uno de esos seres de vida desordenada y a veces poco ejemplar, debería haberme alegrado y haber gritado “¡Toma ya! ¡Chúpate esa!”, pero no, he sentido pena, sin llegar a las lágrimas pero sí pena sincera.

Y me he preguntado a mí mismo cuál era el motivo de esa pena “Oye mí-mismo ¿Se puede saber la razón?” y veo que son varias...



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¿Fuimos zombies?.- JasonJonas

Los zombies son el deleite de los devotos a las películas Romero y del cine gore. Dejando de lado el que estos seres de ficción se dediquen a comer la carne de sus infortunadas víctimas, el zombie se define con aquella “persona” -si es que se le puede llamar ya así- que ya no tiene capacidad intelectiva. Digamos que en el daño sufrido de sus funciones cerebrales, están totalmente “idos” y son incapaces todo el tiempo de concientizar con claridad su entorno. Su afectación es tal (por un virus o lo que sea) que ésta “controla” su mente y no hacen otra cosa más que lo que observamos en las películas.

La comparación puede resultar un tanto descabellada y hasta simplona, pero así es como veo el comportamiento de los numerarios(as) y que justamente yo mismo alguna vez tuve. La capacidad intelectiva del numerario(a) esta dañada desde la raíz, desde la base de su misma consciencia, en un entorno que lo controla y lo envuelve absolutamente todo, incluyendo en ello su inteligencia y su actuar.

Ojo, hablo de capacidad intelectiva y no de inteligencia porque personas inteligentes en el Opus por supuesto que las hay (todos y todas diría yo, salvo uno que otro(a) dire con ínfulas de líder o sabio chiquito), pero ésta simplemente está apagada, silenciada incluso por el mismo individuo sujeto a ese entorno.

Cada ser humano debe tener la opción de encontrar la base de su propio pensamiento. Cuando de niño o joven este camino es arrebatado por otros -cualquiera que sea su propósito- entonces aquel niño o joven forjará una base de pensamiento intelectual que realmente no es suya y de la cual le será muy difícil desprenderse. Los buenos padres jamás harían esto con sus propios hijos, pero el Opus lo hace disfrazado de guía religioso y espiritual cuando realmente es sólo un captador e IMPOSITOR.

El numerario(a) para mi es literalmente un zombie, enajenado totalmente: Si pasa la mosca: el Opus, si me acerco a tal persona para platicar: el Opus; si se me acerca tal persona para platicar: el Opus; si tomo una taza de café: el Opus; si estudio administración o ingeniería: el Opus; si atiendo a mi “hermano” numerario(a): El Opus; si no puedo atender a mi hermano de sangre: El Opus; si miro para acá: el Opus; si miro para allá: el Opus; si sonrío: el Opus; si estoy feliz: el Opus... Si leer repetidamente esto cansa y enfada, ahora imagínate que tus capacidades intelectivas estén siempre en esta órbita… (aunque no lo expreses verbalmente, tu mente siempre, siempre gira en torno a...).

Ojo, esto no es presencia de Dios. En el Opus no se desarrolla “la presencia de Dios” por pensar siempre en el Opus, sino se desarrolla “la fijación en la institución” y por supuesto el absoluto control. Para pensar verdaderamente en Dios todo el tiempo el Opus sale sobrando… (es más, el Opus es el mismo obstáculo).

Checa esto: Los numerarios y las numerarias realmente no son personas auténticas, son auténticas personas “despersonalizadas”. Carecen de capacidad intelectiva: no son ellos realmente, son solo zombies… todos iguales y sin que verdaderamente piensen por sí.

El hecho de que un numerario sea extrovertido y otro reservado (por ejemplo el numerario del barrio que opusdiza por youtube y otro que opusdiza en una oficina perdida del colegio) no los hace diferentes entre sí. La gran diversidad de personalidades que pueda tener el Opus en sus filas en esencia no trastoca su uniforme personalidad. Al final todos los numerarios(as) actúan igual en la base de pensamiento incrustada, al “unísono” de la norma y pensamiento de su líder prelaticio en turno. Y el vicio se acrecienta y consolida en cada ciclo de pensamiento: “Cuanto más Opus seas -te diría el buen Jose María- más de Dios serás…”. Mmm, que curioso es que cuando uno sale del Opus verdaderamente se descubre a sí mismo, y también descubre en transparencia a Dios…

The Cranberries, en la fantástica voz de Dolores, interpretaba así al humano en alusión a la guerra, pero no dista de la comparación hacia el numerario(a) como tristes personas “muertas en vida”, arrastrándose día a día en la pesadumbre de la institución y deambulando en búsqueda de víctimas de consciencias, totalmente “idos de sí”, pensando todo el tiempo en que están haciendo la gran obra de Escribá…

El Opus no vale ni una sola pena. Algún día te darás cuenta de todo esto.

JasonJonas




 

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